Saturday, November 21, 2009

Cirque du Freak: El Aprendiz de Vampiro


Super freak edulcorado

Ricardo Martínez García

Si en la novela clásica de Bram Stoker la figura del Conde Drácula es totalmente preponderante, en los libros de Darren Shan los vampiros ya no son tan sobrenaturales como para formar parte de un Circo de Fenómenos o de Raros. Y no es que eso sea necesariamente menos (al parecer los monstruos también sufren deflación, en el afán de convertirlos en bienes literarios de consumo general), pero aún entre los monstruos hay clases.

Dentro de la mitología de vampiros que consolidara y popularizara Stoker en 1897 con su famoso libro, el cual tiene como antecedentes los relatos de Polidori y Le Fanu entre otros, resulta en la nueva literatura del género que hay clanes o bandas de vampiros que operan como siempre desde la clandestinidad pero que están enfrentados entre sí, distinguiéndose por una clara división tanto de métodos como de costumbres entre ellos.

Las cintas de Blade, protagonizadas por Wesley Snipes, la segunda de ellas dirigidas por el muy talentoso Guillermo del Toro, trataban por ejemplo de un hombre en medio de dos mundos –como en una tragedia de Sófocles-, un vampiro diurno llamado Blade, a su vez cazador de vampiros, que se alimentaba de sangre no humana, y que se encontraba opuesto a otro clan de vampiros que habían conformado una mafiosa cofradía para instaurar un sistema civilizado de alimentación sanguínea a partir de los humanos (análogamente como un sistema tributario o hacendario) pero en el cual había partidarios de realizar dicha alimentación a la antigüita, es decir chupando directamente el rojo líquido del cuello de sus suministradores, como quien se alimenta de leche de vaca.

En la cinta Cirque du Freak, El Aprendiz de Vampiro, basada en la obra del mencionado Darren Shane y con un título que naturalmente remite a la clásica cinta de Tod Browning, Freaks, filmada en el ya lejano año de 1932, aunque sin la vorágine de pasiones desbordadas que se muestran en esa primigenia y extraña cinta en blanco y negro, el director neoyorkino Paul Weitz, quien curiosamente es nieto de la actriz mexicana Lupita Tovar, nos muestra una versión edulcorada de la historia de dos adolescentes que, a partir de sus propias características personales, son enrolados por los respectivos diferentes bandos de chupasangres: los vampiros “civilizados”, liderados por Larten Crepsley (John C. Reilly), que se desempeña como maestro de ceremonias en el Cirque du Freaks, y los “vampaneses”, comandados por un obeso muy experto en magia negra. La lucha entre el bien y el mal, lo que quiera que signifique en tal contexto, alcanza incluso a las facciones entre los vampiros, cosa que no es tan novedosa en realidad, como lo han mostrado esas cintas de Blade o las de Inframundo entre otras.

La cinta de Weitz, quien dirigiera en el 99 la cinta American Pie, cuenta con un gran reparto: Ken Watanabe como Mr. Tall, Salma Hayek como la bella y barbuda Madame Truska, Willem Dafoe como Gavner Purl, y el citado John C. Reilly entre otros, todos en medio de una producción que no echa toda la carne al asador.

La historia es predecible, da la impresión de que no termina de arrancar, aunque cuenta con sus toques de humor y de romance, como el que se desarrolla entre Madame Truska y el vampiro Crepsley o entre Darren (Chris Massoglia) y la simpática Rebecca (Jessica Carlson). La versión que se exhibe en México, gracias al doblaje tal vez, tiene un cierto aire como de cinta de Disney dirigida a un público demasiado infantil.

No hay un alarde extraordinario de efectos especiales, y los que hay parecieran ser el resultado algo chabacano de trucos de circo más que evidentes, como el de la araña de Crepsley, la desmedida estatura de Mr. Tall (Watanabe), el crecimiento de las barbas de la Truska, los veloces desplazamientos de Crepsley, la generación de pequeños monstruos que recuerdan un poco a Gollum de El Señor de los Anillos, o los efectos y maquillaje propios de los demás freaks que aparecen en el Cirque.

El resultado general no augura que sea una cinta que produzca demasiadas emociones entre los adolescentes, como en el caso de la saga de Crepúsculo. Lo mejor de la cinta son las escenografías, oscuras y a ratos hasta siniestras, pero sin poder quitarse cierto aspecto superficial, como de plástico o de terror muy light. El acto de lealtad y generosidad que realiza Darren por su amigo Steve (Josh Hutcherson) se pierde por la propia dinámica de las relaciones entre vampiros y vampaneses.

Se trata de una cinta meramente para ver un rato a Salma, a Defoe, a C. Reilly y para pasar el rato y comer palomitas tranquilamente viendo esta comedia vampiresca un sábado por la tarde en compañía de la familia.

Thursday, November 12, 2009

Brüno


El gran desparpajo gay

Ricardo Martínez García

Ooops, como Britney Spears, Brüno lo vuelve a hacer. El estrambotiquísmo actor británico Sacha Baron Cohen vuelve a poner el dedo en la llaga de lo políticamente correcto con su nuevo personaje Brüno, un modisto austriaco gay que se esfuerza por abrirse camino en el mundo fashion internacional pero con desastrosos resultados.

Brüno es como una gran broma absurda, jocosa ciertamente a ratos, que se prolonga a lo largo de la cinta durante hora y media, que hace mofa de lo peor del mundo de la moda, del machismo, de las adopciones interraciales que tanto le gustan a los famosos, del deseo de triunfar a toda costa que el mundo moderno ha inoculado en estos seres humanos dispuestos a cualquier cosa (como permitir que sus pequeños hijos sean usados de cualquier modo, con tal de conseguir un trabajo en un comercial). Una broma así de larga resulta cansada.

Los personajes que forman el mundo de Brüno muestran una desparpajada sexualidad gay que rompe con los esquemas de las buenas conciencias, algo tan chocante para ciertas personas que resultan tan naturales sus reacciones como la de los visores del programa piloto que el modisto prepara con una supuesta entrevista con Harrison Ford, en su intento por alcanzar el éxito en Los Angeles, luego de que es puesto en la lista negra de los desfiles de modas.

El ácido humor de Sacha se centra sobre todo en la visión gay que su personaje tiene del mundo y de la vida. Es como el humor escatológico-sexoso-militar de Adam Sandler en No Te Metas Con Zohan, tan incisivo respecto a las incongruencias en la lucha entre palestinos e israelíes.

A propósito de lo anterior, uno de los momentos más angustiantes pero hilarantes de esta cinta es cuando Brüno sale vestido casi como judío ortodoxo ¡en Israel! y tiene que salir corriendo ante el acoso de algunos miembros de esa ala ultra conservadora del judaísmo.

Las escenas sexuales no son tan explícitas como en la clásica y divertida cinta gay Acóstándose con Perros (Wally White, 95) porque el tono de esta película dirigida por Larry Charles es casi como de un documental falso, que lo acerca naturalmente a Reli…qué?, del mismo director, en el momento en que se pretende que Brüno desea convertirse en un hombre heterosexual “porque eso” es lo que tienen en común los más grandes y exitosos actores de Hollywood, y para ello acude a un “convertidor” de gays religioso al que le coquetea de la manera más descarada, o como cuando el filme muestra cierto carácter exploratorio de la ideología social, al estilo que tanto le gusta a Michael Moore, y que Brüno hace patente al participar en un panel donde la mayoría del público es de raza negra y él hace alarde de su homosexualidad y de su descuidada adopción de un bebé, justamente afroamericano, llamando a los africanos afroamericanos “porque es lo políticamene correcto”. El público casi se lo come.

Si a ciertos espectadores les repugna ver a dos hombres besándose absténganse de ver esta cinta, o tal vez podrían preguntarse –como un mero ejercicio intelectual, se entiende- si detrás de su aspecto varonil no se oculta la necesidad de mantener en secreto una naturaleza menos masculina. Eso es al menos lo que Brüno no puede ocultar: que por más que luche por su heterosexualidad, su naturaleza al fin aflora.

Sacha Baron Cohen ha dado ingeniosas entrevistas para promover esta cinta, diciendo cosas como que el mayor aporte de Salma Hayek al mundo de la moda es lograr que todos los demás se vean bien vestidos a su lado. Es como para asarlo vivo, ¿no Salma?

Monday, November 09, 2009

Almas Pasajeras

¿Final inesperado?

Ricardo Martínez García

¿Hay alguna diferencia entre la vida de todos los días, común y corriente, y lo que viene después de nuestra muerte? No lo sabemos, ni tenemos forma de saberlo. Cualquier cosa que se suponga sobre eso es mera especulación. Y esa especulación ha dado para cualquier cantidad de argumentos cinematográficos.

Tal es el caso de Almas Pasajeras (Passengers, 08), del director y guionista norteamericano Rodrigo García. Claire Summers (Anne Hathaway) es una psicóloga a cargo de un grupo de pasajeros sobrevivientes de un accidente de avión. Algunos de ellos son renuentes a las sesiones e incluso se niegan a asistir. Tal es el caso de Eric (Patrick Wilson) que en lugar de sentirse mal acepta todo y pretende seguir con su vida normal.

Los otros pasajeros en terapia comienzan a recordar los eventos previos al accidente, por lo que Claire sospecha que la versión oficial –que presume un error del piloto, el cual murió en el accidente, convenientemente para la aerolínea- no es correcta y se lo hace saber a quien cree ser el representante de la aerolínea. A partir de ahí la cinta se convierte en algo que parece una historia de paranoia compartida entre los pasajeros sobrevivientes y su sicóloga, que al fin se enamora de Eric.

Todo parece indicar así que se trata de un conflicto de intereses por parte de la aerolínea y la necesidad de saber la verdad de lo ocurrido por parte de la psicóloga y su grupo con el fin de promover su aceptación. Por otro lado la pscióloga se siente culpable por “traspasar la línea ética” con uno de los pasajeros. El director García propone un final como quien prepara una gran broma, con una vuelta de tuerca que da un nuevo significado a toda la trama de la cinta.

Los parecidos con otras cintas son tan evidentes que el espectador no podrá dejar de hacer las correspondientes comparaciones. La actuación de la Hathaway es cada vez más sólida, convincente, contenida, además de su belleza y simpatía. Si la historia no tuviera esa vuelta de tuerca final haría preguntarse a más de uno ¿a dónde va esta historia? Su estreno en México habría sido óptimo el 2 de noviembre.

Thursday, October 22, 2009

Roberto Bolaño


En busca de Bolaño o de la obra de un autor de culto

Ricardo Martínez García

El mundo de los escritores noveles, pobres e inexpertos, completamente marginales, que apenas sobreviven en oscuras y sucias buhardillas, mal pagados en el mejor de los casos o explotados por revistas o periódicos de mala facha y de peor prestigio, en suma, el mundo de los escritores fracasados pero comprometidos hasta los huesos con la literatura, es un tema que aparece constante en los escritos de Roberto Bolaño.

Las ciudades de México, Barcelona, París, Londres, son escenarios típicos que dan sustancia a los relatos o novelas de Bolaño. El conocimiento de algunos barrios y calles populares –que parece haber recorrido una y otra vez- que tiene de esas ciudades introducen al lector en ambientes familiares, conocidos, que permiten su identificación plena tanto con lugares como con personajes.

El amor por la literatura lleva a los protagonistas –a la manera de modernos Ulises homéricos- por odiseas pletóricas de aventuras, de sufrimientos, de gozo, de experiencias vitales y humanas, a veces demasiado humanas. Los argumentos bolañescos son complejas ramificaciones dramáticas que se desprenden de un hilo conductor común: el gusto por escribir y por la vida misma.

El estilo sabroso y juvenil que desprenden de las narraciones de esos primeros escritores –a la vez personajes del escritor- al hablar del amor, de la libertad inconsciente del que tiene todo el tiempo del mundo para la literatura y para nada más, escritores que como buenos lectores de otros escritores como José Emilio Pacheco o José Agustín son llevados a extremos muy bien elaborados en novelas como Los Detectives Salvajes, 2666 o en relatos como Llamadas Telefónicas. Ese gusto que se desprende de la narración de personajes como Arturo Belano (alter ego de Bolaño, escritor chileno atormentado y trotamundos) o de Juan García Madero o Ulises Lima, o Leprince, que son personajes que revelan en sus odiseas la Odisea mayor del autor que se proyecta y se identifica en sus propios personajes, dotándolos de una tangible –por humana- realidad.

Bolaño es un creador de historias de escritores desaparecidos, escritores míticos, o generadores de escuelas o corrientes literarias (como el real visceralismo, hermano ficticio del infrarrealismo), escritores cultos y a la vez objetos de culto; es un creador de historias de lectores voraces capaces de enfrentar y vencer el hambre con tal de satisfacer su necesidad de lectura; Bolaño crea estudiosos que trabajan tras las pistas de algún escritor o escritora -como verdaderos detectives- del cual se han vuelto especialistas pero que se alcanzan a dar cuenta de que sus búsquedas no alcanzan a llenar sus propias vidas. Historias de vida que son inabarcables, en las que las vidas de los personajes se parecen tanto a las de su autor.

Roberto Bolaño nació en Santiago de Chile el 28 de abril de 1953. Vivió su infancia en esa ciudad y luego se mudó a la Ciudad de México en 1968, donde se convirtió en un lector voraz, asiduo visitante de bibliotecas públicas. Fue cuando decidió ser escritor. Tras un breve regreso a Chile, donde estuvo preso durante una semana, regresó a México y fundó una corriente literaria de vanguardia llamada infrarrealismo. Luego, decepcionado del mundo literario mexicano y de sus manejos, partió hacia El Salvador, a diferentes lugares de Europa y África, lugares en los que trabajó en muy diversos oficios. Finalmente decidió quedarse en España, donde pudo dedicarse exclusivamente a escribir, ganando cada vez mayores premios y reconocimiento.

Bolaño murió a causa de una insuficiencia hepática, el 14 de julio de 2003. Sus obras incluyen títulos como Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, La Senda de los Elefantes, Los perros románticos, La pista de hielo, La literatura nazi en América, Estrella Distante, Llamadas Telefónicas, Los Detectives Salvajes, Nocturno de Chile y 2666.

Tuesday, October 20, 2009

9


Mística versus tecnología

Ricardo Martínez García

En un mundo completamente destruido por la guerra, las creaciones tecnológicas con forma de máquinas robóticas tremendas, al principio utilizadas como armas contra otros humanos, se han vuelto contra sus creadores, obteniendo previsiblemente la victoria.

El científico creador de una súper máquina llamada Cerebro, luego de la traición de su gobierno y ejército (clara referencia a los gobiernos de corte fascista), se da cuenta de las escasas posibilidades de sobrevivencia del ser humano en esa guerra contra Cerebro, y entonces se ve obligado a hacer uso de viejos conocimientos de hechicería o misticismo (magia, en cualquier caso) para traspasar o transmutar partes de su espíritu a unos muñequitos con el fin de preservar esa última esperanza en el ser humano.

Con un argumento más parecido a Terminator 3 pero sin perder cercanía con ciertos aspectos de Coraline, 9 es una cinta escrita por Pamela Pettler, la guionista de El Cadaver de la Novia y La Casa de los Monstruos.

Dirigida por el debutante cineasta Shane Acker, la película es una historia animada y elaborada de manera soberbia, cuya originalidad radica, además de los estupendos diseños, en el aspecto místico mágico que resulta de usar la transmutación –entendida como el traslado de una energía o alma contenida en un cuerpo a cualquier otro material u objeto- para contrarrestar el peligro de la tecnología sin conciencia convertida en eficaz destructora del mundo.

En ese aspecto la cinta está más próxima a El Castillo Vagabundo, de Hayao Miyazaki (04) solo que con una visión mucho más compleja, siniestra y oscura, aunque ambas comparten aspectos humanos como la solidaridad, la amistad y la unión.

La cinta es producida por Tim Burton (que no necesita presentación), Timor Bekmambetov, el director ruso de Los vigilantes de la noche y Jim Lenley, productor ejecutivo de la estupenda cinta francesa La Escafandra y la Mariposa.

9 es el nombre del último de los muñecos que el científico creador de Cerebro ha construido y ha puesto en él lo último que le quedaba. Cada uno de esos muñecos lleva como nombre el número correspondiente a su confección. Están así el número 1 que es el viejo líder que se cree algo así como un sumo sacerdote que tiene que ser obedecido aunque a veces sus órdenes responden más al miedo que a otra cosa. Su guardia es el fortachón número 8, 6 es un artista gráfico, 2 es un inventor, 5 un especialista mecánico y 7 una intrépida guerrera. La animación de estos muñecos es tan buena que uno puede percibir sus ágiles y gráciles movimientos como si fueran pequeñas ardillas corriendo.

Las voces en inglés de estos simpáticos muñecos han corrido a cargo de Elijah Wood (9), Christopher Plummer (1), Jennifer Connelly (7), Martin Landau (2), Crispin Glover (6) y John C. Reilly (5).

Se trata sin duda de una cinta muy atractiva para el público infantil pero con grandes mensajes para los adultos. Así como Coraline, se volverá muy pronto una cinta clásica de la animación inteligente, cuyo mensaje es que la tecnología usada sin conciencia siempre caerá en la depravación, justamente porque carece de corazón o alma. No deje de verla.

Rec 2


Terror a la española 2

Ricardo Martínez García

En el año 2006 Jaume Balagueró y Paco Plaza realizaron una cinta que rozaba lo sublime y a la vez lo ridículo, con buenas caracterizaciones y un maquillaje correcto, tal era Rec, aunque la historia no fuera muy original. Ahora sin olvidarse del maquillaje correcto y buenos y sencillos efectos, ambos cineastas españoles sí se olvidan del aspecto sublime y se acercan peligrosamente al ridículo completo en Rec 2.

Si bien aquella primera cinta estaba más definida por su parentesco terrorífico-catastrófico con cintas como Exterminio (Boyle, 02) y otras, planteada en un ambiente claustrofóbico donde los protagonistas se las tenían que ver con un supuesto brote de algún tipo de feroz epidemia en un aislado edificio habitacional, y cuyo desenlace consistió en una atinada vuelta de tuerca al proponer que no era una epidemia sino la consecuencia de una enzima obtenida de la sangre de una niña, supuestamente poseída por algún demonio y que se había salido de control (?), otra cosa es arrancar en esta nueva cinta de esa misma premisa para desarrollar una trama con resultados inverosímiles y absurdos.

El resultado es una cinta gore voluntaria o involuntariamente cómica a ratos, con ligeras y probables referencias, se me ocurre, a Santo en la Venganza de la Momia de René Cardona (71) a El Exorcista de William Friedkin (73) y al Nosferatu de Werner Herzog (79). Más allá de esas probables referencias y los vaivenes de calidad que eso representaría, la cinta de Balagueró y Plaza –en la que abundan las muy españolas expresiones lingüísticas como hijo de puta, joder, mierda, etcétera- propone algo imposible y científicamente absurdo: encontrar la forma de sintetizar un espíritu maligno a partir de una sustancia material con el fin de fabricar un antídoto, como si el mal fuera algo tangible como la influenza o como un virus o algo parecido y que pudiera propagarse a través de una mordida. Es como pretender obtener la esencia del amor a partir de una muestra de sangre humana. El mal no es físico sino metafísico, lo mismo que el bien, el amor, el odio, etcétera. El bien y el mal son cuestiones de moralidad y espiritualidad, no de química o física.

Los personajes en la cinta están apenas esbozados, pero todo ocurre tan vertiginosamente que es difícil definirlos. Todos comparten la histeria, la desesperación, la angustia, una vez que se dan cuenta de que no tienen salida, de que se han metido en una trampa mortal y horrorosa. Esas sensaciones son amplificadas gracias a la técnica de filmación de cámara al hombro (igual que su antecesora), que refleja un punto de vista sumamente subjetivo.

En esta nueva cinta reaparece Ángela (Manuela Velasco) la periodista de aquel show de televisión llamado “Mientras usted duerme” en el mismo papel pero con un protagonismo algo más trascendente que aquel de la cinta anterior, ahora sin gritos histéricos ni locuras exageradas, pero que la aproximan al papel realizado por Linda Blair, que tan famosa la hiciera en la mencionada cinta de William Friedkin, aunque esta vez va un poco más allá.

Si usted vio la cinta anterior, tal vez tenga curiosidad de ver esta secuela que, a mi gusto, no es mejor que la primera.

Thursday, October 15, 2009

Sector 9


Fascismo y ciencia ficción

Ricardo Martínez García

El lugar: Sudáfrica (sede del próximo mundial de futbol y conocido país donde se produjo el infame apartheid o segregación política, económica, social y racial de parte de la raza blanca de los Bóeres hacia la raza negra nativa), la situación: una enorme nave extraterrestre averiada se estaciona sobre Johanesburgo, lleva ahí más de 20 años y la tripulación que traía vive hacinada en un horrible ghetto llamado Sector 9. Son casi dos millones de “langostinos” como peyorativamente los llaman los miembros de la Multi National Union (MNU), una especie de confederación de naciones.

La presencia de estos langostinos extraterrestres es tolerada por supuestas “razones humanitarias” pero viven en condiciones más que miserables; nadie sabe para qué llegaron a la Tierra o cuál era su misión, simplemente están ahí, sin integrarse, sin trabajar (a diferencia de lo que cualquier grupo de migrantes desea justamente al migrar, con los cuales pudieran ser comparados estos extraterrestres), siendo objeto de segregación y represión por unos humanos hipócritas y facciosos –los nigerianos controladores de las apuestas, la prostitución y otras lindezas, los empresarios que ven oportunidades de lucrar en cualquier situación que se presenta, los gobiernos represores que desean mantener a toda costa el control sobre la población o las propias buenas sociedades que se desentienden de los problemas “sociales” y sólo muestran indiferencia.

Esta cinta, dirigida por Neill Blomkamp y producida por Peter Jackson, el famoso director de la trilogía de El Señor de los Anillos, es una metáfora de las relaciones que se producen con los extraños, sean migrantes o –en este caso- los ficticios extraterrestres. La discriminación, la segregación, los abusos, el sentimiento de superioridad siempre emergen cuando hay un grupo que se apodera del control. En este caso el MNU (especie de ONU pero de carácter empresarial), es el organismo que decide trasladar, quién sabe por qué, a los extraterrestres hacia un lugar en peores condiciones aún. En esta infame labor de desalojo Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), el responsable de la operación, se infecta de algo y este hecho le cambiará la existencia. La vida de Wikus se convierte en una pesadilla kafkiana en la que pasa a ser objeto de una feroz persecución.

No todos los extraterrestres que se muestran en la cinta son (inexplicablemente) poco menos que cavernícolas y eso lo descubrirá Wikus con base en el sudor y la sangre. El desenlace será feliz para algunos y trágico para otros.

Abrevando de cintas como Starship Troopers (Verhoeven, 97) por el tipo de extraterrestres y la forma militar de tratarlos, de Distrito 13 (Morel, 04) por el encierro obligatorio, las negras intenciones de los gobernantes y los grupos que se disputan la organización delictiva, o de los Hombres X (Singer, 00) por la segregación y experimentación a las que son expuestos algunos de sus miembros, Sector 9 hace de los extraterrestres el objeto de cierta codicia por parte de los empresarios que anhelan sus armas, o de aquellos grupos menos globales pero igual de voraces que desean el poder de sus extraños cuerpos a través de ritos extraños.

La información que ofrece la cinta al inicio es como la de los conocidos noticieros que hablan de los conflictos de guerra: espectaculares, vertiginosos y confusos, que apenas si alcanzan para dar un contexto a lo que el espectador ve, desde la comodidad de su hogar. Esa parte puede cansar al espectador, pero el drama humano-extraterrestre es bastante interesante y la historia de Wikus y sus nuevos amigos vale la pena.

Friday, October 09, 2009

Bastardos sin Gloria


Tarantino y su visión ficticia de la historia

Ricardo Martínez García

Bastardos sin Gloria representa la consumación definitiva de Tarantino como un cineasta de culto. Esta historia ficción es un ejercicio grandioso y gozoso pleno de imaginación que mezcla elementos del western, el thriller psicológico, el mejor cine de espías en guerra y además una reflexión sobre la importancia y el papel del cine en la difusión de las ideas y como excelente canal para la diversión y la catarsis emocional e histórica.

Quentin Tarantino presenta en Bastardos sin Gloria un filme clásico e intenso, intrigante, que exige la atención total del espectador, al nivel de la famosa Pulp Fiction. La trama, compleja pero excelentemente estructurada, está ambientada en la Francia de 1944, ocupada por los alemanes en plena Segunda Guerra Mundial; Tarantino nos ofrece la fantástica historia de la existencia de un pequeño escuadrón cazador de nazis llamados los Bastardos. Este escuadrón es comandado por el teniente Aldo el apache Raine (Brad Pitt, en plan estupendo) y su objetivo principal es darle muerte a todo alemán que lleve el uniforme nazi. En su grupo hay un psicópata, el sargento Hugo Stiglitz (personaje al parecer nombrado así porque a Tarantino le gustó el del actor mexicano), y otros salvajes soldados que están dispuestos a todo por las cabelleras nazis.

La contraparte de Raine es el coronel Hans Landa (un sobresaliente Christopher Waltz, actorazo que se luce hablando en alemán, inglés, francés e italiano de manera perfecta) oficial de las SS encargado de buscar a los judíos franceses que se ocultan en la campiña en casas de buenos vecinos. Landa es culto, inteligente y despiadado, con cierto toque de humor, justo como le gustan los personajes a Tarantino. Landa se considera más un detective que un soldado, y en realidad así lo muestra su labor para encontrar judíos.

En la primera parte de la cinta Tarantino se demora algo más de lo necesario, pero lo hace para llevar la tensión psicológica al máximo. Un granjero recibe la visita de Landa, éste le habla en francés y luego en inglés, lo acorrala y le hace confesar que en efecto oculta a una familia judía. De ese encuentro sólo sobrevivirá Shosanna, a la que años después, en el 45, se encontrará Landa sin reconocerla.

Tanto para elegir a personajes, diálogos, actores y música Tarantino es algo especial y sumamente atinado, no solo en el caso de Pitt y Waltz. Basta recordar la inclusión en algunas de sus cintas de actores como Harvey Keitel, Samuel L. Jackson, Bruce Willis, John Travolta, David Carradine, Umma Thurman, y ver ahora a la francesa Mèlanie Laurent (a quien se le vio estupenda en El Cuarto de los Muertos, cinta exhibida en el reciente 13º Tour de Cine Francés), o a la alemana Diane Kruger (quien acompaña a Nicolas Cage en El Tesoro Perdido 1 y2), ambas actrices verdaderamente bellas y talentosas en los papeles de Shosanna Dreyfus y Bridget von Hammersmark respectivamente, o a actores como Eli Roth (el sargento Donnie Donowitz), Michael Fassbender (el teniente Archie Hicox) y hasta Mike Myers en un papel serio como el general Ed Fenech, para darnos cuenta de que uno de los talentos principales de Tarantino es de saber elegir a sus actores.

En esta película de historia ficción Tarantino no está interesado en una crítica social tanto como en mostrar, a la manera de un crisol dramático un argumento en el que los sentimientos inmanentes de los personajes, propios del maniqueo ideario norteamericano, generan naturalmente simpatía hacia el lado políticamente correcto. No sería demasiado extraño que alguna comunidad judía norteamericana intentara convertir a Tarantino a su fe.

Sin dejar de hacer un pequeño señalamiento sobre el dominio judío en la industria cinematográfica en Hollywood, las acciones de los personajes de Tarantino, comandados por el teniente Aldo y secundados por Shosanna y Marcel (Jacky Ido), representan una catarsis al trauma producido por a persecución y sacrificio de millones de judíos por parte del régimen nazi. Es de hecho una catarsis llevada algo más allá de la descarga o liberación de emociones, pues se convierte en salvaje y a la vez cómico sadismo por momentos.

A Tarantino no le llama demasiado la atención proponer verdaderas interpretaciones de historia; con él el contexto histórico se mantiene al mínimo de la teorización. Habría sido interesante por ejemplo ver al teniente Aldo rechazar cualquier tratado para firmar la paz, aduciendo que los Estados Unidos tenían a todo lo que daba la industria militar en ese momento. Bisnes son bisnes.

Ambientada musicalmente a ratos a la manera de su admirado Sergio Leone y con varias piezas de quien fuera su músico de cabecera, Ennio Morricone, también resulta sumamente agradable oír a David Bowie y su Cat People y una que otra pieza de Charles Berstein, del quinto Beatle Billy Preston o de la cantante y actriz Samantha Shelton.

Inglorious Basterds es tal vez la mejor película de Tarantino hasta ahora, director que no es muy prolífico y ha tenido algunos desaguisados con la taquilla, como por ejemplo con su poco afortunada cinta Jackie Brown. Esta nueva cinta es una pieza madura, que muestra lo que ha ido avanzando el director en su arte y en su trabajo. Sin duda una película interesante pero que sobre todo mantiene cierto tipo de sonrisa irónica en más de un espectador, divertido por la manera en que maneja los personajes.

Hay una escena en la que mientras ambos ven el estreno de la cinta "El orgullo de la Nación", Hitler (Martin Wuttke) le dice a Josef Goebbels (Sylvester Groth) que ese trabajo "es tu mejor cinta", mientras el público aplaude a rabiar. Si pensáramos que Hitler es la crítica de cine y Goebbels es Tarantino, mientras que el público es aquel al que va dirigida la cinta, tanto para manipularla como para divertirla, menos para ilustrarla, el modo en el que se incendia la sala ¿qué tipo de metáfora indicaría? No puede dejar de ver esta cinta.

Wednesday, October 07, 2009

El exorcismo de Dorothy Mills


La personalidad de los muertos

Ricardo Martínez García

En una pequeña comunidad rural muy cerrada, dominada por una peculiar religiosidad y aparente unión, enclavada en algún húmedo y verde lugar de las costas irlandesas, una adolescente es sorprendida maltratando a un niño a su cuidado. Para determinar qué pasó, se pide la intervención de una psiquiatra que examine a la chica. Así comienza El Exorcismo de Dorthy Mills (Dorothy Mills, 08) de la directora francesa Agnès Merlet.

En una mini sociedad, tan cerrada, las creencias y los prejuicios son el pan de cada día. Éstos afloran a cada paso, o al menos es lo que nota la psiquiatra Jane Morton (la bellísima actriz holandesa Carice Van Houten), quien es la encargada de examinar a Dorothy Mills (Jenn Murray, excelente actriz), una adolescente que muestra signos de personalidad múltiple.

Nada más comenzar las investigaciones del caso, Morton comienza a notar una general actitud negativa hacia su trabajo, o hacia lo que su ciencia “representa”. Pronto descubre que lo que tiene Dorothy es algo auténticamente patológico pero también que hay algo genuinamente paranormal en ella.

Dorothy es como un imán o un objeto que concentra cierto tipo de energías, sobre todo de gente que ya ha muerto. Esto lo saben los lugareños, quienes se aprovechan de ella para realizar actos deleznables a sus costillas. Pero lo que realmente descubre la psiquiatra Morton, y con ella la mayoría de los pobladores, es el grado de hipocresía que se oculta en algunos de los ellos, quienes amparados en su modo obtuso de entender la religión, no son capaces de reconocer sus propias culpas.

Esta pequeña población no sabe ni reconoce otra ley que la del pastor Ross (Gary Lewis), quien desviando completamente su labor pastoral dirige ciertos ritos excesivos con Dorothy como víctima propiciatoria. Es interesante el simbolismo de las ovejas muertas por manos desconocidas, es como si fueran los propios habitantes de ese pueblo muertos a manos de la maldad inconsciente, en una metáfora muy intensa.

En esta cinta no hay un exorcismo como tal, cosa que sí ocurre en El Exorcista (William Friedkin, 73) o El exorcismo de Emily Rose (Scott Derrickson, 05), aunque ésta última ya tratando el asunto más del lado psicológico. No hay efectos especiales espectaculares, pasos de la araña invertidos ni nada de eso. Lo que sí hay es la muestra de las relaciones y acciones de estos pobladores, bárbaros y violentos a ratos, cerrados y con costumbres locales muy acentuadas, más como en la cinta Zona de Guerra (Tim Roth, 99), cuya estética visual con paisajes y temática rural la colocan más cerca de Dorothy Mills que las dos anteriores.

En un juego de reflejos, la doctora Morton, o su personalidad adoptada por Dorothy, reconoce con su esposo la dificultad del caso, pero no se arrepiente de nada de lo ocurrido en aquella población (¿cómo saber si ella no murió en el primer incidente al que se enfrentó ahí, y luego entrevistó a gente muerta que no sabía que lo estaba, tal como si fueran personajes rulfianos al estilo de Pedro Páramo?). El esposo, también doctor, la invita a abandonar el cuerpo de Dorothy, que parece quedar libre al fin de sus personalidades múltiples. Interesante película, que no es de terror pero sí de una ciencia que es rebasada por lo paranormal.

Monday, October 05, 2009

Identidad Sustituta


Vidas Reemplazadas

Ricardo Martínez García

En un mundo en el que los seres humanos han decidido quedarse en casa y mandar a trabajar a su sustituto robot humanoide, que tiene mucho mejor aspecto físico que el que jamás tendría el humano original pues es algo así como su avatar, la vida y la sociedad dejan de ser lo que han sido para formar una sociedad en apariencia perfecta pero que está esencialmente aislada. Tal es la premisa de esta cinta de ficción, Identidad Sustituta, que es una adaptación de la novela gráfica de Robert Venditti y está dirigida por el director Jonathan Mostow, responsable también de Terminator 3.

La vida que viven estos robots sustitutos le ahorra a los verdaderos humanos –todos ellos enclaustrados en sus casas, con aspectos desaliñados- el dolor, el sufrimiento, las imperfecciones, las incapacidades, pero también los sentimientos, el placer, el goce, el disfrute de esa vida que les han vendido como si fuera el estado ideal del ser humano. Todo parece perfecto, hasta que se descubre un asesinato, el cual será investigado por el agente del FBI Harvey Greer (Bruce Willis, excelente), o mejor dicho por su sustituto.

La trama gira en torno a la deshumanización paulatina que ciertos avances tecnológicos producen en la sociedad. La compañía VSI (Virtual Self Industries) es la encargada del diseño, fabricación y venta de estos sustitutos o Surrogates que ahorran infinidad de trabajos y defectos a los humanos. Su creador, Canter (James Cromwell) reniega de su creación –los surrogates- luego de que alguien asesina al sustituto de su hijo, asesinando también al original a través de un arma especial.

Las semejanzas con cintas como Yo Robot son evidentes aunque en el filme de Mostow los sustitutos son robots comandados a distancia por sus dueños, de quienes son fabricados a su imagen y semejanza, cosa que en la cinta de Alex Proyas ni siquiera se plantea, pues los robots se saben robots, o al menos algunos cuentan con algo parecido a la conciencia.

La semejanza va más al estilo de la clásica de ciencia ficción Blade Runner (Scott, 82), cinta en la que los robots tienen formas y figuras muy humanizadas, perfectas e ideales (basta recordar a los personajes de Sean Young o Rutger Hauer), que cuentan con una identidad propia aunque artificial y algunos ni siquiera se saben robots. En Identidad Sustituta, los robots no tienen conciencia propia pues es la mente del dueño la que los dirige. Y ahí está el problema, pues al disponer de esos hermosos cuerpos súper fuertes y capacidades enormes, casi ningún ser humano quiere volver a andar por la vida con su propio cuerpo que envejece y se debilita con el tiempo. Esto lo entiende el agente Greer, que al ver destruido su sustituto no le queda de otra más que volver a usar su viejo y auténtico cuerpo. Y realiza un acto completamente arbitrario y totalitario.

El equipo realizador de esta cinta, Mostow, Michael Ferris y John Brancatto, que trabajó anteriormente en Terminator 3, ofrece así una reflexión crítica al enajenamiento tecnológico que pudiera alcanzar a vivir la humanidad si realmente las máquinas llegaran a hacer todo por ella.

Wednesday, September 30, 2009

Terror en la Antártida


Blancura Extrema
Ricardo Martínez García
Que nadie se confunda: el título original de esta cinta dirigida por Dominic Sena es Whiteout (09), algo así como blancura extrema. Pero de terror en la Antártida hay muy poco o nada. Lo que sí hay son ciertos momentos de suspenso, de angustia claustrofóbica, de desamparo ante el tremendo frío del Polo Sur, que solo muestran la fragilidad del ser humano en un ambiente totalmente extremo.

Carrie Stetko (la guapísima Kate Beckinsale, la vampira buena de Inframundo) es una marshal de los Estados Unidos asignada a la estación internacional de investigación científica enclavada en el corazón de la Antártida. Poco antes de terminar su periodo de dos años en el gélido lugar, ocurren una serie de hallazgos que le impedirán marcharse. No es una policía muy perspicaz, amén de que carga con un trauma causado por una traición laboral.

Basada en la serie de novelas gráficas de Greg Rucka, la cinta tiene buen ritmo, genera en principio cierto suspenso, que por supuesto nunca se convierte en terror. Carrie comienza su investigación con la identificación del cadáver de un geólogo, miembro de un equipo que no se sabe dónde está. Ocurre que este equipo se topó con un viejo avión ruso caído precisamente en lo más hondo de la Antártida y con cierto tipo de cargamento peligroso que despierta la codicia de las personas más insospechadas. Es la historia de siempre: se confía en quien menos se debería.

La hermosa y carismática actriz británica Beckinsale luce mucho cada vez que aparece en pantalla, pero esto no es suficiente para disfrazar algunas deficiencias argumentativas de esta cinta llena de efectos especiales con mucha nieve y hielo y que no termina de cuajar como una película policiaca, de suspense o como un thriller. Stetko es un personaje un tanto inverosímil, pues luego de estar dos años en la base ártica, se aprende a no descuidarse con el frío, como le ocurre a ella al salir al exterior de la base sin sus guantes al ser perseguida por el maloso, olvidando que ella va armada. Los papeles se invierten cómicamente: el malo persigue a la policía armado con un piolet.

La cinta está aderezada con un poco de aventura, de hermosos paisajes montañosos, de aparente e incipiente romance, de traiciones, de lealtades y sorpresas, de situaciones generadas por la ambición de quien tal vez debería tener superadas sus necesidades.

La película comienza prometiendo mucho, pero el modo en que se desarrollan las acciones es un poco defraudante. Lo interesante tal vez hubiera sido ver cómo pasaban el tiempo de espera los que se ven obligados a quedarse en la base.

La Transmisión


Ondas peligrosas

Ricardo Martínez García

La transmisión (The Signal, 07) es una cinta dirigida por tres directores, Jacob Gentry, David Bruckner y Dan Bush, en la que desde diferentes enfoques se muestra lo peligroso que es para el género humano estar expuesto constantemente a las transmisiones de esa “caja idiota” o “ventana al mundo” que es la televisión.

Esta película es un ejercicio casi psciosocial que muestra los efectos perniciosos, exagerados y estrambóticos, de acuerdo con el estilo personal de los directores, de una sociedad acostumbrada a vivir y convivir con la pantalla televisiva durante gran parte del día. La premisa de la cinta supone a la mayoría de las personas completamente bajo la inlfuencia –no influenza- del efecto hipnótico y canceroso sobre las mentes de los telespectadores, que los lleva a enloquecer y a volverse asesinos brutales.

Ben y Mya (los desconocidos Justin Welborn y Anessa Ramsey) son unos amantes que se tienen que separar pues ella debe regresar con su esposo Lewis (A. J. Bowen), ella no se puede comunicar por teléfono a su casa, la televisión de Ben muestra extrañas distorsiones, en la calle alguien trata de acercarse a ella y al llegar a su departamento otras actúan de forma extraña, pero sobre todo, en todos lados las televisiones muestran las mismas imágenes distorsionadas cuyo efecto en los espectadores son espeluznantes.

La cinta está dividida en tres partes, tal vez una correspondiente a cada uno de los directores, cada una con diferentes resultados. La primera parte plantea muy bien la trama, con una visión apocalíptica, oscura, de las consecuencias nefastas de esa “señal” transmitida por la televisión. Esa señal hace de los humanos paranoicos criminales violentos. Hasta ahí va todo bien, el recuerdo de cintas como Soy Leyenda (Francis Lawrence, 07), Resident Evil: Extinction (Russel Mulcahy, 07), o Daybreakers (Michael Spierig, 07), está presente en la cinta. Pero la segunta parte, o Transmisión 2, sale de la lógica anterior y convierte la cinta en una caricatura gore, sangrienta, y con pretensiones de comedia siniestra, lográndolo a ratos a costa de no tomarse en serio más. La tercera parte vuelve a retomar el hilo de la primera y juega aún más con el elemento psicológico. Las alucinaciones inducidas por estas ondas hertizianas que sufren los personajes los hacen confundir qué aspectos son reales o cuáles no.

Lo que es realmente absurdo es que los personajes se machaquen unos a otros y a la escena siguiente están como si nada, o la comicidad voluntaria que hace referencia a otras cintas, como la escena donde una cabeza cercenada vuelve a la vida con el simple procedimiento de conectar unas terminales eléctricas a las sienes, como si fuera el androide de la película Alien (Ridley Scott, 79).

La extrema violencia de Lewis, el esposo de Mya, que lo hace acreedor con justicia del título de “monstruo celoso”, es lo que hace que esta cinta gore-cómica-apocalíptica no sea apta para niños ni adolescentes. Si usted gusta de las cintas tipo B llenas de sangre y con cierto grado de ilógica en los detalles no se la pierda.

Tuesday, September 29, 2009

El Gato con Botas


Clásico pero diferente

Ricardo Martínez García

La historia de un gato muy astuto que se las arregla con mil trucos y un poco de magia para ayudar a su joven y pobre amo a conseguir casarse con la princesa de su reino, historia creada por el escritor francés Charles Perrault (1628-1703), es llevada a la pantalla grande por los directores Jérôme Deschamps, Pascal Hérold y Macha Makeieff, en una coproducción francesa, belga y suiza.

Los dibujos animados son bastante buenos pero no mejores que lo que se ha visto en las cintas de Pixar o Disney. Las escenografías, creadas por el Studio Delacave de Pascal Hérold, ofrecen un resultado magnífico del uso de la tercera dimensión, además de una estética visual con imágenes llenas de formas y colores que a veces recuerda ciertas etapas muy impresionista, a veces renacentista o barroca, que son el resultado de una técnica de filmación llamada Key Frame.

Los efectos especiales y la animación son el resultado de dos años de trabajo en el Estudio de Duran con una tecnología especial en “rendu” de tiempo real y alta definición desarrollada en conjunto con la sociedad Nadeo, la cual ofrece una especial cualidad de realidad, aunque los personajes indefectiblemente recuerdan a los presentados en Shrek por sus actitudes y figuras.

El desarrollo argumentativo no es muy claro que digamos, pareciera que la historia no termina de arrancar cuando de pronto llega a su fin la cinta. Hay por otra parte un estilo dramático fuertemente inspirado en la ópera y el teatro en el que abundan los cantos y las coreografías muy marcadas, debido al trabajo en estos campos de los directores Deschamps y Makeieff; el manejo de los personajes resulta interesante, por ejemplo el propio Gato, que se esfuerza por ser simpático, desenvuelto e hiperactivo y un poco mentirosón pero bien intencionado, el doctor Marcelo, un chimpancé tecladista que toca tonadas graciosas en los momentos más álgidos, el Ogro dueño de un castillo que cuando se enoja se convierte en pulpo pero que en realidad quisiera convertirse en algo más delicado, además del detestable chambelán de los reyes, que ante la indolencia de sus amos decide actuar por su parte.

Pierre, el amo adolescente del Gato e hijo de un molinero, carece de gracia pues al parecer se limita a dejar hacer lo que el gato le propone. La princesa de la cual se enamora, por el contrario, es una verdadera chispa: baila y canta muy bien tanto melodías populares como arias operísticas, además de que se deja ver en sitios a donde se supone no van los nobles.

La realización musical de Juliette Deschamps es digna de resaltar, es de lo mejor de la cinta. La historia es la conocida del tipo pobre que se enamora de la rica con base en ciertos pequeños engaños. Artísticamente es muy buena, pero no es una cinta muy original en ciertas otras áreas. No obstante, vale la pena ver este producto de animación europea, puede funcionar con ciertos sectores infantiles.

Tuesday, September 22, 2009

Transsiberian


Pasiones en el Expreso de Medianoche

Ricardo Martínez García

El director Brad Anderson entrega en El Expreso de Medianoche (poco que ver con el título original Transsiberian, y que además refiere injustificadamente a la cinta de Alan Parker de 1978, Midnight Express) un thriller combinado con una movie road que lleva al espectador por los maravillosos bosques y tundras que el mítico tren atraviesa en su larguísimo camino desde Pekín hasta Moscú.

Un matrimonio en misión religiosa en China formado por el simpático Roy (Woody Harrelson) y

la taciturna Jessie (Emily Mortimer) deben regresar a los Estados Unidos, pero antes deciden hacer un viaje en el Transiberiano en busca de un poco de aventura, sin saber que encontrarán algo más que eso. El viaje les proporciona la posibilidad de conocer gente diferente, conocer a su pareja y finalmente a sí mismos. Entre aquellos con los que entran en contacto se encuentra una pareja formada por el bien parecido español Carlos (Eduardo Noriega, en un personaje que recuerda un poco al que hizo en Tesis, 96) y Abby (Kate Mara), que a todas luces tienen algo extraño: él con una actitud demasiado desenvuelta y hasta maliciosa y ella reservada y tímida.

La trama se desarrolla al principio como en cualquier viaje largo, pero durante el trayecto afloran las pasiones, las debilidades, las inseguridades. Jessie y Carlos son los antagonistas principales en esta lucha pasional, con resultados insospechados. Hay aquí también una historia muy conocida por los mexicanos sobre el tráfico de drogas y la corrupción policiaca, en la que de pronto se encuentran inmiscuidos tanto Roy como su esposa.

El muy versátil actor inglés Ben Kingsely, ganador del Oscar por su trabajo en la cinta de 1982 Ghandi, interpreta a un detective de narcóticos ruso, el oficial Grinko, que hace ver su suerte a Jessie, al llevarla al límite de sus emociones.

Anderson maneja muy bien las tensiones humanas y el ritmo, dando como resultado una película interesante y a la vez realista. Muestra cierta parte de la condición humana de manera cruda, como la imprevisibilidad de la actitud de los personajes, sobre todo hablando de las dos parejas, que se supone se conocen, pero es bastante previsible al mostrar la corrupción de los sistemas policiacos dedicados a la lucha antidrogas. Es decepcionante ver cómo miente la gente, y cómo otros son demasiado ingenuos al enfrentarse a situaciones límite.

La moraleja tal vez sería que uno no debe confiar en la policía rusa ni china y si a esas vamos, mexicana o de cualquier lugar, y menos si es de narcóticos.

Monday, September 21, 2009

¿Quién es el verdadero rey del pop?


En busca del heredero del rey del pop

Ricardo Martínez García

Quincy Jones, el multipremiado, mítico y excelso productor y compositor musical dijo, en una entrevista reciente al periodista Iker Seisdedos del Diario El País (14/09/09), que Michael Jackson no tenía tanto talento como los verdaderos grandes, que jugaba en otra liga (inferior) a gente como Frank Sinatra, Aretha Franklin, Louis Armstrong, Nat King Cole y Ray Charles. A pesar de la verosimilitud de sus palabras, el imaginario popular considera a Jackson dueño de un pedestal difícil de ignorar. ¿Era en verdad tan bueno Michael como para merecer el título del rey del pop?

La industria musical, léase EMI, Warner, Sony Music, Universal y algunas otras que se han ido quedando en el camino como las absorbidas Polygram y BMG, se han distinguido siempre por estar al pendiente de los mejores instrumentos mercadotécnicos, siempre en busca de la mejor frase de promoción (como “el rey” o “la reina” del pop). Michael combinó su talento más que suficiente con su ascendencia en la industria gracias al éxito de su álbum Thriller (82), el cual pasa por ser el que más copias ha vendido en esta industria.

Michael Jackson fue todo un fenómeno musical, sobre todo con los tres discos producidos por Jones, discos de los más exitosos de todos los tiempos, Off The Wall, Thriller y Bad, pero también fue un sonoro éxito mediático y comercial, todo lo cual lo lanzó al Partenón de los grandes músicos del rock y del pop pero no del jazz, que está a otro nivel, de acuerdo con Jones.

El éxito que alcanzó Jackson, no obstante, no puede ser comparado con el que tuvieron y siguen teniendo los Beatles, por ejemplo, que continúan como todo un icono de la música popular y que difícilmente podrán ser superados. Convertidos en una especie de franquicia músico-comercial, con ventas que superan los mil millones de discos vendidos hasta ahora y con ediciones especiales de sus pistas, con las llamadas Antologías, el álbum 1 y las recientes remasterizaciones a todos sus discos y que se venden en la colección The Beatles Stereo Box Set, a un costo de más de cuatro mil pesos, los Beatles siguen siendo los reyes del pop (y del mercado).

Tal vez alguien dirá que la grandeza de los Beatles ha quedado en los terrenos de lo mítico legendario. Tampoco puede el éxito de Jackson compararse con el que tuvo El Rey del Rock, Elvis Presley, quien de acuerdo con las certificaciones de sus discos vendidos está en segundo lugar con trescientos millones de discos, entre reediciones y antologías.

Si queremos encontrar en la actualidad a un compositor o grupo que tenga la suficiente presencia escénica musical y/o además con grandes composiciones y un éxito comercial sobresaliente, tal vez tengamos que buscar en otros sitios.

Algunos súper grupos que siguen en activo como Depeche Mode, Pet Shop Boys, el mismo McCartney o Whitney Houston han superado la barrera de los cien millones de discos vendidos. Todos estos con grandes y ya largas historias musicales y comerciales.

En las listas tipo top tens de Billboard o Soundscan se encuentran constantemente a artistas como Jay Z, Shakira (quienes han vendido más de 50 millones de discos), Black Eyed Peas, y otros. Pero como lo consignan algunos portales de internet como rollingstone.com, podrá el rapero Jay Z ganar una batalla por las listas de popularidad, pero los Beatles siguen siendo los reyes al permanecer por cuatro décadas como los número 1.

Si consideramos los sencillos que alcanzaron las mejores posiciones en los listados de popularidad, sencillamente no hay comparación: los Beatles superan ampliamente a Jackson. Pero estos datos no nos dicen quién o quiénes pueden ser los artistas vivos considerados como los reyes del rock pop actual.

¿Podrían Madonna, o Jennifer Lopez, o Shakira, el nuevo ídolo hecho en Cuba Juanes, Oasis, los Rolling Stones (que están en cuarto lugar de las listas de ventas), Wilco, ser los reyes del pop? El mero criterio de contabilizar los discos vendidos no parece ayudar pues hay más elementos a considerar.

El periodista Iñigo López señala en un artículo de El País (Nadie después de los Beatles, 20/09/09) que en el pop, “mientras las multinacionales imponían sus criterios con ayuda de la publicidad era más cómodo y rentable fijar los recursos en unos pocos músicos, condenando al resto a la semiindigencia” pero con las herramientas actuales de internet que posibilitan bajar y compartir música gratis, ahora “los pequeños ya no lo son tanto y los grandes lo son menos”.

Comercialización, distribución, popularidad y producción son aparentemente elementos prioritarios para designar a un rey o reyes del pop, pero estos elementos dependen de lo novedoso de las propuestas musicales, de la calidad de composición y ejecución (para no hablar de los arreglos musicales, que pueden hacer oír maravillosamente un álbum en estudio pero la gente se decepciona al oírlos en vivo).

Conciertos como el de Supertramp en París en 1979 (que algunos catalogan como grupo de rock progresivo), el de Status Quo en el Apollo Theater en 1977 (grupo de hard rock), la serie de presentaciones de los Tindersticks (grupo inclasificable) en el Institute of Contemporary Arts de Londres (del 5 al 9 de noviembre de 1996) o los de los Rolling Stones filmados y presentados en un documental por Martin Scorsese, Shine a Light (08) son algunas muestras mínimas de conciertos de ejecuciones excelentes. Salvo los Rolling Stones casi ninguno de los citados podría ser considerado grupo rey del pop, aunque los géneros musicales son lo suficientemente flexibles.

Lo que sí queda claro es que los auténticos reyes no solo del pop sino de cualquier género son los dueños de las compañías discográficas, que constituyen el verdadero negocio musical. Para qué nos hacemos bolas, aquellos grupos pop que son de nuestra preferencia, mas aquellos que lleguemos a conocer (hay que mantener una actitud musicalmente abierta ante todo), son a fin de cuentas los que debemos considerar en nuestro ideario popular como los reyes del pop.

El mero hecho de hablar de un o unos reyes del pop es hacerle el juego a las estrategias mercadotécnicas de las discográficas, el hacer popular masivamente a quien por x o y circunstancias –incluso por talento- llega a la cúspide. Pero ninguno como los Beatles: ¡a comprar los remasterizados!

Friday, September 04, 2009

La casa de las mariposas negras


Trauma y sanación

Ricardo Martínez García

Con la presencia de las embajadoras en México de Suecia y Finlandia, así como del embajador de Dinamarca, se inauguró en la Cineteca Nacional la Semana de Cine Nórdico con la cinta La casa de las mariposas negras, basada en la novela homónima de la escritora Leena Lander.

Juhani (Niilo Syväoja) es un chico de trece años que luego de la desintegración de su familia, pasa de custodia en custodia hasta llegar a La isla, una especie de reformatorio para adolescentes a cargo de Olavi (Tommi Korpela), rígido y severo instructor y profesor.

La vida en la Isla le depara cosas agradables y desagradables, pero al fin le permite cierta paz a Juhani. No obstante ocurren situaciones insospechadas que hacen que Juhani se enfrente a los traumas poco claros que tuvo en la infancia, los cuales comienza a resolver a la par de acontecimientos como la infidelidad de la esposa de Olavi y la brutalidad de su amante.

Olavi se preocupa realmente por el futuro de los chicos a su custodia, pero comienza a tener problemas de solvencia cuando le anuncian que el Departamento Social retirará su apoyo financiero. Olavi decide probar suerte con la cosecha de gusanos de seda, pero los acontecimientos humanos pasionales dentro de su pequeña comunidad lo rebasan y su proyecto queda en eso.

A través de flashbacks el director Dome Karukoski reconstruye la naturaleza de los traumas infantiles de Juhani y la razón de la desintegración de su familia. Estos elementos harían las delicias de cualquier profesional de la psicología.

La premisa de la cinta parece ser que nadie es completamente malo o bueno, que nadie escapa de las tentaciones o de las pasiones, que el rango de actitudes humanas es más de lo que se nos enseña como lo correcto. Aunque siempre hay quien se rige por su instintos brutales, o hay quien no actúa precisamente por no tener solucionados sus problemas.

La fotografía es precisa, casi impersonal; el tono general de la cinta es de un frío drama humano, de angustia, de la inminencia de algún tipo de tragedia.

El cine nórdico sin duda es muy interesante pero poco conocido en nuestro país; en realidad no es muy diferente en cuanto al manejo de las pasiones humanas, como lo mostró otra cinta nórdica, Viaje de Bodas, de la directora islandesa Valdis Oskardottir, que muestra cierto parecido a los problemas tragicómicos que cualquier familia latina pudiera tener en vísperas de una boda. La casa de las mariposas negras se exhibe en la Cineteca el domingo 6 de septiembre.

Thursday, September 03, 2009

Espiral


Las Pérdidas de la Migración

Ricardo Martínez García

Con una excelente fotografía de la semiárida Sierra Madre Occidental mixteca y oaxaqueña, de grandiosos paisajes rurales que muestran el paso del tiempo y la pobreza imperante pero que no carecen de belleza, y de una historia humana llena de dramatismo, de esperanza y de vitalidad, Jorge Pérez Solano ofrece en su opera prima Espiral (09), una mirada profunda al mundo de las mujeres que son abandonadas por sus esposos, los cuales migran buscando mejores oportunidades de vida en los Estados Unidos.

Egresado del CUEC, Pérez Solano también ha escrito el guión, el cual cuenta la historia de Diamantina (Iazúa Larios, como adolescente, y Mayra Sérbulo, adulta) que se enamora de Santiago (Harold Torres y Leonardo Alonso) pero el padre de ella exige una dote que él no puede pagar en ese momento. Por otro lado, Macario se deja convencer por su primo para que pruebe suerte allá en el otro lado, en un intento por sacar de la miseria a su esposa Araceli (Xochiquétzal Rodríguez y Ángeles Cruz) y sus dos hijos.

Así es como Santiago, Macario y otros hombres del pueblo se van al norte para juntar dinero. Es la historia de miles de migrantes de diferentes estados como Puebla, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, en los que abundan pueblos habitados casi solo por mujeres y que tienen que seguir con su vida.

El tiempo que abarca la historia es de veinte años, por lo que los cambios en la vida de los protagonistas, como una espiral, se suceden de manera ininterrumpida. Los que se fueron añoran, sienten nostalgia por la tierra que los vio nacer, los que se quedan tienen que sobrevivir con o sin la ayuda de aquellos. Unos pocos regresan, pero las cosas ya no son como las habían dejado. ¿Saben ellos lo que se perdieron al irse?

Algunos perciben como un error el haberse ido, otros se ven como víctimas de las circunstancias, pero al final, las nuevas generaciones –como la hija de Diamantina, Magdalena- parecen disfrutar de mejores condiciones de vida, tanto familiar como social.

La cinta nos muestra aspectos de la vida cotidiana, como las fiestas decembrinas, las representaciones del vía crucis, las fiestas, los funerales, el pastoreo y la siembra del campo. Pero en medio de todo se muestran los sentimientos, las esperanzas, las formas de ser, los usos y costumbres.

La música a cargo del grupo Pasitono es realmente disfrutable y es el complemento perfecto para esta cinta. Recuerda a música de otros lugares del mundo pero con un mismo tipo de sentimientos, por ejemplo a los rumanos Taraf de Haidouks, la banda Brave Old World con músicos judíos de Estados Unidos y Alemania, tan solo para mencionar a dos magníficos grupos.

Excelente película mexicana que muestra el trabajo de una nueva generación de cineastas y actrices que no se puede perder. Se estrena el próximo 11 de septiembre, fecha emblemática para algunos.