Friday, May 18, 2012

Mi semana con Marilyn


El encanto hecho mito

La Artista

Ricardo Martínez García

Michelle Williams muestra su enorme talento en esta cinta, que narra la memorable semana que pasó el cineasta Colin Clark con la rutilante estrella de Hollywood Marilyn Monroe, considerada desde entonces la mujer más sexy del mundo, durante una película filmada en Inglaterra,.

Williams destaca como una de las mejores actrices de su generación. La interpretación que hace de Marilyn es simplemente excepcional. Nos lleva a ver a la criatura voluble y vulnerable, acosada por sus inseguridades, pero también nos muestra el enorme encanto personal que tenía. Williams transmite a través de su personaje realmente un atractivo y una simpatía irresistibles.

Basada en las memorias de Clark, y dirigida por Simon Curtis, la cinta muestra lo que para algunos en un principio pudiera parecer falta de profesionalismo, o al menos falta de respeto hacia los demás (como lo expresa el personaje de Kenneth Branagh, sir Laurence Oliver), a lo largo de la película se desvela la enorme soledad de una mujer excesivamente asediada, expuesta a una presión más grande de lo que puede soportar, tanto en su vida personal como profesional, y a pesar de ello ofrecer intermitentes y gloriosos destellos de actuación ante las cámaras, plenos de un arte que consistía esencialmente de encanto, inocencia y seducción a la vez.

El rostro de Michelle Williams, sin parecerse demasiado al de Marilyn, es en verdad hermoso, y ella sabe sacarle el mejor provecho, con gestos llenos de coquetería y picardía, pero también de tristeza. En realidad tanto Monroe como Williams tienen en común el ser de una naturaleza fotogénica inigualables.

La cinta es divertida, reveladora, y aunque nos narra acciones que duraron un corto periodo de tiempo, deja constancia del impacto que esa bella mujer tuvo en todos los que la rodearon; nos permite atisbar un poco en su compleja personalidad. Excelente cinta que seguramente pondrá muy pero muy cerca a Williams de llevarse el próximo Oscar a la mejor actriz.

Batalla Naval


¿Les gustará a los japoneses?

Defensa anticolonial y xenofobia extraterrestre.

Ricardo Martínez García

El poderío militar norteamericano es mostrado en toda su capacidad destructiva en esta cinta de ficción bélica, en la que el enemigo ya no es de esta Tierra, sino de algún sitio del vasto universo.

Batalla Naval (12), dirigida por Peter Berg, parece plantear el rescate de varios iconos de la cultura norteamericana: el rock, los marines, el poder bélico y la guerra hacia cualquier enemigo que se atreva a enfrentar a estos defensores de la humanidad que ahora son los norteamericanos.

Con canciones de AC/DC (que Iron Man usa de modo tan frecuente) o de los Credance Clearwater Revival, y una honrosa inclusión en las acciones bélicas de veteranos de guerra con prótesis o de la tercera edad, la cinta, protagonizada por Taylor Kitsch, Rihanna y Liam Neeson, intenta reivindicar a estos sectores, que alguna vez fueron efectivos militares importantes, pero luego la realidad los ha arrojado en la indiferencia y en el olvido, en el mejor de los casos.

Luego de que son enviadas sondas al espacio con mensajes sobre nuestra existencia, de pronto algunos seres captan nuestras señales, se trasladan a esta parte del universo y llegan no en son de paz, sino con una pretendida intención de conquista.

Los seres del espacio exterior (cuyos trajes espaciales son tan parecidos al de Iron Man, aunque fisiológicamente más bien son enormes humanoides de manos de cuatro dedos retráctiles y rostros monstruosos como de los Predadores, pero poseedores de una tecnología militar muy avanzada) necesitan comunicarse con su mundo, usando para ello la infraestructura de investigación astronómica que hay en unas montañas de las islas en Hawaii. Necesitan generar algo como el hueco espacial que abre Loki, el malvado hermano de Thor, entre el mundo de Asgard y la Tierra en Los Vengadores.

En la cinta las marinas norteamericana y japonesa realizan amistosos ejercicios en conjunto en esa zona hawaiiana (donde se encuetra Pearl Harbor), lo que pudiera ser un síntoma de conciencia histórica por parte de los primeros, y que tal vez los inquieta un poco, luego de más de 65 años de haber lanzado las bombas A sobre Hiroshima y Nagasaki, las cuales representan el hito en la historia de la capacidad de destrucción del ser humano sobre sí mismo y el mundo, pero que en la película salva a la Tierra de la invasión extraterrestre.

El argumento resulta así tan fantástico y semejante al de Los Vengadores, solo que sin esos simpáticos personajes de ficción, aunque en la cinta se glorifica a otro tipo de personajes, como el rebelde que se corrige y conquista el corazón más difícil, a la valiente oficial de color, a los civiles y veteranos, etc., cuyas participaciones son esenciales para que la humanidad no sufra esa conquista espacial. La película es interesante por ese cúmulo de iconos y símbolos norteamericanos que dan para muchas interpretaciones y que aquí apenas sugiero. Las cosas no son lo que parecen.

Thursday, May 10, 2012

El exótico hotel Marigold


La vida es un viaje
Volver a comenzar

Ricardo Martínez García

La vejez, el retiro, el supuesto fin de las vidas activas de un grupo de británicos de la tercera edad es presentada en esta cinta “El exótico hotel Marigold”, de John Madden, como una interesante aventura en la India, una especie de movie road inesperada, con una gran cantidad de sorpresas a lo largo de ella, tal como a veces es la vida.

Los actores que protagonizan esta cinta, basada en la novela de Deborah Moggach The best exotic Marigold Hotel, son sin duda de los mejores de su generación: Maggie Smith, Tom Wilkinson, Judy Dench, Bill Nighy, Penelope Wilton, Ronald Pickup, todos ellos brillan con luz propia como los grandes intérpretes que son.

La trama narra básicamente las peripecias de unos veteranos que buscan retirarse en un hotel en algún lugar de la sobrepoblada India. Cada uno con diferentes situaciones vitales, confluyen en ese lugar que les depara al principio sinsabores y decepciones pero que pronto se convierten, por adaptación o por algún glorioso e inesperado despertar, en gusto por la vida, por el trabajo, por el amor, por la búsqueda de sí mismos. Algunos de ellos sufrirán transformaciones personales más que destacadas.

El joven y entusiasta administrador del hotel (Dev Patel) cuenta con su propia trama: hijo de una familia tradicionalista, alcanza finalmente a oponerse y enfrentarse a una madre controladora. La combinación de los personajes de la tercera edad con otros que representan la juventud de las nuevas generaciones le da un aire muy agradable a la cinta, que nos lleva de la alegría a la tristeza tan pronto como simpatizamos con tales personajes, algo que ocurre gracias al muy particular estilo de humor inglés que maneja el guionista Ol Parker.

Se trata de una cinta que invita a pensar en el sentido de la vida, en las cosas que realmente valoramos, en deudas y en pagos, en lealtad y en amor, así como en la amistad, el humor, la incomprensión, pero sobre todo en la forma en la que cada quien maneja eso que llamamos fracaso o éxito. La moraleja de la cinta bien podría ser “la vida es lo que decidimos que sea”.

Monday, May 07, 2012

Los Vengadores


El mundo está en peligro

Del comic a la pantalla

Ricardo Martínez García

La Marvel se pliega ante las necesidades mercadológicas de la industria cinematográfica, típica de las cintas de verano o que aspiran al máximo de la taquilla, y presenta en Los Vengadores (Whedon, 12) las aventuras de un disímbolo grupo de super héroes y un mega villano que juega con sus mentes, aunque su propósito sea muy simple: la dominación absoluta.

Como película de fantasía franquicitaria, pareciera que la trama puede soportar el juntar a estos personajes, sin importar la lógica interna de cada una de las historias independientes de los protagonistas: de pronto todos están unidos en la misión de salvar al mundo de una amenaza total. Tal cosa es posible en la medida en que el enemigo proviene de otro mundo literalmente, de ahí tal unión.

Los protagonistas son de lo más disímbolo que pudiera ser. Hay una hermosa espía rusa de grandes habilidades llamada Natasha Romanoff o la Viuda Negra (Scarlett Johansson), un agente con armas insospechadas en sus flechas llamado Hawkeye (Jeremy Renner), el millonario cínico redimido cuya fortuna proviene de producir armas de alta tecnología Tony Stark, mejor conocido como Iron Man (Robert Downey Jr.), un soldado patriota víctima y beneficiario de los anabólicos conocido como el Capitán América (Chris Evans) y un científico que fue más allá de sus límites en la investigación de los rayos gama, creando una criatura inmensamente fuerte llamada Hulk (Mark Ruffalo). Y está Thor (Chris Hemsworth).

La fuerza bruta en esencia es la que se impone al momento de que estallan las hostilidades. En el caso de Hulk, representa toda la furia dirigida en contra de quien considera el enemigo, y a veces hasta con los que debería estar aliado. Ese compacto conglomerado de vigor y violencia que es Hulk representa el último razonamiento en contra de quien puede destruir, con la mano en la cintura, a este mundo, teniendo tanto la tecnología como la intención de hacerlo, como el villano Lokki. Algo que sería lógicamente mucho peor para la humanidad que el fascismo, y que naturalmente el Capitán América (sin más poderes que su fuerza de organización y su enjundia, que no es nada comparada con la fuerza de Hulk) debe combatir con todo su ser.

Thor es un caso aparte, sencillamente porque él es un mítico dios caído y atrapado en la Tierra; hijo de Odín, ambos forman parte de la mitología escandinava, de la que las revistas de Marvel abrevaron en su momento. Los guionistas en esta cinta se metieron así en problemas al tratar de combinar en una misma cinta a Thor y a los demás personajes, especialmente a Iron Man, tan distintos en sus orígenes (divinidad contra humanidad), pero tan parecidos en sus fuerzas (sobrenaturales y tecnológicas), aunque claramente Thor es superior, al ser prácticamente inmortal, lo que lo hace tan invulnerable como el propio Lokki.

La historia es regular, un tanto forzada, aunque la hechura, los chistes y la acción son buenos, y los efectos especiales son espectaculares, dignos de una película taquillera, palomera, cuyo propósito esencial es muy simple: el total y absoluto entretenimiento.

De debates y otros cuentos


Por el menos peor
La participación política ciudadana.

Ricardo Martínez García

A menos de un par de meses de que se repita el viejo ritual político de las elecciones federales, es necesario volver a reflexionar sobre el papel que la población juega en este proceso de renovación de cargos públicos federales y locales, en un sistema que se presume de participación democrática.

En México, como en otros países, la participación política ciudadana se produce durante los periodos electorales estatales o federales. Se trata de una participación mínima, en el proceso general de la toma de decisiones, que inicia precisamente con la elección de los representantes y funcionarios de gobierno, como el presidente y su gabinete, gobernadores, diputados y senadores.

En tal participación ciudadana no hay ningún debate ciudadano –los debates que se producen son entre los candidatos a presidente, que dejan mucho que desear-, solo su participación en las elecciones a partir del voto, que tan exaltadamente glorifica el Instituto Federal Electoral.

Cada seis años se repite el ritual electoral, cuyo resultado consagra a un “representante” de la voluntad popular de su sector (desde todo el país hasta los distritos electorales), o tal es la pretenisión. El problema es que si ese representante, sea el presidente, el gobernador o un legislador, no rinde o trabaja lo que debería, no hay manera de cambiarlo o sustituirlo. El plebiscito sería más que necesario para remover a los que no legislan a favor de sus representados, así como la reelección sería la forma de premiarlos si sí lo hicieron.

El sistema electoral está diseñado para garantizar al menos dos cosas: estabilidad en el aparato político y económico, con el que los grupos de poder no experimentan ningún tipo de modificación en su forma de operar, y por lo tanto en sus intereses, y la garantía de que la participación ciudadana efectiva en el quehacer político será mínima, pero suficiente, para legitimar al sistema político en general.

La posibilidad de implementar la figura electoral de un plebiscito es real, pero también lo es el que en el aparato legislativo pocos estarían dispuestos a apoyar tal moción (pues implicaría la probabilidad de que pudieran remover a cualquier representante o legislador, así como a los propios funcionarios elegidos popularmente). Los lazos de intereses generados hacen inviable la operación de un plebiscito, instrumento que sería muy necesario para la mejora del servicio público.

El problema entonces es que la sociedad civil no logra formar verdaderos cuadros de acción política, pues éstos ya están instaurados por los diferentes partidos políticos, con mayor o menor efectividad participativa, según sea su alcance histórico. El partido con mayores activos políticos es el PRI, seguido del PAN y el PRD. El margen de participación de cuadros políticos de la sociedad civil, así, es enormemente restringido, al grado de que no será prácticamente posible aún la participación de candidatos ciudadanos en este periodo electoral.[1]

El juego del poder no mira realmente al bien común como su meta principal. Como señaló Juan E. Pardinas en una colaboración dominical para el periódico Reforma, exponiendo algunos elementos del libro El Manual del Dictador: “el empeño de la política se sintetiza en dos ambiciones elementales: la conquista y preservación del poder. El bien común, si se llegara a dar, es solo un efecto secundario de esa ansia por imponer la voluntad propia sobre las personas y las cosas. Esto no es una manifestación de egoísmo o maldad, sino un rasgo inherente a la naturaleza humana”. [2]

Pero la conquista y la preservación del poder, al ser referidas como productos de la naturaleza humana parecería que ignoraran el hecho de que la construcción de la política, como sistema de gobierno tiene precisamente como meta la consecución del bien común. Esto expone la contraposición entre dos formas distintas de concebir la política: Aristóteles confrontado con Maquiavelo, la contraposición entre la filosofía política clásica y la filosofía política moderna.

La observación de Pardinas es pertinente porque nos indica que la real politik está basada más en la naturaleza humana (pasional), que en el carácter convencional de lo político (racional), pues propugna por la conquista y la conservación del poder (algo que habrían ya alcanzado cada uno de los legisladores o funcionarios de gobierno, sin importar su filiación partidaria, pues el mero hecho de alcanzar a ser legisladores significaría para ellos la conquista del poder, y mantenerse dentro del sistema político sería la expresión de su habilidad para conservar el poder, o como quien dice, no vivir fuera del presupuesto).

Bajo esta perspectiva, no importa en realidad quién gobierne, o cuáles sean sus propuestas de gobierno, lo que importa es que han alcanzado el poder y lo van a conservar. Las elecciones así, no son más que formas de legitimar tal situación. El debate de los candidatos presidenciales así lo muestran, pues al verlos queda patente la falta absoluta de propuestas concretas para alcanzar ese bien común, así como las enormes limitaciones de cada candidato.

Es cierto que este esquema de adquisición y conservación de poder, para no mostrar tan claramente su naturaleza, el propio sistema político va haciendo pequeñas concesiones a la sociedad civil, a lo largo del tiempo.

“En las sociedades ricas del Norte–dice Noam Chomsky-, cuando comunidades mejor organizadas van consiguiendo derechos civiles y humanos (como los hispanos y afroamericanos) se ha de impedir por otros medios la participación política de la mayoría”. [3]

Esos otros medios de los que habla Chomsky para evitar la participación de la mayoría, van desde la propaganda ideológica, mediática, hasta el uso de la fuerza. La propaganda tiene como objetivo el control de la mente pública, atomizar a la comunidad, destruir cualquier tipo de organización que produzca influencia en la gente que no debe tenerla. El objetivo es que los individuos no se puedan organizar, que permanezcan solos, pues de ese modo su participación no alcanza una verdadera significatividad, de acuerdo con Chomsky.

La propaganda política electoral en México es una muestra del desprecio que sienten los jefes de campaña por los electores y por su inteligencia: cientos de spots aburridos, huecos, superficiales, poco o nada propositivos inundan la televisión y el radio.

Volviendo al tema de los debates presidenciales, como el visto el domingo 6 de mayo, la audiencia logró ver cómo se manejan estos candidatos: ninguno respondía claramente a lo preguntado, o sus respuestas giraban en torno a propuestas generalizadoras sin decir cómo lo harían: nadie explicó cómo crear nuevos trabajos, o cómo combatir al crimen organizado, mejorar las finanzas, administrar los bienes estatales como Pemex, ninguno de ellos lo dejó claro, y todo por atacar o defenderse (Peña, AMLO y Vázquez) o aprovechar el momento (Quadri).

Luego de ver este debate, no queda más que estar de acuerdo con lo que Michelangelo Bovero ha propuesto hace tiempo: que estamos viviendo en una kakistocracia, es decir en el gobierno de los peores. No es entonces la posibilidad de ver realizarse un gobierno de los mejores, o de los que saben, sino un gobierno de corruptos, o de líderes de visión cuadrada o limitada en el mejor de los casos, lo que pudimos ver en el debate televisado. La democracia que nos vende el IFE es una grotesca caricatura de su noción clásica (que vendría a ser una utopía a la que se debe intentar llegar, sabiendo que nunca será realizable totalmente).

La participación ciudadana en la política queda limitada, de ese modo, tal como lo planteaban dos teóricos políticos destacados, uno de ellos del siglo XVII, John Locke, y otro del siglo XX, Walter Lippman, señala Chomsky. Locke sostenía que “los ciudadanos deben estar informados de los asuntos públicos, pero no tienen derecho alguno a discutirlos” y menos a participar en la administración de esos asuntos públicos. Lippman señala que “para que una democracia funcione bien, el poder decisorio debe quedar limitado a una pequeña elite de “hombres responsables”. No debe haber ninguna intervención de “intrusos ignorantes y entrometidos” término aplicado al público en general, cuya función es la de mero espectador sin participación en el sistema político.[4]

Es algo que ya les sale muy bien, convertirnos a los ciudadanos comunes en meros espectadores, mostrarnos quiénes son esos hombres responsables y quiénes los intrusos.


[1] Cf http://www.expreso.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=15376:sepultan-candidatos-ciudadanos-para-2012&catid=3:nacional&Itemid=72
[2] Cf Pardinas, Juan E. El manual del dictador, Diario Reforma, 8 de abril de 2012, página 11.
[3] Chomsky, N. Política y Cultura a Finales del Siglo XX, Ariel, México 1996, página 20.
[4] Chomsky, op. cit., página 23.

Sunday, May 06, 2012

Con la misma piedra


Mark, Jarvis y Candida
Volver a Caer

Ricardo Martínez García

Lo confieso, a veces puedo llegar a ser tan ingenuo y olvidadizo. El 23 de abril pasado se presentó en México el grupo británico Pulp, del que me volví fan luego de escuchar “Sorted for E´s & Wiz” en alguna estación de radio, en el ya lejano año de 1995. Y digo que soy ingenuo u olvidadizo porque a pesar de que sabía que su presentación era el Palacio de los Deportes, mi entusiasmo por verlos no disminuyó ni un ápice. Mi experiencia en conciertos en este lugar, que está bien para cosas como juegos de americano con chicas lindas, ha sido decepcionante. Ahora recuerdo claramente cuando fui a ver a Morrissey ahí, tras lo cual me prometí no volver a tan inapropiado recinto, al menos para conciertos. No pude sostener mi promesa.

Impulsado por la calidad de Jarvis Cocker y compañía, que decidieron sacarle un poco de provecho a su buen catálogo musical dando algunos conciertos por el mundo, apenas me enteré de su visita a México el pasado mes de febrero, fui a comprar unos boletos para el que yo creí el evento musical del año. Finalmente llegó el día del concierto y me apersoné a las afueras del Palacio, inspeccioné los souvenirs propios del evento, sufrí una cancelación de última hora, cambié mi boleto sobrante por una hamburguesa y un refresco y me dispuse a escuchar a la ya veterana banda originaria de Sheffield, Inglaterra.

Igual que como cantó el desaliñado Cocker ahora en la canción referida,  me encontré de pronto solo en un lugar lejos de casa, sin amigos, lleno de personas que aplauden y bailan todo, que gritan y se emocionan más de lo requerido. Igual que como en el concierto de Morrissey, el sonido empezó a ser cada vez más distorsionado, menos nítido, no lograba distinguir los acordes de las guitarras, o el ritmo de la batería, pues el volumen era ensordecedor. Se trataba del efecto de rebote acústico típico del lugar.

Sin duda Pulp sigue siendo un grupo magnífico, sus canciones son grandiosas, escénicamente se defienden muy bien, pero la acústica del Palacio, al menos a mí, me hizo decidirme a abandonar el lugar antes de que terminara todo, enojado conmigo mismo por haber olvidado mi experiencia en el concierto de Morrissey. Al menos ahora sí pude regresar rápido a casa, con un par de souvenirs, pero con el firme propósito de no regresar al Palacio de los Deportes, ensordecido y aturdido como me encontraba. Pero ya se sabe, los humanos tropezamos varias veces con la misma piedra, puede que por olvido o por lo que sea.

Friday, May 04, 2012

Los juegos del hambre


Hermosa y heróica
El mito y la realidad
Los juegos del hambre

Ricardo Martínez García
Para conmemorar hambrunas pasadas, se organizan “Los Juegos del Hambre” en donde una pareja de cada uno de los 12 distritos, de una sociedad futurista y sobreviviente de algún conflicto global, compiten para ver quién sobrevive en un ambiente controlado por los propios organizadores. El juego es hasta morir. Hasta ahí el hilo narrativo de esta película basada en la novela de Suzanne Collins que también da nombre a la cinta.

Algunos detalles de la película señalan a ciertas referencias que van desde George Orwell -y su Big Brother de la novela 1984- a aspectos de la mitología griega. La tecnología permite al hombre controlar entornos físicos y naturales, a la manera de dioses olímpicos jugando con sus humanos favoritos, influyendo en ellos, ayudándolos con su amparo, o castigándolos en beneficio de un espectáculo masivo de dudosa eticidad.

Es posible suponer que no es casual, en ese sentido, que los protagonistas tengan diversas habilidades, pues está la arquera, la cazadora, el de poderosa musculatura, la sagaz, a la manera algunos héroes griegos como Atalanta, Hércules, Jasón, etc. De ese modo, los personajes de esta cinta se vuelven una especie de homenaje a los viejos héroes, que a su vez estaban bajo la protección de unos dioses que eran lo suficientemente humanos como para actuar de manera absurda, peligrosa e irresponsable. El mito aquí no se crea ni se destruye, solo se transforma.

La lucha entonces no es propiamente entre los participantes en estos Juegos del Hambre, es entre los que creen decidir libremente sus acciones (los adolescentes participantes del juego) y los que creen imponérselas a otros (los omnipotentes organizadores). La vieja lucha entre libertad contra determinismo, entre libre albedrío y manipulación.

El elenco cuenta con actores consagrados por el olimpo del celuloide, como Donald Shuterland (como el Presidente Snow, jefe máximo de los juegos, a la manera de un Zeus poderoso e inescrutable), Lenny Kravitz, Woody Harrelson, Stanley Tucci, entre otros, conduciéndose como esos dioses tan presas de sus pasiones como lo son sus propios protegidos, la nueva heroína Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) y Peeta Mellark (Josh Hutcherson).

La cinta es una interesante y entretenida combinación de ficción futurista, reality show, aventura, romance, pero que al no resolver algunos hilos argumentales hace prever la secuela.

Saturday, March 17, 2012

John Carter: entre dos mundos

¿Mundos nuevos?
Mundos alternativos de ficción

Ricardo Martínez García

Edgar Rice Burroughs fue un prolífico escritor norteamericano, famoso por dar vida al personaje de Tarzán en una serie literaria que ha dado para gran cantidad de programas de televisión y múltiples películas. Pero además escribió novelas de corte de ciencia ficción con personajes ubicados en Marte, cuyos habitantes llamaban Barsoon.

John Carter: entre dos mundos es una cinta dirigida por Andrew Stanton (director de Buscando a Nemo), basada en la novela de Burroughs titulada Una princesa de Marte, que representa una ficción semejante a la de Avatar, protagonizada por un capitán del ejército norteamericano rebelde a finales del siglo XIX, llamado John Carter, que se ve azarosamente transportado a un mundo desconocido pero parecido al terrícola.  

Burroughs construye en Marte un mundo lleno de seres extraños agrupados en tribus o razas superiores en disputa (muy parecidos a esos colonizadores y militares en guerra con los nativos de las tierras del norte de América).

La cinta no presenta elementos visuales novedosos respecto de cintas como Avatar, o incluso La Guerra de las Galaxias, pero sí presenta una visión más al estilo de Julio Verne y su Viaje a la Luna, con ciertas digresiones de las leyes físicas.

No es la primera vez tampoco que se hace una versión fílmica de esta vena literaria de Burroughs, pues en 2009 salió La Princesa de Marte, de Mark Atkins. Esta nueva versión no es mala de ningún modo, pero el trabajo de James Cameron en Avatar es difícil de superar en ese terreno de la ficción alienígena.

De Panzazo

Aprender a aprender
Educación y Sociedad

Ricardo Martínez García

El documental dirigido por Juan Carlos Rulfo y Caros Loret de Mola, De Panzazo, intenta concientizar sobre los grandes problemas y rezagos que se padecen en el Sistema Educativo Nacional a nivel primaria y secundaria. Pero en realidad la problemática educativa planteada se puede extender libremente a niveles medios superiores e incluso superiores, con pocas variaciones.

Falta de recursos financieros y materiales, malas administraciones, hábitos magisteriales perniciosos, relaciones sindicales onerosas, una serie de situaciones negativas que encuentran sus causas de manera multifactorial. El resultado general de esta problemática es un nivel de aprendizaje enormemente retrasado respecto a países como Corea, por ejemplo. Datos que admiran pero no sorprenden, solo confirman lo que de modo intuitivo se aprecia: la educación básica en México está por los suelos, como fiel reflejo de la situación general en el país.

Sin pretender ser un documental que explore de manera profunda el problema, la intención que se aprecia en este trabajo de Rulfo y Loret de Mola es poner el dedo en la llaga del problema educativo, nada más, pero nada menos. Lo que se presenta abre debates en diferentes frentes: ¿en qué consiste educar?, ¿qué se está haciendo bien o mal en este sector?, ¿son válidas las comparaciones con los países que tienen un desarrollo económico superior, o con crecimientos sostenidos muy por encima del nuestro?, ¿por qué no crecemos al mismo ritmo que con los que nos comparamos?

El análisis que se desprende del documental puede ser superficial en algunos aspectos y conducir a la satanización de la clase magisterial en su totalidad, o inducir a la creencia de que la gran mayoría de los estudiantes no rebuznan porque Dios es grande, pero también explica que la educación es un asunto en la que deben intervenir tanto los padres de familia (como aquellos que piensan que la escuela es una especie de guardería, o los que piensan que todo lo debe hacer “el gobierno”) como los docentes, administradores, etc.

Sin duda la parte más acertada es la que señala que el futuro de México está en la educación. Y eso es válido para explicar la situación actual: somos el resultado ya, ahora, de nuestro viejo y maltratado sistema educativo, digan lo que digan desde hace mucho los presidentes en turno. El documental, así, es un pretexto excelente para la reflexión. 

Monday, March 12, 2012

El artista

La fuerza de la actuación

El poder de la palabra

Ricardo Martínez García.

La cinta El artista, del director francés Michael Hazanavicius es una oda al viejo cine insonoro de principios del siglo XX. Los hermanos August y Louis Lumiére inventaron el proyector cinematográfico, que hizo posible la realización de historias fílmicas que han alimentado la imaginación de millones de personas desde entonces, generando una industria que supo desarrollar y evolucionar enormemente el Hollywood de antaño.

Más allá de la convencional historia de la caída de un ídolo y de su redención, y de su carácter de homenaje intrínseco a la propia cinematografía, El Artista propone una superación del cine mudo, más que ruptura, cuyo lenguaje narrativo estaba limitado a las imágenes y a la musicalización.

El personaje de George Valentin (una especie de homenaje a Rudolph Valentino), interpretado por Jean Dujardin, se encuentra atrapado en esa limitación narrativa, y se horroriza ante la posibilidad de que su mundo cinematográfico se vuelva sonoro, a excepción de sí mismo.

La historia de las estrellas cinematográficas consta de ciertas etapas, según se ve en la cinta: descubrimiento, ascenso, riqueza, declive y olvido (más patente en La invención de Hugo, de Scorsese). En los mejores casos la memoria obliga al recuerdo y a la recuperación de ciertos personajes clave, con los homenajes y celebraciones a las grandes obras. Hay un cierto paralelismo en las historias de romances que inician, se desarrollan y se disuelven, por las circunstancias que se quieran.

George Valentin es un maestro de la actuación gesticular, de la expresión corporal, pero el cine necesitaba una evolución, y eso fue lo que le dio la sonorización. Tratar de oponerse a esa transformación técnica lo relega al olvido. Su segunda oportunidad se la da Peppy Miller (Bérenice Bejo) que él tarda en entender y tomar.

El artista es una cinta cuyo mérito es ser un homenaje a la cinematografía insonora, aunque en ese sentido los que hemos crecido en la tradición del cine sonoro tal vez no lo apreciemos ya tanto. Pero no se podrá negar que tal celebración del quehacer cinematográfico es mucho más completa en La invención de Hugo, que debió ganar en la más reciente entrega de los Oscares el premio a la mejor película, esa es mi convicción.



La Dama de Hierro

Inflexible e inquebrantable

Un personaje épico

Ricardo Martínez García

Margaret Tatcher, mejor conocida como La dama de hierro por su firmeza de acciones de gobierno especialmente para la entonces URSS, es el personaje central de esta cinta de mismo nombre dirigida por la británica Phillida Lloyd, responsable también de la cinta Mamma Mia!

Sin duda se trata de un personaje trascendente: Tatcher ha sido la única mujer en ser Primera Ministra del Reino Unido, su gobierno duró de 1979 a 1990, siendo el más largo para un primer ministro británico en el siglo XX; se enfrentó de manera decisiva a los sindicatos en su país, a la reticencia inicial hacia su persona por parte de un parlamento dominado por hombres, y a la integración de la Gran Bretaña a la Unión Europea

Más allá de plantear algún tipo de crítica o reflexión política sobre su ideología política, habiendo pertenecido siempre ella al Partido Conservador, la cinta de Lloyd se centra en el aspecto humano y personal de una Margaret Tatcher que ahora con 86 años a veces cree seguir siendo la primera ministra.

La actuación de Meryl Streep es realmente espectacular, aunque a ratos parece sobreactuar el personaje, de tan detallada que es su representación. Da la impresión de que la Tatcher de Streep es más Tatcher que la propia Margaret, sobre todo en su acento y en sus modales. Asusta la capacidad de mimetismo e interpretación de Meryl Streep, sin duda la mejor actriz de los últimos 30 años.

Se trata de una interesante cinta biográfica que tal vez solo disfruten los fans de Meryl Streep, o los que gustan de filmes de corte histórico, aunque esta cinta sea sin pretensiones de crítica o reflexión de algún tipo.

Saturday, February 25, 2012

La Dama de Negro

El Fantasma de Harry

La maldición de un personaje

Ricardo Martínez García

Daniel Radcliffe es el protagonista de esta nueva versión fílmica de la obra de Susan Hill La dama de negro. El personaje que representó para Radcliff su fama y gloria, Harry Potter, sigue siendo una sombra con presencia casi igual que la de esta mujer vestida de negro vengativa: Radcliff da vida al joven abogado Arthur Kipps, designado por su jefe para viajar a un lugar de la costa inglesa con el fin de arreglar los papeles testamentarios de una vieja propiedad, pero el fantasma que clama por hacerse presente desde que el espectador ve en escena a Radcliff es el de Harry Potter. 

El llamativo y oscuro estilo gótico del libro y de la película, dirigida por James Watkins, recuerda algunos aspectos ya vistos en la obra Drácula, de Bram Stocker: un joven abogado que viaja a un lugar donde encuentra algo más que asuntos jurídicos, pues tiene que enfrentar situaciones y momentos que a cualquiera le harían aterrorizarse de manera profunda. De hecho, Stocker logra describir muy bien los sentimientos de Jonathan Harker al darse cuenta de quién es el Conde que le da alojamiento. En el caso del personaje de Kipps éste casi no se altera ante los fenómenos que atestigua en la vieja mansión (no tengo certeza de si se debe a la fidelidad interpretativa del personaje por parte de Radcliff o por sus limitaciones expresivas), y no solo eso sino que en un alarde de generosidad intenta desenredar el embrollo familiar causante del desaguisado entre los habitantes del pueblo cercano a la mansión y la dama de negro.

A ratos la trama parece una versión británica de nuestra tradicional leyenda de La Llorona, que clama por la pérdida de sus hijos, pero nuestra leyenda al final parece algo más simpática en comparación. La escenografía y la música son de resaltar, aunque el resultado final puede ser satisfactorio para los admiradores de Radcliff. La cinta por lo menos es bastante mejor, dramática y estéticamente, que por ejemplo, Fenómeno Siniestro y un poco más efectiva en eso de producir escalofríos.

Thursday, February 23, 2012

Historias Cruzadas

Aprendiendo a hacer comunidad

Apartheid doméstico

Ricardo Martínez García

A mi madre, a cuatro meses

Historias Cruzadas (en inglés The Help, una referencia a algo como “el personal de ayuda”) es una cinta que muestra la mezquindad y crueldad de algunas damas de clase media con su personal doméstico, un tanto por el racismo en su momento más álgido en los Estados Unidos en la década de los sesenta, y otro tanto por la naturaleza humana propia de estas patronas. Pero también es un catálogo de algunos prejuicios que en general afectaban a todas las personas, blancas o negras, como por ejemplo el señalamiento social a las solteras, a las coquetas o alegres, por parte de quienes se erigían como estandartes de la moralidad y la decencia.

El estado de Misissipi a principios de los 60 del siglo pasado era uno de los estados con mayor población de raza negra, que si bien había sido emancipada de la esclavitud a iniciativa de Abraham Lincoln en 1863, no había sido emancipada de su estatus social inferior, un siglo después, algo que se reflejaba en la segregación de la que eran objeto tanto pública como privadamente.

Skeeter (Emma Stone) es una periodista soltera y en edad de casarse, según los preceptos sociales en los que vive, que decide emprender un trabajo tan sui géneris que pone en peligro la integridad de quienes participan en él, al grado de que es vista con recelo tanto por la comunidad afroamericana como por la de raza blanca.

Basada en la novela de Kathryn Stockett titulada The Help, esta cinta dramática no está exenta de momentos divertidos y el resultado final es ciertamente emotivo por el asomo que ofrece a esas historias de maltrato y humillación (y que seguramente se siguen dando ahora y en todos lados entre la población de clase media y alta que tiene servicio doméstico, aunque habrá familias de este tipo que -hipócrita o sinceramente- consideran a sus criadas ya “como de la familia”).

Por el tipo de situaciones dramáticas, la cinta recuerda a otras como Matar a un Ruiseñor (Robert Mulligan, 1962), o Misissipi en Llamas (Alan Parker, 1988), que son como una especie de purga de la conciencia moral histórica del pueblo norteamericano, que da para mucho (otros temas explorados en este sentido son los grandes conflictos bélicos, la glorificación del crimen o las biografías de los grandes personajes).

Las actuaciones, no solo de Viola Davis, Octavia L. Spencer, Emma Stone o Bryce Dallas Howard, sino de todo el elenco son muy buenas. Sin duda una de las pelícuas a ver.

Friday, February 17, 2012

Tenemos que hablar de Kevin

Más allá de la comprensión

El absurdo de la vida y de la muerte.

Ricardo Martínez García

La cinta Masacre en Columbine de Michael Moore (Bowling for Columbine, 02) exploraba la situación de fragmentación social imperante en algunas partes de los Estados Unidos, situación marcada por la proliferación de armas en todos los estratos, así como una tendencia al individualismo, el hedonismo y el egoísmo (en sus diferentes expresiones) en términos de comunidad. En un ambiente así era comprensible el contexto que originó (y sigue haciéndolo de modo esporádico) algunos atentados por parte de estudiantes en contra de compañeros suyos en ciertas escuelas norteamericanas. El fenómeno lo examinó Moore de modo general, pues intentó comprenderlo tratando de encontrar las causas sociales que devinieron en esos ataques particulares.

Lynne Ramsay dirige la película Tenemos que hablar de Kevin (11) protagonizada por Tilda Swinton y John C. Reilly, cinta que ofrece una mirada desde el lado personal, interno, de la madre de un adolescente problemático, cuya conducta plantea múltiples preguntas pero casi a ninguna respuesta.

Eva (Swinton) es una madre que lidia con su pequeño desde el momento en que nace, y desarrolla con él una relación enfermiza marcada por la incomprensión, el chantaje, la falta de autoridad, la incapacidad de comunicarse, etc., etc.

¿Es Eva una mala madre? ¿Qué tanto se transmite de las personas en la herencia genética a sus hijos, o cuál es la consecuencia real del abuso de drogas? ¿Cómo es que se forma el sentido de la moralidad, de la responsabilidad, del respeto a los otros? ¿Cómo hacer que tal sentido se forme sanamente y no meramente funcional? Todas estas preguntas -y muchas otras más seguramente- surgen a partir de lo que el espectador observa en la narración fílmica de la obra de Ramsay, rica en flashbacks y elipsis, pero que al final nos cuentan una tragedia terrible. ¿Es al final Eva una madre solapadora? Cada espectador seguramente tendrá formada al final una opinión. En todo caso, se trata de una cinta inquietante, difícil de digerir, pues el tema que aborda es desagradable. Pero justo por eso es que se tiene que hablar de situaciones así, de personas así. Es una cinta para el debate, sin duda.

Wednesday, February 15, 2012

El espía que sabía demasiado

En algunos lugares lo llaman El Topo

¿Jaque mate al espía?

Ricardo Martínez García.

Al final de la Segunda Guerra Mundial los que hasta entonces habían sido aliados se vuelven adversarios a lo largo del periodo histórico llamado “Guerra Fría”. Los Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrascaron en una competencia por desarrollar armas cada vez de más alcance y capacidad de destrucción. En esa competencia, los trabajos de inteligencia, y de espionaje y contraespionaje fueron cosa de todos los días. Cada bando tenía agentes instalados en las bases enemigas, tratando de obtener información vital para enfrentar a los adversarios. Hubo incluso agentes dobles, que ya no se sabía claramente a qué bando pertenecía.

Tratos con agentes que desertan de su patria son relatados en novelas como La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson, llevada a la pantalla grande por Daniel Alfredson, en la que es la última parte de la trilogía de libros y películas conocidas como Millenium. Otra novela que aborda el tema, pero con agentes británicos que se dan cuenta de que han sido infiltrados por un agente doble que trabaja para los soviéticos es la que ha llevado al la pantalla grande el director sueco Tomas Alfredson. Esta cinta está basada en la novela de John Le Carré titulada Tinker Taylor Soldier Spy, y que ha sido subtitulada como El Espía que Sabía Demasiado (2011).

Como toda película de espías que se precie, la trama es algo enredada, con nombres y situaciones, encubrimientos, burocracia, traiciones, inteligencia aplicada casi de modo detectivesco e incluso pinceladas de amor. Los agentes de uno y otro bando son como las piezas de un gran ajedrez en el que no se sabe quién es el que realmente mueve las piezas.

El protagonista es el agente George Smiley (Gary Oldman), que es despedido pero luego requerido para una misión delicada: identificar quién es ese agente doble que ha estado mandando información confidencial al bloque soviético. Es una cinta que tal vez requiera de verse más de una vez, con al menos dos fines: enterarnos bien de quién es quién y gozar del trabajo actoral no solo de Gary Oldman, gran candidato al Oscar, sino de todo el elenco, que incluye a grandes actores como John Hurt, Colin Firth, Mark Strong, Toby Jones y un largo etcétera.

Al final de la cinta todo se resuelve aparentemente bien, pero ¿no será que en el juego del espionaje en realidad no hay ganadores?

Saturday, February 11, 2012

Los descendientes

La Búsqueda de la Familia

En busca de la raíz familiar

Ricardo Martínez García.

George Clooney protagoniza esta nueva cinta de Alexander Payne Los Descendientes, (11), en la que interpreta a un descendiente de un antiguo linaje hawaiano (todos con aspecto de pequeños burgueses en bermudas, aunque sean millonarios), que además es representante de su familia, poseedora de extensas, hermosas y valiosas tierras costeras a punto de ser vendidas. Pero además es un padre de familia que se tiene que hacer cargo de sus hijas de modo completo.

Basada en una novela de Kaui Hart Hemmings, la cinta de Payne muestra la búsqueda interna de este padre de familia que ha estado tan absorto en su trabajo que comienza a ver cómo se ha ido alejando de su familia. 

El contraste que logra Payne entre momentos de humor y situaciones dramáticas y conmovedoras, o entre situaciones humanas cotidanas y la construcción de lazos afectivos verdaderamente trascendentes en la familia son de lo mejor. 

La fotografía de algunos de los paisajes más hermosos de Hawai enmarcan maravillosamente la película que, en ese sentido, se vuelve una movie road costera, es como un viaje permanente que el protagonista emprende al buscar las razones de algunos actos de su esposa, y en busca de la manera de lidiar con adolescentes a punto de salirse de control.

Demian Bichir la tiene difícil esta vez con Clooney cada vez actuando mejor y por eso es uno de los más fuertes candidatos al Oscar por actuación masculina. 

Saturday, February 04, 2012

La invención de Hugo Cabret

Inventar mundos nuevos

La máquina de los sueños

Ricardo Martínez García

La nueva cinta de Martin Scorsese no es solo su primera obra dirigida al público “familiar”, es toda una celebración al amor, a la amistad, a la historia de la cinematografía y al arte de hacer películas. Es una reflexión sobre los cambios y motivos del quehacer cinematográficos y su estrecha relación con los cambios experimentados en la sociedad y en la vida en general.

De una primera intención lúdica por mostrar escenas cotidianas, como la llegada de un tren a la estación, o de contar historias divertidas o entretenidas, el cine pasó a mostrar la angustia y el desencanto (sobre todo en documentales de guerra), adquiriendo no solo una función entretenedora, sino ahora reflexiva y crítica, o complaciente, según los casos y los motivos.

A partir de la historia de un niño huérfano en la ciudad de París, esta nueva obra de Scorsese titulada La invención de Hugo Cabret (Hugo, 2011) va entrelazando diversas historias, en un despliegue de flashbacks, extractos de cintas mudas, efectos especiales maravillosos. La cinta ofrece una visión del mundo en el que cada quien debe descubrir su misión en la vida, como si fuéramos todos parte de una maquinaria enorme en la que por más pequeños que seamos como piezas, debemos encajar en alguna parte, ser necesarios en alguna parte. Puede uno estar o no de acuerdo con esa visión determinista, mecanicista del mundo, pero es interesante reflexionar sobre ello y sobre sus posibles consecuencias.

Scorsese, enorme contador de historias, nos muestra su maestría en este arte de divertir, entretener, conmover, educar, informar, meditar, y hasta sintetizar historias dentro de otras historias, para finalmente hacer soñar al espectador ante esta grandiosa máquina autómata que es el cine y que es posible que pueda reparar algunas almas descompuestas, o puede acabar por descomponerlas más. Un poco a la manera de Stan Lee, Scorsese aparece unos segundos como el camarógrafo del director Georges Méliès (Ben Kingsley), pieza clave en el engranaje de la vida de Hugo Cabret.

Excelentes actuaciones de Asa Butterfield como Hugo, y de su amiga Isabelle, interpretada pro Cloë Grace Moretz.