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Thursday, December 06, 2007

Bee Movie

Una Broma Seinfeldiana!
Absurda Filosofía Política para Niños
Ricardo Martínez García

La cinta Bee Movie, que podría ser considerada como un curso intensivo infantil sobre lo que debe ser la sociedad –una cuasi broma seinfeldiana-, navega ambiguamente por el mar de la ideología social contemporánea, naturalmente sin llegar a puerto seguro.

El entomólogo norteamericano Edward Wilson, profesor de sociobiología en Harvard, publicó en 1975 un trabajo de investigación, La Sociedad de Insectos y la Sociobiología: La Nueva Síntesis, que armó gran alboroto entre la comunidad científica especializada.

El doctor Wilson propuso, entre otras cosas, que la conducta animal, específicamente la de insectos como las hormigas y las abejas, responde a una especie de altruismo, el cual beneficia a los genes del individuo que la realiza. Así, la conducta social –de acuerdo con los resultados de sus investigaciones- es la que el individuo realiza de manera natural en relación con otros sujetos de su propia especie, conducta que puede considerarse generosa en la medida en que garantiza una selección natural individual que beneficia al grupo social.

En otras palabras, lo que explica Wilson es que cualquier tipo de actividad social (en las hormigas y las abejas) está dirigida por la selección natural que beneficia al grupo en general. La evolución sigue siendo en todo caso predeterminada genéticamente, y tal cosa, por supuesto, no requiere de la voluntad o deseo de los individuos sino del orden genético con el que están constituidas dichas criaturas.

El problema surgió cuando a Wilson se le ocurrió sugerir que ocurre algo muy parecido en las sociedades humanas, y de ahí el gran escándalo. ¿Cómo es posible que alguien dude de la capacidad de decidir del ser humano, o de su libertad para establecer qué se quiere ser, señalando que no sólo estamos condicionados genéticamente en nuestra constitución física sino también moralmente? ¡Porque aceptar esto último sería como aceptar que no existe la libertad de elección personal sobre lo que queremos ser en la vida!

En el libro Periodismo Canalla (96), Tom Wolfe escribío un artículo titulado “Lo lamento pero su alma ha muerto”, en el que explica con un tono jocoso las consecuencias de las propuestas teóricas de Wilson, a quien Wolfe llama Darwin actualizado.

Wolfe explica que Wilson ha señalado que el cerebro humano al nacer no es como una hoja en blanco o una tabula rasa (como John Locke afirmaba) en la que se imprimen las experiencias. Más bien es como “un negativo expuesto que espera a ser revelado”, en el que existen ya las directrices genéticas que nos determinan. Uno puede revelar muy bien ese negativo, o revelarlo pobremente (dependiendo del nivel educativo y cultural), pero no hay posibilidades de desarrollar lo que no esté en dicho negativo. ¿Qué determina lo que hay en el negativo? Los genes.

De ese modo, son los genes –resultado de la evolución- los que van marcando las acciones que constituyen nuestra historia personal, y no hay mucho que alguien pueda hacer sobre ello. Pero Wilson sostiene que la genética no solo explica cosas como el temperamento, las preferencias, las reacciones emocionales o los niveles de agresividad, sino también gran parte de nuestras reverenciadas elecciones morales, las cuales no son elecciones en absoluto de una voluntad libre, sino tendencias impresas en algunas zonas del cerebro, tal como explica, con mayor detalle, James Q. Wilson –que no es pariente de Edward- en El sentido moral (93). La supremacía del fuerte sobre el débil estaría justificada por los genes.

De la sociobiología a la filosofía política para niños

Los niños a quien va dirigida la cinta Bee Movie, coescrita y producida por el famoso Jerry Seinfeld, y a sus padres que los llevan al cine, tal vez no vean problema en que el argumento de la cinta muestre a una abeja macho que tiene reticencias a ser lo que su naturaleza le dicta.

Se trata de una fábula que antropomorfiza una sociedad de abejas que viven en un mundo ideal, donde la muerte y el trabajo son lo más cotidiano, mostrándola como si sus individuos tuvieran conciencia y capacidad de elección (elecciones limitadas, pues sólo permiten elegir una función laboral, no un estilo de vida).

Bueno, pues resulta que la abeja protagonista llamada Barry Benson no desea ser una abeja que trabaje en el panal (escena que recuerda a los jóvenes discípulos de Sócrates a los cuales supuestamente pervertía –según una acusación en su contra en la Apología- haciéndoles ver que podían elegir su profesión y no limitarse a seguir la tradición laboral familiar), y pronto se le presenta la ocasión de salir del panal y entrar en contacto con los humanos.

El encuentro abeja-humanos resulta en la toma de dos direcciones por parte de Barry: como es una abeja pícara, se enamora de una humana (cosa que las mismas abejas se tienen prohibido), y como también es muy sensible socialmente, al darse cuenta de que los humanos se apropian cual parásitos del producto del trabajo de sus compañeras, entabla una increíble lucha ante los tribunales humanos para que toda esa miel en los supermercados les sea devuelta a sus legítimas dueñas.

La metáfora señala claramente al trabajo de la clase obrera y a los grandes capitalistas y dueños de los medios de producción que se quedan con las plusvalías, dejándole a sus obreros sólo las sobras llamadas reparto de utilidades.

En otras cintas como Hormiguitas (98) y Bichos (98), hay metáforas parecidas, en las que se busca la anhelada libertad (que casi siempre consiste en aceptarse como partes activas de una sociedad), pero no hay interacción directa con los humanos, como sí la hay en Bee Movie.

En un alarde de justicia imparcial que sólo existe en las películas animadas, Barry logra lo impensable: que les devuelvan a las abejas toda la miel que ilegalmente les fue recogida de sus panales.

Hasta ahí la película parecía revolucionaria y liberal, pero de pronto da el cambio de rumbo total: como las abejas viven ahora con un exceso de miel, ya no salen a trabajar, y ya no cumplen con su misión natural de polinizar las flores, por lo que éstas se marchitan y mueren.

Como la mujer de la cual está enamorado Barry es florista, éste se da cuenta de que su altruista labor por los derechos de las abejas fue contraproducente, al menos en parte, por lo que nuevamente se erige en líder de las abejas y las conmina a volver a su trabajo natural de polinizar las flores.

Una fábula se cuenta con la intención de ofrecer una moraleja. La cinta Bee Movie, que visualmente es excelente, propone la conclusión: no busques cambiar el orden natural de las cosas, pues así es como deben ser, o casi casi si naciste para maceta, del pasillo no pasarás. Edward Wilson tenía razón, o eso pareciera confirmar la película.

Tuesday, March 20, 2007

Política Ficción

La Hija del General
Ricardo Martínez García


Algunos analistas han señalado, con razón, que la escalada de violencia que vive México en varias zonas de su territorio, producto más probablemente de la guerra de narcos entre narcos, y no del gobierno federal contra ellos, es un síntoma del grado de ingobernabilidad que se ha alcanzado.

Sin embargo, se ha dejado de lado el hecho criminal en sí de las ejecuciones, tomadas como casos particulares, y se le ha dado más importancia en los medios, sobre todo impresos, al hecho de que la ciudadanía vive en un clima de inseguridad. Al menos es el caso del asesinato de Mireya López Portillo y su esposo Jordi Peralta Samper ocurrido en la madrugada del domingo18 de marzo, quienes no ocupaban ningún cargo público, hasta donde se sabe, y su relevancia pública se debe al parentesco que tenía ella con un connotado general del ejército mexicano, actualmente retirado.

El general Luis Humberto López Portillo ocupó entre otros cargos la jefatura de la zona militar ubicada en Guerrero, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, donde tuvo que combatir al EPR y ERPI. El de Guerrero es uno de los estados donde el narcotráfico ha sentado sus reales, como se ha constatado recientemente, con las ejecuciones en Acapulco y los recados con cabezas humanas como conductos.

Jordi Peralta era un alto ejecutivo de TV Azteca y el atentado en el que murió con su esposa no parece un asalto vulgar. La pregunta que se deben haber hecho desde el principio los investigadores del caso, sean de la PGJDF o de la PGR, y que representa uno de los cánones de la criminología, es ¿Quién se beneficia con la muerte de estos personajes? Y para redondear ¿Cuál ha sido el móvil de este crimen?

Seguramente las respuestas son bastante complicadas de por sí, y más si quienes cometieron el crimen prevén la ruta que conduzca a ellas, por lo que seguramente se encargarán de borrar toda pista que pueda ayudar a responderlas.

Si el crimen ocurrió para darle un recado a alguien, al general tal vez, y con él al ejército, se trata de un recado que no puede ignorarse, dado el costo del conducto (lo que indicaría la total carencia de escrúpulos de quien lo envía, así como de la seguridad de impunidad o la certeza de que lo que se traen entre manos bien vale la vida de dos personas muy bien relacionadas).
Si se trata de un crimen sólo relacionado con las dos personas asesinadas entonces la policía lo tiene más fácil pues su campo de investigación se limita a las esferas particulares de Mireya López y Jordi Peralta.

Por otra parte, se puede preguntar por la existencia de un arma utilizada en la escena del crimen perteneciente a la PGR. ¿Qué podrá significar tal cosa? ¿La robaron de la armería de la dependencia? ¿Por qué la abandonarían los asesinos?

La PGJDF, según fuentes de la PGR, elaboró dos hipótesis sobre la causa del crimen: que haya sido por algo relacionado con el decomiso de 204 millones de dólares en una residencia de las Lomas de Chapultepec, lo cual naturalmente implica aclarar qué tipo de relación pudo haber tenido la pareja con ese dinero. La otra hipótesis es que el crimen se haya cometido por algo referente a las actividades realizadas por el general en Guerrero, cuando fue jefe de esa zona militar.

El general no ha declarado nada que ayude a resolver el crimen, ni lo hará previsiblemente, y el ejército no se ha manifestado tampoco.

Lo que sí es claro es que este caso no se puede tratar como parte de la estadística criminal de la ciudad de México, como ha sugerido Joel Ortega, secretario de Seguridad del DF. “Ojalá que la PGR pueda establecer los vínculos que dependen para este caso con otros hechos de relevancia, pues se requiere de la panorámica federal para poder resolverlos", declaró el funcionario. Si existen esos vínculos, la idea de establecerlos, como quiere Ortega, parece demasiado conductista, o tal vez Ortega sepa algo que supone los federales deben "establecer".