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Friday, June 20, 2014

El Gran Hotel Budapest

Humor y Estilo
Tradición y lujo cinematográfico
Ricardo Martínez García
Con una escenografía impactante, y un trabajo fotográfico excelente, la cinta de Wes Anderson, El Gran Hotel Budapest (14) es una película dentro de la mejor tradición de las grandes producciones, tanto por su realización como por su elenco y temática.
Sobesaliente tanto en argumento como en elaboración visual, con escenarios naturales y hasta maquetas muy bien hechas, la cinta narra la manera enla que Zero Moustafá (F. Murray Abraham, y Tony Revolori, de joven) se convirtió en el propietario de un hotel de gran tradición en la Europa oriental de antes de la Segunda Guerra Mundial.
Con gran ritmo, un fino y sutil sentido del humor y agilidad, somos testigos en esta cinta de una narración dentro de otra y dentro de otra, que como matrioskas rusas entretejen la historia de Zero y su jefe y amigo Mister Gustav (Ralph Fiennes en un trabajo estupendo), quien es consierge del Gran Hotel Budapest, en la convulsa Europa Oriental, y que destaca por su atención a la clientela.
La devoción de Mister Gustav hacia su trabajo lo lleva a complacer a sus clientes, especialmente mujeres, hasta límites muy personales. Eso hace que al morir la anciana duquesa Madame D. (Tilda Swinton), le herede sus bienes, por encima de sus propios familiares, lo que lo lanzará a una serie de intrigas, estancias en la cárcel y otras aventuras. La devoción hacia Mister Gustav, a su vez, de su lobby boy Zero, lo hará su inseparable en estas peripecias.

Con varias pequeñas subtramas, en las que intervienen actores de un excelente reparto, la cinta es disfrutable de principio a fin, en la que el espectador puede revivir su gusto y afición por cintas de buena calidad, entretenidas, ligeras pero a la vez con un cierto toque de sofisticación.  

Saturday, June 30, 2012

Indiferencia


¿Se puede enseñar algo que no se quiere aprender?
La desintegración del sistema

Ricardo Martínez García.

Adrien Brodey protagoniza esta ácida cinta, Indiferencia (Detachment) sobre un profesor sustituto, atormentado por su situación familiar y por su naturaleza benigna, enfrentándose a la situación que guardan algunas escuelas de bachillerato en las que tiene que trabajar.

James Caan, Lucy Liu, Marcia Gay Harden son algunos actores que forman el equipo académico de esta escuela donde la atención del estudiante tiene que ganarse de los modos más subrepticios, y en las que el arte de sonsacar lo mejor de los estudiantes es la única alternativa a su constante desinterés e indiferencia.

La cinta, dirigida por Tony Kaye, muestra el estado en el que se encuentra el sistema educativo público del bachillerato en los Estados Unidos. De modo dramático vemos al personaje de Brodey, Henry Barthes, luchar con sus estudiantes, esforzarse por ganarse su confianza, que a veces es malinterpretada y con resultados funestos.

La situación planteada, de aspecto desastroso tanto para el profesor que desea enseñar algo de modo real, como para los estudiantes y sus limitaciones, se parece tanto a la de las escuelas públicas equivalentes en nuestro país.

Morris Berman, crítico y académico dedicado al análisis de la cultura en los Estados Unidos, ser refiere a esta situación, en su libro El Crepúsculo de la Cultura Americana:

(...) la desigualdad de la riqueza y los rendimientos marginales decrecientes a la inversión crean en complejidad una situación en la que el sistema educativo y la producción intelectual se ven afectadas negativamente en varios niveles.

En el nivel más inmediato, por supuesto, está la desintegración del sistema de escuelas públicas y la pérdida de su base económica. Cuando me gradué de preparatoria en 1962, ensuciar los pasillos era considerado una falta seria. Antes de que pasaran diez años, en la misma escuela preparatoria una joven fue violada a plena luz del día, y la situación solo ha escalado con el paso de los años. A finales de los ochenta, el que los estudiantes llevaran pistolas a la escuela era algo frecuente, con incidentes esporádicos de estudiantes heridos de bala como resultado, y a finales de los noventa, hemos sido testigos de frecuentes masacres (algo así como ocho en un periodo de dos años). En tal contexto, ¿quién podría preocuparse por estudiar la Constitución (o cualquier otra cosa), lo que de todos modos ya parece una especie de broma? De hecho, los profesores se han convertido en niñeras y a menudo sienten alivio si logran pasar el día sin un incidente violento.1

Profesores frustrados, vencidos, luchadores, geniales, inteligentes, indiferentes, de vidas vacías, dolorosas o dramáticas, son mostrados de manera descarnada en esta cinta, así como el aspecto mercantil disfrazado de ciertos servicios pedagógicos o académicos, que se preocupan por cifras y aprovechamiento, pero en realidad les tiene sin cuidado la vida de los estudiantes. ¿Dónde hemos visto eso? 

1Berman, Morris, El crepúsculo de la cultura americana, Sexto Piso, México, 2011, página 69.

Monday, August 30, 2010

Predators


A la caza de… ¿de qué?
Ricardo Martínez García
Depredador de... cinéfilos
Lejos de las cintas dirigidas por John McTiernan (Predator, 1987) y Stephen Hopkins (Predator 2, 1990) y sin nada nuevo que añadir desde el punto de vista dramático, narrativo, efectos especiales o actuación, Depredadores (Predators, 10) de Nimród Antal, es una fallida cinta de acción con pretensiones de ciencia ficción (sin ciencia y con muy escasa ficción) que, a manera de una reinvención de la fábula -muy al estilo de los cómics- de los extraterrestres que toman a los humanos como piezas de cacería, sobreexplota un argumento que de por sí no daba para más desde esa medianamente interesante cinta de 2004 que sintetizaba dos muy revolcadas ideas cinematográficas propias del género: Alien Vs. Predator (04) de Paul W. S. Anderson.
Ante seres tan portentosos y desarrollados física y tecnológicamente, las premisas de la película no se sostienen por mucho tiempo: si hubiera seres así, la sobrevivencia de los seres humanos llegaría a su fin irremediablemente. Es por eso que la verosimilitud o, mejor aún, la situación hipotética planteada de la cinta, cae estrepitosamente. Los seres humanos son como títeres o juguetes totalmente indefensos que solo atinan a suponer lo que se hace con ellos, aunque no les interese saber cómo llegaron a ese planeta (supuestamente en otro sistema solar) que cuenta con paisajes más que improbables.
Cinta prescindible y con escaso ritmo, tanto que hace preguntarse cómo fue que actores como Adrien Brody (que ganó el Oscar a la mejor actuación masculina en el 2002 por El Pianista), o Laurence Fishburne (Matrix) deciden participar en cintas clase B como ésta, producidas por gente como Robert Rodríguez, en fin. Véala si no tiene nada mejor que hacer.