Monday, May 21, 2007

¿Te gusta el terror?

William Peter Blatty
y las noches de insomnio
Ricardo Martínez García.
El miedo es uno de los sentimientos más fuertes que experimentamos a lo largo de nuestras vidas. Miedo al fracaso, al desamor, a la soledad. Pero los miedos que se provocan de manera mediatizada, es decir a través del cine y la televisión principalmente, son los que permanecen en nuestro subconsciente por más tiempo, como el miedo a la muerte, a lo desconocido y, en general, a lo que en el imaginario colectivo suponemos como encarnación del mal. Ejemplo de esto es el pavor que provoca la idea del demonio y de sus terribles acciones sobre la humanidad. Pavor que, por otro lado, nos atrae y fascina, siempre que sea desde la butaca de una sala de proyección.

Lo anterior viene a cuento porque en mi última visita a la librería más grande que tiene el Fondo de Cultura Económica, aquí en chilangolandia, me hice de la novela de William Peter Blatty, El Exorcista, que fue publicada en 1971 y llevada a la pantalla sólo dos años después, estrenándose el 26 de diciembre del 73, con lo cual se homogenizó la idea visual –a través de la película- de la posesión demoníaca que se describe en el libro.

Varias generaciones han visto con horror y repulsión, con el corazón encogido, las escenas en las que Regan (Linda Blair) vomita sobre el padre Merrin (Max Von Sydow), luego levita sobre la cama y a duras penas es contenida por los rezos del padre Merrin, auxiliado por el padre Karras (Jason Millar).

A pesar de lo anterior, y luego de varias veces de ver la cinta, de pronto se comienzan a ver tales escenas ya no tan terroríficas, e incluso se ven absurdas y hasta cómicas, o al menos eso me pasó cuando fui a ver con unos amigos la llamada “Edición del Director”, con la brevísima escena del paso de la araña, allá por el 2001: la mayor parte del tiempo nos la pasamos chacoteando y bromeando a expensas de las conocidas escenas, mientras comíamos ruidosamente palomitas en una sala completamente abarrotada.

Pero leer el libro es otra cosa, por varias razones. Primero porque en este caso pude constatar algunas pequeñas discrepancias con lo visto en la película, elementos que a fin de cuentas no alteran la trama general. No es como en la serie de El señor de los anillos en la que la adaptación cinematográfica deja de lado grandes secciones de las novelas que empobrecen la versión filmada. Pero ése era precisamente el reto de Peter Jackson, realizar una serie de películas basadas en la fecunda fantasía de Tolkien sin simplificarlas demasiado. El resultado aún así es aceptable, pero no hay como leer los libros.

En segundo lugar, porque la lectura es un acto esencialmente solitario; es enfrentar el texto sin bromas ni chacoteos. Es también un diálogo entre el lector y el autor, íntimo y profundo.

Tengo la costumbre de leer antes de dormir, acostado en mi cama, a altas horas de la noche. La lectura de la novela de Blatty, lo digo sin rubores, me produjo la sensación de estar leyendo un libro prohibido, como si me asomara a un mundo siniestro al cual no debería visitar por mi propio bienestar espiritual. “He leído libros más esotéricos”, pensé, en un intento por aplacar mi inquietud. La diferencia es que esos otros libros esotéricos no me inquietaron (detesto decirlo) a un nivel tan concreto, era como si sus tramas no pudieran afectarme directamente. Seguramente lo anterior se debe a los resabios de mi descuidado catolicismo.

Al principio de la lectura, luché por quitar de mi mente los recuerdos visuales producto de la película. Una vez logrado eso, la recreación escénica mental fluyó con facilidad, pero al mismo tiempo me hizo consciente –de manera desagradable- de la negritud profunda de las sombras y de los ruidos más nimios afuera de mi recámara, o los ruidos que, a mi juicio, algo producía sobre la puerta que da a la calle. En una ocasión tuve que levantarme ante la sospecha de que Dominique, nuestra perra, se hubiera quedado en la calle accidentalmente, y gimiera y arañara la puerta para que la dejara entrar. Encontré a mi mascota en su casita; tenía el aire lastimero que adopta cuando la regaño; imaginé que tenía miedo por alguna razón, pero ya no quise averiguar a qué podría ser.

La inquietud y la desazón que me produjo la lectura de El exorcista me llevó a tener noches de insomnio, en las que, de manera extraña, a mis pensamientos se sobreponían escenas de la novela que, por otra parte, Blatty escribió de manera objetiva, como si el narrador fuera solo un observador más y describiera escuetamente lo que atestigua.

Lo curioso del asunto es que ni siquiera esas descripciones son tan aterradoras, ni en el libro ni en la película. Más bien lo que me parece que sucede es que esas escenas nos evocan cosas que ya tenemos instaladas en la mente, tal vez de manera natural, pero más seguro de manera cultural. Jung sin duda tiene razón con lo de los arquetipos acerca del bien y del mal.

Ahora mismo, a plena luz del día, me parece que exagero en lo anterior, pero eso mismo fue lo que se me ocurrió por la noche: que el miedo que tenía me iba a parecer exagerado cuando me acordara de él durante el día. Es sorprendente ver cómo la confianza en mí mismo merma durante las horas difíciles de la noche, pero es más sorprendente constatar con qué facilidad la recupero en la mañana mientras me desayuno. ¿Será que a final de cuentas sí se trata sólo de luz y oscuridad, al menos para los seres humanos? No, no lo creo, no somos tan simples, tan maniqueos.

La novela la terminé en horas diurnas, no vaya a ser el diablo panzón, como dice una amiga.

Tuesday, May 08, 2007

Francesca Woodman

La atormentada búsqueda del ser propio
Ricardo Martínez García
Las bellas e inquietantes fotos de Francesca Woodman expresan la búsqueda de sí misma a través de imágenes en blanco y negro en donde el sujeto retratado –ella misma como modelo- aparece difuso o borroso, en un ambiente depresivo y surrealista, como de película de David Lynch.
Los desnudos y las poses en la obra de esta precoz artista norteamericana (comenzó a tomar fotos cuando tenía alrededor de trece años) parecen reflejar la búsqueda desesperada del autorreconocimiento pero a la vez -y de manera contradictoria- un deseo de aislarse del mundo, de manifestar una desolación o una soledad máximas.


De algún modo, su trabajo está en el extremo opuesto al de artistas visuales como Spencer Tunick (no lo imagino posando desnudo para sus propias fotos), quien explora el fenómeno que él mismo ha creado de las masas humanas dispuestas a adoptar insólitas y homogéneas poses en escenarios espectaculares, como en el Zócalo de la ciudad. Tunick representa la objetivación de la masa; Francesca la íntima objetivación del sujeto.

La etapa europea
Francesca nació el 3 de abril de 1958 en la ciudad de Denver, Colorado. Estudió en la Escuela de Diseño de Rhode Island de 1975 a 1979 y pasó un año becada en Roma. Estos años estuvieron marcados por una gran creatividad; además, en su trabajo muestra la influencia del clacisismo, la sensualidad y la idea de la decadencia que experimentó en Roma.


La composición en algunas de sus fotos es rica en contrastes de texturas, donde la naturaleza –frutas, escenas boscosas o de playa- se funde con el cuerpo de la artista; en la imagen titulada “Tres tipos de melón” se muestra la foto, no exenta de humor, de una imagen de melón sostenido por la modelo, otro melón partido a la mitad y los senos de la modelo. El erotismo no es la excusa pero tampoco está excluido de su interés, incluso cuando su modelo es un hombre u otra mujer.

Durante su estancia en Roma (77-78) Francesca tomó muchas fotos en las que el fondo de sus imágenes muestra paredes deconchadas y corroídas por el salitre, como de vecindad tepiteña, frecuentemente formando ángulos rectos y perpendiculares, como enfatizando la calidad geométrica del origen arquitectónico clásico, cuyo estado físico es ruinoso. Estos escenarios recuerdan los ambientes en los que le gustaba ubicar su trabajo en Rhode Island, donde buscaba viejas mansiones victorianas o fábricas abandonadas que le pudieran ofrecer el contexto apropiado para lo que quería expresar.


Las fotos de este periodo muestran su conocimiento e influencia de los pintores clásicos italianos. Un ejemplo de ello es la serie “Calendario Pez -6 días” que cuenta con un aspecto general de naturalezas muertas combinadas con desnudos parciales.


En otras imágenes hay una especie de espiritualidad místico religiosa de inspiración cristiana que clama por una transformación de la carne: el dolor autoinflingido es casi palpable por la explicitud de los objetos lacerando su cuerpo, o en las que la postura de éste y su etérea apariencia muestran una estética muy bien lograda, que a veces raya en lo monstruoso y terrorífico, como expresando su deseo de escapar de la prisión del espacio representado por su propio cuerpo, o también como si se poseyera la conciencia de la permanencia sumamente temporal de nuestro ser en este mundo. Tal percepción resulta realmente angustiante.


Algunas fotos parecen afirmar nuestra calidad de fantasmas que, al revés de la máxima del viejo Fidel Velásquez, “el que se mueve no sale en la foto”, en las tomas de Woodman la foto es del que sí se está moviendo, del que es inaprensible y aparece por lo tanto borroso y confuso.


Cuando ella no está en primer plano, aparecen desvencijadas puertas colocadas contra la pared, fuera de su sitio natural, en posiciones curiosamente geométricas y, una vez más, acompañadas del cuerpo desnudo de la modelo en posturas cercanas a la fetal, que reflejan su deseo de esconderse.


El subjetivismo de la mirada

Francesca era la típica adolescente norteamericana, como puede verse en los autorretratos que sí muestran su cara, pero sus gestos denotan una especie de conocimiento de quien se ha asomado demasiado al destino final de la humanidad: la muerte. Francesca mostró con sus fotografías que una artista como ella no necesitaba estar detrás de la cámara para hacer sus fotos, que la idea previa y la conceptualización de la composición y realización de las tomas son las que cuentan al final para obtener perturbadoras pero a la vez inocentes imágenes.


Woodman realizó un ejercicio introspectivo que la llevó a conocerse, sin otra mediación más que la de su mirada, al hacerse objeto de la imagen con su propia cámara colocándose al frente de ella, pero a la vez siendo la autora de la foto, en un hábil movimiento que logra el reconocimiento de su subjetividad, haciendo de la foto un reflejo –pero no al modo de un espejo, sino de la construcción interna de su propia imagen- de su ser. No obstante lo anterior, en su serie Self Deceit (auto engaño) Woodman parece jugar con la idea de encontrarse y desencontrarse en las imágenes.


La obra de Woodman consta de casi quinientas fotos que, con el tiempo, se han vuelto de culto entre los admiradores del arte fotográfico. Es una obra considerable para alguien que tenía 22 años al morir.

Exhibió por primera vez sus fotografías en la Galería Maldoror. Luego de su regreso a los Estados Unidos, se mudó a Nueva York. Su único libro publicado en vida fue Some Disordered Interior Geometries, el cual apareció en enero de 1981, mes en que decidió poner fin a su vida, saltando al vacío desde la ventana de su estudio en un edificio de Manhattan, Nueva York.


Su obra, realmente poco conocida por el público general, ha sido resguardada desde entonces por sus padres, Betty Woodman (reconocida por su trabajo con cerámica) y su esposo George. De vez en cuando organizan alguna exposición de la obra de su hija.


Aparte de Some Disordered Interior Geometries hay un libro con fotos y ensayos sobre su obra llamado Francesca Woodman, edición a cargo de Hervé Chandès y con ensayos de Philippe Sollers, David Levi Strauss, Elizabeth Janus, y Sloan Rankin. Está editado por Scalo Books.


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Thursday, April 26, 2007

The Church

En plena madurez musical
Ricardo Martínez García

El Momento Siguiente es la continuación del proyecto acústico de The Church, iniciado en 2004 con El Momento Descuidado, para el sello australiano Liberation Blue en su colección Acoustic Series.


Con tres canciones totalmente nuevas, un cover y diez piezas ya conocidas, este nuevo trabajo, cuyo lanzamiento se produjo a principios de marzo, muestra lo mejor de The Church –de la lista de favoritas del propio grupo- pero trabajadas y elaboradas con nuevas instrumentaciones, y cuyo resultado ofrece un disco verdaderamente refinado y delicioso, una obra representativa de recreación acústica.


A diferencia del Acoustic Sermon de 1995, trabajo previo semejante y recopilación no oficial en vivo, realizada durante tres giras hechas en 1988, 1990 y 1994 en Santa Mónica, San Diego y Chicago (con momentos de gran improvisación musical, propios de las presentaciones en vivo, y una calidad de sonido bastante aceptable), El momento Siguiente es una grabación oficial y profesional hecha en estudio, producto de un plan musical perfectamente ejecutado.

Los miembros de la banda Steve Kilbey, Marty Wilson-Piper, Tim Powles y Peter Coppes elaboraron, con viejas y hermosas canciones de algunos de sus álbumes más memorables, un trabajo que guarda cierta semejanza con los famosos Unplugged de MTV, aunque los fans que conocen bien a estos artistas no los imaginan actuando y formando parte del catálogo de esa cadena televisiva: The Church es un grupo alternativo de rock pop que no se conduce bajo la lógica del mercado, que no busca la difusión masiva sino tocar y divertirse, expresarse a través de la música y, en última instancia, ganar dinero, que lo han hecho pero por la calidad, profusión y profesionalismo de su trabajo, tanto en grupo como individualmente.

Para constatar lo anterior, ahí están los 26 años que ya tiene The Church en la escena musical y una fructífera carrera de más de veinte álbumes y recopilaciones que en total rebasan los treinta discos, para no hablar de los discos piratas.

La utilización de instrumentos como el piano, tocado por el guitarrista Peter Koppes, y el violonchelo de Sophie Glasson en piezas como Reptile, Tantalized, It´s no Reason y Two Places at Once, instrumentos no siempre vinculados con una banda de rock, ofrecen un toque de intimidad, de calidez y de nostalgia, propia de quien vuelve la cabeza y mira el camino andado con la madurez que dan los años y la experiencia (que en su caso da tocar y hacer giras por gran parte del mundo –como siempre con excepción de México- de manera constante), y que está satisfecho con lo que ve, o mejor, con lo que escucha.

La voz de Kilbey suena tan fresca como en el disco debut de la banda Of Skin and Heart de 1981, y su música sigue siendo a la vez tan armónica, directa, diáfana y entretenida, sin importar que se trate de un pop emparentado íntimamente con el New Wave de los ochenta (y sus reminiscencias del Punk) o de una pieza experimental que refleja la influencia de Pink Floyd, David Bowie o Joy Division.

Capítulo aparte son los temas de las letras de las canciones. Kilbey, autor de la gran mayoría de ellas es un autor verdaderamente prolífico. Se inspira en elementos tan disímbolos como historias de amor en el que la reencarnación juega un papel central, o la alabanza a culturas antiguas que construyeron pirámides, la solidaridad ante la soledad o el continuo cambio en la vida humana, por el cual no hay por qué estar triste, pero tampoco alegre.

La primera pista de El Momento Siguiente, Wide Open Road, es original del grupo de folk australiano The Triffids, cuyo líder David McComb fue una gran influencia musical para The Church. Es una especie de tributo a un músico ya fallecido pero que en su país fue un artista respetado y admirado por los miembros de la banda.

Hay también, como suele presentar el grupo, elementos musicales novedosos, como el estilo country utilizado en la clásica Electric Lash, los requintos de guitarras acústicas con sabor español (tanto de Steve Kilbey como de Marty Willson-Piper), o el uso de ritmos percusivos de bongó al inicio de Tantalized.

La bella e introspectiva Pure Chance, extraída del Uninvited by Clouds, nos muestra a Kilbey acompañado de la también cantante y compositora australiana Inga Liljeström, dúo muy equilibrado cuyo resultado es de gran sensualidad y sofisticación. (La exquisita conjunción pero lo insólito del dúo recuerda el que hizo Stuart Staples, líder de Tindersticks, con Lhasa de Sela, o el mismo Staples con la experimentada Gina Foster en su disco debut Lucky Dog).

Una pieza clásica de rock acústico es Grind, del Gold Afternoon Fix, tan parecida en ritmo pero tan diferente en textura de la versión original, tal como son todas las canciones. El Momento Siguiente es un disco creado para el disfrute personal de quien lo escucha; se trata sin duda de uno de los mejores discos de The Church.



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Monday, April 23, 2007

Casas verdes para tomates rojos
Ricardo Martínez García

El territorio de Israel es en gran parte un páramo desértico, en el que es muy difícil cultivar y obtener una producción suficiente de alimentos para satisfacer la demanda de consumo de su población; posee además un clima muy variado pese a su pequeña extensión. Los israelíes, no obstante estas dificultades, han tenido que enfrentarse a la necesidad de vivir y cultivar en el desierto, sobre todo desde de la fundación de Israel como estado independiente, en 1948.

Con gran inventiva, lograron no sólo satisfacer sus necesidades sino que ahora exportan tecnología agrícola de alto nivel, consecuencia de la creación y experimentación de sistemas de cultivos rápidos y productivos en sus kibutz.

El cultivo en invernaderos (greenhouses en inglés, o sea casas verdes en español) es un sistema utilizado con gran éxito, y se ha vuelto un producto de exportación. Algunos ingenieros agrónomos israelíes que se dedican a la fabricación y operación de invernaderos llegaron a México hace varios años ya, y han estado haciendo negocio con varios productores mexicanos.
Los campesinos que forman la Integradora de Productores de Santa Martha Chichihualtepec son un ejemplo de lo anterior.

Santa Martha es una población perteneciente al municipio de Ejutla de Crespo, próxima a Ocotlán, aproximadamente a dos horas de viaje en auto desde la ciudad de Oaxaca, por la carretera federal hacia Puerto Escondido.

La Integradora de Productores la conforman, para el proyecto de compra de invernaderos, alrededor de veinte campesinos que, con grandes esfuerzos económicos (muchos de ellos han tenido que recurrir a parientes en Estados Unidos para solventar los gastos) han logrado adquirir invernaderos que dedicarán al cultivo del tomate rojo.

Dos árabes y un judío en Oaxaca

Guideon Mishaeli es especialista en el cultivo de rosas en invernadero y se describe a sí mismo como un ingeniero agrónomo, internacional y “que no habla español”; es el técnico enviado por la empresa Telman a México, avalado por el Ministerio de Agricultura de Israel, para asesorar a los productores mexicanos en el montaje y operación de los invernaderos.

Con Mischaeli trabajan dos técnicos palestinos que llegaron a Santa Martha algunos días antes de Semana Santa; se llaman Harat y Alá. Han tenido grandes dificultades para comunicarse pues sólo hablan árabe, y aunque casi nadie les entiende, lucen adaptados al menos a nivel personal en la convivencia con los trabajadores mexicanos. Alá, joven de unos treinta años es muy risueño y dice con toda claridad algunos vocablos que ha aprendido: “gracias” y “mañana”. Harat, cuarentón pequeño y de frágil figura, parlotea en árabe constantemente con su compañero, quien lo mira y asiente. Parece ser el líder de ambos.

Harat es casado y, según se logró dejar en claro, tiene sólo una esposa (parece que en su cultura se les permite tener hasta cuatro, siempre que puedan mantenerlas); ha encontrado un incentivo para trabajar tiempo extra en el campo donde se encuentra uno de los invernaderos: una joven local intenta enseñarle algo de español. “Esto se llama oreja, esto cachete”, dicen que le enseña.

La presencia de Mischaeli obedece al retraso en el trabajo del armado de los invernaderos. Mischaeli habla hebreo, árabe e inglés, en ese orden de más a menos, y también tiene dificultades para hacerse entender entre los productores. En ocasiones, este reportero tiene que hacer de intérprete, con resultados a veces poco satisfactorios: el inglés de Mischaeli es de acento gutural y extraño. Al señalarle esta situación, sonríe y señala que el inglés no es su lengua materna, “the same for me” respondo.

Para Mischaeli, en el diccionario de los campesinos productores debería desaparecer el vocablo “mañana” (que tan bien ha aprendido Alá). Por lo que se ve, el mismo Mischaeli desconoce algunos vocablos que harían más grata su tarea, tanto para él como para los demás: “Thank you” o “Please”. Su tono de voz pertenece más a la de un duro capataz que a la de un especialista agrícola con mucho mundo que ha estado en Uganda, Tailandia, Venezuela, y un largo etcétera.

La conexión con México

Los ritmos de trabajo entre mexicanos e israelí no se empatan completamente: los campesinos prefieren trabajar en las horas en que el sol no pega tan fuerte, con sus consiguientes pausas; el israelí prefiere hacerlo de un jalón, de 9 a 19 horas. No obstante el desentendido, todos trabajan duramente.

El distribuidor de productos agrícolas y enlace con Israel es el ingeniero Julio César Mendoza, quien es el que hace el trabajo de relaciones públicas entre los extranjeros y los productores locales.

El trabajo de este ingeniero parece ser el eje central de la actividad, pues la adquisición de los invernaderos se realiza luego de una eficaz labor de marketing: muestra los beneficios de sus productos y sus características, realiza los contratos, hace depósitos, va y viene, pasa largas jornadas con los campesinos, los asesora.

Algunos productores lo invitan a comer a sus casas, a tomar cerveza o a beber mezcal (invitaciones difíciles de rechazar). Se entiende tanto con los productores locales como con los proveedores israelíes. Incluso es el encargado de recoger en el aeropuerto a los especialistas extranjeros y transportarlos a su lugar de trabajo.

El cuidado del agua

Santa Martha es un lugar áspero y agreste pero, del mismo modo que en Israel, los campesinos luchan contra la adversidad del terreno y logran sacarle el mayor provecho. En tiempos mejores, en los que el calentamiento global todavía no aparecía en el mapa, había un río y hasta una pequeña presa, pero de ello ya sólo quedan los vestigios.

Todos los campesinos están conscientes de la necesidad de utilizar el agua disponible, que no es mucha, de la mejor manera posible. Por eso es que ven en la utilización de los invernaderos una buena manera de economizar el agua, ya que cuentan con un sistema de irrigación que mejora el aprovechamiento del vital líquido.

Uno de ellos comenta, sin hacer alarde de su buena suerte, que en una parte de su terreno cuenta con un pequeño manantial, lo que le asegura buena irrigación a sus cultivos. Otros comentan en voz alta que podría ser bueno entubar esa agua. “Sí, se puede hacer” es la respuesta.

Actualmente algunos campesinos cuentan con varios invernaderos de fabricación nacional, pero esperan que con los nuevos invernaderos logren obtener hasta cinco cosechas al año. “Sólo de esa manera nos costea” señala uno de los productores, don Celestino, quien tiene ya tres invernaderos. “Vendemos nuestros tomates en Ocotlán, en Oaxaca y a veces en México si nos va bien, sobre todo cuando los productores de Sinaloa no alcanzan su máximo”.

El ingeniero Mendoza explica que Sinaloa es el estado donde se ubican los mayores productores de tomate, y además es uno de los estados que cuentan con mayor número de invernaderos, tal vez sólo por debajo de Baja California Norte. “La proximidad con Estados Unidos los motiva, pues producen puro producto para el otro lado”, comenta.

Lo mejor del efecto invernadero

Todos coinciden en que estos invernaderos son mejores tanto en precio y en calidad respecto a los nacionales, los cuales tienen una vida útil de seis años, a diferencia de los cuarenta del producto israelí, de acuerdo con la información ofrecida por el ingeniero mexicano.

“Tiene que ser, el material está galvanizado por dentro y por fuera y no se oxida, los postes son angulares y no tubulares, lo cual aumenta la fuerza de resistencia. Además los plásticos utilizados, que logran mayor difusión de la luz y menor radiación ultravioleta, y una correcta ventilación, irrigación y fertilización, permiten el mayor crecimiento de las plantas del tomate, o de lo que se plante, conservando sus mejores características”, explica el ingeniero Mendoza.

La tecnología agrícola avanzada no se limita al uso de invernaderos, sino al uso de diferentes variedades de tomate, no sólo de la variedad más común en México, como la Roma, sino de nuevas variedades como la Vanesa, la Laura y la Gabriela. Nadie pudo explicar la razón de esos nombres.

Existen otras variedades generadas con grandes técnicas agrícolas provenientes de Holanda o de otros países europeos y son las mejores para usarse en invernadero, aunque son probablemente muy caras para el productor nacional, tales variedades son la Trust, la Match, la Switch, y la Blitz. Aunque claro, si se adquieren semillas de esas variedades, el precio baja a mayores adquisiciones

Otra cuestión esencial la representa el tipo de tierra y los fertilizantes que se utilicen en el cultivo del tomate. Mischaeli habló de realizar análisis de suelo y a partir de los resultados determinar qué tipo de fertilizantes utilizar. Según dijo, la ceniza volcánica es uno de los mejores fertilizantes naturales.

Las plagas del tomate son un problema, explicó el ingeniero Mendoza, pues la utilización excesiva de pesticidas puede afectar la composición bioquímica del producto, lo que se aprecia en el sabor, el color y el tamaño.

En Santa Martha Chichihualtepec lo que más les interesa a los productores es que puedan recuperar lo invertido a mediano plazo (y si se puede a corto, pues muchos de ellos se han endeudado enormemente con préstamos bancarios), ya luego verán la posibilidad de cambiar de variedad cultivada. “No importa por ahora que usemos el Roma, si recuperamos lo suficientemente rápido lo invertido, ya luego Dios dirá” señala convencido don Vicente, uno de los líderes productores. “A ver cómo nos va con estas “casas verdes” para nuestros tomates rojos” dice finalmente.

">Vínculohttp://www.telman-greenhouse.com/English/Default.aspx?Section=11

Thursday, March 29, 2007

Lisa Gerrard

La voz del sentimiento
Ricardo Martínez García

Lisa Gerrard es reconocida por su trabajo, de casi dos décadas, con uno de los grupos de origen australiano más interesantes y difícilmente clasificable: Dead Can Dance.

Dueña de una tersa, melódica y flexible pero potente voz, y ahora, con una importante carrera como solista, Gerrard ha ganado importantes premios por sus trabajos y sus colaboraciones con otros artistas y por su intervención musical en varias famosas películas.

Originaria de Merlbourne, Lisa comenzó a cantar y a presentar pequeños conciertos en algunos bares de esa ciudad, donde conoció a Brendan Perry, quien ya había debutado con un grupo llamado The Marching Girls, del que salió para formar en 1981 la seminal Dead Can Dance, banda a la cual la invitó para que tocara las percusiones y cantara algunas piezas.

Por aquella época, en busca de mejores condiciones para el tipo de música que deseaban tocar y con un demo bajo el brazo, Gerrard y Perry decidieron viajar a la Gran Bretaña. Era 1982. Una vez ahí y después de un año de buscar oportunidades en Londres, consiguieron llamar la atención de Ivo Watts-Russell, fundador del sello especializado en música de culto: la 4AD. Algunos otros grupos que han formado parte del catálogo del sello son: The The, Cocteau Twins, Modern English, Bauhaus, The Birthday Party, Pixies.

La relación entre esta discográfica y el grupo fue bastante fructífera: durante once años, de 1984 a 1996 Dead Can Dance lanzó ocho discos y se volvió uno de los grupos más importantes e innovadores en la escena, gracias a la mezcla de música medieval, barroca y renacentista, folclore celta, ritmos y melodías de medio oriente con elementos musicales producto de sintetizadores.

No es extraña esta peculiar fusión musical: Gerrard recuerda que las calles del vecindario donde creció “rezumaban” melodías en griego, turco e irlandés. Una muestra excelente del poder de su voz y su sentimiento la ofrece “The wind that shakes the barley”, canción tradicional interpretada a capella en el fabuloso y tal vez el mejor disco de Dead Can Dance: Into the Labyrinth.

Lisa, una vez que se separó de Perry en 1998, ha mantenido el estilo ecléctico, elegante y multicultural característico de Dead Can Dance, fruto tanto de ella como de su ex compañero –estilo que les hizo ganar miles de adeptos en todo el mundo- a lo largo de su carrera como solista.

Así lo demostró con su álbum debut, Mirror Pool, en el que plasma las duras experiencias de su ruptura con Perry, la muerte de su hermano Mark y la alegría del nacimiento de su bebé. Este trabajo le hizo ganar más adeptos, entre los que se cuenta el cineasta norteamericano Michael Mann, que incluyó varias piezas del disco en su película Heat (Fuego contra Fuego), protagonizada por Robert de Niro y Al Pacino. Con este director Lisa comenzó una nueva faceta de su carrera musical: el soundtrack.

Mann le pidió a Gerrard y a Pieter Bourke –con quien lanzó Duality, su segundo álbum- que escribieran e interpretaran algunas piezas para su cinta The Insider (El informante, con Pacino y Russell Crowe), cosa que ellos hicieron de manera magnífica, al igual que en su película Ali.

Lisa ha colaborado también con Ridley Scott para las cintas Gladiator y Black Hawk Down. Con John Woo en Misión Imposible 2, con Antoine Fuqua en Tears of the sun, con Paul Currie en One Perfect Day, y con Tony Scott en Man on Fire, entre otros cineastas.

Su hermosa y potente voz, de timbre muy flexible, casi siempre aparece como perfecta catalizadora de los momentos más dramáticos de los filmes en que ha participado. Enfatizan la muerte, el dolor, la pérdida, el alivio o la alegría, siempre expresando sentimientos profundos e íntimos.

Con cinco grabaciones desde el 2003 (Whale Rider, Inmortal Memory 04, Abwoon 05, A Thousand Roads 05, Silver Tree 06), cuya característica general es el alto nivel de su calidad musical, Lisa Gerrard no para de trabajar, para deleite de sus seguidores.

Afortunadamente, los fans mexicanos tendrán oportunidad de verla en vivo el próximo primero de junio en el Lunario del Auditorio Nacional, concierto que forma parte de su gira internacional en el que visitará Italia, Alemania, Bélgica, Inglaterra, Hungría, Estados Unidos, Canadá y México, entre otros países.

Si no se tiene los 800 pesos que costará la entrada general, está siempre la opción del disco recién lanzado por 4AD The Best of Lisa Gerrard, en el que se puede escuchar lo mejor de la artista con Dead Can Dance, en su carrera como solista y algunos trabajos para el cine. Algo realmente para coleccionistas.
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Tuesday, March 27, 2007

John W. Backus

Patriarca de la Red
Ricardo Martínez García
John W. Backus murió el pasado 17 de marzo a la edad de 82 años y su muerte nos hace comprender la ya larga historia que ha tenido uno de los elementos tecnológicos imprescindibles de la vida contemporánea: el Internet.

Backus lideró un equipo de ingenieros y matemáticos (precursores de los ahora llamados nerds, utilizando el adjetivo sin sentido peyorativo) que trabajaba para la IBM y desarrolló en la década de los cincuenta el lenguaje lógico para computadoras conocido como Fortran (abreviaturas del FORmula TRANslation), el cual hizo posible el diseño de sistemas de programas de alto nivel que sentaron las bases lógicas y de lenguaje de las diferentes plataformas de software.

Estas plataformas han dado como resultado, a su vez, que ahora tengamos a disposición desde sistemas operativos, paqueterías de aplicaciones e infinidad de ambientes virtuales, hasta la reciente pluma digital que presentó hace poco Bill Gates o el dispositivo Apple TV.

Hace más de veinte años, científicos de prestigiosos institutos como el Massachussets Institute of Technology (MIT), la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y algunas empresas dedicadas al desarrollo de la tecnología, como la llamada Gigante Azul, la IBM, comenzaron a pensar en la posibilidad de interconectar las enormes computadoras con el fin de compartir datos e información. Pudieron pensar en interconectar porque ellos ya contaban con los lenguajes informáticos que permitieron esa interconexión.

La interconexión, primero en pequeñas redes de computadoras, sobre todo académicas y luego militares, ha crecido de manera exponencial hasta alcanzar el nivel global que se tiene ahora, a través de Internet, en el que hasta el funcionamiento del refri o la estufa se pueden controlar vía la red.

Los datos que ahora se pueden ver y compartir van desde programas, textos, fotos, correos, blogs y chats, que abordan cualquier tema imaginado, lo que convierte al Internet en el instrumento más formidable de comunicación e información (o de incomunicación y desinformación, si se quiere, tal es la naturaleza de este instrumento de dos filos).

Es tanto el contenido informático que ofrece la red que resulta fácil perdernos navegando en ella. Uno puede ser parte de comunidades de internautas o permanecer desapercibido y asilado de la realidad, viviendo prácticamente de manera virtual y olvidando la vida real, o en caso contrario hacer de nuestra vida un espacio público a través de la red.

Todo lo anterior es ya muy conocido, pero lo que casi nunca se conoce –y reconoce- es la labor, el trabajo de aquellos que hicieron posible la construcción de los instrumentos tecnológicos que tan cotidianamente utilizamos, como la computadora y sus programas.

Es el caso de los científicos que, a través de su esfuerzo de investigación y trabajo constante, elaboraron el lenguaje de la infraestructura programática de la red y a los que no se les reconoce ningún mérito. Uno de ellos es John W. Backus, quien nació el 3 de diciembre de 1924. Su aportación consistió entre otras cosas en la elaboración de un lenguaje de programación que utiliza notaciones matemáticas de nivel accesible o normal, es decir el lenguaje Fortran, el primer lenguaje de programación de alto nivel, el cual se utilizó en la computadora IBM 704.

Backus formó parte en la década de los sesenta del comité internacional del proyecto ALGOL, que buscaba la formulación de un lenguaje algorítmico y que dio fruto en el lenguaje BNF (Backus-Naur Form) y luego en los setenta estuvo interesado en la Programación Funcional, cuyo producto fue el lenguaje de programación FP (Function Programming, de uso básicamente académico) con el cual ganó el premio Turing -considerado como el Nóbel de la informática- en 1977.

El premio Turing lo otorga la Asociación para la Maquinaria Computacional (ACM) desde 1966. Actualmente su principal patrocinador es Intel, la famosa empresa por sus procesadores. Se trata de un premio que rinde homenaje al inglés Alan Turing, quien formuló el test o examen Turing, el cual consiste en un procedimiento para determinar si una máquina es inteligente o no. El premio 2006 correspondió a la norteamericana (primera mujer premiada) Frances Allen, por su trabajo para mejorar el rendimiento de los programas de computación y acelerar el uso de los sistemas de computación, a través de la introducción de algoritmos y tecnologías, los cuales forman la base teórica de la optimización automática de programas, relacionado naturalmente con la labor anterior de Backus.

John W. Backus continuó su labor de desarrollo del lenguaje programador en el proyecto LP (languaje programming) para la IBM hasta que se jubiló, en 1991. Cuatro años antes de su retiro había sido nombrado Miembro Asociado de la IBM y en 1993 ganó el Premio Charles Stark Draper, que otorga la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos, por las mismas razones por las que había ganado el premio Turing. Descanse en paz este patriarca de la computación.
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Tuesday, March 20, 2007

Política Ficción

La Hija del General
Ricardo Martínez García


Algunos analistas han señalado, con razón, que la escalada de violencia que vive México en varias zonas de su territorio, producto más probablemente de la guerra de narcos entre narcos, y no del gobierno federal contra ellos, es un síntoma del grado de ingobernabilidad que se ha alcanzado.

Sin embargo, se ha dejado de lado el hecho criminal en sí de las ejecuciones, tomadas como casos particulares, y se le ha dado más importancia en los medios, sobre todo impresos, al hecho de que la ciudadanía vive en un clima de inseguridad. Al menos es el caso del asesinato de Mireya López Portillo y su esposo Jordi Peralta Samper ocurrido en la madrugada del domingo18 de marzo, quienes no ocupaban ningún cargo público, hasta donde se sabe, y su relevancia pública se debe al parentesco que tenía ella con un connotado general del ejército mexicano, actualmente retirado.

El general Luis Humberto López Portillo ocupó entre otros cargos la jefatura de la zona militar ubicada en Guerrero, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, donde tuvo que combatir al EPR y ERPI. El de Guerrero es uno de los estados donde el narcotráfico ha sentado sus reales, como se ha constatado recientemente, con las ejecuciones en Acapulco y los recados con cabezas humanas como conductos.

Jordi Peralta era un alto ejecutivo de TV Azteca y el atentado en el que murió con su esposa no parece un asalto vulgar. La pregunta que se deben haber hecho desde el principio los investigadores del caso, sean de la PGJDF o de la PGR, y que representa uno de los cánones de la criminología, es ¿Quién se beneficia con la muerte de estos personajes? Y para redondear ¿Cuál ha sido el móvil de este crimen?

Seguramente las respuestas son bastante complicadas de por sí, y más si quienes cometieron el crimen prevén la ruta que conduzca a ellas, por lo que seguramente se encargarán de borrar toda pista que pueda ayudar a responderlas.

Si el crimen ocurrió para darle un recado a alguien, al general tal vez, y con él al ejército, se trata de un recado que no puede ignorarse, dado el costo del conducto (lo que indicaría la total carencia de escrúpulos de quien lo envía, así como de la seguridad de impunidad o la certeza de que lo que se traen entre manos bien vale la vida de dos personas muy bien relacionadas).
Si se trata de un crimen sólo relacionado con las dos personas asesinadas entonces la policía lo tiene más fácil pues su campo de investigación se limita a las esferas particulares de Mireya López y Jordi Peralta.

Por otra parte, se puede preguntar por la existencia de un arma utilizada en la escena del crimen perteneciente a la PGR. ¿Qué podrá significar tal cosa? ¿La robaron de la armería de la dependencia? ¿Por qué la abandonarían los asesinos?

La PGJDF, según fuentes de la PGR, elaboró dos hipótesis sobre la causa del crimen: que haya sido por algo relacionado con el decomiso de 204 millones de dólares en una residencia de las Lomas de Chapultepec, lo cual naturalmente implica aclarar qué tipo de relación pudo haber tenido la pareja con ese dinero. La otra hipótesis es que el crimen se haya cometido por algo referente a las actividades realizadas por el general en Guerrero, cuando fue jefe de esa zona militar.

El general no ha declarado nada que ayude a resolver el crimen, ni lo hará previsiblemente, y el ejército no se ha manifestado tampoco.

Lo que sí es claro es que este caso no se puede tratar como parte de la estadística criminal de la ciudad de México, como ha sugerido Joel Ortega, secretario de Seguridad del DF. “Ojalá que la PGR pueda establecer los vínculos que dependen para este caso con otros hechos de relevancia, pues se requiere de la panorámica federal para poder resolverlos", declaró el funcionario. Si existen esos vínculos, la idea de establecerlos, como quiere Ortega, parece demasiado conductista, o tal vez Ortega sepa algo que supone los federales deben "establecer".

Wednesday, January 24, 2007

El fútbol como terapia lúdica

Locos por el fútbol
Ricardo Martínez García
El tráiler del documental Matti per il calcio (Locos por el fútbol) recién estrenado en Italia, muestra en la primera escena al director Volfango De Biasi y al escritor Francesco Trento hablando de la realización de la cinta, luego una cama de hospital con las sábanas revueltas y unos sujetadores sueltos (como si alguien acabara de ser liberado) y finalmente a un alegre y entusiasta grupo de hombres que juega fútbol en una cancha llanera con charcos, haciendo golazos.
Con una duración de casi cien minutos, la cinta muestra que la práctica de este deporte –de carácter nacional en Italia y en muchos otros países, como el nuestro- es una manera de socializar, de sentirse parte de un equipo, aunque sea de uno llamado Il Gabbiano, compuesto casi en exclusiva por pacientes siquiátricos: la esquizofrenia y la paranoia son los desórdenes que padecen estos jugadores.
Ni caso tiene que comparemos este documental con los capítulos más vergonzosos de los jugadores “sanos” que se dejan llevar por la “calentura” del momento, o por lo que llaman la “pasión” por el fútbol. Sólo recordemos el codazo que Vidrio le dio alguna vez a Palencia, o la patada en la cara que Comizzo le propinó a Hermosillo.
El fútbol ha sido canal de escape de fanatismos y violencia tanto de jugadores como de espectadores, concentrados en barras o porras, formando grupos de hooligans y demás individuos que creen que no hay nada mejor que estar al tanto de los encuentros del equipo de sus amores cada semana y defender a muerte –a veces literalmente- su honor, sobre todo cuando el equipo es “ofendido” por algún otro.
No obstante, el doctor en siquiatría Mauro Raffaeli decidió utilizar, desde hace más de trece años, el carácter lúdico y colectivo que tiene el fútbol como juego, alejado naturalmente de todo tipo de contaminantes (toda la industria que rodea a este deporte) y creó una liga en la que participan sólo equipos formados por pacientes.
La idea es sencilla: hacer que el paciente esquizofrénico o paranoico tenga adversarios reales –en la cancha- y no sólo imaginarios. "Las personas con enfermedades mentales a menudo se encuentran encerradas en sí mismas, pero el fútbol les permite abrirse al mundo", le dijo el director del documental a la periodista Laura Lucchini recientemente.
Raffaeli, además de siquiatra, entrena a uno de estos equipos de esta sui generis liga, el “Gabbiano”.
Uno de sus integrantes, Mario de 43 años, dice que los partidos son un gran apoyo para sobrellevar su esquizofrenia. “No renuncio a ellos por nada del mundo”, señala quien enfermó luego de un viaje a Oriente y se siente mucho mejor cada vez que juega en la delantera.
Benedetto, otro integrante de la squadra, de 41 años y graduado en psicología, también padece de esquizofrenia: escucha voces y habla con ellas. Las voces lo enferman y lo asustan e influyen en su estado de ánimo. Como es un enamorado del fútbol, es el primero en llegar a los entrenamientos. Al final siempre pregunta a todos: “¿Cómo he jugado?”.
La defensa del Gabbiano cuenta con Sandro, ex policía de la NOCS (el Núcleo Central Operativo de Seguridad, unidad táctica que entre otras cosas enfrenta cualquier brote de terrorismo) cuyo problema mental consiste en su incapacidad temporal para distinguir lo real de lo imaginario. Actualmente dedica parte de su tiempo a escribir poesía, a pintar y a anotar goles por el campeonato.
En el tráiler del documental se ve a Xavier, ecuatoriano que festeja cada gol haciendo una pirueta como si fuera Hugo Sánchez. Este jugador padeció de fuertes depresiones ocasionadas por su dura condición económica, lo que le orilló a separarse de su mujer e hijo y verlos partir a su país natal. A la depresión se añadió la soledad, y fue cuando se unió al equipo de Raffaeli, el cual le fue de gran ayuda. Ahora lucha por encontrarse a sí mismo en Italia.
Raffaeli señala, en entrevista con la corresponsal de El País en Italia, que "el fútbol se convierte en terapia cuando permite a los enfermos insertarse en un contexto social común, y siendo en Italia el fútbol el deporte nacional, ningún lugar es mejor para la integración que un campo de juego".
Matti per il calcio, obtuvo el premio en su décima edición del Altropallone (Balón Alternativo) en Milán. Se trata del premio paralelo al famoso Balón de Oro y es asignado a aquellas obras a favor de la infancia o adolescencia, a obras deportivas rectas, solidarias, que se oponen al racismo y buscan la integración y el multiculturalismo. Otros premiados han sido Paolo Rossi e Iván Zamorano.
Raffaeli tiene claro el objetivo de su terapia: "Aunque reducir el consumo de fármacos es importante, a veces es imprescindible tomarlos toda la vida, sin embargo, reintegrarse en la sociedad es lo verdaderamente importante".



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Monday, January 22, 2007

El Surrealismo en Persona


Salvador Dalí
Ricardo Martínez García
La constante búsqueda de lo diferente, de lo onírico y alucinado, a contracorriente del cánon artístico de su tiempo, caracterizó la obra de este pintor, escultor y diseñador español, quien falleció el 23 de enero de 1989.


Originario de Figueres, Girona, Salvador Dalí nació el 11 de mayo de 1904. Fue un artista precoz: contaba ocho años de edad cuando elaboró una réplica de la Venus de Milo, de barro, en el estudio en que había convertido la azotea de su casa.


Cuando tenía 10 años convaleció de una enfermedad en casa de un amigo de su familia, el pintor Ramón Pichot, lo que le permitió conocer tanto a pintores y a músicos, como al movimiento impresionista francés, una de sus influencias.


Ingresó a los dieciocho años a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde conoció a Federico García Lorca y Luis Buñuel, quien años después lo recibiría en París y lo presentaría con Pablo Picasso.


Dalí expuso por primera vez, de manera profesional, en la Galería Dalmau, en 1925, y consiguió abundantes elogios para un artista tan joven. Dos años antes fue expulsado de San Fernando por su grilla; admitido nuevamente, se niega a ser examinado por quienes llamó “ignorantes catedráticos” y es expulsado de la Academia definitivamente. De esta época datan sus cuadros Muchacha de espalda, Naturaleza Muerta con Luz de Luna y Figura Asomada a la Ventana.

Dalí escribe junto con Buñuel en París el guión de Un perro andaluz (28), cinta pionera del surrealismo: delirantes escenas en las que aparecen unos burros muertos arrastrados a través de una habitación, o el ojo de una mujer siendo cortado por una navaja, escenas inquietantes y provocadoras, características del trabajo del director. Originalmente muda, Buñuel le añadiría luego la pieza Liebestod, de la ópera de Wagner Tristan e Isolda, y algunos tangos de moda en ese tiempo. Pinta entre otros cuadros Deseos Insatisfechos. (Tiempo después colaboraría también con Harpo Marx y con Alfred Hitchcock en el diseño de escenografías).


Conoció a quien sería su gran amor, Gala, al año siguiente. Ya había expuesto en París y contando con la presentación de André Breton, quien encabezó el movimiento surrealista nueve años antes, al grito de “lealtad al disparate, a la incoherencia, a las hipérboles y a todo lo que contraviene a la llamada realidad”. Pinta El gran masturbador, El enigma del deseo, mi madre, mi madre, mi madre y Los placeres iluminados, entre otros, y escribe varios textos sobre el “método paranoico-crítico”.


Un método surrealista
Según el mismo Dalí se trataba de "un método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetivación sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes". Sin importar la aparente contradicción entre espontaneidad y sistematicidad, la descripción del método es más una ilustración de su estilo delirante de expresarse, que una aclaración.


Dalí se sinceró y señaló alguna vez sobre el método: “lo practico con éxito aunque no sepa hasta ahora muy bien en qué consiste exactamente”. Aunque un artista como Dalí realmente no necesitaba explicar su obra, no pudo dejar de intentarlo, y escribió Las metamorfosis de Narciso, precisamente para explicar dicho cuadro.


Una de las pinturas emblemáticas de este periodo es La persistencia de la memoria (31), que presenta sus famosos relojes deformados.


No extraña, a la vista de su método, que se considere a Dalí un artista que estuvo fuertemente influido por Freud, Nietzsche, Voltaire, Spinoza, Da Vinci, Miguel Angel, Picasso, García Lorca, Buñuel y Breton, cuyas ideas dieron como resultado una obra realmente expresiva y ecléctica.
En 1930 es aceptado por los surrealistas encabezados por Breton, pero es expulsado cuatro años después por sus peculiares concepciones políticas. Su comentario fue: “no me pueden expulsar del surrealismo, pues el surrealismo soy yo”.


El amor por Gala
Su verdadero nombre era Elena Ivanovna Diakonova, rusa de nacimiento, y conoció a Salvador cuando estaba casada con el poeta Paul Eulard en 1929. Era muy bella y atractiva, y diez años mayor que Dalí, quien hacía cualquier cosa loca para llamar su atención. Él la llamaba su “motor blando de origen divino, un núcleo viviente”.


En 1933 pinta Retrato de Gala con dos chuletas de cordero sobre sus hombros. La tersura de los colores, la luz y la limpieza de trazo, características de sus obras, están en perfecta armonía en este retrato que no es el único que le hizo.


A pesar de ser Gala su gran amor, su inspiración, cuando Dalí conoció a una incierta mujer de veinte años llamada Amanda Lear, a finales de los cincuenta, encontró en ella algo más que una amiga, pues también halló a una discípula y una compañera. Gala no se opuso a esta amistad, por el contrario, participó de ella, como muestran los veranos compartidos en Cadaqués, Cataluña, en casa de los Dalí.


Durante la Guerra Civil Española, Dalí decide irse a Roma y Florencia de 1936 a 1939. Ahí conoce y queda maravillado con los artistas del Renacimiento y el Barroco. Luego se mudó a Arcachon, Francia, pero después de la invasión alemana en 1940, regresa a España y posteriormente a los Estados Unidos, donde vivió hasta 1948. Este periodo –considerado su clásico- produce cuadros como Rostro de Guerra (40), Atómico (45), y Tentación (46), entre otros. Además publica su primera novela, Rostros ocultos (44).


¿Apología de la locura?
En 1939 desde Nueva York, publica su manifiesto “Declaración de la independencia de la imaginación y del derecho del hombre a su propia locura”, texto que exalta la gran capacidad creativa individual que tenía y que podía considerarse como “locura”. A finales de esta década expone otra declaración: el Manifiesto Místico, que inaugura su periodo místico-nuclear.


Una muestra de lo que era su postura política en la década de los cincuenta la ofrece en una conferencia de 1958 titulada "Picasso y yo" en la que declara: "Picasso es español y yo también; Picasso es pintor y yo también; Picasso es un genio y yo también" y concluye señalando "Picasso es comunista, y yo tampoco".


En 1964 publica Diario de un genio y en 1966 la Galería de Arte de Nueva York le dedica la mayor exposición retrospectiva a un artista vivo. Dalí murió el 23 de enero de 1989, siendo uno de los principales artistas plásticos –pintor, escultor, diseñador, grabador- del siglo veinte y haber creado más de cuatro mil obras.

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Un día en el tianguis de la San Fe

Ricardo Martínez García
Villa de Ayala es una avenida ancha. Hay tres carriles para cada sentido de la circulación y un amplio camellón. A la altura de la Secundaria Técnica número 30 el camellón alberga una cancha de básquetbol y una minicapilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, construida con la esperanza de convertirla en antídoto contra la basura que muchos vecinos tiran en ese lugar. Su éxito es relativo.

La temporada de fin de año representa, para los tianguistas de la San Felipe de Jesús que se instalan a lo largo de esta avenida, una de las mejores épocas del año. Reactivan el flujo de mercancías, con la consiguiente derrama económica.

Poco antes de las seis de la mañana, el ruido que producen las estructuras metálicas de los puestos al ser armados despiertan a los vecinos de las dos grandes avenidas de la San Fe, Villa de Ayala y León de los Aldamas. Todavía está oscuro y hace un frío del demonio pero eso no detiene a los tianguistas, verdadero ejército de la ley de la oferta y la demanda que, sin importar el origen lícito o ilícito de sus mercancías, se preparan para una jornada dominical que terminará pasadas las seis de la tarde.

En poco más de dos horas Villa de Ayala queda completamente ocupada por los mercaderes, abarcando unas 28 calles, desde Gran Canal hasta la calle de Zacatecas, prácticamente toda la zona sur de la colonia, más las calles aledañas de la 25 de Julio que también son invadidas cada semana, en lo que constituye uno de los mayores mercados sobre ruedas en todo el país (algunos afirman que de Latinoamérica, o que está a la altura del de Calcuta).

La oferta y la demanda
En sus orígenes el tianguis de la San Fe era sólo el pequeño mercado de los fierros, pero 40 años después se ha convertido en un monstruo urbano que lo mismo muestra el ancestral hábito del comercio de nuestros antiguos tenochcas que la vorágine y ansia de consumo que se experimenta con las ofertas de temporada los grandes almacenes. Con frecuencia se escucha un comentario entre las personas que luchan por recorrer los atestados pasillos: “¿Pos no que no hay dinero? Cuál crisis, si esto está hasta la madre de gente!”

Es posible encontrar en este megatianguis refacciones para auto nuevas, usadas o de plano de desecho, lo mismo se puede decir de las computadoras, ropa de toda índole, discos y dvd´s; libros, comida (pancita, barbacoa, garnachas, pescados y mariscos, frutas), mascotas, zapatos de vestir y deportivos, y todo tipo de chácharas que hacen que un tianguis sea digno de ser visitado.

La calidad de la mercancía va de lo recogido en la calle o lo inservible, pasando por lo usado y hasta lo nuevo y de moda. Aquí se mezclan comerciantes de rancio abolengo (gente que tiene toda la vida dedicándose al comercio y que cuenta con puestos en la Lagunilla y Tepito) que comercia con aparatos electrónicos y muebles, con los improvisados que desean vender parte de sus bienes, como libros o discos. Están también los que compran de “Robert” (lentes, relojes, tenis, celulares) a precio muy barato, y los que comercian con cosas legales pero a precios ilegales por sus excesos.

La mercancía proviene de lotes de saldos, lotes robados a transportistas (jabones, autopartes, ropa), lotes intercambiados, de donaciones para algún desastre que no llegaron.

Un problema vehicular
Los vecinos de la colonia, acostumbrados a este trajín dominical, soportan estoicamente la invasión ambulante. Lo único que pueden hacer –los que viven en las calles que quedan transitables- es colocar botes o cubetas frente a sus entradas, con el fin de que no los deje encerrados algún vehículo que se estacione ahí. “Es un problema –dice don Miguel, vecino en León de los Aldamas- a veces vienen autos en sentido contrario que quitan las cubetas y se estacionan en mi entrada. Tengo que estar pendiente para no dejarlos”.

Durante la jornada una o dos patrullas hacen su rondín, para luego desaparecer durante todo el día. “Hace mucho había unos policías que dirigían el tránsito en el cruce de Villa de Ayala y León de los Aldamas –señala don Julio, otro vecino- pero eso duró poco. Lo normal es que el tránsito discurra a su propio albedrío”. Los “microbios” o “peserdos” que van hacia la Villa y vienen de la Díaz Ordaz o la R1 hacen base sobre León del los Aldamas antes de cruzar Villa de Ayala. Los autos que quedan detrás tienen que esperar a veces una hora o más para poder pasar, pues esa avenida –mas ancha aún que Villa de Ayala- se reduce a un solo carril por los autos estacionados a sus orillas y por los puestos instalados muy cerca del arroyo vehicular.

Las vías de salida son dos o tres y generalmente son de tránsito muy lento. Afortunadamente casi no hay accidentes, pero en caso de haber uno grave, quién sabe cómo le irá al posible accidentado.

Algunos comerciantes de la Lagunilla se refieren al tianguis de la San Fe como el de la Línea de Fuego haciendo alusión a la proximidad que tiene con el estado de México, lo que permite rápidamente salir del DF a los que son comerciantes ilegales. “Este tianguis tiene casi mi edad, y que yo recuerde, no he visto un solo operativo de las autoridades en busca de mercancía robada” me comenta Leticia, comerciante de muebles.

Los tianguistas no son los únicos que obtienen beneficios. Varios cuidacoches reparten calles donde los autos visitantes necesariamente se tienen que estacionar. Además, cada tianguista coopera para pagar la limpieza a los que barren la basura.



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Tuesday, December 26, 2006

El Vez

Feliz Navidad con The Mexican Elvis
Ricardo Martínez García

El hecho de que El Rey del Rock and Roll Elvis Presley haya fallecido hace 29 años no significa que no se pueda disfrutar un show que recrea todo su estilo. Y eso es precisamente lo que El Vez, nacido Robert Lopez, ofrece a sus fans: el autoproclamado Elvis Mexicano ofrece en escena toda la parafernalia, la sensualidad y el mejor rock que caracterizaron a Presley.
Lopez, quien fue vocalista y guitarrista de la banda punk originaria de San Diego, The Zeros, se ha presentando desde finales de los ochenta como uno de los mayores personificadores del ídolo del rock and roll mundial, pero aportando ese sabroso ritmo del que sólo los latinos hacen gala (¡pero bien que disfrutan los güeros!).
La imagen y sonido del mariachi que frecuentemente usa –traje de charro con vivos rojos y verdes y a la Guadalupana en la espalda- combinada con el vestuario multicolor del que gustaba Elvis (quien nació en Mississipi en 1935 pero vivió a partir de los trece años en Memphis Tennesee), han hecho de sus presentaciones en vivo todo un acontecimiento, sobre todo, claro está, entre los chicanos y paisanos tanto de San Francisco, Los Angeles y Nueva York.
Todo un combo
Desde hace más de 25 años El Vez se ha presentado en gran parte del territorio de EUA, ha visitado algunas ciudades de Canadá, Alemania, Australia, España, Noruega, Dinamarca y de la Gran Bretaña pero, siendo el Elvis Mexicano, no ha tenido a bien hasta ahora visitar territorio nacional. Aunque todavía no se ha muerto, habrá que estar pendientes.
La coreografía de las El Vettes, formada en diferentes momentos por Priscilita, Lisa Maria, Que Linda Thompson y Gladysita, ha sido un magnífico acompañamiento al rock and roll de El Vez y su banda, The Spiders from Memphis.
El punk que tocaba con la banda ya mencionada, The Zeros, y en Catholic Discipline, donde actuó con Prhanc, lesbiana judía que haría carrera en los ochenta y noventa como cantante de Folk, se enriqueció con diferentes influencias musicales, además de la obvia, entre las que se encuentran David Bowie, José Feliciano, Public Image Limited, Rod Stewart, Santana y los Beastie Boys, y también la música norteña al estilo del Flaco Jiménez.
El resultado total de esta mezcla es un rockabilly que suena a veces al Rockpile de Nick Lowe y Dave Edmunds, otras recuerda a los Stray Cats, a nuestros bien conocidos Botellita de Jerez o a los Lobos. Con éstos últimos comparte lugar de residencia: el lado este de Los Angeles.
El orgullo de El Vez
Un día, siendo curador en una galería de arte en Los Angeles llamada “La Luz de Jesus Gallery” especializada en la cultura pop folk, Robert trabajaba en el montaje de una exposición dedicada a Elvis, y se empapó de la personalidad de éste a tal grado que ahí mismo se le ocurrió personificarlo. Y lo hizo tan bien que, en la Elvis Tribute Week en Memphis, ganó una competencia de personificación. Una idea aproximada de lo que son este tipo de competencias nos la ofrece la película 3000 millas a Graceland, protagonizada por Kurt Russel y Kevin Costner. Al principio pensó que personificar a Elvis era sólo ocurrencia de un solo día, pero lo disfrutó tanto que decidió convertirlo en un trabajo permanente.
Más que un mero imitador de Elvis, El Vez toma prestada la imagen del ídolo para manifestar sentimientos e ideas propias, opiniones políticas y crítica social.
En un controvertido disco, G.I. Ay, Ay! Blues (96), se encuentra la canción titulada “Say it Loud! I´m Brown and I´m Proud”, que es un tributo al funk y al color de piel de James Brown. Pero además expresa algunas posturas sobre los inmigrantes. La letra dice más o menos así: “He trabajado todo el día con mis manos y pies/ y todo el tiempo huimos de un gobernador llamado Pete/ el 187 trata de reprimirnos/ eso no pasará justo porque soy moreno/ y lo digo alto! Soy moreno y estoy orgulloso”.
Rock and roll de contenido!
El Vez hace referencia en algunas de sus canciones a los revolucionarios mexicanos, como los zapatistas. Al ritmo de las clásicas piezas del rey Elvis, canta por ejemplo “Immigration time”, con el ritmo de “Suspicious Minds”. En medio de una jocosa ironía la letra dice “I've got my green card...I want my gold card” (“he obtenido mi tarjeta verde, quiero mi tarjeta dorada”).
Títulos de canciones como Frida`s Life of Pain, Soy un Pocho, Malinche, Go, Zapata Go!, Chicanísima o Huareches Azules, cantadas entre español e inglés, dan una idea de los temas que más le gustan a este músico. Lo mismo sucede con los títulos de sus álbumes: Fun in espanol, Graciasland, Merry Me X-Mas, Never been to Spain (Until now) y Pure Aztec Gold.
En una entrevista con Judi Blackwell para metroactive.com, Lopez señaló que “Elvis es el rey del sueño americano. Y yo quiero mostrar a mi audiencia que no tienes que ser un varón blanco para alcanzarlo. Esto lo hago desde la luz del show-biz, pero con toda la seriedad al mismo tiempo. Es sobre el orgullo chicano. Cuando la gente acude a ver un show de El Vez, deseo que ellos se encuentren felices de ser mexicanos, incluso si ellos no lo son”.


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Monday, December 11, 2006

Las peregrinaciones


Todos a la fiesta Guadalupana
Ricardo Martínez García

Para Karla, en su cumpleaños
En vísperas del día doce de diciembre, las carreteras del país son recorridas por miles de peregrinos para visitar el santuario más importante de América Latina: la Basílica de Guadalupe.
Los participantes en la carrera de relevos que desde hace más de treinta años se organiza en Axochiapan, Morelos, fueron citados desde muy temprano el domingo para alistarse en el santuario de Jesús. La temperatura en este municipio colindante con Puebla no le hace honor a la previsión de los frentes fríos sobre gran parte del territorio nacional.

Mucho después de la hora prevista hacen su aparición en el atrio del templo los corredores, todos perfectamente uniformados con pants azul oscuro. Ordenadamente y en procesión se enfilan hacia la pequeña capilla guadalupana ubicada en la entrada de esta cabecera de municipio. La capillita es donación don Fausto Meneses, quien participó varios años en la carrera como paramédico junto con su esposa, enfermera. En esta ocasión lo hace sólo su hijo, el doctor Alberto Meneses.

Axochiapan celebra actualmente 460 años de su fundación. Un misionero, Fray Juan de Alameda, lo nombró San Pablo de Axochiapan. La etimología del nombre significa aproximadamente “nenúfares sobre agua”, por las flores acuáticas que tiene la laguna, escasa de aguas este año debido a la falta de lluvias. En la capillita se hace la oración de despedida a la Virgen y los corredores, cincuenta y siete en total, se dividen en tres equipos femeniles y tres varoniles, que se irán turnando a lo largo de casi 250 kilómetros de marcha hasta la ciudad de México.
Cuestión de fe
Es posible encontrar en todos lados la imagen de la Virgen de Guadalupe: en el parabrisas de los autobuses, en las camisetas y en los cuadros que cargan en la espalda los peregrinos o en las mantas que cubren las camionetas de redilas o autobuses que se ven en el camino.

La noche anterior a la salida, los participantes de la carrera cargan los estandartes y cuadros con la imagen de la Virgen de Guadalupe y salen en procesión de la casa de la mayordoma , doña Reyna Barreno, quien las ha resguardado durante todo un año. Se dirigen al templo de Jesús, donde escucharán una misa especial (y breve). Los precede un grupo de chinelos que bailan al ritmo de la banda y la tambora. El recorrido por la calle es anunciado con el lanzamiento de cohetes que explotan con gran estruendo, generando a gran altura un círculo expansivo de chispas de colores. El estallido de esos cohetes es tan fuerte que resultan aterrorizantes; producen una sensación peculiar de peligro, que a su vez recuerda los accidentes sufridos por explosiones accidentales. Esa es la razón por la que en el templo hay un letrero que sugiere no usar fuegos artificiales.

Durante la misa celebrada por el padre Miguel a manera de bendición de la carrera, los exhorta a dar testimonio de su fe, a saludar a los otros grupos de corredores de Axochiapan –en total hay cuatro grupos, mas uno de ciclistas- donde sea que se los encuentren, y a no tirar basura a lo largo del camino. Sabe muy bien por qué lo dice.

“Cómo no voy a ir a verla, si me cuidó a mi gordo de un accidente mortal” dice don Cándido, participante desde la primera carrera y hasta la fecha y uno de los coordinadores. Todavía recuerda con emoción, mientras me invita a cenar unas picaditas, la manera en que se encomendó a la Virgen morena cuando vio que su pequeño hijo iba a ser aplastado por una llanta suelta de un camión. Su reacción no pudo ser más rápida metiendo el brazo, y aún así su hijo sufrió fractura de tibia y peroné. Agradece a la Guadalupana que sólo fue eso y una costosa operación quirírgica de muchas horas.

“Dejamos todo, trabajo y familia, y nos vamos a verla”, comenta don Antonio Cueto. “Voy a la Basílica a dar gracias por mi hijo, pues cuando nació venía mal y le pedí a la Virgencita que le diera salud”. Algunos testimonios parecen pasar por alto la función mediadora que tiene la Virgen María de Guadalupe, de acuerdo con la catequesis católica, pues es a ella a quien se le piden los favores y no a Dios a través de ella.

En el camino
El grupo de corredores está formado en su mayoría por adolescentes, entre hombres y mujeres. Por sus actitudes se sabe que son alegres o desmadrosos, absortos, evasivos, tímidos, hay algunos que son novios; están también los dispersos y los atletas, o los que tienen mínima condición física. La carrera, no obstante, a todos les pasará la factura.

Avanzamos a buen ritmo, aunque las paradas son frecuentes. Al principio todo resulta divertido. Las chicas son las primeras en correr entre risa y risa, pero pronto el esfuerzo y el sudor anuncian una jornada dura, que conforme transcurre el día se va haciendo larga, eterna. Una chica delgada requiere de alcohol en la frente y manos porque se mareó, aún así no deja de sonreír. En su primer turno un joven robusto y alto recibe algunas curaciones en la rodilla raspada que se le hincha, luego de una caída. Quedan los dos fuera de la jugada por un rato.

El contraste entre los que tienen en turno correr y los que esperan a que les toque, es que éstos viajan en dos autobuses. El que transporta a los hombres es de modelo reciente y cuenta con aire acondicionado, tele y reproductor de dvd´s. Los chicos se dan vuelo y piden ver un par de películas, además de la final del fútbol. Algunas chicas aficionadas también aprovechan las paradas para ver e informarse del partido. La gran mayoría desde el principio estaba con el Guadalajara.

Antes del mediodía recorremos el libramiento de Cuautla y el calor comienza a hacerse presente. La diferencia entre una peregrinación y una excursión entre otras es el motivo que las originan. Pero hay de peregrinaciones a peregrinaciones. Las Cruzadas fueron efectivamente una peregrinación pero que perseguía el objetivo de reconquistar Tierra Santa, entonces en poder de los musulmanes, y no sólo visitar esos lugares venerados por igual por judíos, cristianos y musulmanes. Para estos últimos es incluso una obligación peregrinar aunque sea una vez en la vida a La Meca. Otro tipo de peregrinación se realiza como canal para la expiación de alguna falta grave o no, lo que es motivo suficiente para correr descalzo grandes distancias destrozando así los pies, como atestiguamos en Ozumba, o como antaño, para avanzar desde Peralvillo sobre las rodillas.

La gran mayoría de estos jóvenes corredores participan en la peregrinación por conocer la Basílica de Guadalupe y de paso la gran ciudad, porque los invitaron y porque saben que se sufre un rato pero se distraen y viajan.

Llegamos a Amecameca cerca de las cuatro de la tarde; el cielo ahí es nítido y el sol cae pleno, pero el viento es frío e invita a abrigarse. Luego de siete horas en camino se da un par para descansar y comer. A lo largo de la carretera hemos visto muchos peregrinos a pie, en carreras de relevos y en bicicletas. Es el momento ideal para visitar la iglesia y para probar la cecina y la pancita del lugar.

El descanso reconforta, y todos se declaran listos para continuar. A la altura del Bosque de los Árboles de Navidad el tránsito es lento debido a la venta de los arbolitos y la gran cantidad de puestos de adornos navideños. Lugares como El Conejo Loco rebosan de gente que quiere consumir los productos típicos: mixiotes, conejo adobado, café de olla. Hay también miel y amaranto. La noche nos cae encima, y el frío también. A la intemperie, si no se corre o por lo menos se camina, el frío entumece el cuerpo muy pronto.

Poco antes de las ocho llegamos a Chalco cuya carretera que conduce al entronque con la autopista muestra que el embotellamiento no es cosa exclusiva de la capital. Ante esta situación se avanza sin correr hasta la caseta.

En tierra de chilangos
La manda del Grupo de Relevos de Axochiapan es de tres años como mínimo, pero para otros que no peregrinan la manda es diferente: ofrecer café y alimentos gratis a los peregrinos que van por la carretera. Pasando apenas la caseta de cobro de la México-Puebla una familia calienta y sirve café en una enorme olla a todos los que lo apetezcan, también ofrecen mandarinas y son pocos los que dicen gracias.

Desde ese punto continúa la carrera. Nuevamente el tránsito se alenta y no hay indicios para pensar que se deba exclusivamente a las peregrinaciones que entran al DF, ya que esto es normal siempre en domingo. Una hora después llegamos a la avenida Zaragoza, la entrada a la tierra de los chilangos. Hay cualquier cantidad de gente acampando, durmiendo o caminando con sus mochilas a la espalda.

“Pinches chilangos son culeros, pero ahorita se están viendo chidos” exclama el chofer del autobús en tono de broma, al ver en las esquinas los múltiples puestos de sándwiches, café y pan que regalan desinteresadamente las buenas personas a los que van en camino y nosotros no somos la excepción, pues recibimos varias dotaciones. “Por lo menos una vez al año, gastan su buen billete” le contesta alguien. Me gusta pensar que seguramente ignoran mi origen y trato de imaginar las razones de nuestra mala fama, mientras como vorazmente un sándwich y una enorme concha.

A la altura de Guelatao, una imagen muy bien pintada de la Guadalupana en una pared da prueba de la devoción y la calidad de algún grafitero. Aquí el frío es mucho más intenso que en Amecameca y obliga a sacar los abrigos más gruesos.

El Boulevar Aeropuerto está convertido en un auténtico río vehicular, cuya corriente fluye muy lentamente o de plano se estanca. La razón de esta densidad contaminante no es, nuevamente, el peregrinar de muchos vehículos procedentes de Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Morelos o Oaxaca, que efectivamente confluyen en esta arteria, sino las labores que se realizan a mitad de vía, provocando un nefasto cuello de botella. Entre mentadas de madre y cerrones logramos pasar luego de casi otra hora.

Peregrinación o Calvario
Para muchos capitalinos la llegada de los fieles guadalupanos representa una molestia, precisamente por los embotellamientos que se producen, pero lo toleran porque ocurre “sólo una vez al año”. No así los vecinos de las colonias circundantes a la Basílica, que a veces para llegar a sus casas tienen que mostrarle a los policías que cierran sus calles alguna credencial donde aparezca su domicilio.

En Río Consulado, el atrio de una iglesia usado como zona de descanso por muchas personas cubiertas con cobijas presentaba un aspecto como de albergue de damnificados de algún huracán. Tal vez estarían mejor en el interior del templo, pero sus puertas estaban perfectamente cerradas.

Minutos antes de la medianoche llegamos al enorme estacionamiento en que estaba convertida la avenida Ferrocarril Hidalgo. Los dos autobuses y las tres camionetas en que veníamos lograron encontrar un hueco para estacionarse, pero desdichadamente tardaron más en acomodarse que algunas patrullas en llegar a correlos. Los policías esgrimieron el argumento de que, por quejas vecinales, no iban a permitir estacionarse a nadie ahí, cuando evidentemente había cientos de vehículos ya estacionados. “Son doce mil pesos de multa si les quitamos las placas a sus autobuses, mejor vayan a la zona industrial, a unas calles hacia Eduardo Molina” nos advirtió un oficial. Algunos peregrinos recordaron que hace un año le “pagaron” a los policías quinientos pesos para que los dejaran estacionarse. “Nosotros venimos en son de paz, a ver a la Virgen y nos encontramos a estos policías que abusan, en esto termina nuestro peregrinar, en un calvario” comentaron. Finalmente nos movimos y encontramos lugar en la calle de Pelícano.

A la una de la mañana, a contracorriente de los peregrinos, no me dio miedo caminar de regreso a casa. Agradezco profundamente la ayuda de Comunicación Social de la Basílica y a los Coordinadores del Grupo de Relevos de Axochiapan toda su generosa ayuda, especialmente a don Raúl y don Cándido.

Friday, December 01, 2006

Puros Cuentos 2

Fanatismo
Ricardo Martínez García



Las probabilidades de que un juego como éste se diera en la liguilla eran poco probables. La inconsistencia de muchos de los equipos así lo indicaba, para no hablar de la mediocridad y falta de entrega de varios de ellos, especialmente de un equipo capitalino en el deporte más popular del mundo.

A pesar de lo anterior ahí estaban, en la cancha del mayor estadio de la ciudad, en lo que misóginamente se ha dado a llamar “el juego del hombre”, a punto de trenzarse en la gran batalla. El equipo de los rayados había ganado brillantemente a mitad de semana, mientras que el otro equipo, cuyo uniforme es de un color amarillo horrible, tenía esperanza de remontar el marcador adverso en este domingo definitivo.

El ambiente en las gradas era de lo mejor: la multitud de hombres y mujeres contenta y feliz, olvidándose por un rato del bochornoso espectáculo político ofrecido en el congreso y el exagerado despliegue mediático de una toma de posesión presidencial que a muy pocos interesaba, pedía sin parar las botanas y cervezas a diestra y siniestra.

El griterío arreció cuando fueron presentados los jugadores de ambos equipos. El juego comenzó más que movido, con unos amarillos inspirados que dominaron a placer a sus adversarios, que no atinaban mas que a contener difícilmente los avances con balón dominado tanto por las bandas como por el centro de la artillería más cara del torneo. Luego de una elaborada jugada de pizarrón, que no obstante no culminó en gol por la habilidad del portero, éste lanzó un contragolpe a la velocidad del rayo, que para disgusto de los fanáticos amarillos terminó en un bello gol, ejemplo de conducción y juego fácil y directo.

En mi calidad de aficionado neutral en este juego, incluso casi triste al recordar la miserable manera en la que una vez más mi equipo azul favorito se había quedado muy en la orilla, el gol ni me alegraba ni me apesadumbraba, por lo que pude notar, como si estuviera viéndolo en una película, las reacciones de los que me rodeaban.

El éxtasis y satisfacción que una morenaza de magnífica figura manifestó, gritando vivas a todo pulmón era digno de verse, sobre todo por la audacia que implicaba celebrar de tan gozoso modo el gol, rodeada casi completamente de personas vestidas de amarillo, cuyos ojos miraban entre incrédulos y rabiosos su atractiva figura. No menos digna de verse era la reacción de quien se adivinaba su compañera, vestida también de amarillo, con cara de trágame tierra.

La convicción del triunfo mostrada por esa morena era para mí el mejor ejemplo de una fan comprometida con su equipo, nada de medias tintas, ni de timidez a la hora de hacerle saber a todos los colores de qué equipo corría por su sangre. Dicha convicción sólo hizo patente el hastío y la desidia que yo sentía cada vez que acudía al estadio a ver perder a la otrora “máquina” aplanadora, cuyos fracasos me inducían a pensar que era mejor acudir a la plaza de toros, total, para ver cómo les hacían los pases y los olés…era lo mismo.

La morena en cuestión se ganó en segundos mi admiración, pero sobre todo mi imaginación, pues no era fácil pasar por alto su atractivo, enmarcado en un muy ajustado pantalón blanco de mezclilla y una ligera y reveladora blusa rosa, detalles en los que estaba concentrada mi atención cuando un nuevo estallido de júbilo me sacó de mi contemplación. Los rayados volvían a anotar y los detalles de la jugada sólo podrían estar en mi imaginación, si no hubiera estado ocupada. Nuevo salto de alegría, nuevas manifestaciones casi orgiásticas, acompañadas de gritos y silbidos. Muy cerca de ella cayó un vaso semivacío de cerveza, pero ella en su júbilo no se dio por enterada.

El segundo tiempo del partido transcurrió en un ir y venir de la pelota con una intrascendencia tal que se convirtió en la peor aliada del aburrimiento. El único modo de combatir la pesadez del juego que encontraron muchos espectadores era ingerir de manera continua –si el dinero alcanzaba- las sabrosas pero caras cervezas. El término del juego estaba a menos de dos minutos cuando, sin que nadie lo esperara ya, cayó el agónico gol de los amarillos. Lo sorpresivo no fue tanto la anotación, al menos para los que habíamos visto celebrar a la morenaza, sino que ésta festejó con la misma enjundia el gol adverso, o al menos así lo habíamos supuesto. La expresión y gritos de su compañera no dejaron lugar a dudas: “¡Cállate! ¡Tú no sabes nada de fútbol!”.

Carlos Castaneda


Un Hombre de Conocimiento

Ricardo Martínez García

Carlos Castaneda es el autor de libros que contienen la insólita mezcla de sentido común y magia, junto con una casi imposible pero a la vez natural combinación de sensatez y misterio, así como elementos de una auténtica filosofía.

Los libros versan sobre un aprendiz de brujo que sin darse cuenta apenas se vuelve él mismo un maestro, y están plagados de anécdotas divertidas las más de las veces, terroríficas otras, pero siempre de amena lectura que nos conducen por senderos que resultan increíbles para nuestro cotidiano vivir.

Con las obras de Castaneda, el lector se ve impulsado a llevar a cabo, para su comprensión, reiteradas revisiones si no es que relecturas completas, dada la complejidad de las ideas expuestas y sus implicaciones. Don Juan Matus, su maestro brujo, le dice que las historias de brujería “no se pueden contar como si fueran cuentos. Tienes que repasarlas, y luego, pensarlas y volverlas a pensar, revivirlas, por así decirlo”.

La reacción más previsible ante las extraordinarias situaciones que cuenta Castaneda es la incredulidad, pues de otro modo nuestra manera de entender y conocer el mundo, sufre un giro total. He ahí lo cautivador pero a la vez lo inquietante de su obra.

Que sea cierto todo lo que narra, sin embargo, puede ser medido por el deseo del lector de convertirse en cómplice del autor: uno quiere creerle porque sus mundos, en interacción y no en oposición aparente con el nuestro habitual, nunca resultan aburridos, por el contrario, es enfrentarse a lo desconocido y a lo que no se puede conocer pero que está ahí.

La percepción, primera clave de la brujería.

Castaneda escribe, a través de lo que asegura son sus experiencias personales vividas con su maestro yaqui que la realidad es mucho más de lo que normalmente percibimos y conocemos, que lo que llamamos “nuestro mundo” es un conjunto múltiple de campos de energía, accesibles sólo a los iniciados llamados guerreros, a través del desarrollo de la percepción, los cuales son entrenados para tal fin por un grupo de “brujos” liderados por un nagual para percibir y actuar en ellos.

Pero la ampliación de la percepción es sólo el primer paso hacia la meta final del “hombre de conocimiento”: la conciencia total, la libertad total.

La tarea más importantes en el aprendizaje de lo que en un principio se maneja como brujería, pero que Don Juan después llama “el camino del guerrero”, es desarrollar o ampliar la percepción del “mundo”; en el caso del propio Carlos, Don Juan implementa dicho desarrollo de dos modos: a través del uso de “plantas de poder”, toloache, peyote y hongos, y la aplicación punto por punto del camino del guerrero.

El primer libro de Castaneda Las enseñanzas de Don Juan se popularizó en los Estados Unidos durante el auge de la cultura hippie, con la característica sicodelia e ideas de amor y paz y unión a la naturaleza. No es de extrañar que muchos hippies vieran en Las enseñanzas de Don Juan y Una realidad aparte, su segundo libro, una manera de experimentar con drogas y alucinógenos.

Cuando Carlos sabía suficiente sobre plantas de poder y sobre lo que sustenta la idea de la ampliación de la percepción, se dio cuenta de que en muchos casos no es necesario su uso; le pregunta entonces a Don Juan por qué le administró tal cantidad de ellas. Su maestro le contesta que en su caso particular fueron necesarias: él estaba muy tieso, muy fijo en su forma única de percibir el mundo, y tuvo que ser ayudado a remover dicha percepción.

“Tenía el punto de encaje casi soldado y él (Don Juan) sabía que sólo con alucinógenos lo podía remover. Pero no hizo lo mismo con otros (aprendices), no les dio ni café. Los alucinógenos valían para mí, pero yo lo tomé como un índice total”, comentó Castaneda en una entrevista que concedió a Arturo García en 1996.

Don Juan le explica a Carlos que el ser humano, a la vista de aquellos que pueden percibir la energía de modo directo, como él, aparece como un objeto ovoide y luminoso; que dentro de ese “huevo o capullo” se encuentra el punto de encaje, centro de la percepción. De lo que se trata es de aprender a mover dicho punto de encaje para percibir otras bandas de la realidad.

El problema está en que los humanos se encuentran tan acostumbrados a una posición del punto de encaje (la que da como resultado la percepción que conocemos, y que puede considerarse social en términos de que es compartida por la gran mayoría, posición con la que todos construimos y mantenemos nuestra “realidad” u orden social) que les cuesta trabajo siquiera imaginar cómo sería percibir de otro modo.

El silencio interno, la clave principal

Las plantas de poder sólo son una manera artificial de mover el punto de encaje, el verdadero secreto está en seguir las reglas de conducta que propone la “senda del guerrero” y que consisten en eliminar la importancia personal, con lo que uno logra saberse del mismo valor que cualquier otra criatura, no ser más pero tampoco menos que nadie; en aprender a utilizar a la muerte como consejera, pues la muerte elimina las dudas siempre que las tenemos, o como dice Don Juan, “no tenemos tiempo” qué perder cuando sabemos que el nuestro es limitado, entonces se acaba cualquier duda, no hay de otra mas que la acción.

Romper las rutinas, actuar por actuar, sin esperar nada a cambio, ponerse en contacto y tratar con pinches tiranos –una de las partes más hilarantes de El segundo anillo de poder- son acciones que le dan sobriedad y mesura al guerrero, que tienen como fin la tarea mayor: alcanzar el estado de “silencio interior”, la llave al mundo de los brujos.

El silencio interior sólo es posible si se cuenta con la suficiente energía. Tanto el objetivo de la eliminación de la importancia personal y de todas las estrategias de conducta que propone el “camino del guerrero” tienen como fin la acumulación de la energía a nuestro alcance. Es a esto a lo que Don Juan llama la “impecabilidad”.

“La brujería es el uso especializado de la energía...es la habilidad de usar otros campos de energía que no son necesarios para percibir el mundo que conocemos. La brujería es un estado de conciencia, es la habilidad de percibir lo que la percepción común no puede captar. Lo que estás haciendo es aprender a ahorrar energía”, le dice Don Juan a Carlos en El conocimiento silencioso.

La percepción sólo puede acrecentarse si hay ahorro de energía, energía que el ser humano desperdicia normalmente de la manera más absurda: la desperdicia sintiendo lástima por sí mismo, sintiéndose víctima de los demás, o sintiendo que no hay nadie más importante que él, o la gasta hablando de los demás, dejando que le afecte la opinión que otros tengan de él, o si tiene deseos de dominio o de poder.

Incluso hay brujos que a pesar de haber alcanzado dicho estado de silencio interno, no pudieron sustraerse a sus deseos de poder o de dominio, y se quedaron atrapados en mundos misteriosos, como el de los seres inorgánicos, en la esperanza de obtener grandes conocimientos, que sí los tenían, pero al precio de quedarse en esos mundos, tal como se lee en El arte de ensoñar.

Lo importante es lo que se hace con lo que se conoce.

Cuando un hombre de conocimiento como Don Juan elige a sus discípulos, éstos son puestos en la disyuntiva de aceptar lo que les ofrece el mundo de los brujos o continuar con su vida normal. Aceptar la oferta del mundo de los brujos es aceptar la maravilla de la libertad, del gusto por lo desconocido, es aceptar que no somos más que pequeñas motas de polvo con conciencia, extraviadas en la inmensidad del infinito. Pero el hombre está demasiado ocupado en su vida cotidiana y no hace caso al espíritu.

El nagual –término con el que se conoce al líder de un grupo de guerreros- tiene que usar una serie de estrategias para que el hombre comprenda que lo llama el espíritu, quien “se vio en la necesidad de usar el ardid. Y la treta se transformó en la esencia del camino de los brujos”.

“La raza humana entera no quiere saber nada. Oyen solamente lo que quieren oír”, dice Don Juan en El lado activo del infinito, para explicar que aunque se le indique a alguien cómo puede recuperar la salud, simplemente no lo hace por estar tan amarrado a sus creencias.

Uno puede oír la verdad más grande del mundo, o leerla, pero si no se hace nada con lo que se escucha, o con lo que se lee, sencillamente no cambia nada. Se pueden leer las grandes enseñanzas de los santos cristianos o budistas, o las que sea, pero si no se actúa, sencillamente no pasa nada por más que el espíritu toque al hombre. “La gran tragedia –le dijo Castaneda a Patricia Vega en una entrevista de 1996- es que no queremos cambiar. Don Juan me decía que no podíamos ayudar a nadie, porque si lo haces se enojan, te insultan, te queman, te matan”.

De antropólogo a hombre de conocimiento

La identidad de Carlos Castaneda interesa menos, con todo y su enorme halo misterioso, "que los enigmas que propone su obra", dijo alguna vez Octavio Paz.

El propio Castaneda es quien ofrece datos sobre su vida en algunas de sus obras, sobre todo las primeras y las últimas. Se ha especulado que era de nacionalidad argentina, peruana o brasileña, o que tal vez era mexicoamericano. Lo cierto es que él menciona que vivió en Sudamérica con su abuelo paterno, pocas veces visitado por su padre, que hizo estudios de escultura y de antropología, en Italia y Los Ángeles, que su tesis de doctorado en esta disciplina –que Octavio Paz calificó como el triunfo de la magia sobre la antropología - constituye su primer libro, y que cada uno de ellos fue escrito más como una tarea más de brujería que como un trabajo académico.

En El lado activo del infinito se encuentran detalles de la infancia de Carlos, como cuando su abuelo le enseñó a jugar billar y se volvió tan bueno que un apostador lo incita a competir contra otros profesionales, pagándole con pasteles y golosinas; además narra cómo fue que Carlos se afana por encontrar a Don Juan, luego de ese primer contacto en la estación de autobuses de Arizona.

Carlos era un hombre insatisfecho; no se encontraba cómodo consigo mismo ni nada lo llenaba en su vida hasta que, al estar recolectando información para su tesis sobre el uso de plantas alucinógenas que usan los indios del norte de México, en lo que él llamaba “investigación de campo”, se encontró con Don Juan, al que inicialmente tomó por un indio ignorante. La mirada que éste le lanzó –una mirada de nagual- lo cautivó por completo.

Ese fue el modo en que se topó con la senda del guerrero, que es “un camino con corazón” es decir, un camino que vale la pena de ser seguido porque es el único que conduce a la libertad.

El esoterismo del lado izquierdo

Don Juan lleva a cabo sus enseñanzas, hasta cierto grado, del mismo modo como lo hacían los brujos de la antigüedad: en dos niveles de conciencia: el nivel normal, que corresponde a lo que llama “el lado derecho”, y el nivel de conciencia acrecentado, correspondiente al “lado izquierdo”.

Carlos invirtió mucho tiempo para entender lo que aprendió con don Juan. A partir del quinto libro, El segundo anillo de poder, comienza el registro del trabajo realizado para recordar lo que aprendió en sus estados de “conciencia acrecentada”, estado al que él accedía mediante un certero golpe que le propinaba en la espalda don Juan. Las enseñanzas en ambos lados de la conciencia tienen como fin alcanzar la maestría del estar consciente de ser, enseñar el arte del acecho y la maestría del intento. Todo lo que aprende Carlos sobre los seres inorgánicos, o sobre los brujos de la antigüedad o sobre el inquilino se lleva a cabo en estados de conciencia acrecentada, es decir en el lado izquierdo. Incluso se llevan a veces a cabo en su “ensueño”.

Castaneda escucha por primera vez, en Viaje a Ixtlán, en voz de su benefactor, don Genaro, poderoso e impecable hombre de conocimiento miembro del grupo del nagual Juan Matus, las historias sobre el “soñador soñado” y sobre el viaje interminable “hacia Ixtlán”, que marca de manera poética la entrada definitiva del propio don Genaro al mundo de los brujos. En Relatos de poder, Carlos oye del mismo don Genaro las historias del “doble”, cosa que lo cautiva enormemente, tal como las obras de este antropólogo hombre de conocimiento han cautivado a generaciones de lectores en todo el mundo.

La huella de un brujo

Si podemos considerar la influencia cultural de las obras de Castaneda por su éxito de ventas, tan sólo en Estados Unidos se habían vendido más de 8 millones de libros hasta 1991, con más de 257 reimpresiones de sus obras. A la fecha, nadie sabe a ciencia cierta cuántos libros ha vendido.

Las Enseñanzas de Don Juan, como se ha mencionado, es un informe de sus actividades “de campo”, (o un libro fruto de una tarea de brujería), con el que se tituló como antropólogo en la UCLA, universidad que imprimió originalmente ese texto, y que luego reimprimiría la gigantesca editorial Simon and Schuster. El Fondo de Cultura Económica publicó en México dicha obra. Jaime García Terrés, en aquel entonces director de la editorial y posteriormente amigo de Castaneda, realizó un trato excelente: por mil dólares, consiguió los derechos del libro y lo publicó en castellano, con portada de Leonora Carrington y prólogo de Octavio Paz.

Fue tal el furor causado por Las enseñanzas que en 1973 la revista Time emprendió –sin éxito- una exhaustiva investigación en México, donde sus reporteros buscaron por varios estados de la república pruebas de la existencia de Don Juan. En el número publicado el 5 de marzo de ese año, Time entrevista a Castaneda y publicó las únicas fotos conocidas de él: un close-up de sus ojos y la imagen de cuerpo entero de alguien que, apoyado en un escritorio de la biblioteca de UCLA, lee un libro y se cubre el rostro con un sombrero de paja.

Amigo de José Agustín, Vicente y Alba Rojo. Héctor Manjarréz y Fernando Benítez, a quienes ve en sus visitas a la ciudad de México, muchos creen que el nombre Carlos Castaneda es un seudónimo, pero ¿eso es importante, para un hombre que desea “borrar su historia personal”, que desea “perder la forma humana”? Juan Tovar, traductor de sus primeras cuatro obras, lo describía así: “de estatura menos que mediana, complexión robusta, color moreno, cabello crespo y fisonomía mestiza”.

La editorial Diana (El Don del Aguila, El Fuego Interno y El Conocimiento Silencioso) ha agotado en México cerca de 250 mil ejemplares, y el FCE tiene ventas y reediciones anuales de hasta 20 mil libros de Las Enseñanzas de don Juan, Una Realidad Aparte, Viaje a Ixtlán y Relatos de Poder, que colocan a Castaneda, en cuanto a ventas, a la altura de autores como Octavio Paz o Carlos Fuentes.

Se dice que Castaneda rechazó la oferta que American Express le hizo de un millón de dólares para que anunciara su tarjeta de crédito en un comercial de apenas 15 segundos, y que tampoco permitió que sus obras se llevaran al cine, "para no ver a Antohny Quinn haciéndola de Don Juan".

Bibliografía
Las Enseñanzas de Don Juan (1974)
Una Realidad Aparte (1974)
Viaje a Ixtlán (1975)
Relatos de Poder (1976)
El Segundo Anillo de Poder (1979)
El Don del Águila (1981, traducción de José Agustín)
El Fuego Interno (1985)
El Conocimiento Silencioso (1988)
El Arte de Ensoñar (1993)
La Rueda del Tiempo (2002)
El Lado Activo del Infinito (2003)