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Thursday, August 27, 2009

El Inspector Bellamy


Fábulas de Detectives

Ricardo Martínez García

Paul Bellamy es un famoso inspector de la policía en París. Pero está de vacaciones en la tierra de su esposa Françoise (la bella Marie Bunel). En lugar de descansar durante el verano, se ve envuelto sin querer en un caso sobre la desaparición de un estafador de una compañía de seguros y también de la de uno de los indigentes del pueblo.

Dirigida por el muy experimentado y veterano cineasta Claude Chabrol, El Inspector Bellamy (09) nos muestra a un Depardieu (muy entrado en carnes por cierto) que ni mandado a hacer para este papel. Su forma de interrogar y entrevistar a los involucrados en los casos nos da una idea de sus formas de vida, su trabajo de investigación documental no se ve pero se sabe que la hizo y bien. No por nada es un policía famoso que ha escrito sus memorias y es reconocido.

La trama poco a poco se va enredando, hay pasiones humanas que aparentemente están controladas pero se presiente que de un momento a otro la tensión estallará. Lo interesante está en ver cómo ocurrirá, si ocurre. Las relaciones de Bellamy con su esposa contrastan aparentemente con las que tiene con su medio hermano Jacques, tan diferente pero tan parecido al inspector. La violencia está a flor de piel.

Bellamy es frío y cerebral, pero no es lo que se diría un hombre de acción, a pesar de o debido a su corpulencia. Además lucha constantemente por tener a raya su gusto por el alcohol. Pero sus diálogos (escritos por Chabrol y Odile Barski) recuerdan un poco a algunos clásicos del género en la literatura, como a Sam Spade, el famoso detective creado por Raymond Chandler, o al tierno Padre Brown, de G. K. Chesterton.

En este caso lo importante no es la solución del caso, después de todo Bellamy está de vacaciones, sino lo que se desata en el transcurso, todos aquellos hechos inesperados que ocurren, las sospechas que se generan, las relaciones que se construyen o que se rompen. Es una especie de breve examen de la condición humana que nos revela cosas que habían estado ahí pero que necesitaron pequeñas pistas para aflorar.

Depardieu realiza una labor más que aceptable, como casi siempre, en esta cinta que genera interés tanto por la trama como por las actuaciones, pero sin la espectacularidad ni efectos especiales a que nos tienen acostumbrados algunas cintas del mismo género de origen norteamericano. Se exhibirá dentro del 13° Tour de Cine Francés a realizarse en Cinépolis.

Wednesday, July 02, 2008

21 Blackjack

La inteligencia al servicio de las pasiones

Ricardo Martínez García

En pocas ocasiones, como en la película 21 Blackjack, se ve un ejemplo tan claro de lo que el filósofo de la modernidad Thomas Hobbes decía acerca de que la razón, o la inteligencia humana, se convierte en un mero instrumento de las pasiones y deseos humanos para obtener los objetos que apetecen. Y de que el hombre es el lobo del propio hombre.

La inteligencia de algunos universitarios norteamericanos famosos como Bill Gates, Larry Page y Sergei Brin, ha producido artículos e inventos asombrosos, como los programas operativos para computadoras, juegos, accesorios, portales de internet, pero no es el caso del talentoso Ben Campbell (Jim Sturgess), quien aspira a una beca para la prestigiosa escuela de medicina del Massachussets Institute of Technology (MIT).

A partir de la entrevista para obtener la beca, nos enteramos de que Ben, aprovechando su talento intelectual, fue reclutado por el profesor de matemáticas Micky Rosa (Kevin Spacey) para formar un equipo de jóvenes genios que al contar cartas en los casinos de Las Vegas -cosa prohibidísima en ese lugar- llegaran a volverse muy ricos.

La intención primaria de Ben al aceptar entrar al equipo era conseguir lo justo para pagar sus estudios médicos (400 mil dólares) pero ante el éxito de las fraudulentas operaciones, despiertan en él otro tipo de caros intereses y gustos, por lo que poco a poco le gana la avaricia y la soberbia, pasiones antes desconocidas para el ingenuo estudiante.

El conflicto comienza cuando Ben se distrae gracias a su disipada y gozosa nueva vida y pierde el control, malgastando grandes cantidades de dinero en algún casino, lo cual es inaceptable para Micky, quien lo saca del equipo y lo despoja de todas sus ganancias, cosa que inspira a Ben para elaborar un racional plan de recuperación de su dinero y además darle a Micky su merecido.

Se trata de una historia presuntamente verídica, basada en el libro de Ben Mezrich titulado Bringing Down the House: The Inside Story of Six M.I.T. Students Who Took Vegas for Millions, que pasa a través de las “dramáticas” conversiones de Ben de un inocente y modesto estudiante a un ambicioso y glamouroso gambler, su caída y redención, aún a costa de la traición a sí mismo, a sus amigos y a su protector.

Tal historia es la que esgrime Ben para “asombrar” al examinador y entrevistador al inicio de la cinta, que determinará si le dan la beca o no. Con esos peculiares antecedentes, apenas con ciertos ecos a los de otros verdaderos y exitosos defraudadores o ladrones de altísimo nivel (como los llamados “barones del robo”), seguro se la dieron.

Thursday, April 17, 2008

Imágenes del Más Allá

Pasiones que No Mueren
Ricardo Martínez García

Si se aparecen fantasmas a personas específicas es porque éstas tienen deudas pendientes con ellas, sobre todo de carácter pasional. Las cintas de terror orientales se caracterizan por proponer que ciertos espíritus no pueden separarse de este mundo al fallecer su cuerpo porque han quedado anclados a él por algún trauma mayor. Dichos traumas son como una impresión que se realiza en ciertos lugares que los guardan como si fueran grabaciones o registros de alguna forma metafísica.
Tal es el caso de películas como El Aro, La Maldición, El Ojo, Una Llamada Perdida, etcétera, y la cinta Imágenes del Más Allá (Shutter, 08) del japonés Masayuki Ochiai, no es la excepción.

La cinta es un remake, de los tantos que ha habido en Hollywood y que pretenden adaptar las historias generadas en Oriente, en este caso de la cinta tailandesa Shutter de los directores Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom estrenada en el 2005, a un mercado más global.

El actor canadiense Joshua Jackson, ex novio y compañero de Katie Holmes en la serie de televisión Dawson´s Creek, encarna a Benjamin Shaw, un joven y exitoso fotógrafo recién casado que por cuestiones de trabajo viaja a Tokio con su esposa Jane (Rachel Taylor).

A ratos la película sigue una trama cercana a la de Perdidos en Tokio (Sofia Coppola, 06), sobre todo cuando Jane pasea por la ciudad y el metro, pero pronto la cinta toma unos cauces metafísicos incompatibles con la dirigida por la hija de Francis Ford Coppola.

Jane comienza a ver extrañas figuras en lugares insólitos a la vez que las fotos de la luna de miel y de la boda, así como las de las sesiones con las modelos con las que trabaja Ben revelan formas fantasmagóricas.

Jane, sobreponiéndose a su espanto, comienza a investigar tal fenómeno, investigación que la conduce a conocer algo de la vida de Megumi (Megumi Okina), traductora con la que su esposo tuvo sus queveres.

Ben literalmente tiene que cargar en sus hombros con el peso de las acciones realizadas por él y sus amigos en contra de la despechada, humillada y violentada Megumi, la cual sólo busca –comprensiblemente- vengarse de las malas acciones sufridas.

Rachel Taylor lleva el peso dramático de esta historia con guión de Luke Dawson. Se trata de una actriz que físicamente tiene un parecido tanto a Nicole Kidman como a Naomi Watts, es como una síntesis de ellas, y su trabajo resulta convincente.

Joshua Jackson por su parte muestra versatilidad y madurez cada vez mayores. El resultado final es una cinta con un nivel de calidad muy semejante al de La Maldición, el también remake protagonizado por Sarah Michell Gellar.

Aquellos que no vieron la original tailandesa podrán ver una versión bastante disfrutable aunque no lo suficientemente original. Está bien para una tarde en compañía de la novia o el novio, quienes tal vez se lo pensarán mejor antes de cometer contra el otro alguna humillación o infidelidad, si es que creen algo de las premisas de la cinta.