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Friday, December 11, 2015

Misión Rescate

Perdido en el espacio
Uso óptimo de recursos

Ricardo Martínez García

El veterano director británico Ridley Scott, conocido por cintas como Alien, El octavo pasajero, Blade Runner, Prometeus, etc., ofrece en su recién estrenada cinta “Misión Rescate” (The Martian, 15) una historia de ciencia ficción (género en el que se ha convertido en un referente obligado) centrada en un astronauta que debe sobrevivir en el desolado planeta Marte, luego de que sus compañeros lo abandonan -creyéndolo muerto- tras una tormenta que amenazaba con acabar con la misión completa.

El astronauta y doctor Mark Watney (Matt Damon) se enfrenta así a un panorama muy complicado, el cual le obliga a sacar todos sus conocimientos biológicos, químicos, matemáticos, con el fin de preservar la vida en la reducida estación marciana, mientras espera a que su rescate sea posible, una vez que logra comunicarse con la NASA.

Los altos mandos de la agencia espacial hacen de la supervivencia de Mark primero un secreto, y luego de pensarlo bien, lo enarbolan como la mejor bandera de la NASA para apoyar sus programas espaciales, ganándose a la opinión pública internacional (y de paso la ayuda de la agencia espacial china). Mientras tanto, sus compañeros son informados de la supervivencia de Watney y sin tardanza deciden unánimemente arriesgar su propio regreso para ir a rescatarlo.

El argumento de la cinta, en términos de ciencia, resulta sencillo (no muy lejos de lo posible), si lo comparamos con otra película del mismo género, Interestelar (14) de Christopher Nolan, cuya complicada y exuberante trama incluye viajes espaciales a través de agujeros de gusano a velocidades imposibles, que ponen en juego la relatividad y sus efectos en el tiempo y en la vida de los astronautas. En términos dramáticos, no es la primera ni la única cinta que narra la historia de un rescate arriesgado. Basta mencionar Gravity, de Alfonso Cuarón, Alien y Prometeus, del propio Scott, y un largo etcétera.

En la citada cinta de Nolan, Matt Damon interpreta al astronauta Mann, que ha quedado varado en un lejano planeta al cual llegó para explorar y determinar si era viable para la vida humana. Se trata de diferentes situaciones narrativas espaciales pero resulta curioso, no obstante, el papel que interpreta Damon en ambas cintas, la de un astronauta que se queda solo y necesita ser rescatado.

Misión Rescate es una entretenida cinta de astronautas y viajes espaciales que exalta la determinación y voluntad individual de manejar los escasos recursos a la mano lo más óptimo posible, reciclándolos, en un ambiente hostil para la vida humana, así como la solidaridad del grupo de exploradores por rescatar con vida a su compañero. El guión de la cinta está basado en la novela de Andy Weir de título “El marciano”.

Wednesday, February 25, 2015

Corazones de Hierro

Papi Guerrero
Héroes de guerra incógnitos.

Ricardo Martínez García

La cinta de David Ayer Corazones de Hierro (Fury, 14) es un ensayo fílmico en el que se intenta retratar la irracionalidad de la Segunda Guerra Mundial, donde la lógica de la sobrevivencia o del exterminio, como en cualquier otra guerra total, es “o los matamos o nos matan”.

El sargento Wardaddy (Brad Pitt) es el comandante de un tanque norteamericano que ingresa a territorio alemán, poco antes de la caída de Berlín, en el cual sus cinco tripulantes hacen todo lo que pueden ante la superioridad de los tanques alemanes. Al parecer solo la determinación de los valientes soldados norteamericanos les hizo posible salir vencedores al final, ante ese formidable enemigo (de ahí, probablemente, el subtítulo en español de la cinta) que solo se rindió ante la evidencia atómica.

Dentro del género de películas bélicas, muchas de ellas se han esforzado en mostrar los horrores de la guerra. La destrucción, las muertes, el exterminio de grupos étnicos, la crueldad, la resignación de matar o morir porque así son las cosas, son mostradas en muchas de ellas, pero pocas aluden a las razones originarias y profundas que condujeron a tales estados de barbarie humana. Claro, su idea no es documentar la historia, denunciar las causas, sino solo recrear el horror.

El director David Ayer (quien estuvo enrolado algunos años en la Marina como operador de radar de un submarino nuclear) muestra en gran medida el drama humano del soldado que se enfrenta a una muerte inminente, o atestigua muertes intencionadamente descarnadas y absurdas, que fueron hechos totalmente reales, aunque esta narración fílmica sea ficticia.


El espectador ve la vívida e intensa recreación escénica (es la magia del cine) de uno de los horrores más terribles que la humanidad ha vivido en su historia reciente, desde la comodidad de su butaca, comiendo palomitas y riendo ante las ocurrencias y desvaríos de un soldado ebrio. El resultado, en la mayoría de los cinéfilos, es la banalización de lo trágico y así el drama se vuelve espectáculo puro. 

Así son las cosas.