Showing posts with label Steven Spielberg. Show all posts
Showing posts with label Steven Spielberg. Show all posts

Friday, January 20, 2012

Las Aventuras de Tintín

Aventura y gusto narrativo

Ricardo Martínez García

A partir del personaje creado por el caricaturista belga Hergé (Georges Remi) en 1922, el exitoso director Steven Spielberg recrea el cine de aventuras al estilo de Julio Verne, en donde las peripecias del protagonista se vuelven una verdadera y emocionante aventura, llena de peligros, persecusiones y misterios que se resuelven.

Lo que tiene Tintín de juventud lo tiene de audacia y atrevimiento, como buen reportero en un contexto, muy ligeramente tocado, previo a la Segunda Guerra Mundial. Es un personaje interesante y ameno, que ofrece la posibilidad de representar el espíritu libre y aventurero que muchos anhelarían para sí mismos. El manejo de los personajes que lo acompañan, como el capitán Haddok -que surgieron en el desarrollo de las historietas de Hergé cuando comenzó a publicar en un medio pronazi (Le Soir), durante la ocupación que éstos realizaron en Bélgica- es bastante atinado, pues son personajes bien definidos, tan importantes como la propia trama, que gira en torno a la búsqueda de un tesoro, todo a partir de un muy buen guión escrito por Edgar Wright, Joe Cornish y Steven Moffat.

La animación es de primer nivel, realizada con las técnicas más avanzadas por la empresa de efectos visuales Weta Digital. Se trata de una cinta animada con grandes escenas de acción e imaginación, que tiene como meta simplemente entretener de manera amena y divertida a una audiencia familiar y cuyo sello de calidad está en el nombre del director.

Wednesday, January 18, 2012

Caballo de Guerra

Un Aquiles Equino
Un caballo heróico

Ricardo Martínez García

Steven Spielberg es uno de los más grandes directores de Hollywood, exitoso como cineasta, productor, guionista. Ha explorado casi todos los géneros fílmicos. En Caballo de Guerra nuevamente nos lleva a través de la guerra, a partir de las peripecias de un caballo criado en la provincia británica de Devon, un lugar que se nos muestra paradisíaco (excelente fotografía) pero a la vez de tierra difícil de cultivar.

La épica ya no es meramente humana para Spielber, sino que ahora él encuentra la manera de narrarnos una épica equina. Joe, el caballo protagonista, sobrevive a diferentes batallas y dueños hasta regresar a la tierra que lo vio nacer, en una aventura que lo coloca entre los allegados de Aquiles en la Odisea. Pero lo que en Homero es el canto a la perseverancia y la astucia humana, además de la fantasía y la imaginación, en Spielber se vuelve, con esta odisea equina, una oda a la fuerza animal, a la aparente amistad entre caballos, además de entre el criador del caballo y éste. El carácter inverosímil de este Aquiles equino se muestra en todo su esplendor en la guerra de las trincheras realizada entre franceses y británicos en contra de las huestes del Kaiser. Como un súper poderoso caballo, Joe al escapar a todo galope de sus opresres pronto se encuentra vagando en medio de las trincheras, y avanza arrastrando consigo enormes obstáculos llenos de alambres con púas, y ¡sobrevive a esto!

Las escenas donde Joe es objeto de una subasta, recuerdan las de algunos esclavos -ya de Oriente Medio o de la América esclavista- que fueron subastados, y que a la postre resultarían más valiosos de lo que nadie pudo haber imaginado.

Spielber muestra una vez más su sabiduría fílmica y manejo técnico enormes, a partir de una bien hilada y entretenida historia que ensalza ahora a un caballo inteligente y noble. Aunque es una historia de guerra, ya no es sobre la Segunda Guerra Mundial, o sobre el Holocausto, o sobre la necesidad de crear un héroe entre los soldados aliados, ni explora mínimamente las causas del primer gran conflicto mundial. Es la historia de un caballo heróico, si cabe tal término.

Sunday, August 07, 2011

Super 8

Spielberg Revisited

Liberando a E.T.

Ricardo Martínez García

El productor, guionista y director, creador del programa Fringe y responsable de cintas como Misión Imposible 3 y Star Trek, J. J. Abrams, es sin duda uno de los discípulos más aventajados de Steven Spielberg. En una sola cinta logra sintetizar algunas de las inquietudes de narración fílmica que más le han atraído al famoso director de éxitos de taquilla como E. T. , Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, Poltergeist, Parque Jurásico, Salvando al Soldado Ryan y un largo etcétera. Desde la amistad de una pandilla de niños que comparten la pasión por hacer cine, desastres terribles y destrucción debida a una fuerza superior e incomprensible, operativos militares y secretos muy bien guardados, la creación y cumplimiento de una misión, el romance incipiente entre unos adolescentes hasta la liberación de un ser extraterrestre. Todo eso amalgama de manera ágil y amena Abrams en Super 8.

El homenaje implícito al cine en esta cinta y el amor que le profesan los realizadores Spielberg y Abrams, queda plasmado en el deseo irrefrenable de filmar y dirigir una cinta de zombies del gordito Charles (Riley Griffiths) y de sus amigos, el maquillista Joe Lamb (Joel Courtney), el encargado de los efectos especiales Martin (Gabriel Basso), su actor estrella Cary (Ryan Lee) y la recién reclutada Alice (Elle Fannning), todos niños de entre 12 y 14 años.

Las filias cinematográficas de este grupo de adolescentes –muy probables alusiones a las propias filias del director y productor de la película- son mostradas de manera tal que aparecen como una breve pero concisa historia del propio celuloide, pasando por aspectos dramáticos narrativos con guiños shakespereanos (como cuando se les prohíbe verse a dos de estos chicos), o escenas que ensalzan la amistad y el compañerismo, así como los dramas personales a partir de la pérdida de seres queridos.

El título de la cinta alude al formato de una película casera para filmar llamada Super 8.

Es de notar, por otra parte, que no solo esta cinta, sino muchas, de diferentes directores y géneros, de manera regular, muestran la idiosincracia que tiene el norteamericano común alrededor del hecho de fumar “hierba”. No solo en ésta se muestra que uno de los personajes la consume (y al estar bajo sus efectos, se pierde de la acción a su alrededor); es común que en muchas cintas del vecino país del norte algunos de los personajes la consuman: desde el encargado del videoclub hasta altos ejecutivos, se echan su cigarrito de mariguana para “relajarse” o para sentirse en onda o elevarse, como ocurre con el personaje de Cameron Diaz en su más reciente cinta, Malas Enseñanzas. El consumo de mariguana se ve como una travesura de adolescentes, pero hay adultos que no alcanzan a madurar. El problema es que ese consumo, travieso y cándido allá, genera muertes y violencia acá, en nuestro país, y en muchos otros, y no se ve cómo cambiará esta situación mientras su consumo siga viéndose como una pequeña travesura. Y eso es algo que Super 8, como muchas otras, con historias de ficción o no, muestran casi sin querer.

Wednesday, May 21, 2008

Indiana Jones y El Reino de la Calavera de Cristal

¿Será el fin del famoso arqueólogo?
Las Asombrosas Aventuras del Eterno Trotamundos Indiana Jones
Ricardo Martínez García

Dos son las cosas más sorprendentes de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal: en primer lugar, la increíble vitalidad que Harrison Ford (1942) inyecta a su famoso personaje del doctor en arqueología Henry “Indiana” Jones Jr, puesto que no parece un sexagenario para nada, a excepción de algunas arrugas de su rostro (Ford siempre ha sido de rostro duro), pero el actor tiene un físico envidiable.

En segundo lugar, la manera en que Spielberg le saca todo el provecho posible a una historia característica de George Lucas (a partir de la cual David Koepp escribió el guión) quien, junto con Spielberg, ha explotado todas y cada una de las fórmulas del éxito comercial cinematográfico.

La saga de Indiana Jones con sus tres películas anteriores alcanzó ingresos, tan solo en taquilla, por casi quinientos millones de dólares.

“Ya nada puede sorprenderme, soy un hombre de ciencia” dice el más famoso arquéologo del mundo, encarnado por Ford, en El Templo de la Maldición, frase por demás contundente y que puede utilizarse para referirnos al argumento de esta nueva película.

Es el año es 1957 y una militar rusa, la coronela Spalko (la siempre extraordinaria Cate Blanchet) decide obligar a Indiana a ayudarle a buscar una mítica calavera que supuestamente otorga poderes ilimitados. Pero el cráneo parece ser de un ser extraterrestre, uno de los varios que habrían llegado a la Tierra a enseñar a los pueblos indígenas de Mesoamérica algunas cosas muy útiles como la agricultura y la construcción de magníficos edificios, todo en la mejor tradición narrativa de la revista Duda, Lo Increíble es la Verdad.

Independientemente del argumento -con pirámides mayas en pleno Amazonas, en un lugar que supuestamente es El Dorado, sitio que otros arqueólogos más serios pero menos conocidos ubican en California-, la historia está tan bien manejada y cuenta con un ritmo tan ágil que el resultado es francamente divertido, con todo lo palomera que se quiera considerar.

Los sarcásticos diálogos entre los protagonistas ofrecen una serie de puntadas que difícilmente dejarán de arrancar carcajadas en los espectadores, como aquellos en los que Indiana platica con el joven Mutt Williams (Shia LaBeouf) y éste le dice muy quitado de la pena que dejó la escuela porque “no era lo que le gustaba”, a lo que Indiana le contesta empáticamente que no deje que nadie lo convenza de lo contrario, pero posteriormente al enterarse de que es su hijo, de inmediato lo regaña y le exige continuar sus estudios, justificando que antes “no sabía que era tu padre”.

Intriga, situaciones de peligro mortal, traiciones de supuestos amigos, avaricia, objetos perdidos, recuperados, robados y vueltos a recuperar, romance y aventuras, muchas aventuras, son los ingredientes que han caracterizado a esta exitosísima saga de aventuras.

El director de esta serie, Steven Spielberg, es un cineasta que a diferencia del también director George Lucas y sus cintas de ciencia ficción como las Guerras de las Galaxias, ha incursionado en diferentes géneros fílmicos con iguales o mejores resutados que en sus cintas de acción, como por ejemplo en La Lista de Schindler (93) Salvando al Soldado Ryan (98), Inteligencia Artificial (01) o en la aclamada Munich (05), para mencionar algunas.

Las anteriores entregas de esta serie, Los Cazadores del Arca Perdida (81), Indiana Jones y El Templo de la Maldición (84) e Indiana Jones y la Última Cruzada (89) son películas caracterizadas visualmente en mayor o menor medida por mostrar escenografías artificiales, muy de estudio, con abundancia de tablarroca y cartón piedra, así como complicadas construcciones en carpintería (como la especie de montañita rusa que se aprecia en la segunda cinta) y una estupenda iluminación, nada mal para su tiempo, pero cuya cuarta entrega es sin duda la mejor de ellas, excelencia conseguida en parte gracias a los avances tecnológicos en los efectos especiales. No en balde han pasado casi veinte años desde La Última Cruzada.

Los efectos especiales no llegan a ser demasiado excesivos en su uso, a excepción de la escena final de la destrucción de la pirámide, efectos que por otra parte no son más numerosos que los vistos en la también espectacular cinta El Tesoro Perdido, el Libro de los Secretos (Turteltaub, 07), protagonizada por Nicolas Cage, quien al parecer desea convertirse en el heredero fílmico de Indiana, si es que el joven Shia LaBeouf lo deja.

La cinta podría verse como el final de la serie, puesto que el aventurero, mujeriego y trotamundos Indiana parece establecerse de fijo en el mundo académico, pero lo más preocupante para su estilo de vida es que reconoce a su hijo (¡ojo Creel!) y termina por ¡casarse con su eterna novia Marion (Karen Allen)!