Friday, June 05, 2009

Wolverine X-Men Orígenes


Jackman = Wolverine
Ricardo Martínez García
Se trata de una de las cintas más esperadas de esta temporada, no solo por ver nuevamente a Hugh Jackman en su gustado personaje, que es gruñón y malhumorado pero todo mundo sabe que de buen corazón y al cual ha hecho tan atractivo a partir de su carisma personal.
El derroche de su encanto lo mostró durante su estancia en México, a donde acudió el actor australiano a una alfombra roja y a una entrevista con Joaquín López Dóriga, a quien tenía fascinado y seguramente a los televidentes también.

La cinta, dirigida por Gavin Hood, nos muestra ciertos detalles de la vida de Jim Logan, mutante con la característica de que cuenta con una capacidad de regeneración y unas garras de hueso que le salen de las manos, que es medio hermano de Sabretooh (Liev Schreiber), quien es mucho más poderoso que él, que ambos tienen vidas longevas como lo muestran sus participaciones como soldados en la Guerra de Secesión, en las dos Guerras Mundiales y finalmente en Vietnam.

Logan cada vez se siente más incómodo con su participación en dichos conflictos, mientras que Sabretooth se deja llevar más y más por una especie de instinto que lo muestra violento y cruel, e incluso depravado (la cinta en este sentido solo lo sugiere) y que se reflejan en sus acciones bélicas.

Logan lo que quiere es vivir una vida normal, pero alguien con sus características no puede aspirar a tal cosa, sobre todo por la existencia de militares como Stryker (Danny Huston), que los ha detectado como “diferentes” y quiere aprovecharse de esa diferencia. Stryker, apoyado por los altos mandos militares, decide hacer de Logan y de su medio hermano armas de alta peligrosidad, pero además jugando un doble juego en el que pondrá uno contra otro a los hermanos. Stryker es quien le cambiará a Logan las garras de hueso por unas afiladas cuchillas de adamantio, además de hacer de él una especie de tanque humano.

El aspecto dramático de la cinta lo ofrece la historia de amor que Logan vive con Kayla Silverfox (Lynn Collins), otra mutante que trabaja en un kínder y cuya habilidad es tocar a las personas y convencerlas de lo que sea. El amor parece terminar mal pero no por causa de los amantes, sino porque ambos son piezas de un tablero que Stryker quiere controlar siempre.

Los efectos especiales son buenos aunque en algunas escenas las garras de Wolverine se ven francamente artificiales. Es una buena película de acción que le apuesta al imán de taquilla en que se ha convertido Jackman pero que no es superior a ninguna de las anteriores de los Hombres X, ni en espectacularidad ni en trama o drama. además es mucha presunción decir que se trata de los orígenes de los hombres X cuando se centra en Wolverine.

Hay algunas inconsistencias argumentativas, pero ya que se ha aceptado la existencia de mutantes de este tipo, el espectador tiene que jugar el juego de seguir la corriente. Así son las cintas de este género: si uno no acepta ciertas premisas, el argumento carece de chiste y lo mejor es no ir a verlas. Pero el público está ávido de espectáculo, y ahí está la taquilla.

Wednesday, June 03, 2009

Star Trek


Startrek o la Guerra de las Galaxias Revisited
Ricardo Martínez García
En un mundo del siglo XXIII donde conviven seres humanos con alienígenas de origen incierto, se forma una Federación (obviamente comandada por las naves de la USS) para combatir a los Romulianos (que más parecen de la mara salvatrucha o indígenas australianos, por la cantidad de tatuajes que tienen), comandados por un violento líder, Nero (Eric Bana), quien se ha tomado como cosa personal la destrucción del planeta Vulcano, del que es originario Spock (Leonard Nimoy), quien por parte de la madre es mitad humano.

Nero intenta destruir ese planeta a partir de la tecnología que Spock ha desarrollado pero en un futuro todavía por venir. Es decir que el presente del joven y brillante Spock (Zachary Quinto) y del impetuoso James Kirk (Chris Pine), es ya el pasado para ellos mismos pero que se ven en la extraña y paradójica situación de volver a ese pasado gracias a la increíble potencia de una sustancia que desintegra planetas enteros y a sus efectos de hoyo negro.

Luego de la cinta de Stuart Baird Star Trek: Nemesis (02), que había sido la versión más reciente de la serie, J. J. Abrahms llega con esta nueva cinta basada en la que fuera la más popular serie de televisión de ciencia ficción en los Estados Unidos y que se transmitió de 1966 a 1969, hace ya cuatro décadas, y que no es tan diferente de otras cintas del mismo género, como la franquicia de Star Wars (que tal vez le deba más a ésta y no Star Wars a aquella), o algunas más recientes como Starship Troopers (97) de Paul Verhoeven, justamente por el carácter bélico de la trama: guerras de conquista o de exterminio o de colonización. Esta primera cinta (pues se prevé que vengan las secuelas) es de un exterminio total del enemigo. Humanos y aliados contra Romulianos.

Los efectos especiales no son en realidad tan especiales, pues siguen viéndose las naves como modelos a escala de juguetes diseñados para la cinta, animados de manera mecánica, aunque seguramente usando programas sofisticados.

El diseño de la nave Enterprise no es mejor por ejemplo que el de la llamada Nostromo, de la película Alien (Scott, 1979). Las escenas de las batallas son muy parecidas (y absurdas, con rayos como de láser pero que hacen un ruido como de artillería de la Segunda Guerra Mundial) a las que se pueden ver en la Guerra de las Galaxias. En ese sentido resulta más divertido y original ver las batallas que se arman entre los humanos y los llamados inséctores en Starship Troopers, a pesar de sus armas y cascos de plástico y de cierto tufillo a fascismo militar. Lo que salva bastante a esa cinta es por supuesto el reparto encabezado por Casper Van Dien, Denise Richards y Neil Patrick Harris, famoso por su personaje de la serie televisiva Doggie Howser M. D.

En esta versión también puede identificarse cierta lucha entre la tiranía de un líder como Nero, y el sistema jerárquico democrático que premia el mérito por parte de los miembros de una federación que como siempre es comandada por el ejército de los Estados Unidos. Sólo para reafirmar la hegemonía hasta el siglo XXIII.

Las mejores actuaciones son tal vez la de Eric Bana como el líder romuliano y la de Anton Yelchin, quien hiciera el protagónico en ¿Quién diablos es Charlie?, y que resulta el más simpático y útil de los miembros de la tripulación del Enterprise.

La que verdaderamente pasa desapercibida es Winona Ryder como Amanda Grayson. Lástima por ella. La cinta tiene buen ritmo y seguramente la disfrutarán los aficionados a este género cinematográfico.

Gomorra


El miserable y sórdido Sistema del mundo criminal
Ricardo Martínez García
Cualquiera que piense que Gomorra es una película más de mafiosos italianos con sus trajes impecables a rayas, al estilo de Frank Nitty o Al Capone, o que espere ver en esta cinta italiana escenas de grandes reuniones de gangsters en salones de lujo acordando negocios sobre una mesa de caoba gigante o decidiendo asesinatos al por mayor, al mejor estilo de las películas de Francis Ford Coppola, Brian de Palma o Martin Scorsese, no podría estar más equivocado.

Lejos del glamour nefasto que la industria hollywoodense ha puesto en sus cintas de mafiosos, creando con ello iconos muy populares y que son más una exaltación a la labor y estilo de vida de esas asociaciones delictivas que una denuncia de su carácter criminal, llámense la Cosa Nostra, la mafia rusa, china, mexicana, o los grandes barones del crimen, en cintas como El Padrino 1, 2 y 3, Scarface, Traffic, Carlito´s Way y otras muchas, el cineasta italiano Matteo Garrone presenta una sórdida y desgarbada pero realista adaptación al libro de Roberto Saviano del cual toma su nombre la cinta que dirige: Gomorra.

El título del libro y de la cinta parece una clara analogía entre la Camorra y la mítica ciudad bíblica emblema del pecado, Gomorra. El término es usado por periodistas y policías que se refieren a lo que los mafiosos napolitanos llaman El Sistema, vocablo que da una idea de lo impuesta y afianzada que está la organización en el entramado social y económico de gran parte de la vida y los negocios en Nápoles.

En el libro hay un capítulo dedicado a un sacerdote asesinado a sangre fría por denunciar las actividades delictivas de esa organización que recluta, utiliza y corrompe a niños y jóvenes sin esperanzas de educación ni de trabajo honesto, del mismo modo que corrompe a los inmigrantes africanos que, nada más llegar a ese país europeo, son usados como burros para el transporte y distribución de droga. Este sacerdote es don Peppino Diana, del cual la cinta extrañamente ni siquiera se ocupa un segundo.
Hay que señalar que el joven periodista Roberto Saviano, napolitano de nacimiento, se ha hecho acreedor a una especie de fatwa (como la que pesa sobre Salman Rushdie por parte del ayatola iraní, que en los hechos representa su condena a muerte) por parte del Sistema por denunciar en el libro a su vez las formas de control y de ejecución del crimen organizado, lo que lo obliga a no dar paso sin su escolta policiaca. En el libro el periodista menciona a las otras grandes organizaciones del empobrecido y terriblemente explotado y contaminado sur de Italia, la famosa Cosa Nostra ciciliana y a la calabresa ´Ndrangheta, pero Saviano se centra en la organización napolitana.

Si el libro, editado en México por Random House Mondadori, es una especie de sociología del crimen organizado, en el que Saviano hace referencia documentada de familias, líderes, combates, hábitos, negocios sucios en gran variedad de rubros y sus múltiples ramificaciones e historias de traiciones con nombres propios, la cinta no se preocupa demasiado por esos nombres ni por aclarar las guerras intestinas entre los miembros de las propias familias que se disputan el control de territorios en Nápoles, o por la forma en que la organización o Sistema defiende y sostiene económicamente a las familias de sus agremiados presos (que es lo que hace don Ciro en la cinta) que aún no los han traicionado.

La cinta pierde su carácter de denuncia al no hacer un uso acusativo de la palabra. Es como un documental que ilustra las formas miserables de vivir de muchos de estos camorristas (como aquellos que esperan su pago semanal por ser familiares de algún miembro del Sistema preso o muerto por sus actividades) y sus formas de sobrevivencia, sus negocios sucios que realizan bajo la idea hipócrita de estar ayudando a alguien, pero que en la cinta se queda solo en eso, en mostrar algo, que por cierto a veces no se entiende si no se conoce el texto original o su contexto.
Saviano dice por ejemplo, en el capítulo dedicado a Don Peppino Diana, que el único instrumento posible para transformar el tiempo de los criminales es la palabra, instrumento que utilizó con gran valentía el sacerdote, quien estaba verdaderamente comprometido con su comunidad, y que al final alguien usó como motivo para eliminarlo. Ahora Roberto Saviano sabe en carne propia lo que es tener una condena así. El lenguaje cinematográfico en esta ocasión queda por debajo del lenguaje del libro.
Mucha de la rabia que experimenta el lector de Gomorra (sobre todo porque en México hay demasiado en común con lo denunciado ahí) se diluye tristemente en la cinta de Garrone, que sin ser una mala película no le hace justicia al libro de Saviano.
Algunos elementos que dejaron de lado el director o sus guionistas (entre ellos el propio Saviano) además del capítulo del sacerdote Peppino Diana, son los referentes al Puerto de Nápoles, que muestra las triquiñuelas de las aduanas: las maneras casi mágicas en que se transforman miles de contenedores en otro tipo de mercancías tan solo porque alguien modifica unos papeles, o el interesante capítulo dedicado al famosísimo fusil de asalto Kalashnikov conocido como AK 47, el familiar cuerno de chivo tan usado entre los narcotraficantes mexicanos y de todo el mundo.
En la película, el sastre Pasquale, verdadero artesano de la alta costura, realiza un vestido de diseñador a precios ínfimos, claro que a costa de una sobreexplotación de decenas de costureras que trabajan por salarios de hambre y con horarios extra sin pago. Luego ve por televisión el mismo vestido en el cuerpo de Scarlett Johansson en una alfombra roja o festival de cine. En el libro, es Angelina Jolie quien viste esos diseños.
El vestido que él y su taller de costura realizaron a petición de los mismos diseñadores que aprovechan la mano de obra baratísima de los talleres ilegales para elaborar sus exclusivos diseños, es mostrado como otro de los aspectos en los que la Camorra ha puesto sus intereses. Pasquale termina su carrera luego de que lo descubren dando clases de alta costura en un taller de chinos. Se convierte en un simple chofer de camión de carga.
Los negocios del concreto, de la construcción, del manejo y desecho de materiales tóxicos, además de las drogas, la prostitución y todos esos rubros clásicos que caracterizan a las mafias, son expuestas en el libro de manera brillante por Saviano, no así por la película. Aún así es una cinta recomendable, sobre todo para los estudiantes que tienen la posibilidad de estudiar y no lo hacen.

Wednesday, May 27, 2009

Reencuentro

Reencuentro

Ricardo Martínez García


La ya veterana actriz Helen Hunt debuta como directora con la cinta Reencuentro (Then she found me, 07), un trabajo personal con un guión escrito por ella misma, a partir de una novela, del mismo título en inglés, de Elinor Lipman, que ofrece una visión de la  confrontación entre el deseo de una maestra de kínder de tener hijos, con las situaciones amorosas que vive, aunado al hecho de conocer a su madre biológica en plena madurez.

Hunt es una actriz prolífica con una carrera que comienza en su infancia y que ha trabajado tanto en cine como en televisión. Su trabajo, que en cantidad y calidad tal vez solo podría ser comparado con el de Jodie Foster pues ambas comenzaron siendo niñas, incluye un Oscar como mejor actriz en 1996 por Mejor Imposible, así como un Emy y un Globo de Oro por la serie Mad About You.

April Epner es una casi cuarentona (aunque la Hunt cumplirá 46 el próximo 15 de junio) que desea un bebé luego de casarse con Benjamin Green (Matthew Broderick, al que no se le quita el aspecto de adolescente a pesar de los años, aunque ahora está algo más llenito).  Luego de intentarlo durante casi un año, sin conseguirlo, Ben decide abandonarla, dejándola luego de tener sexo con ella.

En su desconsuelo, April comienza a relacionarse con Frank (Colin Firth), un divorciado que tiene a sus hijos en el kínder donde trabaja ella. El amor que sienten mutuamente se mezcla a los sentimientos encontrados que ella experimenta a partir del reencuentro con su madre biológica, Bernice Graves (Bette Midler, que con su sola presencia es el antídoto para la parquedad y seriedad de la Hunt), una conductora de televisión al estilo de Ophra Winfrey.

Al dejar abierta la relación con su esposo Ben, y luego de ese último encuentro sexual, April queda embarazada, con lo que su relación amorosa con Frank se complica más de lo debido. Entendiblemente éste se enoja al darse cuenta de que ella se ha visto con su esposo, del que se suponía estaba separada. Hunt ofrece aquí su mirada más fría y escrutadora sobre los motivos que llevan a alguien a buscar a la otra persona. April busca ser madre pero se resiste a aceptar a la madre que no buscaba, echándole en cara su decisión de darla en adopción. Busca también el amor, pero se resiste a dejar ir al que ya no es, aunque le ofrece el beneficio de participar en el proceso del embarazo, pero a su vez lastimando sin querer al nuevo prospecto, con quien en un momento dado se sintió hasta en familia.

La trama, que está de alguna manera inmersa en contextos religiosos judíos, llega a un anticlímax cuando ella pierde al feto a las diez semanas de gestación. La tristeza que esto genera en April es de los mejores momentos interpretativos de Hunt.

Siguiendo los consejos de su madre, April al final se decide por la adopción, con lo que reinicia el ciclo que ella misma vivió al ser adoptada y criada por una familia judía.

Un dato curioso es el cameo que realiza el escritor británico hindú Salman Rushdie, a petición seguramente de Hunt, como el tranquilo ginecólogo que le hace los ultrasonidos a April, y que pregunta si falta alguien cuando ella se hace acompañar por Ben y Frank en una revisión, o el que respetuosamente escucha las plegarias en hebreo que April recita en su segunda revisión, acompañada solo de su madre.

La cinta tiene sus momentos conmovedores, alegres (debido a la gracia natural de Midler), y románticos. La directora logra darle un ritmo tal que resulta atractiva para casi cualquier espectador sensible. Más de uno se verá reflejado en las situaciones planteadas de manera realista en las escenas.

Wednesday, May 20, 2009

Las Cenizas de la Luz


La luz que quema
Ricardo Martínez García
Yusef no necesitó ser el objeto de una apuesta entre Dios y su Adversario para, a la manera de un Job moderno, perderlo todo a instancias de algún maligno. Solo necesitó una complicada operación y trasplante de córneas para perder todo lo que tenía.
Majad Majidi, experimentado cineasta iraní, entrega en Las Cenizas de la Luz (The Willow Tree) un drama conmovedor y lleno de matices simbólicos.

Yusef (Parvis Parastui) es un maestro universitario de literatura que quedó ciego desde los ocho años. Al ir a una revisión a París le practican un trasplante de córneas que le posibilita volver a ver. Su vida hasta entonces había sido apacible, tranquila y llena de felicidad al lado de su familia. Su esposa y su hija, junto con el ambiente doméstico y el trabajo universitario lo hacían sentir pleno.

Después de la operación, Yusef experimenta un cambio radical en su noción del mundo. No es tan drástico y terrorífico dicho cambio, como en El Ojo, ni la intensión del director. Para Yusef el avance de la ciencia moderna le significa la posibilidad de volver a ver, pero también la posibilidad de percibir cosas completamente humanas que no habría podido percibir de seguir ciego.

Al volver a Irán, Yusev se siente un nuevo hombre, y eso no tendría nada de malo si no fuera porque comienza a renegar de su propia vida, la cual no reconoce ya por hacérsele poca cosa. Dicen que de la vista nace el amor y en él el refrán se cumple. Queda prendado de una joven y linda alumna suya, lo cual hace sufrir a su esposa y a su madre. Además es testigo de cómo un carterista trabaja en el metro, sin decir nada y solo mirando.

El matiz religioso de la vida de Yusef se manifiesta en sus oraciones, las cuales se dirigen a Dios pidiendo que le devuelva la vista y luego que le dé una nueva oportunidad de vida.

El director Majidi, quien tiene en su haber casi diez películas ya, es un reconocido cineasta que ha contribuido a ofrecer al mundo una nueva visión de su país. No es como Marjane Satrapi pero en sus cintas es posible encontrar el retrato de situaciones sociales actuales de su nación.

Es posible una interpretación metafórica de esta cinta en la que pudiéramos pensar en Yusef como si representara a su nación o cultura (no por nada él es un maestro de literatura que en un arranque de desesperación quema libros y papeles de su biblioteca, cuyas cenizas son lo que queda de esa sabiduría despreciada, como la luz de la que hablaban los ilustrados franceses).
El estado de ceguera no le impedía percibir el mundo ni entenderlo; incluso él consideraba que su estado era paradisíaco, con sus libros y su literatura. Pero una vez que recobra la vista, gracias a la ciencia (que podría ser considerada el instrumento del maligno en cierta visión religiosa de su nación), su conciencia se trastoca y comienza a experimentar deseo por las cosas que ahora sabe son bellas y que no le pertenecen (como a su joven alumna), sin darse cuenta de que ese deseo lo aleja de su esposa e hija, quienes representan a lo verdaderamente propio. Es como si al ver, realmente no viera.

El rompimiento con su viejo y confortable mundo no es, como en Job, algo fuera de su voluntad, sino que él se somete a los cambios de manera voluntaria. Dichos cambios lo llevan a renegar de sí mismo, no de Dios, pues él cree que al tener nuevamente su visión tiene derecho a una nueva vida, lo cual no es posible, pues él ya tiene una vida. A menos claro que rompa con todo lo anterior. Con quien no quiere romper es con Dios, como lo muestra su necesidad de recobrar una oración que había escrito en Braille y que había ido a parar al fondo de la fuente de su patio.

Es como su país, en el cual no se puede borrar la historia solo porque hay un nuevo gobierno o una nueva doctrina política. Hay que adaptarse pero sin romper con lo antiguo, con su cultura y religión, parecería ser finalmente la moraleja de la metáfora.

Tuesday, May 19, 2009

I Love You Man


Te amo, Brother

Ricardo Martínez García

Peter Klaven (Paul Rudd) es un insulso agente de bienes raíces que contraerá matrimonio con su bella novia Zooey (Rashida Jones), quien le sugiere que sería deseable que uno de sus amigos fuera su padrino de bodas. Lo que ella no sabe es que su novio carece de amigos. A partir de esa premisa se desarrolla una tragicomedia con situaciones realmente absurdas, sobre todo para la novia.
John Hamburg, director de esta cinta, es también el responsable del guión, rubro en el que participó en películas como Conoce a los Fockers (04) y Zoolander (01). La idea es resaltar la importancia no de encontrar un padrino de boda, sino en encontrar y valorar una verdadera amistad.
Peter no tenía necesidad de un amigo varón, pues los compañeros de trabajo que tiene no lo pelan, no así las mujeres, quienes se llevan de maravilla con él. Así, parecería que no había por qué buscar un amigo. Lo absurdo es que en el afán de complacer a su novia, Peter cae en situaciones verdaderamente extravagantes, como cuando concierta citas con hombres de diferente índole y con diferentes resultados (uno termina besándolo).
En una exposición de venta de una casa, propiedad de Lou Ferrigno (el popular e Increíble Hulk de la serie de televisión en los ochenta) y que organiza Peter, éste conoce a Sydney (Jason Segel), un gorrón que se dedica a ir a comer los bocadillos que se ofrecen en tales eventos, y comienza una amistad que crecerá cada vez más hasta que la propia Zooey se siente alarmada de la empatía de su novio y su nuevo amigo.
Sydney es el típico desocupado del que no se sabe cómo se gana la vida pero es un tipo con sentido del humor y con sentido común, además de una forma estrambótica y espontánea de ser, por lo que aparentemente choca con Peter, quien es rígido hasta decir basta.
Ese conflicto aparente distancia a Peter de Sydney justo cuando éste hace algo que revive la carrera en bienes raíces de su amigo. La única que se da cuenta del valor (de manera exagerada en la cinta) de la amistad entre ellos es precisamente Zooey, quien invita al incómodo amigo para que sea finalmente el padrino de boda de su novio.
Se trata de una comedia ligera, con un mensaje bastante humano pero manejado de manera un tanto exagerado y pretensioso, aunque no carece de momentos jocosos.

Monday, May 18, 2009

Las Flores del Cerezo


La Fugacidad de la Vida

Ricardo Martínez García

¿Qué hacer cuando aquel ser querido, amado, que ha sido parte casi inadvertida de nosotros mismos durante tantos años, finalmente muere y nos deja con nuestra soledad? Esa parece ser la cuestión que plantea la cineasta alemana Doris Dörrie en su cinta Las Flores del Cerezo, su más reciente trabajo, el cual la muestra como una directora consumada que maneja a la perfección los diferentes estilos dramáticos en una misma cinta.

La crítica social y los estereotipos de género que caracterizan a algunos de sus trabajos, como Hombres (Men, 85), Nadie me ama (Keiner Liebt Mich, 95) y ¿Soy Hermosa? (Bin Ich Schön, 98) dejan lugar ahora en Las Flores del Cerezo (Hanami Kirschblüten, 08) a un trabajo introspectivo, familiar, en el que la directora explora las relaciones ordinarias y habituales de una pareja, más que madura, de Rudi (Elmar Wepper) y su esposa Trudi (Hannelore Elsner).

El parecido entre los nombres de esta pareja, unida durante muchos años en matrimonio, da una idea de la compenetración tan grande que se tienen, que aunque grande no es absoluta. Trudi siempre ha tenido la intención de aprender un estilo de baile típico de Japón, conocida como Butoh, a la cual es muy aficionada, afición que en nada es compartida por su esposo.

La pareja tiene tres hijos, los cuales son mayores, independientes y poco apegados a sus padres. Incluso no saben qué hacer con ellos cuando los visitan. La disciplina del trabajo de Rudi y la sobreprotección hacia sus hijos de Trudi parecen ir en contra de lo que podría considerarse un amor filial normal y natural.

El desapego de sus hijos en realidad no es nada para Rudi, no así la muerte de Trudi, el cual es un golpe severo del que difícilmente se recuperará, y para lo cual prepara un viaje al Japón, tan solo para ver el Monte Fuji, como era el deseo de su esposa.

La cinta se convierte en una road movie que recuerda a la aclamada Perdidos en Tokio (Coppola, 03), pero más humana y cálida, sobre todo por la intervención de Yu, (Aya Irizuki), joven simpática y desinteresada que enseña a Rudi a “bailar con su sombra”. La empatía que logran Yu y Rudi recuerda a la de los personajes de Bill Murray y Scarlett Johansson en la cinta de la hija de Francis Ford Coppola, pero la trasciende y la rebasa con mucho.

El trabajo de Dörrie es redondo en cuanto a la gama de sentimientos que despierta en el espectador. El desapego de los hijos que raya en la grosería, la ironía de ciertos actos de la vida y hasta algunos momentos absurdos, como cuando Rudi se pasea por Tokio con la ropa de su mujer bajo el abrigo, le permiten a la directora plantear algunos importantes temas de reflexión sobre las relaciones humanas. El amor de pareja, el conocimiento personal asumido que en realidad no lo es, los verdaderos intereses no compartidos, la búsqueda del sentido de la vida cuando se pierde la confortable seguridad que se deposita en el otro, son algunos tópicos de esta conmovedora cinta.

El trabajo fotográfico de Hanno Lentz es digno de destacarse, ya mostrando el caos vehicular de Tokio, o su vida nocturna, (de la que Rudi se da una probadita, tan solo para darse cuenta de su soledad insoportable) y el contraste con plácidas escenas como la del Monte Fuji, o la tranquila y vetusta provincia que habitan Rudi y Trudi. El título de la cinta hace alusión a una noción filosófica de la vida: las flores del cerezo representan la fugacidad de la vida: en unos cuantos días las flores se abren, desprenden su polen y finalmente mueren. Así es también la vida humana.

Thursday, May 07, 2009

Duplicidad


Desgana al doble

Ricardo Martínez García

Tras cierto tiempo de inactividad por maternidad o por lo que fuera, Julia Roberts regresa a la pantalla grande con la insípida cinta Duplicidad, del director Tony Gilroy, alguna vez candidato al Oscar y guionista de las tres cintas de la serie Bourne, de Michael Clayton y El Abogado del Diablo, por mencionar algunas.

La Roberts, ganadora del Oscar por su trabajo en Erin Brockovich (00) se ve desencanchada, a pesar de estar bien apoyada por Clive Owen, y tal vez eso se deba más al argumento, escrito por el propio Gilroy, que a la probada capacidad actoral de estas dos estrellas. Extraña que el argumento quede a deber, considerando el trabajo que ha realizado Gilroy en ese terreno.

Dos altos ejecutivos de empresas productoras de cosméticos planean el robo de la fórmula de un producto que “cambiará el rumbo del mercado”, y para ello se entremezclan en un confuso trabajo de espionaje que más que tener atento al espectador lo sumen en profundos momentos de sopor.

La película muestra lo que no es ningún misterio: el trabajo honrado de las personas verdaderamente inventivas puede caer en manos de empresarios vivales que de pronto se adjudican el mérito y los beneficios de un descubrimiento.

En la necesidad de ser ingeniosa, meta de la que queda lejos debido a una excesiva pretensión de sofisticación, la cinta muestra también cómo al mejor cazador se le va la liebre (a menos que pensemos que habrá una segunda parte –poco probable- en la que se verá que Claire Stenwick (Roberts) y Ray Koval (Owen) finalmente se salieron con la suya).

Ni el romance ni el trabajo de intriga realizado por los dos espías contienen momentos que se pudieran destacar. Un juego de aparentes traiciones entre estos dos ex de la CIA y M16 da como resultado que ninguno puede confiar demasiado en el otro, en lo que tal vez representa el mejor momento de la cinta, por lo cómicamente absurdo de las situaciones planteadas. Pero como el juego psicológico es excesivo, el espectador de pronto tampoco sabe qué pensar sobre los resultados obtenidos. Lo que sí parece claro es que una relación que experimenta tantos giros no tiene buen augurio de llegar lejos, a menos que se asuman y compartan los fracasos.

Anticipándose a toda maniobra de espionaje por parte de sus empleados, el empresario Howerd Tully (Tom Wilkinson) se adelanta no solo a dichos saboteadores, sino a su principal enemigo, el soberbio Dick Garsil (Paul Giamatti), para revelarse como el verdadero cerebro detrás de las operaciones subversivo-comerciales en esos grandes conglomerados de cosméticos.

Tully y Garsil abren la cinta en una escena que los muestra en un aeropuerto, junto a su equipo de colaboradores, a un lado de sus respectivos aviones, enzarzándose en una absurda pelea como si fueran niños. Tal escena no se comprende si suponemos que Tully es el que se sale con la suya, o a menos que se conjeture que se pelean porque ambos fueron burlados por la pareja Stenwick-Koval, lo que la cinta al finalizar no muestra.

El resultado final de la película es muy poca acción, casi no hay generación de expectativas sobre lo que ocurrirá, el ritmo es semilento. Es un trhiller fallido. Ni la aparición de esas dos estrellas del cine hollywoodense logra levantar el carácter de esta cinta que es sólo apta para aquellos que realmente sean fans de la Roberts o para aquellas que gustan de ver atractivos galanes como Owen.

Saturday, May 02, 2009

The Haunting in Connecticut


Extrañas apariciones

Ricardo Martínez García

Se dice que uno de los aspectos más tétricos y terroríficos dentro de la magia negra es esa parte llamada nigromancia, la cual consiste en la consulta y uso de personas muertas o de sus espíritus (si tal cosa es posible) con fines de adivinación o de ejercer una voluntad sobre algo o alguien, generalmente de manera perversa.

La cinta del director debutante Peter Cornwell cuenta con las actuaciones de Virginia Madsen, famosa por la serie de televisión Monk, y Elias Koteas, quien participara en la cinta bélica La Delgada Línea Roja, de Terrence Mallick.

Madsen juega el rol de Sara Campbell, una madre atribulada por la enfermedad de uno de sus hijos, Matt (Kyle Gallner), quien en busca de su comodidad alquila una casa que pronto se convierte en su peor pesadilla.

Con varios elementos clásicos en cintas de este género, como la atracción incomprensible del joven enfermo hacia la parte más siniestra de la casa, o sus constantes visiones que pudieran ser producto del tratamiento de su cáncer, la película resulta entretenida e intrigante a ratos.

A pesar de ser previsible en ciertos aspectos, hay momentos en que el ambiente de terror es bastante efectivo y puede arrancar uno que otro verdadero sobresalto al espectador sensible (como pude ver en algunas pocas personas en la sala), sobre todo porque no recurre a efectos excesivos y por la aceptable recreación de la actividad a principios del siglo pasado del joven vidente Jonah (Erik Berg), quien era el maleable instrumento de un poderoso brujo, al cual se le salen las cosas de control.

El sacerdote Popescu (Koteas), al igual que Matt, está cerca de la muerte, por lo que decide aplicarse en el auxilio de la familia Campbell en su encuentro con esa casa que más que embrujada es un acumulador de lo peor del espíritu humano: había visto mucha mala onda, con funerales y cuerpos robados del cementerio, horriblemente mutilados, y algo o mucho de esa mala vibra la guarda entre sus paredes, literalmente. En este sentido hay ciertos elementos semejantes en The Grudge (04) del japonés Takashi Shimizu

De acuerdo con la publicidad, esta cinta está basada en un caso verdadero, lo cual resulta inquietante, aunque hay que pensar que algunos hechos horribles se convierten en tema de  productos de la industria del cine. Además está como antecedente el documental realizado por Discovery Channel titulado A Haunting in Connecticut (02) y dirigido por John Kavanaugh. Hay que destacar que la palabra Haunting se refiere en general a un lugar en donde se supone que se aparecen los muertos o donde los muertos espantan.

Otras cintas con temática parecida son A Haunting in Georgia (Jeffrey Fine, 02), la serie de Amityville (8 cintas) y hasta la mexicana Cañitas (07), de Julio César Estrada. Claro que la calidad de estas películas varía, así como varían los gustos de los espectadores. Véala si gusta usted del género y si no tiene pesadillas por la noche luego de ver cintas de espantos.

De la Serie Puros Cuentos

Miedo
Ricardo Martínez García

Habían pasado doce días desde que se decretara la contingencia sanitaria en nuestra ciudad. La sensación inseguridad que me invadía cada vez que salía de casa, a pesar de que despreciaba la medida del tapabocas y el saludo de mano, se acrecentó a niveles insospechados, convirtiéndome en un verdadero ermitaño, amargado y temeroso de cualquier contacto humano o animal.

La intolerancia hacia los demás y la repugnancia a tocar a alguien me condujeron rápidamente a extremos de paranoia, desconocidos hasta entonces para mí (o eso creo), tales que me hacían concebir extrañas ideas que involucraban el uso de la gasolina y el fuego, ideas que tomaban en mi imaginación el carácter purificador que tuvieron antes la hoguera y la tortura en ciertas épocas y lugares históricos durante la Edad Media.

A pesar de lo anterior, deseaba verla. Solo a ella y a su mundo personal. Irónica y tristemente, ella era la única de entre toda la gente que conocía que no consentía en verme, a pesar de mis ruegos, de mis mal encubiertos chantajes e incluso de mis odiosos silencios.

El argumento que esgrimía para mantenerme alejado era una mezcla extraña de sentido común, temor real a un contagio y su extrema necesidad de aislarse del mundo y de sí misma. Pero lo real o lo que ahora veo con claridad: se trataba de una paranoia aún más fuerte que la mía. Todo un caso para el psicoanálisis.

Una tarde calurosa como pocas, finalmente decidí verla, al costo que fuera. Me trasladé al edificio en el que habitaba con la esperanza de atrapar una oportunidad de verla, aunque fuera de lejos, y mirarla aunque ella no me mirara, a amarla de manera incógnita, a saber que ella estaba ahí aunque ella no supiera de mí.

Un vecino salió de su edificio. Al verme, simplemente se alejó a toda velocidad, dejando la puerta abierta, lista para mi ingreso y no lo pensé más. Subí las escaleras. Todo era silencio. Un ambiente lúgubre y de tristeza acompañó mi ascenso.

Acostumbraba a verme en el espejo de la puerta contigua al de ella con el fin de arreglar mis cabellos o limpiar mi nariz, más moquienta de lo normal, pero esa ocasión no pude. Dicha puerta estaba abierta y una linda niña se asomaba. Me miró y lanzó un pequeño grito de sorpresa, corriendo de inmediato al interior. Mis manos tiemblan al escribir esto. Cuando se cerró la puerta, por efecto de alguna corriente de aire, pude ver. Vi el reflejo de lo que había sido mi rostro, el cual me aparecía como el de alguien completamente ajeno a mí.


¡Mis ojos destellaban con una expresión inconfundible de locura, mi piel mostraba una pálida consistencia cerosa y mi pelo ralo e hirsuto me daban el aspecto de una cómica imitación del Nosferatu de  Herzog!

Si no hubiera sabido de la contingencia sanitaria habría estado tentado a explicarme a mí mismo que esa imagen bien podría deberse a un concurso en el que hubiera participado con un excelente disfraz y luego de tremenda borrachera, pero no, yo sabía muy bien sobre la epidemia y sus efectos perniciosos.

Mi miedo ahora no es el de un misántropo enemigo de la humanidad que evita a toda costa ser contagiado. ¡El miedo que siento es ahora a que ese horrible rostro sea real y no producto de mi paranoia o de mi loca imaginación! Es algo que no puedo soportar.

Wednesday, April 22, 2009


Una Buena Versión Actualizada
Ricardo Martínez García
A finales de los años sesenta el director mexicano Carlos Enrique Taboada realizó, en los albores de su carrera, una dupla de cintas que incursionaron en el género de suspenso más que de terror, las cuales con el tiempo se han vuelto cintas clásicas y de culto en este escaso género de nuestro cine nacional.

Taboada filmó más cintas, como El Arte de Engañar y Más Negro Que la Noche (la inquietante historia de un gato negro y su fantasmagórica dueña), ambas de 1972, pero no tuvieron la repercusión de sus dos primeras obras. Caso aparte lo representa Veneno Para Las Hadas, cinta que en 1987 ganó cinco Arieles pero aún así es casi desconocida para el gran público en la actualidad. Habrá que esperar a que Alfredo Gudini la presente por el 4 para volver a verla.

Las dos cintas clásicas de Taboada son Hasta el Viento Tiene Miedo (67) y El Libro de Piedra (68), las cuales han sido llevadas nuevamente a la pantalla grande, la primera por Gustavo Moheno, con el protagónico de Martha Higareda y Mónica Dionne y la segunda por Julio César Estrada, con Plutarco Haza, Evangelina Sosa y Ludwica Paleta, todos de actuaciones más que regulares pero sin exagerar.

Algunos podrán ser de la opinión de que los originales siempre serán mejores que sus remakes y en la mayoría de los casos así es. Estas dos nuevas cintas no superan a las originales pero al menos no van en contra de su espíritu y representan versiones actualizadas aceptables.
En el caso específico de El libro de Piedra, la versión de Estrada es muy pulcra y correcta. La edición, musicalización y tratamiento fotográfico ciertamente son muy buenos para generar la tensión y el suspenso en el espectador de tal manera que lo mantienen con un buen nivel de atención.

El argumento no plantea ninguna sorpresa por ser ya conocido, sobre todo para aquellos que han visto la cinta de Taboada: Silvia, una niña de familia rica entra en contacto con un amiguito “imaginario” llamado Hugo, quien luego se convierte en una pesadilla para sus padres y tutoras.
Resulta que el tal Hugo es un niño europeo de la época medieval condenado a la petrificación por su propio padre (un poderoso brujo austriaco) y a custodiar un libro que contiene toda su sabiduría en torno a la magia negra.
La temática de El Libro de Piedra y Veneno Para Las Hadas bien pudieran ser referencias a autores como: H. P. Lovecraft, Algernon Blackwood y Arthur Machen, en relatos como “El legado Peabody” “Antiguas Brujerías”, y “El Pueblo Blanco”, respectivamente. Pero el argumento de Más Negro que la Noche parece adelantarse a novelas como Cemeterio de Mascotas, de Stephen King. Taboada, quien escribía sus propios guiones, logra captar en esas cintas la esencia terrorífica que subyace en lugares solitarios, vidas aisladas, la relación entre el hombre y la naturaleza trastocada por ritos y actos de magia.

Siempre resulta atractivo ver anagramas dibujados en el piso con sal, así como el aspecto esotérico representado en símbolos, muñecas tipo vudú y el escuchar la interpretación de un “especialista” a estos elementos, aunque en este caso la cinta muestra una pobre interpretación por parte del especialista; hay un momento en el que de manera muy breve la película sugiere más cosas de las que muestra, como cuando Silvia (lo cual es un mérito de Taboada). Hay incluso situaciones (pocas) de verdadero sobresalto (mérito de Estrada) y por esos momentos la cinta vale la entrada a la sala.
Si usted es un espectador que vio la cinta original, disfrutará la realización de esta cinta que no desmerece demasiado a la original, pero no será nada sorpresiva. Pero si usted no ha tenido oportunidad de ver aquella cinta, seguramente saldrá satisfecho de ver un trabajo de factura nacional digno, a pesar de ser una actualización de la cinta de 1968.

Thursday, April 09, 2009

Una pasión secreta


El buen ojo de James Cameron


Ricardo Martínez García


Cuando James Cameron filmó una de las cintas más premiadas de la historia, Titanic (97), con once Oscares en su haber, no sólo estaba realizando su obra maestra, sino que estaba impulsando la carrera de dos jóvenes actores, los cuales, a lo largo de los años han demostrado que Cameron y Mali Finn (quien estuvo a cargo del casting de la cinta)  no se equivocaron al incluir a Leonardo Di Caprio y especialmente a Kate Winslet.


Winslet, luego de estar nominada cinco veces previamente, ganó el Oscar a la mejor actriz este año, con la cinta Una Pasión Secreta (The Reader), trabajo que se suma a los ya múltiples que ha realizado y que la han mostrado como una de las mejores actrices de su generación.


El británico Stephen Daldry, realizador también de Billy Elliot (00), dirige esta cinta de época en la que la treintañera Hanna Schmitz (Winslet), empleada del servicio de tranvías de Berlín, conoce al adolescente Michael Berg (David Kross) cuando éste enferma en la calle y ella lo ayuda. Luego se establece un romance entre ellos, romance que más que el despertar sexual del adolescente está caracterizado por las lecturas de obras clásicas (como Las Aventuras de Tom Sawyer, La Odisea y El Amante de Lady Chatterly) que él le hace en voz alta.


Hanna decide abandonar su trabajo cuando la comisionan a una oficina. Michael le pierde la pista hasta que finalmente la encuentra en un juicio contra mujeres que trabajaron para el régimen nazi, en el cual se le acusa de haber participado en la selección de personas para ser trasladadas al campo de concentración en Auswichtz. La vergüenza de Hanna ante su propia ignorancia la impelen a inculparse de las atrocidades de las cuales es acusada.


Michael, que es estudiante de leyes, se da cuenta de la ignorancia de Hanna y la enorme pena que  le causa, pero no tiene el valor de dar a conocer su descubrimiento en el juicio. ¿Por qué no dijo lo que sabía, si ese conocimiento le hubiera evitado a Hanna una condena perpetua? Parecería que con su silencio, Michael en realidad condena a Hanna por omisión, o bien deja que todo ocurra puesto que ella reconoce atrocidades que ella no cometió con tal de evitarse una pena que para ella era más grande –la vergüenza pública de que se sepa que no sabe leer- y eso lo impresiona al grado del pasmo.


La cinta está basada en la novela de Bernhard Schlink del mismo nombre (The Reader), y cuyo énfasis está en la redención que ofrece la lectura al espíritu humano. Acceder  por ejemplo a la lectura de La Dama del Perrito, a algunas personas como Hanna les supone un esfuerzo inaudito por aprender a leer totalmente de manera autodidacta. Hay en la lectura de esas obras más vida que en la vida real de algunos seres humanos en momentos tristes de la historia: una guardia de prisioneras que sólo hace lo que le decían que tenía que hacer.


Cuando finalmente Hanna está en posibilidades de salir libre, ella ya ha alcanzado la libertad, a pesar de los planes de Michael ya maduro (Ralph Fiennes), a través de las lecturas que ha hecho ella misma. Para ella no hay más redención que la muerte, por lo que es simbólico y significativo el hecho de que use los libros que ha leído como pedestal para su sacrificio.


Winslet demuestra con su trabajo que el Oscar en este año realmente lo merecía, con lo cual se confirma como una de las mejores intérpretes cinematográficas. No hay que perderla de vista.

Tuesday, March 31, 2009

La Pantera Rosa 2


Clouseau entra en acción nuevamente


Ricardo Martínez García


Ver a actores como Alfred Molina, Andy García, Jeremy Irons y Jean Reno haciendo de patiños involuntarios de Steve Martin resulta extraño en La Pantera Rosa 2, película cuyo famoso personaje central del inspector Clouseau hiciera famoso el británico Peter Sellers, primero en 1963 y luego en 1976.


Estos magníficos actores parecen desaprovechados y fuera de lugar en esta cinta dirigida por Harald Zwart. Su presencia en el filme parece obedecer más a su posible amistad con Martin que a la improbable atracción que tuviera sobre ellos el aparecer en esta versión que queda bastante lejana de la serie original del director Blake Edwards.


La cinta no deja de tener sus momentos graciosos, chuscos, como cuando Clouseau interroga al Papa, le habla descaradamente y supone que tiene esposa para finalmente disfrazarse de él, o como cuando quema por segunda ocasión un restaurante en Roma, lugar en el que conquistaba a la bella Nicole (Emily Mortimer).


 Es curioso que siendo un inspector de la policía francesa, Jacques Clouseau haya sido interpretado por dos actores anglosajones, en una especie de versión inversa de aquellos cuentos e historias detectivescas al estilo de Gilbert K. Chesterton y sus personajes del padre Brown y su contraparte francesa, el poco avispado inspector Valentin, siempre obsesionado por atrapar al famoso ladrón Flambeau.


La Pantera Rosa es un enorme diamante objeto de la codicia de los ladrones internacionales, custodiado por Clouseau, quien se toma su salvaguarda como algo personal. Pero eso es solo porque él se sabe el único capaz de garantizar su seguridad. Tal prestancia ocasiona la envidia de su jefe, el inspector Dreyfus (John Cleese, quien toma el lugar dejado por Kevin Kline en dicho personaje). Dreyfus rebaja a Clouseau al encomendarle la “grandiosa” tarea de multar a autos en la calle. Pero no sabe que aún en esa actividad Clouseau se las ingenia para acumular pistas que luego utilizará para dar con el culpable del robo de la joya.


La Pantera Rosa 2 es una comedia mediana, hecha para el lucimiento de Martin, por lo que si usted gusta de su humor (que lo tiene a ratos), pasará momentos agradables aunque no muchos, gozando además de la belleza de la actriz Ashwarya Rai, originaria de la India y Miss Mundo 1994.


Harald Zwark es el cineasta noruego responsable de las cintas Cody Banks, Agente Secreto 1 y 2, y cuyo siguiente proyecto es una nueva versión del Karate Kid, con Jaden Smith (hijo de Will Smith) y Jackie Chan.

Friday, March 20, 2009

El casamiento de Raquel

Ricardo Martínez García

El director neoyorquino Jonathan Demme ofrece en El Casamiento de Raquel una visión introspectiva de las relaciones humanas y familiares centradas en un personaje atribulado –Kym- interpretado de manera más que aceptable por Anne Hathaway, quien fuera nominada como mejor actriz en la pasada ceremonia del Oscar.

Demme es un director polifacético que maneja muy bien diferentes géneros, como cuando dirigió El Silencio de los Inocentes (91), que lanzó al estrellato de manera permanente tanto a Jodie Foster como a Anthony Hopkins, o cuando llevó a la pantalla grande el documental musical Stop Making Sense, concierto de los Talking Heads dado en 1984, o el drama social protagonizado por Tom Hanks, Philadelphia (93).

En El Casamiento de Raquel prevalece una visión intimista de algunos detalles domésticos relativos a los preparativos de una boda. La historia a veces se detiene demasiado en ciertos detalles, con gente conviviendo, riendo, cantando, bailando, celebrando. Tanto los preparativos como la celebración de la boda se transforman en verdaderas fiestas en las que si el espectador no logra sentirse como un invitado más que participa de ella, entonces se sentirá como el intruso al que no le interesa nada de lo que atestigua.

El contrapunto a esta alegría y felicidad lo da la personalidad de Kym (Hathaway), joven adicta en rehabilitación que sale del sanatorio exclusivamente para participar en la boda de su hermana Raquel. En el transcurso de los preparativos queda claro que Kym tiene una personalidad conflictiva, que su familia no está contenta con ella y que ella misma tiene serios asuntos que resolver consigo misma.

El estilo cinematográfico de la cinta la ubica muy cerca del movimiento llamado Dogma 95, movimiento impulsado por directores como Lars Von Trier y Thomas Vinterberg: escenarios naturales sin iluminación artificial, filmados con una cámara al hombro, lo cual le da un carácter nervioso a la narración, y una musicalización sin efectos especiales, son algunas de las características de dicho movimiento que se pueden apreciar en esta cinta.

En lo que sí se regodea Demme es en el carácter multicultural de la convivencia familiar y social –con escenas muy bohemias- y de la música que ambienta tanto los preparativos como la boda misma: del folk anglosajón pasa al reggae y luego a la batucada, pasando por Neil Young, en una especie de mosaico en donde se entiende muy bien gente de varias razas en paz y armonía, siendo como es una boda interracial.

Sin llegar al nivel de drama de Festen (98), o al de la cómica alegría de Casarse está en Griego (Joel Zwick, 02), El Casamiento de Raquel es una cinta muy humana, pero que sale fuera del modelo hollywoodense de acción y distracción, por lo que si usted espera una cinta de entretenimiento más que una que invita a la reflexión, entonces esta película no será buena elección.

Wednesday, March 18, 2009

La Duda


Duelo de Actuaciones
Ricardo Martínez García

La estupenda actriz Meryl Streep hace el papel de una monja que se toma su papel de supervisora de las buenas conciencias muy en serio en la cinta La Duda. Es el problema de confiar demasiado en los propios juicios, sin importar que éstos en realidad sean prejuicios.

A pesar de reconocer que no tiene más pruebas que su fecunda imaginación, y que ella confunde con “experiencia”, la madre Aloysius Beauvier (Streep), directora de una escuela católica en el barrio neoyorquino del Bronx, es alertada por la joven e ingenua hermana James (Amy Adams) de una relación posiblemente “inapropiada” entre el sacerdote y maestro de la escuela, el padre Flynn (Phillip Seymour Hoffman) y el único estudiante negro en la escuela, el jovencito Donald Miller (Joseph Foster II), a partir de su cercanía.

El padre Flynn se ve de pronto confrontado con la madre Aloysius a causa de lo que ella cree firmemente que es un caso de pedofilia, y se empecina de la manera más odiosa y cerrada en su idea, lo cual la hace ver como una mujer intransigente e intolerante.

Sin duda lo que Sydney Pollack dijo alguna vez de Meryl Streep acerca de que ella es la mejor actriz de finales del siglo XX (y principios del XXI naturalmente) con el paso de los años se reafirma. Luego de verla no hace mucho bailar y brillar alegremente como una adolescente efervescente en Mamma Mia!, ahora la vemos como una rígida y obtusa monja que se aferra a su autoconvicción y a su inflexibilidad (casi anticristiana) y se dispone a desterrar de la escuela a su cargo al padre Flynn, quien mejor opta por hacerse a un lado al ver la determinación de la monja de cumplir lo que ella considera su misión.

El espectador atestigua que aunque la madre superiora es severa, no por eso pierde su humanidad. Así la vemos ayudar a una anciana y casi ciega monja a encontrar su cuchara a la hora de la comida, o intenta dirigir a sus hermanas en lo que ella considera correcto. Pero aún a la hermana James la intenta convencer de que hay que sospechar de todos (en especial del padre Flynn) examinar por qué se dicen ciertas cosas en el sermón, a quién va dirigido, sin ocurrírsele que es precisamente a ella a quien va dirigida la homilía del padre.

No es sino hasta que ve consumada su amenaza de expulsar al sacerdote que ella comienza verdaderamente a dudar. Claro, una vez hecho el daño.

Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis no se quedan atrás y ofrecen un trabajo histriónico y dramático de muy alta calidad en esta cinta de muy grato sabor a tablas.
John Patrick Shanley es el director de esta cinta, pero además es un reconocido autor y guionista que alcanzó la fama con el guión para la película Hechizo de Luna, (Moonstruck), protagonizada en 1987 por Cher y Nicolas Cage y por la cual ganó un Oscar al mejor guión; la obra para teatro titulada Doubt, la cual él mismo adaptó para la pantalla grande, es una ratificación a su talento, aunque sólo alcanzó nominaciones de la Academia y de algunas otras organizaciones, lo cual es injusto dada la profundidad de emociones y reflexiones que plantean sus personajes.

Saturday, March 14, 2009

El Transportador 3



La mafia diversifica actividades


Ricardo Martínez García


Las actividades de la mafia internacional se han diversificado tanto que ahora hasta realizan gestiones para desembarazarse de sustancias altamente tóxicas y recibir jugosos beneficios.


Tal es el eje de la historia en El transportador 3, cinta de acción dirigida por Olivier Megaton, producida por Luc Besson y protagonizada por Jason Statham, un excelente heredero de actores del tipo de Silvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, pero mejor actor que ellos.


Una joven de nombre Valentina (Natalya Rudakova) es raptada de una fiesta por una banda de mafiosos de Ucrania, con el fin de presionar y chantajear a su padre, un importante funcionario, para que autorice la entrada a ese país de material de desecho sumamente peligroso.


Frank Martin (Statham), oficial capacitado especialmente en el transporte de personas, es obligado a llevar a Valentina a un lugar que sus secuestradores determinan. En el transcurso, Valentina se enamora de él, venciendo su inicial reticencia y falta de cooperación.


Como buen hombre de acción, Martin logra al fin entregar el “paquete”, solo para verla entrar en una situación de riesgo mortal.


Al principio la cinta parece no tener ni pies ni cabeza (sobre todo si uno no vio las dos cintas anteriores a esta serie), pero conforme avanza la trama, se deja ver que se trata de la viejísima práctica de la delincuencia organizada del chantaje: si firmas esos documentos entonces te devuelvo a tu hija.


Lo que deja en claro la cinta es que las asociaciones mafiosas, en el este de Europa o en cualquier parte del mundo- sólo pierden en estas películas, en las que el héroe es un hábil policía, ayudado por sus amigos. Pero en la realidad, eso sólo ocurriría si el mafioso en cuestión fuera alguien que trata de actuar por su cuenta y sin el respaldo de un cártel o familia importante. De otro modo, ellos tienen formas de hacer que se haga lo que se tiene que hacer. Ejemplos de ello se pueden encontrar en Gomorra, el libro que hizo de Roberto Saviano una celebridad pero también un periodista protegido constantemente por la policía.


En general, es una cinta de acción bastante disfrutable, con Statham haciendo alarde de su ejercitado cuerpo, pero que en términos de trabajo histriónico queda por debajo del nivel que mostró en El Robo del Siglo (08). Si le gustaron las anteriores entregas de esta serie, seguramente disfrutará de la cinta.

Monday, March 09, 2009

Watchmen

El Fin Justifica los Medios (¿o los Miedos?)

Ricardo Martínez García

Entender el tremendamente retorcido argumento de la nueva cinta de Zack Snyder, Watchmen (09), que es más que una película de entretenimiento por sus implicaciones y por el público al que va dirigida, requiere que la miremos desde adentro de la historia misma, como cualquier espectador común, pero también hacerlo desde afuera, como un espectador crítico.

La estructura argumentativa en la que se desarrollan los llamativos personajes –que es la visión que se pretende crear en el espectador a partir de su identificación con ellos-, puede ser examinada a partir de la forma en que se va construyendo la historia particular de cada uno de estos súper héroes venidos a menos (y en esto hay cierta semejanza con los personajes de la cinta infantil Los Increíbles [04] de Brad Bird, en la cual son obligados al retiro, luego de operar “normalmente” en la sociedad, al no quedar claro si ayudan o destruyen más de lo que ayudan), todo dentro de un contexto que pretende apegarse a elementos históricos como la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, en la que el peligro de extinción completa está latente por ambos lados.

Cada personaje de Los Vigilantes es presentado, como en una especie de biografía comprimida, a partir de flashbacks y la narración del propio personaje, con sus trajes que rayan entre lo estrambótico y lo ridículamente ochenteno. La conmovedora historia y casi confesión de Rorschach (Jackie Earle Haley) es tal vez la más impactante y representa visualmente el motivo más probable por el que esta cinta tenga clasificación C, aunque claro, las formas insolentes que tiene El Comediante (Jeffrey Dean Morgan) para tratar con la gente, y especialmente con algunas mujeres, lo ubican como otro elemento para tal clasificación. A pesar de esta situación, es precisamente Rorschach el personaje que probablemente al final se ganará la empatía de los espectadores.

Las historias del Dr. Manhattan y de Ozymandias (Billy Cudrup y Matthew Goode) confluyen –por los caminos de la ciencia y el de la manipulación política- en la lucha por encontrar la forma de evitar el cataclismo nuclear que la rivalidad de las dos súper potencias pudiera detonar en la humanidad (y el grado de paranoia que esa posibilidad generó en algunos sectores de la población, gracias a las estrategias políticas de los líderes de las dos naciones), pero de un modo tan extravagante que pocos pudieron haber sospechado.

El poder de estos dos Watchmen es tan grande que, como buenos americanos, pueden hacer literalmente lo que se les da la gana: uno es como un dios, tocado accidentalmente por las enormes fuerzas internas de la naturaleza, y el otro es poseedor de “la más grande inteligencia” entre los hombres, además de disponer de una fortuna inmensa.

El lado humano de los Watchmen lo representan Silk Spectre II y Nite Owl (Malin Akerman y Patrick Wilson) quienes viven un tórrido romance (con escenas suficientemente explícitas para la C de los censores) luego de que la Silk rompe con Jon (Dr. Manhattan), el cual se deshumaniza cada vez más. Y son precisamente ellos los que intentan reconstruir al grupo de Vigilantes y volver a su misión de héroes de la ciudad.

La estructura argumentativa vista desde afuera nos permite observar algunas situaciones extrañas, tales como la descontextualización histórica en la que se ubican los hechos. Si bien en 1985 estaba vigente la Guerra Fría, no lo es que gobernara Richard Nixon, quien salió de la Casa Blanca en 1974 luego del escándalo del Watergate. Gobernaba en ese entonces el ex actor Ronald Reagan. Tal vez ubicar a Nixon como presidente en el 85 solo enfatiza el cinismo y la corrupción de los políticos encumbrados en las esferas del poder en los Estados Unidos. Pero no eran los únicos.

Tanto el Dr. Manhattan como El Comediante aparecen como soldados luchando en Vietnam, guerra que ellos increíblemente asumen que ganaron. Cada uno representa una postura paradigmática: El Comediante como el soldado cínico y violento, criminal de guerra que no parpadea para matar a una mujer vietnamita que le exige hacerse cargo del bebé que espera. Y el Dr. Manhattan como el súper hombre que asusta a los efectivos del Viet Cong con su sola espectral y gigantesca presencia, pero que con su indolencia e indiferencia no hace nada por evitar que su compañero cometa sus crímenes, limitándose a atestiguarlos.

El subconsciente del pueblo norteamericano pareciera proyectarse por derroteros fantásticos en estas historias de súper héroes, negándose a ver la realidad histórica tal como es. Es como si sublimaran su frustración histórica con la creación de personajes míticos (en este caso por la pluma de Alan Moore y Dave Gibbons) que representan sus deseos reprimidos o anhelados: un héroe que posee la visión del pasado y el futuro luego de alcanzar la habilidad de desatar fuerzas nucleares, otro que vive su vida heróico-trágica como una gran broma, y uno más cuya infancia llena de abusos no lo conducen a ser un asesino en serie sino a ser el más coherente de los súper héroes, y a acuñar una frase: “no se pueden perder los principios”; tal frase y su deseo de cumplirla hasta el final solo lo conducen a la aniquilación. Lo trágico es que dicha aniquilación tiene que venir de manos de quien debería ser su mejor amigo.

El mensaje final de la cinta pareciera ser entonces que la humanidad sólo sobrevivirá de la locura destructiva de aquellos que se sienten los amos del universo sólo si éstos mismos la engañan con artilugios y triquiñuelas que identifiquen al enemigo con entidades que no existen como tales (¿comunismo, terrorismo, narcos, choque de civilizaciones?).

Wartchmen es una película entretenida pero que no tiene como fin último entretener, como en el caso de Los Increíbles o Los Hombres X, (pues tiene un tufillo a propaganda política de la peor derecha, que supone al pueblo incapaz de tomar sus propias decisiones) sino ofrecer una visión adulta de la política social norteamericana en la cual el fin último justifica los medios, aún a costa de los verdaderos amigos. En todo caso, ¿quién vigilará a Los Vigilantes, quién les dio esa misión (hablando también de esos minuteman fronterizos cazadores de indocumentados)?