Monday, February 07, 2011

El amor de mi vida


Poesía pura

Ricardo Martínez García

La cineasta neozelandesa ganadora del Oscar por mejor guión en 1993 por El Piano, Jane Campion, entrega una conmovedora cinta de época, bellamente lograda, que narra la historia de amor entre el poeta John Keats y la señorita Fanny Brawne y que lleva el nombre de uno de sus poemas: Bright Star (08), subtitulada atinadamente como El Amor de mi Vida.

La historia introduce al espectador poco a poco en los sentimientos de la señorita Fanny (Abbie Cornish) y el joven poeta John Keats (Ben Wishaw), en la manera en que se van enamorando y la dulce y enorme pasión, y de cómo la familia de ella ve la transición de este amor.

John Keats es considerado uno de los poetas ingleses más representativos e importantes de principios del siglo XIX y del movimiento del romanticismo en la Gran Bretaña. Poeta que no vio en vida el reconocimiento a su obra, vivió en gran medida a expensas de su amigo y mecenas Charles Armitage Brown, relación que en la cinta de Campion se presenta como contrastante con la de la señorita Brawn.

El manejo del ritmo narrativo, de la escenografía y de los actores es una obra de arte in crescendo, que llega al clímax con la muerte del poeta. Sin falsos sentimentalismos, la cinta conmueve al espectador lo suficientemente sensible como para captar en esta sencilla historia de una relación casi platónica –y que escandalizó a la sociedad victoriana de su tiempo, al publicarse la correspondencia que mantuvo la pareja-, la grandeza y la tragedia amorosa que se dio entre este poeta extraordinario y la no menos extraordinaria Fanny Brawn. No deje de verla.

Friday, January 21, 2011

Red Social

Una multimillonaria red
Enlaces y Desenlaces

Ricardo Martínez García

Una idea original puede decirse que es aquella que conjunta varias más pequeñas y ofrece aplicaciones que éstas de manera  aislada no. Tal es uno de los fudamentos de la invención o la creatividad. Aquel que ve la oportunidad de crear algo nuevo a partir de lo que ya existe, y se apresura a hacerlo realidad, es considerado su creador.

David Fincher, director entre otras de Sospechosos Comunes, Alien 3, Seven, El Club de la Pelea y El Curioso Caso de Benjamin Button, presenta en Red Social (The Social Network, 10) una vertiginosa y entretenida versión de cómo el fundador de Facebook Mark Zuckerberg, con muchos golpes de genialidad y oportunidad, llega a convertirse en el multimillonario más joven de la historia.

Con la idea de ofrecer algo que fuera popular, que mostrara cosas cool como intecambiar mensajes u opiniones sobre las personas, primero entre los estudiantes de las diferentes casas de la Universidad de Harvard, y luego para todo tipo de personas en todo el mundo gracias a internet, el proyecto de Zuckerberg va creciendo como bola de nieve, del mismo modo que crecen las expectativas y ambiciones de las personas próximas a su alrededor.

Las pasiones desatadas por el inesperado éxito de la página de Zuckerberg (Jesse Eisenberg) comienza a hacer estragos en su amigo Eduardo Saverin (Andrew Garfield) y su incomprensión y falta de visión ante el fenómeno que desata Zuckerberg, cosa que sí logra observar y canalizar el fundador de Napster Sean Parker (Justin Timberlake), lo que genera el completo recelo ante su intervención.

Con música de Trent Reznor y Atticus Ross, y con un guión escrito por Aaron Sorkin basado en la novela de Ben Mezrich El Multimillonario por Accidente, Fincher presenta una cinta vertiginosa, basada en testimonios de los personajes, en flashbacks, construye la historia con episodios fragmentados que el espectador tiene que volver a unir, aunque con algún tipo de intuición de que de lo que está en juego es mucho dinero generado por un inesperado y sorprendente pastel del que todos quieren probar.

Una frase de Zuckerberg muestra su actitud ante la vida: “no es lo mismo estar obsesionado que estar motivado”, y es motivación lo que lo lleva a construir la red social virtual más grande e importante del planeta, generadora no sólo de las inadvertidas adicciones a ese nuevo y curioso modo de existir, el de “estar conectado”. Es naturalmente un accidente que esa red esté valuada en más de veinte mil millones de dólares.

Thursday, January 13, 2011

Tron, el legado

Lo mejor de la cinta es Olivia Wilde

Virtualmente soporífera

Ricardo Martínez García

Ni la inclusión de la bella Olivia Wilde (House) puede aligerar la densa y sosa trama de videojuego que prevalece en esta cinta de Joseph Kosinski, Tron: Legacy (10) en la que un programador llamado Kevin Flynn (Jeff Bridges) logra pasar de la vida natural a una existencia digital dentro de un mundo computarizado, como si fuera una especie de Jumanji digital, pero con escenografías tristes y oscuras, con efectos de colores fosforecentes y ese tipo de parafernalia que supone un mundo virtual.

Flynn logra el objetivo de trasladar su vida a ese cosmos digital pero no logra evitar que el sistema genere un doble suyo, quién sabe cómo y sin explicarse la razón de esto, y que además se convierta en su antagonista llamado Clu, que pretende regresar al mundo de los humanos –de los usuarios-  para… apoderarse de él, como cualquier villano que se precie de serlo.

Si la cinta del mismo nombre dirigida por Steven Lisberger en 1982, que giraba en torno de un programador cuya vida pasa a ser parte de sus propios programas (interpretado por el mismo Bridges), y de un personaje generado por computadora llamado Tron, no fue un gran éxito de taquilla ni mucho menos, esta nueva versión queda a deber, a pesar del avance de los efectos especiales.

El resultado es una cinta chata y sin chiste, predecible y absurda, cuyo efecto más grande en algunos espectadores es un sopor que invita al bostezo o al abandono de la sala de cine en busca de algo menos aburrido. Triste regreso a la pantalla grande de Bridges.

Friday, December 31, 2010

Skyline


Ninguna novedad
Alimento para alienígenas

Ricardo Martínez García

Pocos en Los Angeles, con sus complacientes y superficiales vidas en condominios de lujo, sospechaban algo como eso: una pesadilla incomprensible al principio. La inesperada llegada y abducción o simple sustracción física para servir como alimento, es lo que una extraña especie alienígena lleva a cabo, asolando a la capital californiana sobre los desprevenidos y casi impotentes seres humanos. Esta es la historia narrada por los hermanos Strause en la cinta Skyline (2010), desde el punto de vista de un pequeño grupo de acaudalados jóvenes.

Mucho más cerca de Cloverfield o La Guerra de los Mundos que de Tron, o mejor, de Starships Troopers, por el estilo de filmación, por ejemplo, dentro del género de la ciencia ficción, Skyline presenta una visión apocalíptica de la invasión fulminante y total sobre el género humano por parte de unos extraterrestres que se alimentan de sus cerebros aún vivos, y cuyas mentes enajenadas se potencian en contra de su propio género –salvo excepciones-, dando vida y movimiento a extraños cuerpos producidos en línea, al estilo de Alien, como huevos de un insecto hiperrreproductor.

Hay realmente muy poco de novedad en esta obra de los Strause, si se han visto los clásicos del género como las cintas antes mencionadas, pues el drama se prevee luego de los primeros quince minutos, aunque es interesante ver la recreación y diseño de estos seres de otro mundo, parecidos a las pequeñas medusas marinas con sus largas e inertes patas, que avanzan al comprimir sus cuerpos, o alrededor de su nave nodriza.

Los efectos especiales son correctos pero no sobresalientes y la historia está regularmente contada pero es poco innovadora, por lo que se trata de una cinta prescindible e insatisfactoria, aún para los seguidores del género.

Megamente


La Dicotomía del Bien y el Mal

Ricardo Martínez García

Desde el principio su destino fue ser el malvado, el perdedor, el solitario, el señalado. No tuvo manera de torcer el rumbo de su vida, a pesar de sus esfuerzos; incluso su aspecto físico era un elemento más que lo determinaba para el camino del mal, para ser el antagonista de todo lo que se puede considerar como bueno. Tales son las premisas vitales y existenciales del villano de origen extraterrestre Megamente, en la cinta de animación de Tom McGrath, las cuales son un signo más de las extraviadas (a veces)  sendas morales en las que los valores pueden ser trastocados, no solo para el mal, como normalmente sucede, sino incluso para hacer el bien, inesperadamente.

El principal enemigo de Megamente es Metroman, especie de súperman guapo, simpático, héroe que llega a estar harto de su compulsión por lo bueno y de su popularidad. Aparentemente Megamente se deshace de él, pero al hacerlo también desaparece su principal motivación hacia la acción (pues el bien y el mal son como las dos mitades del cosmos, como el ying y el yang). Artificialmente Megamente decide crear un nuevo súper héroe –antítesis de Metroman- que sea su antagonista, pero el resultado es un villano peor que él mismo. Mientras todo esto ocurre, y para aderezar adecuadamente el dilema ético de visión infantil, Megamente se enamora de la reportera Roxanne Ritchi, tomando un aspecto físico para cortejarla más atractivo que su auténtica figura.

Ser héroe o villano, romper o no con los determinismos naturales y sociales, tal es la cuestión, pero en una cinta para niños tal vez estas sutiles diferencias morales, y sus necesarias consecuencias, escapan a la comprensión de un público así, en el peor de los casos.

Con voces en su versión original de Will Ferrel, Brad Pitt y Tina Fey, McGrath construye una historia cuyo drama es hasta cierto punto ambiguo, al jugar constantemente con las apariencias, con las transformaciones dialécticas de los personajes principales. Mucho más clara en sus pistas morales es Mi villano favorito, de Chris Renaud y Pierre Coffin, en la que el villano protagonista se humaniza en grados insospechados aún para él mismo.

Thursday, December 30, 2010

El Asesino Dentro de Mí


Todo un caso
Doble fachada

Ricardo Martínez García

A partir de una visión literaria de la vida en Texas de la década de los cincuenta, expresada por la pluma de Jim Thompson en su novela de 1976 que da título a esta cinta, El Asesino dentro de mí (2010), las costumbres y convenciones sociales son vistas tan naturales pero que en realidad son como una simple fachada de algunas vidas secretas cargadas de hipocresía y falsedad, el director británico Michael Winterbottom (Génova, El Camino a Guantánamo, Bienvenidos a Sarajevo) construye una cinta violenta, dura, sin sentimentalismos, absurda, tal como es el personaje principal de esta retorcida historia.

Con una trama fuertemente trastocada por una patología arraigada en una forma de vida caracterizada por el abuso físico y mental –tal como lo muestra de manera particular la personalidad del sheriff Lou Ford, estupendamente interpretado por Casey Affleck-, en la cinta conviven la violencia sexual y el odio por la figura femenina, así como el conformismo por una vida guiada por una extraña especie de nihilismo sureño. La extrapolación del caso del sheriff hacia ciertos aspectos de la sociedad norteamericana parece así factible, si es posible ver debajo de la férrea máscara.

La cinta muestra la capacidad histriónica de Jessica de Alba y Kate Hudson, que juegan el rol de víctimas propiciatorias destinadas a su aniquilación porque sí, y que no son capaces de ver venir tal destino, en aras de un supuesto amor, pero de un amor extraviado que sólo ve hacia dentro de sí mismo.

La escenografía es estupenda, así como el manejo correcto de personajes y situaciones. Es una película no apta para adolescentes pero recomendable en su crudeza y realismo.

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte 1

El más indeseable

La soledad de un mago

Ricardo Martínez García

En la penúltima entrega de la exitosísima serie de cintas basadas en las novelas de J. K. Rowling, el mago protagonista, Harry Potter luciendo un incipiente bozo, atraviesa por momentos de oscuridad muy humanos, como la soledad, las dudas, el desaliento, escapando constantemente de sus enemigos, aparentemente no entendiendo, ni él ni sus amigos, embarcados todos en la búsqueda de los horrocruxes y su destrucción, en la esperanza de vencer a Voldemort en su propio terreno: la magia.

Con una estética de desolación, casi de documental paisajista, pero de gran belleza y vena artística real (producto de un equipo de más de quince personas directoras de arte, al mando de Andrew Ackland-Snow y Neil Lamont), amén de los excelentes efectos especiales, los cambios de escenografías son sobresalientes y enfatizan los estados de ánimo de los tres amigos, magníficamente dirigidos por David Yates.

Aunado a los sentimientos de responsabilidad por la vida de los otros, y de la propia opresión y soledad que tienen que sortear Harry, Ron y  Hermione, deben lidiar también con sus propios sentimientos, que se ven ampliados y distorsionados (sobre todo a Ron y Harry, como cuando Frodo lleva el anillo) al colgarse como collar el horrocrux que le roban a Dolores Umbridge. 

Sin olvidarse de momentos de humor que salpican aquí y allá la trama, Yeats logra construir una de las cintas más bellas y humanas de esta saga, con los mejores efectos visuales, maduros y mesurados, alejándose de la espectacular y artificiosa magia que prevaleció en algunas de las primeras cintas. Recomendable ampliamente.

Baaría

Las bifurcaciones de la vida

La épica de una familia

Ricardo Martínez García

El director italiano Guiseppe Tornatore (Cinema Paradiso, Malena) presenta en Baaría (2009) la crónica de una familia siciliana que atraviesa gran parte de los momentos estelares, álgidos y sufridos de la historia italiana en el siglo XX, luchando primero por la mera sobrevivencia, luego por las vicisitudes del amor, de la militancia política y de la consolidación familiar y social.

Vivo retrato de la colorida vida cotidiana en la agreste provincia siciliana, donde el pastoreo de cabras, los juegos infantiles, los pequeños trabajos, la picardía juvenil, se conjuntan con las circunstancias más amplias que se presentan al llegar Mussolini al poder, y el consiguiente ingreso a la guerra, la lucha política entre fascistas y comunistas, la cinta transcurre bajo el hilo conductor de la vida de Peppino (Francesco Scianna) desde su infancia y hasta que se casa con la bella Mannina (Margareth Made), y la formación de una familia típicamente siciliana, siempre afrontando obstáculos que de una u otra forma sortean. Los mafiosi apenas si son mencionados.

Cinta épica en la que Tornatore vuelve a celebrar la gran tradición y gusto por el cine y la música en la cultura italiana, que repasa brillantemente aspectos sociales e históricos, sin afanes teóricos y destacando elementos vivenciales, con grandes dosis de drama, humor, excelente escenografía y efectos especiales. La obra de Tornatore va más allá de otra película italiana recién exhibida en México, La amante de Mussolini, con la cual guarda cierta semejanza pero es más particular ésta al centrarse en el caso de la mujer abandonada por el dictador, quien usa el aparato estatal para desaparecerla. La del director de Cinema Paradiso es mucho más optimista pero sin dejar de señalar aspectos importantes. No deje de verla.

Wednesday, November 10, 2010

Actividad Paranormal 2

Viejas brujerías, nuevas consecuencias.

Ricardo Martínez García

La fórmula que tan buenos resultados ofreció a Oren Peli, director de Actividad Paranormal (07), cuya trama muestra sólo la información indispensable -el matrimonio formado por Katie y Micah, que vive aparentemente un allanamiento doméstico por parte de algún tipo de entidad no humana e invisible, todo grabado en un video revelador-, en esta precuela no puede sostenerse más. 

El espectador se va enterando de pequeños detalles reveladores que descubre la adolescente hija del esposo de Kristi, hermana de Katie, protagonista de Actividad Paranormal.

Como si fuera un moderno oráculo, la cinta de Tod Williams muestra a la adolescente Ali buscando información en internet que le permita entender los eventos extraños que ocurren en su casa. También acude a la ouija en la búsqueda de respuestas.

La inclusión de una nana hispana que estaba al cuidado del bebé de Kristi y su esposo le da un aire de hechicería a la trama, pero es lo que Ali descubre navegando en la red lo que le aclara a ella y al espectador lo ocurrido a Kristi y a Katie posteriormente.

Cinta de bajo presupuesto como la anterior, explota la fórmula ya probada de generar suspenso con escenas aparentes escenas estáticas que muestran el avance del tiempo y pequeños pero anormales eventos.

Los efectos especiales son mínimos pero muy bien logrados, como en la cinta de Peli anterior. Algunas de estas escenas recuerdan al comercial en el que aparece algo estático y luego un mensaje que dice: “acabas de perder 10 segundos viendo esta tontería”, y son varias las escenas de esta índole. Si en la primera película el efecto es muy bueno, el de generar expectativa, en ésta ya no es tan eficaz dicho efecto, el espectador ya se sabe la fórmula, así que la trama apela a nuevos elementos, más humanos si se quiere, pero igual de monstruosos y aterradores. A pesar de esto, la cinta es entretenida aunque no mejor que la anterior.

Sunday, October 31, 2010

El último Exorcismo

Un cuento fantástico

Ricardo Martínez García

Ubicada a la mitad de una especie de falso documental de cierto estilo que recuerda a Reli...qué? (Larry Charles, 09), donde se muestra que la fe de muchas personas es irreflexiva y es más un acto inconsciente que no examina racionalmente aquello en lo que cree, y de una cinta de esencia hermética aunque muy por debajo de la elegancia de cintas como Ojos bien cerrados (Stanley Kubrik, 99), El último exorcismo (Daniel Stamm, 10) es una narración con una pretendida seriedad documental sobre la falsedad de las posesiones pero que, en una vuelta de tuerca jamesiana, se vuelve algo totalmente inesperado, cuyo desenlace coloca a la cinta en una línea argumentativa semejante a la de ciertos cuentos de terror de principios del siglo XX, como Antiguas Brujerías, de Algernon Blackwood.

El argumento gira en torno de la premisa falaz que dice “si crees en Dios, crees en el diablo”, sin proponer argumentos de índole teológica que pudieran aclarar cómo esos dos conceptos pueden equipararse. La cinta muestra a un pastor, Cotton Marcus (Patrick Fabian) que sabe de la ignorancia de su grey respecto a varios aspectos de su manera de vivir el culto, caracterizada por su irreflexibilidad e inconsciencia, y decide mostrar en un documental cómo la gente cree en los exorcismos y en la manera fraudulenta en que se realizan, con trucos de feria aplicados en la persona supuestamente poseída. Marcus atiende a una chica llamada Nell, (Ashley Bell) a la que él supone trastornada o incluso violentada pero no poseída. Los problemas comienzan cuando Nell se aparece en su habitación en medio de la noche. De ahí se desata una serie de acontecimientos en los que Marcus pasa de exorcista fraudulento a cruzado sin esperanza en medio de algo que él jamás hubiera imaginado: caer en manos de una comunidad que está más allá del catolicismo o cristianismo y que hunde sus raíces en un culto mucho más primigenio que el de éstas doctrinas.

Mucho menos insatisfactoria que La bruja de Blair, El último exorcismo es un mediano intento por mostrar algo diferente en el género, pero cuyo resultado no hará olvidar de ningún modo al clásico de William Friedkin.