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Saturday, April 17, 2010

La Tierra Media y el Tesoro del Dragón Solitario


Ciencia Ficción Medieval

Ricardo Martínez García

Beowulf conoce a Predator, reza con algo de razón la publicidad de un poster de esta cinta La Tierra Media y el Tesoro del Dragon Solitario (Outlander, 08), del director Howard McCain, protagonizada por James Caviezel, John Hurt y Ron Perlman.

Se trata de una cinta de ciencia ficción en la que el personaje central, Kainan (Caviezel), es un viajero espacial cuya nave cae en la Tierra en el siglo VIII después de Cristo. Kainan pertenece a una raza de colonizadores que arrasan con los seres vivos de los planetas a los que llegan. En ese sentido es una cinta que como Avatar (Cameron, 09) denuncia el carácter colonizador que ha caracterizado a algunas naciones o compañías a lo largo de la historia moderna, pero ahora reflejadas en estas cintas a través de una hipotética exploración espacial con los mismos viejos fines.

El lugar donde cae la nave es un poblado de vikingos, pero la situación se complica porque Kainan no llega solo, una criatura que sobrevivió al exterminio de su planeta de origen por parte de los colonizadores logra colarse a la nave y acompañarlo hasta la Tierra, donde comienza a sembrar el terror entre los guerreros nórdicos.

La historia así parece sencilla: un guerrero extranjero (Outlander, como el título original de la cinta) se vuelve el salvador de ese reino vikingo de las garras del monstruo llamado Moorwen (comprensiblemente enojado) gracias a que sabe usar las armas a su alcance, hechas con una aleación metálica desconocida en la Tierra.

A ratos esta cinta parece un homenaje a la saga de Alien o la de Predator, pero tiene los ingredientes necesarios para atrapar la atención del espectador, como su ubicación en la Edad Media nórdica, el previsible romance de la bella hija del rey con Kainan, romance del cual dependerá su decisión de quedarse o no en la Tierra luego de cumplir con su misión, dando lugar a un nuevo mito en la constelación vikinga.

El título de la cinta en español pretende vender una idea de la trama de la cinta, pero entonces uno se pregunta cuál era el tesoro del dragón solitario, porque los Moorwen pueden pasar por dragones, pero ¿cuál es su tesoro?

El mensaje anticolonizador que evidencia la destrucción en aras del apropiamiento indebido de tierras y vidas es de lo mejor de la cinta.

Monday, October 05, 2009

Identidad Sustituta


Vidas Reemplazadas

Ricardo Martínez García

En un mundo en el que los seres humanos han decidido quedarse en casa y mandar a trabajar a su sustituto robot humanoide, que tiene mucho mejor aspecto físico que el que jamás tendría el humano original pues es algo así como su avatar, la vida y la sociedad dejan de ser lo que han sido para formar una sociedad en apariencia perfecta pero que está esencialmente aislada. Tal es la premisa de esta cinta de ficción, Identidad Sustituta, que es una adaptación de la novela gráfica de Robert Venditti y está dirigida por el director Jonathan Mostow, responsable también de Terminator 3.

La vida que viven estos robots sustitutos le ahorra a los verdaderos humanos –todos ellos enclaustrados en sus casas, con aspectos desaliñados- el dolor, el sufrimiento, las imperfecciones, las incapacidades, pero también los sentimientos, el placer, el goce, el disfrute de esa vida que les han vendido como si fuera el estado ideal del ser humano. Todo parece perfecto, hasta que se descubre un asesinato, el cual será investigado por el agente del FBI Harvey Greer (Bruce Willis, excelente), o mejor dicho por su sustituto.

La trama gira en torno a la deshumanización paulatina que ciertos avances tecnológicos producen en la sociedad. La compañía VSI (Virtual Self Industries) es la encargada del diseño, fabricación y venta de estos sustitutos o Surrogates que ahorran infinidad de trabajos y defectos a los humanos. Su creador, Canter (James Cromwell) reniega de su creación –los surrogates- luego de que alguien asesina al sustituto de su hijo, asesinando también al original a través de un arma especial.

Las semejanzas con cintas como Yo Robot son evidentes aunque en el filme de Mostow los sustitutos son robots comandados a distancia por sus dueños, de quienes son fabricados a su imagen y semejanza, cosa que en la cinta de Alex Proyas ni siquiera se plantea, pues los robots se saben robots, o al menos algunos cuentan con algo parecido a la conciencia.

La semejanza va más al estilo de la clásica de ciencia ficción Blade Runner (Scott, 82), cinta en la que los robots tienen formas y figuras muy humanizadas, perfectas e ideales (basta recordar a los personajes de Sean Young o Rutger Hauer), que cuentan con una identidad propia aunque artificial y algunos ni siquiera se saben robots. En Identidad Sustituta, los robots no tienen conciencia propia pues es la mente del dueño la que los dirige. Y ahí está el problema, pues al disponer de esos hermosos cuerpos súper fuertes y capacidades enormes, casi ningún ser humano quiere volver a andar por la vida con su propio cuerpo que envejece y se debilita con el tiempo. Esto lo entiende el agente Greer, que al ver destruido su sustituto no le queda de otra más que volver a usar su viejo y auténtico cuerpo. Y realiza un acto completamente arbitrario y totalitario.

El equipo realizador de esta cinta, Mostow, Michael Ferris y John Brancatto, que trabajó anteriormente en Terminator 3, ofrece así una reflexión crítica al enajenamiento tecnológico que pudiera alcanzar a vivir la humanidad si realmente las máquinas llegaran a hacer todo por ella.

Saturday, August 15, 2009

G I Joe


Ficción sin demasiada ciencia

Ricardo Martínez García

Visualmente parecida a las exitosas series basadas en cómics de los X-Men, Los Cuatro Fantásticos, Iron Man y otras, G. I. Joe propone una historia dramática en la que como siempre aparecen los bandos clásicos de los malos y los buenos.

G. I. Joe es un cuerpo militar de absoluta élite (su frase es “cuando los demás fallan, G I Joe no”) que rescata a unos soldados a punto de perder ciertos artefactos de tecnología nanométrica a manos de un maloso llamado McCullen (que resulta ser el mismo que fabrica y vende esa tecnología a la OTAN).

Sin duda atractiva para el público infantil, esta cinta dirigida por Stephen Sommers, que ha dirigido también La Momia y Van Helsing, cuenta con mucha acción y aventuras tanto submarinas como aéreas, en la tundra y en el desierto, escenas de persecuciones en París y mucha, mucha destrucción por cualquier camino por donde anden estos paladines de la justicia incomprendidos e ignorados por el gran público.

El reparto es de lo más variado, pues están presentes actores experimentados como Brendan Fraser, Jonathan Pryce, Dennis Quaid, aunque los protagónicos están a cargo de Sienna Miller (la baronesa Anna), y los poco conocidos Channing Tatum (Duke), Rachel Nichols (Shana “Scarlett” O´Hara) y Marlon Wayans (Ripcord).

En esta cinta se privilegian demasiado los efectos especiales, haciendo de lado muchos elementos que tendrían que ser mínimamente justificados con algo de ciencia de verdad, como el vuelo increíble de naves extraordinarias, la construcción de súper trajes militarizados y la manipulación del cuerpo humano con tecnología, ésta sí, de ciencia real: la llamada nanotecnología, presente hasta ahora sobre todo en los microprocesadores para computadoras, pero cada vez con más presencia en las industrias.

Lo que queda claro es que la historia de la humanidad está llena de oportunistas que se comportan como mercenarios en el mejor de los casos, como el dueño de las industrias M.A.R.S. el señor McCullen, que les vende armas tanto a los enemigos de la OTAN como a la OTAN misma. Lo que no queda claro es qué desea a fin de cuentas ese mismo McCullen que luego devendrá en el siniestro Destro. El secreto, dice, está en venderle a las dos partes del conflicto, pero sin que se den cuenta. No es como el personaje de Iron Man, Tony Stark, dueño de Industrias Stark, fabricantes de armas, que se redime y termina luchando contra los malos.

Lo novedoso de esta cinta de acción y ficción es la introducción de personajes hasta ahora no tan populares como otros del mismo género. Se trata de una película palomera buena para pasar el rato en compañía de los niños.

Tuesday, July 28, 2009

Terminator La Salvación


Un robot de gran corazón

Ricardo Martínez García

Haciendo a un lado las imprescindibles tres leyes de la robótica propuestas por Isaac Asimov en su relato de 1942 Runaround, en las que se les prohibía a estas máquinas hacer daño a sus creadores, la nueva cinta Terminator La Salvación, la más reciente de la saga de cintas de Terminators dirigida por un cineasta llamado McG, muestra cómo el dominio en el mundo pesadillesco de los androides cibernéticos del año 2018 ha llegado al colmo y pone en jaque la existencia del género humano.

Visualmente esta nueva entrega es impactante. Hay muchas referencias voluntarias o no a otras cintas como Mad Max (como cuando aparecen escenas de autopistas como si fueran cementerios de autos), a Apocalipsis Now (con helicópteros lanzando bombas de napalm e incendiando atrozmente zonas boscosas), a Alien (con escenas dentro de naves industriales con hornos metalúrgicos) y hasta de cintas como La lista de Schindler (con seres humanos prisioneros, indefensos y famélicos, sin esperanzas, haciendo fila para ser bañados o lo que sea y luego ser exterminados a manos de máquinas, como si fueran fascistas recalcitrantes), sin contar con las obvias como las anteriores de Terminators y otras como Yo Robot y la excepcional Blade Runner para citar algunas clásicas del género.

La trama resulta retorcida en cuanto a la ubicación temporal pues supone los juegos imposibles e impredecibles de los viajes a través del tiempo, asunto que jocosamente es más palpable y disfrutable por sus inesperadas consecuencias en cintas como Regreso al Futuro 1 y 2.

La novedad en La Salvación es la inclusión por parte de Skynet –compañía dedicada inicialmente a la fabricación de robots y a cargo de algunos humanos, pero luego desplazados por sus propias creaciones- de un nuevo modelo de Terminator con el que esperan dar caza y fin al líder de la resistencia contra sus robots. El nuevo modelo sintetiza a un ser humano y a un robot,( mezcla insólita pero no novedosa, si se piensa en Robocop) personificado en Marcus Wright (Sam Worthington, que le roba cámara irremediablemente a Christian Bale, el nuevo John Connor), que de asesino condenado a muerte, y que gracias a instancias de “la ciencia” dona su cuerpo, pasa a ser una criatura que no sabe bien quién es, pues resulta que al despertar de su letal inyección no sabe qué ocurrió (algo como le ocurre a Wolverine luego de su encuentro con el militar Stryker) pero tiene plena consciencia de su naturaleza humana.

Al parecer el argumento de la cinta debía hacer un pequeño giro hacia algo con lo cual el espectador pudiera simpatizar. De otro modo no se entiende cómo la trama propone la casi completa vulnerabilidad de la humanidad, que difícilmente podría sobrevivir ante la potencia y magnitud de los robots de Skynet. Hay por cierto un par de ellos que recuerdan, por su figura y tamaño, al que aparece en Transformers 2 La Venganza del Caído, o también, en el terreno musical, en la portada del disco de los Flaming Lips titulado Yoshimi Battles the Pink Robots, en el que Wayne Coyne al cantar el tema título del álbum dice algo así como “Esos robots de naturaleza malvada, están programados para destruirnos” (cosa que bajo las leyes de la robótica de Asimov sería imposible), y si lo quisieran realmente los de Skynet así sería, salvo que los humanos han encontrado la manera de neutralizarlos.

No es difícil suponer que una creación humana se vuelva en contra de él, dada la naturaleza ambigua del ser humano; para ejemplo ahí está la criatura del doctor Frankenstein, aquel personaje de la novela de Mary Shelley, y que no es sino una muestra de lo que una larga tradición suponía de la capacidad creadora del ser humano. En terrenos mágicos otro ejemplo podría ser el mito del Gólem. Pero el caso es que esta cinta hace reflexionar sobre el poder creador del ser humano al hacer uso de su conocimiento y de su ciencia. Ciencia que sin conciencia no solo es peligrosa sino que carece de corazón, tal como lo muestra un tanto candorosamente esta disfrutable y entretenida cinta.