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Wednesday, September 12, 2012

Posesión Satánica

Los demonios andan sueltos

La tradición del mal
Ricardo Martínez García

En 1972 William Peter Blatty publicó su libro El exorcista, en el cual narraba el caso de una niña poseída por un demonio, y la lucha de un sacerdote católico por expulsarlo de ella. Desde entonces ha habido muchas cintas con argumentos más o menos parecidos.

Tal es el caso de la cinta Posesión Satánica (Dibbuk Box), producida por Sam Raimi y dirigida por Ole Bornedal, solo que ahora no está ambientada en el catolicismo, sino dentro de las creencias del judaísmo ortodoxo. De acuerdo con estas creencias se supone que un demonio específico puede ser encerrado en un objeto (al estilo de una caja de pandora, o de una lámpara como la de los genios), y cuyo encierro llega a su fin fatalmente y de modo aparentemente azaroso; tal es la premisa que guía a esta historia pero que en esencia narra algo parecido al drama de Blatty, pues hay una niña que sufre, unos padres preocupados y un religioso que desea ayudar.

En la novela de Blatty se describe un contexto, una serie de rituales, el hallazgo de pistas y hechos que de algún modo ofrecen antecedentes que explican la posesión de Regan, la pequeña niña protagonista. La lucha casi personal entre el padre Merrin y un demonio en África, así como el hecho de que Regan jugara a la ouija son solo parte de este conjunto de datos (además de los análisis médicos que se le realizan) que muestran que la ciencia es rebasada por este tipo de fenómeno, el cual solo puede tratarse desde la religión.

La cinta dirigida por Bornedal, y que cuenta con los protagónicos de Jeffrey Dean Morgan (Watchmen), Kyra Sedwich y Natasha Calls, es más directa, no muestra antecedentes sobre problemas o malos juegos infantiles, simplemente la azarosa compra de una caja con extrañas inscripciones hebreas.

La cinta resulta entretenida por la sobriedad de las actuaciones, y el uso adecuado de efectos especiales, sin abusar de ellos, pero al final resulta una especie de recreación de aquella famosa cinta de William Friedkin de 1973.   

Tuesday, May 25, 2010

Los Perdedores


En un mundo de historieta

Ricardo Martínez García

El mundo del celuloide se nutre de múltiples fuentes, una de las cuales ha sido explotada profusa y exitosamente. Se trata del mundo del cómic, o de las historietas seriadas, con súper héroes o con personajes de la vida real pero caricaturizados. Tal es el caso de la cinta Los Perdedores (10), de Sylvain White, inspirada en el libro de cómic llamado The Losers, impreso por DC Comics desde los setenta como parte de la serie Our Fighting Forces, y luego en la serie renovada a partir del 2004 por la editorial Vertigo.

El coronel Clay (Jeffrey Dean Morgan, quien hiciera el papel de The Comedian en Watchmen) es el líder de un grupo militar norteamericano en misión para destruir en Bolivia la casa de un supuesto narcotraficante –la saturación de colores en esta parte de la cinta enfatiza el exotismo del lugar-. Mientras realizan sus labores, se dan cuenta de que morirán varios niños en el operativo, así que deciden cambiar los planes de un tal Max, que al parecer es el que tiene el mando en la CIA y es un mafioso traficante de armas y de todo lo que se pueda.

La cinta plantea la venganza como motor para las acciones de este grupo que por una mera casualidad no fue eliminado. La traición, o mejor dicho la completa manipulación de la que son objeto, les hace ver que no trabajaban para su nación o para el pueblo norteamericano, sino en busca del bien de los intereses del tal Max, al parecer agente de la CIA, tan poderoso como rico y despiadado.

Tanto el coronel Clay, que tiene un romance con la atractiva y enigmática Aisha (Zoe Saldana) como el oficial Jensen (Chris Evans, el famoso Antorcha de Los Cuatro Fantásticos), y Max (Jason Patric en plan excelente) logran convincentes pero caricaturescos personajes –sobre todo éste último- que exaltan algunas cualidades guerreras (cada uno de ellos es un especialista en su área) que van del héroe que se sacrifica por el grupo, al malvado que actúa siempre egoístamente.

Se trata de una cinta divertida, caricaturesca pero plausible, con un buen trabajo actoral y de efectos visuales, tal vez menos caricaturesca que Watchmen pero no tan espectacular como Los Cuatro Fantásticos u Hombres X y su saga.