Friday, April 17, 2015
Kingsman, The Secret Service
Wednesday, February 15, 2012
El espía que sabía demasiado
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| En algunos lugares lo llaman El Topo |
Monday, February 28, 2011
El discurso del Rey
Saturday, August 14, 2010
El Retrato de Dorian Gray
Tuesday, December 15, 2009
Buenas Costumbres

Diálogos y personajes inteligentes y divertidos
Ricardo Martínez García
Buenas costumbres es una cinta de época costumbrista sobre cierta aristocracia británica que nos remite de inmediato a los ambientes familiares narrados por Jane Austen en Sensatez Y Sentimientos o en algunos cuentos de Virginia Woolf, pero con la peculiaridad de introducir un elemento discordante en esa sociedad en los años veinte: la bella esposa americana de John Whittaker (Ben Barnes), el hijo aventurero que regresa a la palaciega casa familiar para presentarla a sus parientes.
Larita Whittaker (Jessica Biel, que presenta un trabajo sobresaliente) es una hermosa y joven mujer adelantada a su tiempo, avispada e inteligente conductora de autos de carreras, que se casa con el joven John porque es un alma pura e intachable. Pero el encuentro con la familia de su esposo, sobre todo con su suegra Verónica (Kristin Scott-Thomas, siempre en plan grandioso) resulta cada vez más complicado: a pesar de la cortesía con la que se tratan, entablan ingeniosas conversaciones en donde descargan toda su mordacidad una contra otra, como si se tratara de personajes de El Abanico de Lady Windermere, obra sensacional de Oscar Wilde.
La belleza, frescura e ímpetu de Larita pronto contrasta con el anquilosado estilo inglés de vida familiar de los Whittaker y hace obvios sus prejuicios e idiosincracia. Con el único que medianamente congenia es con Jim Whittaker (Colin Firth, haciendo una vez más alarde de su capacidad histriónica y de sus dotes para el tango), su suegro y ex capitán en el ejército británico, atormentado por su experiencia en la guerra.
El director Stephan Elliot presenta esta comedia romántica que a ratos parece una incisiva y crítica disección de la aristocracia y de sus pequeños secretos, de sus hipocresías y envidias, todo ambientado magníficamente en la hermosa campiña británica y musicalizada con piezas de charleston y música popular norteamericana de principios del siglo XX.
Basada en la novela del escritor británico Noël Coward Easy Virtue, el ritmo de esta cinta pareciera sugerir una ligereza de estilo de vida de la familia Whittaker, en la que aparentemente su estilo de vida es de sibaritas, pero que en el fondo esconde situaciones maritales, familiares, económicas y sociales que nadie se atreve a reconocer. Ciertos estilos y situaciones de vida, como el de Larita y el de Jim Whittaker, son incomprendidos o de plano juzgados con los prejuicios de una clase social enclavada en una tradición de siglos.
Se trata de una excelente película que en su ritmo sutil y ameno encierra algo más que una comedia de situaciones familiares. No deje de verla.
Friday, November 27, 2009
Génova

Sencillez y elegancia
Ricardo Martínez García
El cineasta británico Michael Winterbottom entrega un trabajo preciosista con su cinta Génova, un drama que enfatiza la importancia del bienestar familiar, de los valores como el amor filial y fraternal, la amistad y el compañerismo, a través de un guión bastante sencillo y filmada en bellas locaciones de la extraordinaria ciudad italiana del título, con sus construcciones, iglesias y paisajes costeros, además musicalizada exquisitamente con piezas de Satie y de Chopin entre otros. El resultado es bastante agradable y sin pretensiones.
Un desafortunado accidente automovilístico deja a Joe (Colin Firth) viudo prematuramente. Sus hijas Mary y Kelly sobreviven al accidente pero con secuelas traumáticas que no logran identificar sino con el paso del tiempo.
Con el fin de olvidar o de recuperarse del terrible golpe emocional, Joe decide llevar a sus hijas a Génova, donde a través de su amiga Barbara (Katherine Keener) ingresa a una universidad a dar clases.
El peso dramático lo aporta en primera instancia Mary (Perla Haney-Jardine), quien por ser la más pequeña de la familia sufre de modo más directo la pérdida de su madre, además de culparse por su muerte.
La reconstrucción de esta familia, traumatizada por una pérdida de tal magnitud, es muy lenta y complicada, sobre todo cuando cada uno debe ocuparse de sus propios deberes. El hecho de que Kelly (Willa Holland) está en plena pubertad le hace ver su suerte a Joe, que tiene que lidiar con ciertos aspectos de su rebeldía.
El balance que logra Winterbottom entre la cotidianidad herida de la familia y los preciosos lugares en que filma su cinta, el sabor cosmopolita que se percibe en la convivencia general es algo que sobresale en esta cinta exhibida en la presente Muestra Internacional de Cine en la Cineteca. Se trata de una película de primer nivel pero a la vez sin pretensiones, no deje de verla.
Wednesday, May 27, 2009
Reencuentro

Reencuentro
Ricardo Martínez García
La ya veterana actriz Helen Hunt debuta como directora con la cinta Reencuentro (Then she found me, 07), un trabajo personal con un guión escrito por ella misma, a partir de una novela, del mismo título en inglés, de Elinor Lipman, que ofrece una visión de la confrontación entre el deseo de una maestra de kínder de tener hijos, con las situaciones amorosas que vive, aunado al hecho de conocer a su madre biológica en plena madurez.
Hunt es una actriz prolífica con una carrera que comienza en su infancia y que ha trabajado tanto en cine como en televisión. Su trabajo, que en cantidad y calidad tal vez solo podría ser comparado con el de Jodie Foster pues ambas comenzaron siendo niñas, incluye un Oscar como mejor actriz en 1996 por Mejor Imposible, así como un Emy y un Globo de Oro por la serie Mad About You.
April Epner es una casi cuarentona (aunque la Hunt cumplirá 46 el próximo 15 de junio) que desea un bebé luego de casarse con Benjamin Green (Matthew Broderick, al que no se le quita el aspecto de adolescente a pesar de los años, aunque ahora está algo más llenito). Luego de intentarlo durante casi un año, sin conseguirlo, Ben decide abandonarla, dejándola luego de tener sexo con ella.
En su desconsuelo, April comienza a relacionarse con Frank (Colin Firth), un divorciado que tiene a sus hijos en el kínder donde trabaja ella. El amor que sienten mutuamente se mezcla a los sentimientos encontrados que ella experimenta a partir del reencuentro con su madre biológica, Bernice Graves (Bette Midler, que con su sola presencia es el antídoto para la parquedad y seriedad de la Hunt), una conductora de televisión al estilo de Ophra Winfrey.
Al dejar abierta la relación con su esposo Ben, y luego de ese último encuentro sexual, April queda embarazada, con lo que su relación amorosa con Frank se complica más de lo debido. Entendiblemente éste se enoja al darse cuenta de que ella se ha visto con su esposo, del que se suponía estaba separada. Hunt ofrece aquí su mirada más fría y escrutadora sobre los motivos que llevan a alguien a buscar a la otra persona. April busca ser madre pero se resiste a aceptar a la madre que no buscaba, echándole en cara su decisión de darla en adopción. Busca también el amor, pero se resiste a dejar ir al que ya no es, aunque le ofrece el beneficio de participar en el proceso del embarazo, pero a su vez lastimando sin querer al nuevo prospecto, con quien en un momento dado se sintió hasta en familia.
La trama, que está de alguna manera inmersa en contextos religiosos judíos, llega a un anticlímax cuando ella pierde al feto a las diez semanas de gestación. La tristeza que esto genera en April es de los mejores momentos interpretativos de Hunt.
Siguiendo los consejos de su madre, April al final se decide por la adopción, con lo que reinicia el ciclo que ella misma vivió al ser adoptada y criada por una familia judía.
Un dato curioso es el cameo que realiza el escritor británico hindú Salman Rushdie, a petición seguramente de Hunt, como el tranquilo ginecólogo que le hace los ultrasonidos a April, y que pregunta si falta alguien cuando ella se hace acompañar por Ben y Frank en una revisión, o el que respetuosamente escucha las plegarias en hebreo que April recita en su segunda revisión, acompañada solo de su madre.
La cinta tiene sus momentos conmovedores, alegres (debido a la gracia natural de Midler), y románticos. La directora logra darle un ritmo tal que resulta atractiva para casi cualquier espectador sensible. Más de uno se verá reflejado en las situaciones planteadas de manera realista en las escenas.



