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Thursday, July 21, 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 2

Adiós Harry

El triste fin de la saga

Ricardo Martínez García

Muchos adolescentes crecieron a la par que los actores de esta famosa serie de películas, y los adultos que hemos visto toda la saga extrañaremos cada verano el estreno de una nueva película de Harry Potter.

El desenlace es triste porque es el fin de un ciclo (así como muchos de esos adolescentes vieron el fin de su infancia), pero también lo es por el modo en que se resuelve literaria y cinematográficamente.

David Yates, músico y cineasta, ha dirigido cuatro de las cintas de Harry Potter: La orden del Fénix, El príncipe mestizo y las dos últimas, pero su mejor trabajo lo presenta en Las reliquias de la muerte, parte 1.

En aquella cinta se muestra con magnificencia dramática y visual la búsqueda solitaria de los tres amigos recorriendo parajes desolados, que van de un lugar a otro en la búsqueda de los horrocruxes que les permitan vencer a su enemigo Lord Voldemort. La camaradería que se rompe y se recompone, la exposición de las pasiones florecientes (como en los reclamos de Hermione a Ron cuando éste regresa para salvar a Harry en el estanque), las dudas que experimentan, la falta de fe momentánea, las flaquezas de los tres personajes y los momentos divertidos en esa Parte 1, nos los presentan en toda su humanidad. Incluso la historia de las tres reliquias de la muerte es una delicia, contada en voz de Hermione, para no hablar de su animación, que es como una película dentro de la película.

La necesidad de concluir la historia de Harry Potter, por parte de la autora de los libros, Joanne Kathleen Rowling, tal vez obedeciera más al cansancio que a un verdadero deseo de terminar con esta historia que la ha hecho muy rica, con una fortuna estimada en más de mil millones de dólares (todo esto si podemos creer que la autora es real y no un nombre ficticio que representa a un equipo de escritores que realizan su trabajo a partir de estudios de mercado, como se sugiere en un capítulo de Los Simpson).

El desenlace se siente apresurado, no muy convincente en el enfrentamiento entre Harry y Voldemort, con sus rayos de poder emanados de sus varitas como si fueran las espadas láser de La Guerra de las Galaxias, y la lucha brujeril-militar que se desata entre las huestes de ese malvado personaje y los docentes y alumnos del Colegio Hogwarts, siendo a Harry al que quiere destruir, como si fuera un  mesías, que hasta vuelve de la muerte.

¿Es acaso Harry Potter en realidad hijo del Príncipe Mestizo? ¿Qué pasa con Dumbledore, resucita o muere definitivamente? ¿Regresan Harry, Ron y Hermione a unas vidas cotidianas y sin demasiado chiste, para encaminar a sus hijos a la escuela, en la estación de trenes y verlos cómo desaparecen en una columna? ¿Dónde quedó la magia?  Triste final.

Thursday, December 30, 2010

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte 1

El más indeseable

La soledad de un mago

Ricardo Martínez García

En la penúltima entrega de la exitosísima serie de cintas basadas en las novelas de J. K. Rowling, el mago protagonista, Harry Potter luciendo un incipiente bozo, atraviesa por momentos de oscuridad muy humanos, como la soledad, las dudas, el desaliento, escapando constantemente de sus enemigos, aparentemente no entendiendo, ni él ni sus amigos, embarcados todos en la búsqueda de los horrocruxes y su destrucción, en la esperanza de vencer a Voldemort en su propio terreno: la magia.

Con una estética de desolación, casi de documental paisajista, pero de gran belleza y vena artística real (producto de un equipo de más de quince personas directoras de arte, al mando de Andrew Ackland-Snow y Neil Lamont), amén de los excelentes efectos especiales, los cambios de escenografías son sobresalientes y enfatizan los estados de ánimo de los tres amigos, magníficamente dirigidos por David Yates.

Aunado a los sentimientos de responsabilidad por la vida de los otros, y de la propia opresión y soledad que tienen que sortear Harry, Ron y  Hermione, deben lidiar también con sus propios sentimientos, que se ven ampliados y distorsionados (sobre todo a Ron y Harry, como cuando Frodo lleva el anillo) al colgarse como collar el horrocrux que le roban a Dolores Umbridge. 

Sin olvidarse de momentos de humor que salpican aquí y allá la trama, Yeats logra construir una de las cintas más bellas y humanas de esta saga, con los mejores efectos visuales, maduros y mesurados, alejándose de la espectacular y artificiosa magia que prevaleció en algunas de las primeras cintas. Recomendable ampliamente.

Thursday, July 16, 2009

Harry Potter y El Príncipe Mestizo


La gente necesita la magia de la diversión

Ricardo Martínez García

El filón de oro que creó la escritora J. K. Rowling desde que publicó a fines de junio de 1997 el primer volumen de esta exitosísima serie, sigue dando lo mejor de sí cinematográficamente. Harry Potter y El Príncipe Mestizo representa el aprendizaje de las otras cinco cintas precedentes y las supera ampliamente. El misterio y el suspenso que rodean la vida académica y personal del más famoso de los personajes creados por la autora británica son llevados a niveles magistrales en esta cinta dirigida por David Yates, responsable de Harry Potter y la Orden del Fenix, y de las dos cintas a estrenarse en 2010 y 2011, Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte 1 y 2.

La cinta nos muestra a unos estudiantes de Hogwarts, la utópica Academia de Magia, en plena efervescencia adolescente. Los tres grandes amigos aprendices de mago (acá diríamos de brujos) se enfrentan a sus agitadas hormonas y a algo más: a la constante amenaza que representa el regreso –siempre inminente- del Señor Oscuro, Lord Voldemort, que no termina por aparecer completamente.

Hay básicamente dos ingredientes que añaden gran atractivo a esta sexta entrega de la saga del mago de anteojos redondos. Por una parte los enredos amorosos, con grandes toques de comicidad, que comienzan a producirse entre Ron y la empalagosa Lavender Brown, los incipientes pero innegables celos de la adorable y talentosa Hermione ante este hecho, los pequeños y tiernos escarceos entre Harry y la hermana menor de Ron, Ginny, y los intentos fallidos de Romilda Vane por conquistar a Harry con chocolates preparados para tal fin.

El segundo ingrediente es la aparición de un nuevo profesor, que a decir de Dumbledore (Michael Gambon, quien es fácilmente confundible con Ian McKellen en su papel de Gandalf, de El Señor de los Anillos) es crucial para saber cómo contrarrestar la aparición de Voldemort. Tal profesor es Horace Slughorn (Jim Broadbent), quien imparte la clase de pócimas encantadas. Es en esa clase donde Harry se encuentra con un libro propiedad de un tal Príncipe Mestizo, que con sus anotaciones en dicho libro hace de Harry el primero de la clase.

El espectador no puede por menos pensar en este punto que ojalá así fueran las cosas en la vida, la magia y los encantamientos estarían a la orden del día, y se venderían en botica como pan caliente. La magia podría ser usada de este modo para ganar juegos de manera tramposona, para enamorar a aquellos que se muestran reacios a hacerlo, para arreglar el tiradero de la casa, en fin para mejorar las cosas, si ese es el humor del brujo, tal como se ve en cintas como El Castillo Vagabundo (Hayao Miyazaki, 04), donde el guapo y narcisista mago Howl realiza operaciones increíbles en su castillo con la magia, o en La Espada en la Roca (Wolfgang Reitherman, 63), donde el bonachón mago Merlín se ayuda de la magia para casi todas sus actividades.

El asunto en Harry Potter y el Príncipe Mestizo es que se intuye la labor negativa del Señor Oscuro, que ya cobró la vida de Sirius Black en la cinta anterior, a manos de su subordinada Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter), pero no queda muy claro que digamos qué va a ocurrir cuando finalmente se decida a regresar y actuar tanto en el mundo de los magos como en el de los llamados Muggles. Lo que sí se sabe es que eso sería malo para ambos mundos, y la misión de Harry se vuelve cada vez más complicada.

El antagonista de Harry, el antipático albino Draco Malfoy (Tom Felton) es el más próximo que se atreve a usar la magia para cosas malvadas, por lo que se vuelve el instrumento natural de operaciones del grupo de seguidores de Voldemort, encabezados por Bellatrix, y cuya acción tendrá consecuencias terribles para la causa de Harry.

En algún momento inicial de la cinta uno de los protagonistas dice que la gente necesita diversión, y eso es justamente lo que ofrece la sexta entrega de la saga de Harry Potter, que es muy buena en efectos especiales, la trama es ágil y entretenida, de buen ritmo, con elementos de un romanticismo juvenil muy inocente, y con un argumento que deja en claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Incluso una nota ayer de ¡Hey! da cuenta de que El Vaticano, a través de su periódico El Osservatore Romano, dio su bendición a la película, a través de una crítica positiva, cuando antes se había opuesto constantemente al personaje. ¿Qué más puede pedir este joven mago de buen corazón, además de divertir y entretener?

Lo que en realidad nos enseña Harry es que la verdadera magia está en la confianza que cada quien debería generar sobre sí mismo, sobre sus propios actos y proyectos, sin necesidad de artilugios de ningún tipo, solo con la simple inducción o suposición del elemento mágico. La vida en sí misma es mágica.