Wednesday, October 07, 2009

El exorcismo de Dorothy Mills


La personalidad de los muertos

Ricardo Martínez García

En una pequeña comunidad rural muy cerrada, dominada por una peculiar religiosidad y aparente unión, enclavada en algún húmedo y verde lugar de las costas irlandesas, una adolescente es sorprendida maltratando a un niño a su cuidado. Para determinar qué pasó, se pide la intervención de una psiquiatra que examine a la chica. Así comienza El Exorcismo de Dorthy Mills (Dorothy Mills, 08) de la directora francesa Agnès Merlet.

En una mini sociedad, tan cerrada, las creencias y los prejuicios son el pan de cada día. Éstos afloran a cada paso, o al menos es lo que nota la psiquiatra Jane Morton (la bellísima actriz holandesa Carice Van Houten), quien es la encargada de examinar a Dorothy Mills (Jenn Murray, excelente actriz), una adolescente que muestra signos de personalidad múltiple.

Nada más comenzar las investigaciones del caso, Morton comienza a notar una general actitud negativa hacia su trabajo, o hacia lo que su ciencia “representa”. Pronto descubre que lo que tiene Dorothy es algo auténticamente patológico pero también que hay algo genuinamente paranormal en ella.

Dorothy es como un imán o un objeto que concentra cierto tipo de energías, sobre todo de gente que ya ha muerto. Esto lo saben los lugareños, quienes se aprovechan de ella para realizar actos deleznables a sus costillas. Pero lo que realmente descubre la psiquiatra Morton, y con ella la mayoría de los pobladores, es el grado de hipocresía que se oculta en algunos de los ellos, quienes amparados en su modo obtuso de entender la religión, no son capaces de reconocer sus propias culpas.

Esta pequeña población no sabe ni reconoce otra ley que la del pastor Ross (Gary Lewis), quien desviando completamente su labor pastoral dirige ciertos ritos excesivos con Dorothy como víctima propiciatoria. Es interesante el simbolismo de las ovejas muertas por manos desconocidas, es como si fueran los propios habitantes de ese pueblo muertos a manos de la maldad inconsciente, en una metáfora muy intensa.

En esta cinta no hay un exorcismo como tal, cosa que sí ocurre en El Exorcista (William Friedkin, 73) o El exorcismo de Emily Rose (Scott Derrickson, 05), aunque ésta última ya tratando el asunto más del lado psicológico. No hay efectos especiales espectaculares, pasos de la araña invertidos ni nada de eso. Lo que sí hay es la muestra de las relaciones y acciones de estos pobladores, bárbaros y violentos a ratos, cerrados y con costumbres locales muy acentuadas, más como en la cinta Zona de Guerra (Tim Roth, 99), cuya estética visual con paisajes y temática rural la colocan más cerca de Dorothy Mills que las dos anteriores.

En un juego de reflejos, la doctora Morton, o su personalidad adoptada por Dorothy, reconoce con su esposo la dificultad del caso, pero no se arrepiente de nada de lo ocurrido en aquella población (¿cómo saber si ella no murió en el primer incidente al que se enfrentó ahí, y luego entrevistó a gente muerta que no sabía que lo estaba, tal como si fueran personajes rulfianos al estilo de Pedro Páramo?). El esposo, también doctor, la invita a abandonar el cuerpo de Dorothy, que parece quedar libre al fin de sus personalidades múltiples. Interesante película, que no es de terror pero sí de una ciencia que es rebasada por lo paranormal.

Monday, October 05, 2009

Identidad Sustituta


Vidas Reemplazadas

Ricardo Martínez García

En un mundo en el que los seres humanos han decidido quedarse en casa y mandar a trabajar a su sustituto robot humanoide, que tiene mucho mejor aspecto físico que el que jamás tendría el humano original pues es algo así como su avatar, la vida y la sociedad dejan de ser lo que han sido para formar una sociedad en apariencia perfecta pero que está esencialmente aislada. Tal es la premisa de esta cinta de ficción, Identidad Sustituta, que es una adaptación de la novela gráfica de Robert Venditti y está dirigida por el director Jonathan Mostow, responsable también de Terminator 3.

La vida que viven estos robots sustitutos le ahorra a los verdaderos humanos –todos ellos enclaustrados en sus casas, con aspectos desaliñados- el dolor, el sufrimiento, las imperfecciones, las incapacidades, pero también los sentimientos, el placer, el goce, el disfrute de esa vida que les han vendido como si fuera el estado ideal del ser humano. Todo parece perfecto, hasta que se descubre un asesinato, el cual será investigado por el agente del FBI Harvey Greer (Bruce Willis, excelente), o mejor dicho por su sustituto.

La trama gira en torno a la deshumanización paulatina que ciertos avances tecnológicos producen en la sociedad. La compañía VSI (Virtual Self Industries) es la encargada del diseño, fabricación y venta de estos sustitutos o Surrogates que ahorran infinidad de trabajos y defectos a los humanos. Su creador, Canter (James Cromwell) reniega de su creación –los surrogates- luego de que alguien asesina al sustituto de su hijo, asesinando también al original a través de un arma especial.

Las semejanzas con cintas como Yo Robot son evidentes aunque en el filme de Mostow los sustitutos son robots comandados a distancia por sus dueños, de quienes son fabricados a su imagen y semejanza, cosa que en la cinta de Alex Proyas ni siquiera se plantea, pues los robots se saben robots, o al menos algunos cuentan con algo parecido a la conciencia.

La semejanza va más al estilo de la clásica de ciencia ficción Blade Runner (Scott, 82), cinta en la que los robots tienen formas y figuras muy humanizadas, perfectas e ideales (basta recordar a los personajes de Sean Young o Rutger Hauer), que cuentan con una identidad propia aunque artificial y algunos ni siquiera se saben robots. En Identidad Sustituta, los robots no tienen conciencia propia pues es la mente del dueño la que los dirige. Y ahí está el problema, pues al disponer de esos hermosos cuerpos súper fuertes y capacidades enormes, casi ningún ser humano quiere volver a andar por la vida con su propio cuerpo que envejece y se debilita con el tiempo. Esto lo entiende el agente Greer, que al ver destruido su sustituto no le queda de otra más que volver a usar su viejo y auténtico cuerpo. Y realiza un acto completamente arbitrario y totalitario.

El equipo realizador de esta cinta, Mostow, Michael Ferris y John Brancatto, que trabajó anteriormente en Terminator 3, ofrece así una reflexión crítica al enajenamiento tecnológico que pudiera alcanzar a vivir la humanidad si realmente las máquinas llegaran a hacer todo por ella.

Wednesday, September 30, 2009

Terror en la Antártida


Blancura Extrema
Ricardo Martínez García
Que nadie se confunda: el título original de esta cinta dirigida por Dominic Sena es Whiteout (09), algo así como blancura extrema. Pero de terror en la Antártida hay muy poco o nada. Lo que sí hay son ciertos momentos de suspenso, de angustia claustrofóbica, de desamparo ante el tremendo frío del Polo Sur, que solo muestran la fragilidad del ser humano en un ambiente totalmente extremo.

Carrie Stetko (la guapísima Kate Beckinsale, la vampira buena de Inframundo) es una marshal de los Estados Unidos asignada a la estación internacional de investigación científica enclavada en el corazón de la Antártida. Poco antes de terminar su periodo de dos años en el gélido lugar, ocurren una serie de hallazgos que le impedirán marcharse. No es una policía muy perspicaz, amén de que carga con un trauma causado por una traición laboral.

Basada en la serie de novelas gráficas de Greg Rucka, la cinta tiene buen ritmo, genera en principio cierto suspenso, que por supuesto nunca se convierte en terror. Carrie comienza su investigación con la identificación del cadáver de un geólogo, miembro de un equipo que no se sabe dónde está. Ocurre que este equipo se topó con un viejo avión ruso caído precisamente en lo más hondo de la Antártida y con cierto tipo de cargamento peligroso que despierta la codicia de las personas más insospechadas. Es la historia de siempre: se confía en quien menos se debería.

La hermosa y carismática actriz británica Beckinsale luce mucho cada vez que aparece en pantalla, pero esto no es suficiente para disfrazar algunas deficiencias argumentativas de esta cinta llena de efectos especiales con mucha nieve y hielo y que no termina de cuajar como una película policiaca, de suspense o como un thriller. Stetko es un personaje un tanto inverosímil, pues luego de estar dos años en la base ártica, se aprende a no descuidarse con el frío, como le ocurre a ella al salir al exterior de la base sin sus guantes al ser perseguida por el maloso, olvidando que ella va armada. Los papeles se invierten cómicamente: el malo persigue a la policía armado con un piolet.

La cinta está aderezada con un poco de aventura, de hermosos paisajes montañosos, de aparente e incipiente romance, de traiciones, de lealtades y sorpresas, de situaciones generadas por la ambición de quien tal vez debería tener superadas sus necesidades.

La película comienza prometiendo mucho, pero el modo en que se desarrollan las acciones es un poco defraudante. Lo interesante tal vez hubiera sido ver cómo pasaban el tiempo de espera los que se ven obligados a quedarse en la base.

La Transmisión


Ondas peligrosas

Ricardo Martínez García

La transmisión (The Signal, 07) es una cinta dirigida por tres directores, Jacob Gentry, David Bruckner y Dan Bush, en la que desde diferentes enfoques se muestra lo peligroso que es para el género humano estar expuesto constantemente a las transmisiones de esa “caja idiota” o “ventana al mundo” que es la televisión.

Esta película es un ejercicio casi psciosocial que muestra los efectos perniciosos, exagerados y estrambóticos, de acuerdo con el estilo personal de los directores, de una sociedad acostumbrada a vivir y convivir con la pantalla televisiva durante gran parte del día. La premisa de la cinta supone a la mayoría de las personas completamente bajo la inlfuencia –no influenza- del efecto hipnótico y canceroso sobre las mentes de los telespectadores, que los lleva a enloquecer y a volverse asesinos brutales.

Ben y Mya (los desconocidos Justin Welborn y Anessa Ramsey) son unos amantes que se tienen que separar pues ella debe regresar con su esposo Lewis (A. J. Bowen), ella no se puede comunicar por teléfono a su casa, la televisión de Ben muestra extrañas distorsiones, en la calle alguien trata de acercarse a ella y al llegar a su departamento otras actúan de forma extraña, pero sobre todo, en todos lados las televisiones muestran las mismas imágenes distorsionadas cuyo efecto en los espectadores son espeluznantes.

La cinta está dividida en tres partes, tal vez una correspondiente a cada uno de los directores, cada una con diferentes resultados. La primera parte plantea muy bien la trama, con una visión apocalíptica, oscura, de las consecuencias nefastas de esa “señal” transmitida por la televisión. Esa señal hace de los humanos paranoicos criminales violentos. Hasta ahí va todo bien, el recuerdo de cintas como Soy Leyenda (Francis Lawrence, 07), Resident Evil: Extinction (Russel Mulcahy, 07), o Daybreakers (Michael Spierig, 07), está presente en la cinta. Pero la segunta parte, o Transmisión 2, sale de la lógica anterior y convierte la cinta en una caricatura gore, sangrienta, y con pretensiones de comedia siniestra, lográndolo a ratos a costa de no tomarse en serio más. La tercera parte vuelve a retomar el hilo de la primera y juega aún más con el elemento psicológico. Las alucinaciones inducidas por estas ondas hertizianas que sufren los personajes los hacen confundir qué aspectos son reales o cuáles no.

Lo que es realmente absurdo es que los personajes se machaquen unos a otros y a la escena siguiente están como si nada, o la comicidad voluntaria que hace referencia a otras cintas, como la escena donde una cabeza cercenada vuelve a la vida con el simple procedimiento de conectar unas terminales eléctricas a las sienes, como si fuera el androide de la película Alien (Ridley Scott, 79).

La extrema violencia de Lewis, el esposo de Mya, que lo hace acreedor con justicia del título de “monstruo celoso”, es lo que hace que esta cinta gore-cómica-apocalíptica no sea apta para niños ni adolescentes. Si usted gusta de las cintas tipo B llenas de sangre y con cierto grado de ilógica en los detalles no se la pierda.

Tuesday, September 29, 2009

El Gato con Botas


Clásico pero diferente

Ricardo Martínez García

La historia de un gato muy astuto que se las arregla con mil trucos y un poco de magia para ayudar a su joven y pobre amo a conseguir casarse con la princesa de su reino, historia creada por el escritor francés Charles Perrault (1628-1703), es llevada a la pantalla grande por los directores Jérôme Deschamps, Pascal Hérold y Macha Makeieff, en una coproducción francesa, belga y suiza.

Los dibujos animados son bastante buenos pero no mejores que lo que se ha visto en las cintas de Pixar o Disney. Las escenografías, creadas por el Studio Delacave de Pascal Hérold, ofrecen un resultado magnífico del uso de la tercera dimensión, además de una estética visual con imágenes llenas de formas y colores que a veces recuerda ciertas etapas muy impresionista, a veces renacentista o barroca, que son el resultado de una técnica de filmación llamada Key Frame.

Los efectos especiales y la animación son el resultado de dos años de trabajo en el Estudio de Duran con una tecnología especial en “rendu” de tiempo real y alta definición desarrollada en conjunto con la sociedad Nadeo, la cual ofrece una especial cualidad de realidad, aunque los personajes indefectiblemente recuerdan a los presentados en Shrek por sus actitudes y figuras.

El desarrollo argumentativo no es muy claro que digamos, pareciera que la historia no termina de arrancar cuando de pronto llega a su fin la cinta. Hay por otra parte un estilo dramático fuertemente inspirado en la ópera y el teatro en el que abundan los cantos y las coreografías muy marcadas, debido al trabajo en estos campos de los directores Deschamps y Makeieff; el manejo de los personajes resulta interesante, por ejemplo el propio Gato, que se esfuerza por ser simpático, desenvuelto e hiperactivo y un poco mentirosón pero bien intencionado, el doctor Marcelo, un chimpancé tecladista que toca tonadas graciosas en los momentos más álgidos, el Ogro dueño de un castillo que cuando se enoja se convierte en pulpo pero que en realidad quisiera convertirse en algo más delicado, además del detestable chambelán de los reyes, que ante la indolencia de sus amos decide actuar por su parte.

Pierre, el amo adolescente del Gato e hijo de un molinero, carece de gracia pues al parecer se limita a dejar hacer lo que el gato le propone. La princesa de la cual se enamora, por el contrario, es una verdadera chispa: baila y canta muy bien tanto melodías populares como arias operísticas, además de que se deja ver en sitios a donde se supone no van los nobles.

La realización musical de Juliette Deschamps es digna de resaltar, es de lo mejor de la cinta. La historia es la conocida del tipo pobre que se enamora de la rica con base en ciertos pequeños engaños. Artísticamente es muy buena, pero no es una cinta muy original en ciertas otras áreas. No obstante, vale la pena ver este producto de animación europea, puede funcionar con ciertos sectores infantiles.

Tuesday, September 22, 2009

Transsiberian


Pasiones en el Expreso de Medianoche

Ricardo Martínez García

El director Brad Anderson entrega en El Expreso de Medianoche (poco que ver con el título original Transsiberian, y que además refiere injustificadamente a la cinta de Alan Parker de 1978, Midnight Express) un thriller combinado con una movie road que lleva al espectador por los maravillosos bosques y tundras que el mítico tren atraviesa en su larguísimo camino desde Pekín hasta Moscú.

Un matrimonio en misión religiosa en China formado por el simpático Roy (Woody Harrelson) y

la taciturna Jessie (Emily Mortimer) deben regresar a los Estados Unidos, pero antes deciden hacer un viaje en el Transiberiano en busca de un poco de aventura, sin saber que encontrarán algo más que eso. El viaje les proporciona la posibilidad de conocer gente diferente, conocer a su pareja y finalmente a sí mismos. Entre aquellos con los que entran en contacto se encuentra una pareja formada por el bien parecido español Carlos (Eduardo Noriega, en un personaje que recuerda un poco al que hizo en Tesis, 96) y Abby (Kate Mara), que a todas luces tienen algo extraño: él con una actitud demasiado desenvuelta y hasta maliciosa y ella reservada y tímida.

La trama se desarrolla al principio como en cualquier viaje largo, pero durante el trayecto afloran las pasiones, las debilidades, las inseguridades. Jessie y Carlos son los antagonistas principales en esta lucha pasional, con resultados insospechados. Hay aquí también una historia muy conocida por los mexicanos sobre el tráfico de drogas y la corrupción policiaca, en la que de pronto se encuentran inmiscuidos tanto Roy como su esposa.

El muy versátil actor inglés Ben Kingsely, ganador del Oscar por su trabajo en la cinta de 1982 Ghandi, interpreta a un detective de narcóticos ruso, el oficial Grinko, que hace ver su suerte a Jessie, al llevarla al límite de sus emociones.

Anderson maneja muy bien las tensiones humanas y el ritmo, dando como resultado una película interesante y a la vez realista. Muestra cierta parte de la condición humana de manera cruda, como la imprevisibilidad de la actitud de los personajes, sobre todo hablando de las dos parejas, que se supone se conocen, pero es bastante previsible al mostrar la corrupción de los sistemas policiacos dedicados a la lucha antidrogas. Es decepcionante ver cómo miente la gente, y cómo otros son demasiado ingenuos al enfrentarse a situaciones límite.

La moraleja tal vez sería que uno no debe confiar en la policía rusa ni china y si a esas vamos, mexicana o de cualquier lugar, y menos si es de narcóticos.

Monday, September 21, 2009

¿Quién es el verdadero rey del pop?


En busca del heredero del rey del pop

Ricardo Martínez García

Quincy Jones, el multipremiado, mítico y excelso productor y compositor musical dijo, en una entrevista reciente al periodista Iker Seisdedos del Diario El País (14/09/09), que Michael Jackson no tenía tanto talento como los verdaderos grandes, que jugaba en otra liga (inferior) a gente como Frank Sinatra, Aretha Franklin, Louis Armstrong, Nat King Cole y Ray Charles. A pesar de la verosimilitud de sus palabras, el imaginario popular considera a Jackson dueño de un pedestal difícil de ignorar. ¿Era en verdad tan bueno Michael como para merecer el título del rey del pop?

La industria musical, léase EMI, Warner, Sony Music, Universal y algunas otras que se han ido quedando en el camino como las absorbidas Polygram y BMG, se han distinguido siempre por estar al pendiente de los mejores instrumentos mercadotécnicos, siempre en busca de la mejor frase de promoción (como “el rey” o “la reina” del pop). Michael combinó su talento más que suficiente con su ascendencia en la industria gracias al éxito de su álbum Thriller (82), el cual pasa por ser el que más copias ha vendido en esta industria.

Michael Jackson fue todo un fenómeno musical, sobre todo con los tres discos producidos por Jones, discos de los más exitosos de todos los tiempos, Off The Wall, Thriller y Bad, pero también fue un sonoro éxito mediático y comercial, todo lo cual lo lanzó al Partenón de los grandes músicos del rock y del pop pero no del jazz, que está a otro nivel, de acuerdo con Jones.

El éxito que alcanzó Jackson, no obstante, no puede ser comparado con el que tuvieron y siguen teniendo los Beatles, por ejemplo, que continúan como todo un icono de la música popular y que difícilmente podrán ser superados. Convertidos en una especie de franquicia músico-comercial, con ventas que superan los mil millones de discos vendidos hasta ahora y con ediciones especiales de sus pistas, con las llamadas Antologías, el álbum 1 y las recientes remasterizaciones a todos sus discos y que se venden en la colección The Beatles Stereo Box Set, a un costo de más de cuatro mil pesos, los Beatles siguen siendo los reyes del pop (y del mercado).

Tal vez alguien dirá que la grandeza de los Beatles ha quedado en los terrenos de lo mítico legendario. Tampoco puede el éxito de Jackson compararse con el que tuvo El Rey del Rock, Elvis Presley, quien de acuerdo con las certificaciones de sus discos vendidos está en segundo lugar con trescientos millones de discos, entre reediciones y antologías.

Si queremos encontrar en la actualidad a un compositor o grupo que tenga la suficiente presencia escénica musical y/o además con grandes composiciones y un éxito comercial sobresaliente, tal vez tengamos que buscar en otros sitios.

Algunos súper grupos que siguen en activo como Depeche Mode, Pet Shop Boys, el mismo McCartney o Whitney Houston han superado la barrera de los cien millones de discos vendidos. Todos estos con grandes y ya largas historias musicales y comerciales.

En las listas tipo top tens de Billboard o Soundscan se encuentran constantemente a artistas como Jay Z, Shakira (quienes han vendido más de 50 millones de discos), Black Eyed Peas, y otros. Pero como lo consignan algunos portales de internet como rollingstone.com, podrá el rapero Jay Z ganar una batalla por las listas de popularidad, pero los Beatles siguen siendo los reyes al permanecer por cuatro décadas como los número 1.

Si consideramos los sencillos que alcanzaron las mejores posiciones en los listados de popularidad, sencillamente no hay comparación: los Beatles superan ampliamente a Jackson. Pero estos datos no nos dicen quién o quiénes pueden ser los artistas vivos considerados como los reyes del rock pop actual.

¿Podrían Madonna, o Jennifer Lopez, o Shakira, el nuevo ídolo hecho en Cuba Juanes, Oasis, los Rolling Stones (que están en cuarto lugar de las listas de ventas), Wilco, ser los reyes del pop? El mero criterio de contabilizar los discos vendidos no parece ayudar pues hay más elementos a considerar.

El periodista Iñigo López señala en un artículo de El País (Nadie después de los Beatles, 20/09/09) que en el pop, “mientras las multinacionales imponían sus criterios con ayuda de la publicidad era más cómodo y rentable fijar los recursos en unos pocos músicos, condenando al resto a la semiindigencia” pero con las herramientas actuales de internet que posibilitan bajar y compartir música gratis, ahora “los pequeños ya no lo son tanto y los grandes lo son menos”.

Comercialización, distribución, popularidad y producción son aparentemente elementos prioritarios para designar a un rey o reyes del pop, pero estos elementos dependen de lo novedoso de las propuestas musicales, de la calidad de composición y ejecución (para no hablar de los arreglos musicales, que pueden hacer oír maravillosamente un álbum en estudio pero la gente se decepciona al oírlos en vivo).

Conciertos como el de Supertramp en París en 1979 (que algunos catalogan como grupo de rock progresivo), el de Status Quo en el Apollo Theater en 1977 (grupo de hard rock), la serie de presentaciones de los Tindersticks (grupo inclasificable) en el Institute of Contemporary Arts de Londres (del 5 al 9 de noviembre de 1996) o los de los Rolling Stones filmados y presentados en un documental por Martin Scorsese, Shine a Light (08) son algunas muestras mínimas de conciertos de ejecuciones excelentes. Salvo los Rolling Stones casi ninguno de los citados podría ser considerado grupo rey del pop, aunque los géneros musicales son lo suficientemente flexibles.

Lo que sí queda claro es que los auténticos reyes no solo del pop sino de cualquier género son los dueños de las compañías discográficas, que constituyen el verdadero negocio musical. Para qué nos hacemos bolas, aquellos grupos pop que son de nuestra preferencia, mas aquellos que lleguemos a conocer (hay que mantener una actitud musicalmente abierta ante todo), son a fin de cuentas los que debemos considerar en nuestro ideario popular como los reyes del pop.

El mero hecho de hablar de un o unos reyes del pop es hacerle el juego a las estrategias mercadotécnicas de las discográficas, el hacer popular masivamente a quien por x o y circunstancias –incluso por talento- llega a la cúspide. Pero ninguno como los Beatles: ¡a comprar los remasterizados!

Friday, September 04, 2009

La casa de las mariposas negras


Trauma y sanación

Ricardo Martínez García

Con la presencia de las embajadoras en México de Suecia y Finlandia, así como del embajador de Dinamarca, se inauguró en la Cineteca Nacional la Semana de Cine Nórdico con la cinta La casa de las mariposas negras, basada en la novela homónima de la escritora Leena Lander.

Juhani (Niilo Syväoja) es un chico de trece años que luego de la desintegración de su familia, pasa de custodia en custodia hasta llegar a La isla, una especie de reformatorio para adolescentes a cargo de Olavi (Tommi Korpela), rígido y severo instructor y profesor.

La vida en la Isla le depara cosas agradables y desagradables, pero al fin le permite cierta paz a Juhani. No obstante ocurren situaciones insospechadas que hacen que Juhani se enfrente a los traumas poco claros que tuvo en la infancia, los cuales comienza a resolver a la par de acontecimientos como la infidelidad de la esposa de Olavi y la brutalidad de su amante.

Olavi se preocupa realmente por el futuro de los chicos a su custodia, pero comienza a tener problemas de solvencia cuando le anuncian que el Departamento Social retirará su apoyo financiero. Olavi decide probar suerte con la cosecha de gusanos de seda, pero los acontecimientos humanos pasionales dentro de su pequeña comunidad lo rebasan y su proyecto queda en eso.

A través de flashbacks el director Dome Karukoski reconstruye la naturaleza de los traumas infantiles de Juhani y la razón de la desintegración de su familia. Estos elementos harían las delicias de cualquier profesional de la psicología.

La premisa de la cinta parece ser que nadie es completamente malo o bueno, que nadie escapa de las tentaciones o de las pasiones, que el rango de actitudes humanas es más de lo que se nos enseña como lo correcto. Aunque siempre hay quien se rige por su instintos brutales, o hay quien no actúa precisamente por no tener solucionados sus problemas.

La fotografía es precisa, casi impersonal; el tono general de la cinta es de un frío drama humano, de angustia, de la inminencia de algún tipo de tragedia.

El cine nórdico sin duda es muy interesante pero poco conocido en nuestro país; en realidad no es muy diferente en cuanto al manejo de las pasiones humanas, como lo mostró otra cinta nórdica, Viaje de Bodas, de la directora islandesa Valdis Oskardottir, que muestra cierto parecido a los problemas tragicómicos que cualquier familia latina pudiera tener en vísperas de una boda. La casa de las mariposas negras se exhibe en la Cineteca el domingo 6 de septiembre.

Thursday, September 03, 2009

Espiral


Las Pérdidas de la Migración

Ricardo Martínez García

Con una excelente fotografía de la semiárida Sierra Madre Occidental mixteca y oaxaqueña, de grandiosos paisajes rurales que muestran el paso del tiempo y la pobreza imperante pero que no carecen de belleza, y de una historia humana llena de dramatismo, de esperanza y de vitalidad, Jorge Pérez Solano ofrece en su opera prima Espiral (09), una mirada profunda al mundo de las mujeres que son abandonadas por sus esposos, los cuales migran buscando mejores oportunidades de vida en los Estados Unidos.

Egresado del CUEC, Pérez Solano también ha escrito el guión, el cual cuenta la historia de Diamantina (Iazúa Larios, como adolescente, y Mayra Sérbulo, adulta) que se enamora de Santiago (Harold Torres y Leonardo Alonso) pero el padre de ella exige una dote que él no puede pagar en ese momento. Por otro lado, Macario se deja convencer por su primo para que pruebe suerte allá en el otro lado, en un intento por sacar de la miseria a su esposa Araceli (Xochiquétzal Rodríguez y Ángeles Cruz) y sus dos hijos.

Así es como Santiago, Macario y otros hombres del pueblo se van al norte para juntar dinero. Es la historia de miles de migrantes de diferentes estados como Puebla, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, en los que abundan pueblos habitados casi solo por mujeres y que tienen que seguir con su vida.

El tiempo que abarca la historia es de veinte años, por lo que los cambios en la vida de los protagonistas, como una espiral, se suceden de manera ininterrumpida. Los que se fueron añoran, sienten nostalgia por la tierra que los vio nacer, los que se quedan tienen que sobrevivir con o sin la ayuda de aquellos. Unos pocos regresan, pero las cosas ya no son como las habían dejado. ¿Saben ellos lo que se perdieron al irse?

Algunos perciben como un error el haberse ido, otros se ven como víctimas de las circunstancias, pero al final, las nuevas generaciones –como la hija de Diamantina, Magdalena- parecen disfrutar de mejores condiciones de vida, tanto familiar como social.

La cinta nos muestra aspectos de la vida cotidiana, como las fiestas decembrinas, las representaciones del vía crucis, las fiestas, los funerales, el pastoreo y la siembra del campo. Pero en medio de todo se muestran los sentimientos, las esperanzas, las formas de ser, los usos y costumbres.

La música a cargo del grupo Pasitono es realmente disfrutable y es el complemento perfecto para esta cinta. Recuerda a música de otros lugares del mundo pero con un mismo tipo de sentimientos, por ejemplo a los rumanos Taraf de Haidouks, la banda Brave Old World con músicos judíos de Estados Unidos y Alemania, tan solo para mencionar a dos magníficos grupos.

Excelente película mexicana que muestra el trabajo de una nueva generación de cineastas y actrices que no se puede perder. Se estrena el próximo 11 de septiembre, fecha emblemática para algunos.

Monday, August 31, 2009

El Cuarto de los Muertos


Secuestros y Perversión

Ricardo Martínez García

A diferencia del famoso director norteamericano Jonathan Demme, el cineasta francés Alfred Lot realiza un estupendo thriller sicológico policiaco en El Cuarto de los Muertos (09), a partir de una novela de Franck Thilliez, sin una figura preponderante como lo fue el personaje del doctor Anibal Lecter en el libro de Thomas Harris y la cinta El silencio de los Inocentes (91). Pero a cambio gana en frescura y agilidad.

Lucie (Mélanie Laurent) es una joven agente de policía que encuentra el caso más grande de su corta carrera en el momento en que se integra al equipo que investiga el secuestro de una niña, y que termina con la muerte del padre al pretender pagar el rescate. La muerte de este señor se produce gracias a un par de irresponsables que lo atropellan en medio de la operación de rescate, sin saber que esto les acarreará más problemas que el beneficio de quedarse con los dos millones de euros que el padre pensaba pagar por el regreso de su hija, que muere también.

La excelente formación profesional de Lucie en sicología forense, victimología y varias otras ciencias criminalísticas le permite encontrar pistas en las escenas del crimen que pronto le ganan el reconocimiento de su jefa, por lo que cada vez se inmiscuye más en la investigación. Pronto hay otra niña secuestrada, Lucie se da cuenta de varias coincidencias y perfila la personalidad del probable autor de los secuestros. Cree que lo que está haciendo el criminal es recrear míticamente algún evento traumático de su pasado.

En breves flasbacks que no sabemos bien a bien (sino hasta el final) a quién pertenecen vemos a un par de niñas que están encerradas en algún siniestro y sórdido lugar. Una de ellas logra escapar y le promete a la otra volver por ella.

Como en El Silencio de los Inocentes, hay una persona sicótica que se dedica a disecar animales, colecciona objetos execrables y vive de una manera enfermiza. Las pistas de Lucie la llevan a descubrir el lugar donde se encuentra e ir a su captura. El ritmo, la tensión y el saber qué pasará mantienen al espectador ansioso e interesado por el modo en que concluirá esta excelente cinta que se exhibe en el 13° Tour de Cine Francés.

A pesar de que hay ciertos elementos que ubican a esta cinta al lado de la dirigida por Demme, es una buena película del género que no desmerece para nada de aquel clásico del 91. No se la pierda si gusta de personajes como el de Clarice Sterling, pues Lucie es igual o más avispada que aquel que consolidara a Jodie Foster, aunque aquí no hay un Lecter que le sirva de guía y que le dé glamour a la cinta.

Ricky

Solo los Niños Van al Cielo

Ricardo Martínez García

¿Cómo lidiar con la pérdida de un hijo pequeño? Parecería que esta cinta, Solo los Niños Van al Cielo (Ricky, 08) dirigida por el cineasta parisino François Ozon es la respuesta menos agresiva para una pregunta como esa. Katie (Alexandra Lamy) es una deprimida madre soltera que trabaja en una industria química, donde conoce a Paco (Sergi Lopez, al que vimos en El Laberinto del Fauno), y surge entre ellos una irresistible atracción, de la cual nacerá Ricky.

Todo parece normal, el tono de la cinta muestra las complicaciones normales de una pareja recién formada, con una sexualidad a flor de piel, hasta que el nacimiento de Ricky comienza a cambiar los hábitos de Katie y Paco, quien aunque no es muy cariñoso tampoco es mal padre. Pero el bebé de pronto presenta moretones en la espalda, así que Katie sospecha de maltratos de Paco y éste, ofendido, se marcha de casa.

Hasta ahí el drama es completamente humano y creíble, normal y comprensible, pero comienzan a suceder ciertos cambios en Ricky que sugieren que la segunda parte de esta fábula es más que nada la catarsis que una pareja de padres necesita para hacer frente a la pérdida de un bebé. Ocurren cosas fantásticas que cambian completamente el cariz de la cinta y que la acercan peligrosamente a lo cómico involuntario, e incluso para algunos a lo ridículo.

La hija de Katie, Lisa (la estupenda Mélusine Mayance), cuyo punto de vista infantil parece ser el hilo conductor de esta historia, es la que más resiente las situaciones que se plantean, primero por el cambio que su madre muestra al conocer a Paco y los miedos que esto le genera, luego por la llegada de su nuevo hermano, y finalmente por la pérdida de éste. Es ella la que le pone nombre a su hermanito y la que lo cuida de la manera más desinteresada, la que parece más centrada incluso que su propia madre.

Esta niña actriz es todo un fenómeno y seguramente tiene un gran futuro en la industria cinematográfica. La cinta está basada en un cuento corto de la escritora británica Rose Tremain titulado “Angel” y se exhibe en el 13° Tour de Cine Francés de la Ciudad de México.

Friday, August 28, 2009

El espejo

El reflejo de un pueblo

Ricardo Martínez García

Discípulo de Mikhail Romm en la Escuela Estatal de Cine de Moscú, Andrei Tarkovsky imprime en sus cintas una extraña pero atractiva mezcla de poesía, grandes imágenes impresionistas, escenas oníricas que harían las delicias de gente como David Lynch por las tramas no lineales y anticonvencionales en las que el simbolismo y el espíritu histórico de su patria son uno y lo mismo.

En El espejo (Zerkalo, 74), cinta que forma parte de la Semana de Cine Ruso, Tarkovsky nos muestra a una madre en la campiña, María (la hermosísima Margarita Terekhova), como si fuera la madre Rusia que espera el eterno retorno histórico de su amado esposo, ausente pero presente en su memoria y en su conciencia. No por nada es ella la que llevará la voz narrativa en la cinta.

A través de una especie de collage de imágenes Tarkovsky nos hace ver una parte de la historia de Rusia del siglo XX. Las grandes batallas de guerra, los trabajos militares, los avances científicos, el control en la prensa, la hipnosis, el entrenamiento militar para niños, las armas, la muerte.

También las relaciones de la ex URSS con otros países se refleja aquí, como cuando se muestra a unos españoles exiliados del franquismo avencindados con ellos, hablando en español de tauromaquia o bailando flamenco, o a unos chinos que al parecer pretenden algún tipo de asociación con el ejército rojo.

El interés histórico de Tarkovsky queda más que patente cuando una institutriz fantasma le pide al hijo de María (o su nieto) que lea un texto escrito por Alexander Pushkin que habla de la importancia histórica que ha jugado Rusia en la conformación europea y en el desarrollo del cristianismo.

El contraste de color en las escenas es usado como recurso para enfatizar estados de ánimo, o para remarcar el cambio de lapsos de tiempo. Hay escenas de eventos naturales que, filmados por Georgy Rerberg, camarógrafo de Tarkovsky, adquieren un carácter antinatural, como de pesadilla, con algo siniestro pero a la vez magnánimo e irrepetible. Ver el viento soplar sobre la hierba, o cómo arde una cabaña en medio del bosque, o cómo se azotan las cortinas se vuelven escenas fantasmagóricas bajo la concepción visual de este extraordinario director muerto en Francia en 1986.

El espejo es considerada por muchos como la mejor película de Tarkovsky, sea por su carácter autobiográfico e histórico, sea por la concepción estética audiovisual que le imprimió y por la peculiar trama. Lo que sí es cierto es que no es una cinta apta para la mayoría del gran público consumidor de palomitas. Pero representa la oportunidad de ver algo de lo mejor que ha producido el influyente cine ruso hasta ahora.

Thursday, August 27, 2009

El Inspector Bellamy


Fábulas de Detectives

Ricardo Martínez García

Paul Bellamy es un famoso inspector de la policía en París. Pero está de vacaciones en la tierra de su esposa Françoise (la bella Marie Bunel). En lugar de descansar durante el verano, se ve envuelto sin querer en un caso sobre la desaparición de un estafador de una compañía de seguros y también de la de uno de los indigentes del pueblo.

Dirigida por el muy experimentado y veterano cineasta Claude Chabrol, El Inspector Bellamy (09) nos muestra a un Depardieu (muy entrado en carnes por cierto) que ni mandado a hacer para este papel. Su forma de interrogar y entrevistar a los involucrados en los casos nos da una idea de sus formas de vida, su trabajo de investigación documental no se ve pero se sabe que la hizo y bien. No por nada es un policía famoso que ha escrito sus memorias y es reconocido.

La trama poco a poco se va enredando, hay pasiones humanas que aparentemente están controladas pero se presiente que de un momento a otro la tensión estallará. Lo interesante está en ver cómo ocurrirá, si ocurre. Las relaciones de Bellamy con su esposa contrastan aparentemente con las que tiene con su medio hermano Jacques, tan diferente pero tan parecido al inspector. La violencia está a flor de piel.

Bellamy es frío y cerebral, pero no es lo que se diría un hombre de acción, a pesar de o debido a su corpulencia. Además lucha constantemente por tener a raya su gusto por el alcohol. Pero sus diálogos (escritos por Chabrol y Odile Barski) recuerdan un poco a algunos clásicos del género en la literatura, como a Sam Spade, el famoso detective creado por Raymond Chandler, o al tierno Padre Brown, de G. K. Chesterton.

En este caso lo importante no es la solución del caso, después de todo Bellamy está de vacaciones, sino lo que se desata en el transcurso, todos aquellos hechos inesperados que ocurren, las sospechas que se generan, las relaciones que se construyen o que se rompen. Es una especie de breve examen de la condición humana que nos revela cosas que habían estado ahí pero que necesitaron pequeñas pistas para aflorar.

Depardieu realiza una labor más que aceptable, como casi siempre, en esta cinta que genera interés tanto por la trama como por las actuaciones, pero sin la espectacularidad ni efectos especiales a que nos tienen acostumbrados algunas cintas del mismo género de origen norteamericano. Se exhibirá dentro del 13° Tour de Cine Francés a realizarse en Cinépolis.

Wednesday, August 26, 2009

Confesiones en Familia

La vida secreta de las familias cotidianas
Ricardo Martínez García


Dentro del 13º Tour de Cine Francés, a realizarse del 11 de septiembre al 26 de noviembre en algunas salas de la capital, se presenta la cinta Confesiones en Familia (Un conte de Noël, 08), dirigida por Arnaud Desplechin y protagonizada por la siempre bella Catherine Deneuve, Jean-Paul Rousillon y Mathieu Amalric, el excelente actor de La escafandra y la mariposa.

Sin llegar a los niveles de tragedia y perversión familiar de Festen (Vitenberg, 98), pero sin la reconciliación y alegría por la vida en La Boda de Raquel (Demme, 09), Confesiones en Familia es una cinta que nos muestra con detalle ciertos aspectos de la vida de los miembros de una familia de clase media francesa.

En la historia primigenia de esta familia encabezada por Junon (Deneuve) y Abel (Rousillon) está la tragedia de haber perdido por un tipo de leucemia a su primogénito, a quien el nacimiento de su tercer hermano podría haber salvado de haber sido con su médula ósea.

La familia entonces se formó con los tres hijos restantes de la pareja, cada uno con una personalidad y una vida demasiado diferente a la de sus hermanos. Rencores incomprensibles o que datan de hace mucho tiempo condicionan así las relaciones entre los hermanos, con problemas y sentimientos no resueltos que saltan a la luz en vísperas de la Nochebuena y durante ella.

Otro motivo para la reunión es visitar a Junon, aquejada a su vez de un extraño cáncer de sangre que amenaza con dar fin a sus días. Resulta inquietante cómo el yerno de Junon calcula matemáticamente el tiempo de sus posibilidades de vida. Una solución es encontrar un donante de médula ósea compatible con ella, en una historia que aparentemente se repite, lo cual genera todavía más recelo y sospechas entre los hermanso, una vez que han planeado reunirse para la cena de navidad –hecho que da el título francés a la película-.

La cinta dura más de dos horas, no apela a sentimentalismos ni dramatismos de ningún tipo; más de un espectador podrá encontrar cierto simbolismo en su trama y en algunas escenas, como cuando Abel recita unos versos y en pantalla aparecen imágenes citadinas de soledad, de desolación. Los versos de Abel son claros pensamientos filosóficos que aluden a la búsqueda del ser, a una reflexión sobre la existencia misma.

Las actuaciones son excelentes, pero sin extralimitarse. Es una cinta recomendada sobre todo para quien gusta del buen cine europeo y mundial.

Friday, August 21, 2009

Corazón del Tiempo


Amor Militante

Ricardo Martínez García

Con un guión escrito por el mítico corresponsal de La Jornada en tierra zapatista Hermann Bellinghausen y por el comprometido director mexicano Alberto Cortés, Corazón del Tiempo es una cinta que narra la vida cotidiana de una mujer tojolabal que se enamora de un militante del Ejército Zapatista estando ya pedida por otro miembro de la comunidad.

Detrás de la historia de amor está el retrato de la vida de todos los días de los miembros de la comunidad que viven y esperan el triunfo del EZLN, que viven implementando su autonomía de decisión respecto a su forma de vivir y de ganarse la vida y el apoyo irrestricto al movimiento rebelde, con el cual tienen una relación de completo respeto, el cual se manifiesta en su elegante y anticuado modo de dirigirse los unos a los otros, al momento de realizar sus asambleas.

Detrás de la historia de los soldados rebeldes acuartelados y perfectamente organizados está el retrato de la vida cotidiana de algunos de ellos, de cómo la vida florece entre ellos, se enamoran unos, se separan otros, pero ante todo está la historia de una mujer que reivindica su derecho a decidir sobre sí misma, haciendo a un lado la vieja tradición de dejar que otros le arreglen la vida a las mujeres.

Más que una cinta de ficción parece por momentos un atemporal documental sobre la vida en las comunidades en resistencia y sobre la tensión –también cotidiana- que se genera con los efectivos del ejército federal, quienes ejercen sobre aquellas una férrea vigilancia, además de la denuncia de la existencia de paramilitares.

La excelente fotografía a cargo de Marc Bellver nos muestra escenarios de selva, de niebla, de pequeños y paradisíacos valles en donde todo es verdor, escenas acuáticas que dan una idea de la alegría por la vida que tienen ciertos niños de la comunidad.

La música, compuesta por Descemer Bueno y Kelvis Ochoa logra un ensamble perfecto con la historia narrada; la cinta cuenta con las participaciones de Cecilia Toussaint, de algunos miembros del grupo Ojos de Brujo como Xabi Turul, y de los niños y la marimba de San José del Río, lugar de la filmación en medio de la selva Lacandona.

Se trata de una cinta muy diferente de las que suelen poblar la cartelera comercial, pero al final es realmente disfrutable.

Saturday, August 15, 2009

G I Joe


Ficción sin demasiada ciencia

Ricardo Martínez García

Visualmente parecida a las exitosas series basadas en cómics de los X-Men, Los Cuatro Fantásticos, Iron Man y otras, G. I. Joe propone una historia dramática en la que como siempre aparecen los bandos clásicos de los malos y los buenos.

G. I. Joe es un cuerpo militar de absoluta élite (su frase es “cuando los demás fallan, G I Joe no”) que rescata a unos soldados a punto de perder ciertos artefactos de tecnología nanométrica a manos de un maloso llamado McCullen (que resulta ser el mismo que fabrica y vende esa tecnología a la OTAN).

Sin duda atractiva para el público infantil, esta cinta dirigida por Stephen Sommers, que ha dirigido también La Momia y Van Helsing, cuenta con mucha acción y aventuras tanto submarinas como aéreas, en la tundra y en el desierto, escenas de persecuciones en París y mucha, mucha destrucción por cualquier camino por donde anden estos paladines de la justicia incomprendidos e ignorados por el gran público.

El reparto es de lo más variado, pues están presentes actores experimentados como Brendan Fraser, Jonathan Pryce, Dennis Quaid, aunque los protagónicos están a cargo de Sienna Miller (la baronesa Anna), y los poco conocidos Channing Tatum (Duke), Rachel Nichols (Shana “Scarlett” O´Hara) y Marlon Wayans (Ripcord).

En esta cinta se privilegian demasiado los efectos especiales, haciendo de lado muchos elementos que tendrían que ser mínimamente justificados con algo de ciencia de verdad, como el vuelo increíble de naves extraordinarias, la construcción de súper trajes militarizados y la manipulación del cuerpo humano con tecnología, ésta sí, de ciencia real: la llamada nanotecnología, presente hasta ahora sobre todo en los microprocesadores para computadoras, pero cada vez con más presencia en las industrias.

Lo que queda claro es que la historia de la humanidad está llena de oportunistas que se comportan como mercenarios en el mejor de los casos, como el dueño de las industrias M.A.R.S. el señor McCullen, que les vende armas tanto a los enemigos de la OTAN como a la OTAN misma. Lo que no queda claro es qué desea a fin de cuentas ese mismo McCullen que luego devendrá en el siniestro Destro. El secreto, dice, está en venderle a las dos partes del conflicto, pero sin que se den cuenta. No es como el personaje de Iron Man, Tony Stark, dueño de Industrias Stark, fabricantes de armas, que se redime y termina luchando contra los malos.

Lo novedoso de esta cinta de acción y ficción es la introducción de personajes hasta ahora no tan populares como otros del mismo género. Se trata de una película palomera buena para pasar el rato en compañía de los niños.

Solo quiero caminar


Fábulas de delincuentes hispanos y mexicanos

Ricardo Martínez García

Solo quiero caminar (08) es la historia de unos hombres de negocios sucios con operaciones internacionales comandados por Félix (José María Yazpik) y su hombre de confianza, el frío matón Gabriel (Diego Luna). Sus negocios (¿qué otra cosa podría ser más que de drogas?) son descomunales pero como previsiblemente sucede a ciertos hombres con mucho dinero, Félix en su soberbia se encapricha con una bella mujer española, Ana (Elena Anaya), sin darse cuenta de que eso le acarreará la ruina. Gabriel (cuya imagen parece una calca de algún personaje de Perros de Reserva, de Tarantino, o como la del agente Booth, de la serie Bones), tiene un código de honor pero que tarda bastante en aplicar, y para no ser menos que su jefe, se enamora a su vez de la hermosa femme fatale Aurora (la excelente Ariadna Gil) a quien conoce cuando ésta viene a México.

Solo quiero caminar es la más reciente película del madrileño Agustín Díaz Yanes, director de la cinta Alatriste (06) que pasó sin pena ni gloria, al menos en México, a pesar de contar en su personaje protagónico con el carismático Viggo Mortensen y basado en el famoso personaje de Arturo Pérez-Reverte.

Solo quiero caminar es la historia de unas ladronas hispanas roedoras comandadas por Gloria Duque (la eficaz Victoria Abril), su mejor discípula la muy competente técnicamente Aurora, y la novata Paloma (Pilar López de Ayala). El modus operandi de este equipo femenil recuerda el sonado asalto a las cajas de seguridad de un banco por el rumbo de Tecamachalco hace ya cierto tiempo. A pesar de su dominio técnico, a estas mujeres algo les falla al final de un golpe, por lo que Aurora cae en prisión. Eso da ocasión para que Gloria y Paloma muestren que ciertos elementos del sistema de justicia español –o como en cualquier parte del mundo- también saben recibir sus incentivos para acelerar la liberación de Aurora, a la que esperan en México para asestar un golpe final además de cobrarle a Félix los costos de sus caprichos.

Solo quiero caminar es una película que oscila entre colocarse junto a cintas como Asalto (Mamet, 01), El Robo del Siglo (Donaldson, 08), la mencionada Perros de Reserva (Tarantino, 92) o situarse al lado de Al filo de la ley (Urquieta, 86) o ya de plano junto a Emilio Varela Vs. Camelia la Texana (Díaz, 87), así de amplio es el rango de este largometraje de Díaz Yanes. Hay muchos golpes, balazos, algo de sangre, y hay sobre todo diálogos coloquiales y picantes (o que al menos pretenden serlo) con ciertas dosis de humor y sarcasmo.

Solo quiero caminar es una cinta de buen ritmo, hasta cierto punto superficial pero que nos permite ver en acción a un gran equipo de actrices españolas, muy majas y todo, aunque sus papeles sean (sobre todo el de Gil) un poco increíbles. Aurora nos recuerda a un ladrón técnico como el que hace Robert De Niro en Fuego contra Fuego (Mann, 95), o al que hace Gene Hackman en la mencionada Asalto, una especie de McGiver femenina. Por otra parte el trabajo de José María Yazpik y Diego Luna, además del de Ana Ofelia Murguía y algunos otros, es bastante bueno, en especial el de Luna, que cada vez se muestra actuando mejor.

Solo quiero caminar es una cinta en la que las escenas de acción como las persecuciones o el choque de autos están regularmente logradas. En ese rubro realmente las producciones hispanomexicanas todavía no alcanzan el nivel de las hollywoodenses, aunque poco a poco acortan esa brecha técnica, es cuestión de sentido común. La escenografía en la ciudad de México puede pasar desapercibida para el capitalino promedio, de tan cotidianas que le son a él, pero alguien que vive en otro lado no sabrá que hay escenas filmadas en la estación del metro San Lázaro, o en calles de Tacubaya o del centro de la ciudad. Como para los mexicanos que no hemos estado en España los escenarios nos resultan desconocidos. Se trata de una cinta entretenida y disfrutable, ligera y visualmente atractiva, con un elenco bastante atractivo.

Solo quiero caminar es el marco perfecto para ver a Manuel Mijares cantando una versión más que digna del clásico de Roy Orbison Pretty Woman, en la fiesta de matrimonio de Félix, la que representa la típica fiesta de mafiosos que pueden contratar a algún artista famoso para que amenice su evento. El título de la cinta alude al hecho de querer hacer algo justamente cuando no se puede hacer ya. Bien por ellos.