Thursday, July 09, 2009

La decisión más difícil


Con un nudo en la garganta
Ricardo Martínez García
Tal vez sea la película menos palomera de la temporada. La decisión más difícil (My Sister´s Keeper) es un drama, muy bien planteado, pero con pequeños momentos de humor, protagonizado por Cameron Diaz, Abigail Breslin, Sofía Vassilieva, Jason Patrick y breves apariciones de Alec Baldwin y Joan Cusak, así como de Emily Deschanel, la famosa doctora Brenan de la serie Bones.
La cinta, dirigida por Nick Cassavetes pareciera que se va a centrar en el problema ético, médico y familiar que plantea el concebir a un ser humano con el fin de servir como donadora natural de otro ser humano con graves problemas de salud; concebir a ese ser humano es algo así como hacer posible un servicio de refacciones orgánicas diseñado a la medida.
Cameron Diaz no es una actriz que sea muy dada al drama, pero en esta cinta se luce: su papel como Sara, la madre de Kate, le permite ofrecer lo mejor de sus dotes histriónicas, que por esta ocasión la acerquen a alguna nominación al Oscar.
Sara se encuentra en la situación dual de ser madre y abogada a la vez, pero su primera condición la lleva a cegarse completamente en cuanto a su profesión, y no solo eso, sino a querer proteger tanto a su hija que se olvida de sí misma, de su familia y de su trabajo.
¿Cómo alguien que siendo profesional de las leyes –como Sara- puede paulativamente perder la visión global de las situaciones legales y de los derechos individuales, aún tratándose de sus propias hijas? Tal vez por la sencilla razón de ser madre, de lidiar cotidianamente con problemas de tal magnitud que necesitan de acciones y decisiones tajantes. Y por su instinto protector. Pero, ¿quién podría culparla o repudiarla? La dualidad que vive se le viene encima cuando tiene que tomar la defensa de su propio caso ante los tribunales, luego de que Anna decide exigir su “emancipación médica”.
Kate (la estupenda actriz Sofía Vassilieva, conocida por hacer de hija del personaje de Patricia Arquette en la serie de televisión Medium) es la hija que tiene cáncer, pero que demuestra un temple a prueba de casi todo. Su vida estaría perfecta, de no ser porque tiene ese cáncer que le carcome la vida poco a poco. A pesar de su enfermedad, tiene la fortuna de conocer lo que es el amor, no solo de su familia, sino de Taylor (Thomas Dekker) quien está pasos adelante en la dolencia que a ambos aqueja.
Anna (Abigail Breslin) es la hermana concebida ex profeso –a sugerencia “extraoficial” del amable oncólogo de Kate-para ser la donadora que mantendrá con vida hasta lo último a Kate, y a quien nadie le preguntó si quería o estaba de acuerdo en que se usaran partes de su organismo para mantener con vida a su hermana mayor. Pero nadie puede dudar del amor que le tiene a Kate.
En la cinta no se examinan con suficiente profundidad las razones éticas que se toman en casos como éste, o la ausencia de tales razones. 
Por una parte está el lado científico representado por el oncólogo que sugiere llevar a cabo el diseño genético de un ser humano para poder luego contar con la compatibilidad necesaria para la donación de órganos. Luego está la aceptación casi irreflexivamente de los padres de la niña con leucemia ante tal sugerencia. Pero nadie pregunta por el bienestar de esa criatura donadora desde antes de nacer. 
La profundidad de los razonamientos el director de la cinta los deja a consideración del espectador, el cual puede o no estar de acuerdo, puede o no sentirse identificado, pero no puede menos que sentirse conmovido por el modo en que resuelven la situación Kate, Anna y Jesse (Evan Ellingson) el hermano disléxico a quien nadie tomaba en cuenta.
Será difícil así que alguien disfrute impune y totalmente sus palomitas, al ver el sufrimiento y reacciones de personas que son tratadas con quimioterapia. Será difícil también que el espectador no termine al menos con un nudo en la garganta, luego de ver la historia de esta familia, que está basada en la novela de Jodi Picoult.

Tuesday, June 30, 2009

Transformers 2 La venganza del caído


¿Cómo sobrevivió la Raza Humana?

Ricardo Martínez García

Transformers 2 es una cinta que mezcla ciencia ficción con elementos míticos que versan sobre el origen de una raza o cultura muy superior a los humanos (no se entiende cómo no fueron totalmente eliminados dichas pequeñas criaturas ante la potencia de estos extraordinarios y metálicos seres). Lo interesante del asunto es que esa línea argumentativa alcanza para sugerir una conexión entre esos robots con la construcción de las pirámides de Egipto y en general con ciertas señales míticas que aparecen en algunas antiguas e importantes culturas.

La historia comienza a partir de que el cubo de la chispa primigenia es casi destruido totalmente en la cinta anterior. Sam Witwicky (Shia LaBeouf) no se ha dado cuenta pero en la ropa que guarda como vestigio de aquella aventura, ha quedado un pequeño fragmento de aquel cubo de extraordinarias cualidades energéticas: los electrodomésticos de su cocina entran en contacto con esa energía y de pronto se convierten en pequeños robots destructivos.

Los Decépticons son una raza de robots alienígenas que llegaron a la Tierra hace miles de años, y que descienden del Caído, uno de los robots conocidos como Prime, del cual Óptimus Prime es el último que queda. Estos Decépticons están empeñados en activar un aparato que les devolverá el poder y la gloria a partir de la destrucción del sol y por consiguiente de la Tierra.

La misión de Sam y de los Autobots aliados con el sector ultra secreto del ejército norteamericano llamado Nest, es evitar que los Decépticons localicen un fragmento de la chispa primigenia, pues con ello podrían revivir a su líder, para no hablar del fragmento que se encontraba en la ropa de Sam.

Se trata de una cinta con altibajos tanto dramáticos como escénicos, oscila entre ciencia ficción, aventura, romance, acciones militares y batallas. Tiene momentos divertidos que involucran a los padres de Sam, al compañero de escuela de Sam, al agente Simmons (un excelente John Turturro) y a las pequeñas peleas entre los autobots gemelos.

Las escenas de acción son tan rápidas que resulta inútil tratar de ver a los robots en sus detalles. Sam les dice a sus compañeros de habitación, que son comandados por Leo (Ramón Rodríguez) y que se dedican a alimentar un portal de internet llamado algo así como lapurajodidaverdad.com, sitio especializado en conspiraciones y secretos públicos celosamente guardados por los militares, como la existencia de los Decépticons, les dice al ver escenas del ataque de los esos robots que eso no existe, que es fácil generar sus imágenes a partir de las computadoras, y ahí está diciendo más que la verdad sobre los efectos especiales de esta cinta.

Mikaela (la bellísima Megan Fox) no hace más que correr al lado de Sam durante casi toda la película, y ser el atractivo sexy femenino de la misma. Este personaje realmente está incluido como el mejor de los adornos y también un poco para equilibrar el peso (escaso) del propio Sam, que, a pesar de ser el elegido no pesa como debería. Son los Autobots los verdaderos protagonistas de la historia, sobre todo Óptimus Prime y el entrañable Bumblebee.

El resultado final es una cinta entretenida pero con uno que otro bache. Si vio la primera, ésta le resultará ligeramente más compleja y larga, pero no lo decepcionará demasiado.

Sunday, June 21, 2009

5° Piso Tour



Arjona en el Auditorio

Ricardo Martínez García

¿Hay algo mejor que pasar una velada en compañía de quien se quiere y se ama, o con algún amigo o familiar o con quien se desee, escuchando canciones irónicas, profundas, retorcidas pero casi siempre románticas? Eso es lo que los asistentes a un casi lleno Auditorio Nacional pudieron disfrutar en el concierto que cerró la gira internacional en la Ciudad de México de Ricardo Arjona, denominada 5° Piso, como su disco más reciente, el día de ayer.
Arjona es un compositor y cantante dueño de un estilo peculiar, celebrado por muchos y criticado por otros, pues es casi narrativo. Las letras de sus canciones son como un argumento literario en el que se desarrolla toda una historia, o un punto de vista, o experiencias personales, pero que todos podemos reconocer por ser historias universales humanas, demasiado humanas, como diría Nietzsche. Son canciones en que las que rara vez es posible escuchar un estribillo a modo de coro, y por ello son canciones difíciles de aprender pero que los verdaderos devotos cantan a todo pulmón, como fue evidente anoche.

El arte de este compositor, lo mismo que el de otros grandes de la canción latina como nuestro Juan Gabriel, los españoles Alejandro Sanz, Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, es lograr expresar en piezas de unos cuantos minutos, a través de amalgamas de armonía, ritmo y lirismo, experiencias o historias que a todo mundo le remiten a algo de su propia vida, historias en las que cada quien ve reflejada parte de su vida, momentos importantes, momentos tristes o alegres.


A juzgar por la cantidad de gritos que sobre todo se escuchaban en el primer y segundo piso (las secciones populares siempre son las más ruidosas y entusiastas), la fascinación que Arjona y su trabajo produce en sus seguidores mexicanos es muy alta –aunque realmente más en las pertenecientes al género femenino-, sobre todo cuando en compañía de una imponente y virtual Paquita la del Barrio cantó Ni Tú Ni Yo, o en piezas como Desnuda, Tu Casa es de Locos, Quién, Cómo Duele, Cuándo, Te Conozco, El Problema, Tarde (Sin daños a Terceros), Pingüinos en la Cama, Mujeres, Señora de las Cuatro Décadas, Si El Norte Fuera El Sur, Historias de Taxi, o Acompáñame a Estar Solo.

Arjona se hizo acompañar, como suele hacerlo, de un grupo de estupendos músicos (con un violinista y contrabajista de instrumentos eléctricos), lo que hizo que su sonido fuera puro y limpio, aunque no con la suficiente potencia como para apagar el clamor de sus seguidores. Son tan buenos que pasan sin la menor complicación de un género musical a otro, del rock pop a la balada romántica o a la rumba con percusiones, por ejemplo.

El guatemalteco ofreció una cátedra de manejo escénico, al dirigirse al público de muy fluida e interesante manera e hilar canciones como si fueran historias conexas para narrar la de un amor desde que surge, luego la etapa del noviazgo (tal vez la más disfrutable), el conocer a la familia (a veces todo un acontecimiento traumático) y finalmente la unión matrimonial (que se puede volver una pesadilla o ser la felicidad máxima). 

Pero no solo fue eso, también sus canciones hablan del amor no correspondido, del amor libre, de las relaciones contradictorias en más de un sentido, de la acerva soledad, de charlar sin palabras, de ser infiel solo con la propia soledad. De amores desbordados y de provocación.

La escenografía utilizada en este Tour Quinto Piso mostraba un edificio en cuya planta baja se encontraba un Lounge, un cafetín, una peluquería; tanto en el piso de abajo como en el de arriba las escenografías funcionaban como plataformas en donde se colocaron los músicos, Arjona se movió a lo largo y ancho de ella, invitó a una señora a sentarse con él en una mesa del cafetín y le cantó Señora De Las Cuatro Décadas. 
La señora no desaprovechó la ocasión y lo besó en la mejilla al menos un par de veces, ante la envidia de las concurrentes.

Así terminó Arjona la etapa de la Ciudad de México de su Tour, que a cuentagotas (pues no incluye muchas piezas de ese material en el concierto) ha dado a conocer su nuevo material discográfico. Pronto estará en la ciudad de Mérida para un solo concierto, en la Arena Monterrey para un par de presentaciones ahí y luego volará a Panamá, Ecuador, Estados Unidos, donde tiene previsto un intenso calendario de trabajo y finalmente a la Argentina.

En suma, el de anoche fue un concierto disfrutable, cálido y movido, pero sobre todo memorable, al menos para algunos.

Monday, June 15, 2009

Viaje de Bodas


Comedia nórdica de situaciones

Ricardo Martínez García

Viaje de Bodas (Sveitabrúðkaup, 08) es una cinta que nos muestra, dentro de una tradición fílmica poco dada al género de comedia, un aspecto tan universal como el de ciertas situaciones cotidianas que se salen de control en el momento menos esperado.

La cineasta islandesa Valdis Óskarsdottir, quien también escribió el guión, presenta una mirada casual pero íntima de la vida de Ingibjorg y Barði el día que contraerán nupcias. Para tal fin han planeado casarse en una pequeña iglesia en la campiña y han rentado un par de autobuses para menos de veinte invitados, entre amigos y familiares.

La influencia de la corriente fílmica denominada Dogma (con Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, entre los más destacados) es patente en esta cinta, como por ejemplo el uso exclusivo de la iluminación natural –lo que le da un aire casi de documental, aumentando los contrastes entre los tonos oscuros y claros- en todas las escenas, o las tomas de movimiento con cámara en mano siguiendo las acciones de los actores.

Cada uno de los invitados a la boda tiene su propia historia personal, cada uno representa un pequeño microcosmos que se relaciona a veces de manera bastante precaria con los demás invitados. Está la abuelita con Alzheimer que hay que cuidar constantemente y que hace reír con sus comentarios fuera de lugar. Está el típico desconocido que fue invitado de la manera más tangencial, o la pareja de gays que no acaban de salir del clóset. O el señor que necesita unos tragos para sentirse tranquilo.

Las historias se entremezclan haciendo ver al espectador que en todos lados se cuecen las habas, pues nos enteramos de que una de las invitadas ha vivido engañada respecto a quién es su padre, uno de los gays, el más joven, no tiene seguridad de ser gay, por lo que rompe con su novio.

También está el hecho de que nadie sabe dónde está la iglesia donde se casará la pareja, por lo que el viaje se convierte en algo frustrante, además de constatar que en el campo las iglesias se parecen tanto, del mismo modo que los paisajes de montañas frías y desoladas.

En franco tono de comedia, nos enteramos de que el sacerdote de la iglesia es un fanático del fútbol, que solo ha oficiado funerales y bautizos, que en la mayor frustración sale ebrio a hablar con los contrayentes y acompañantes y que a fin de cuentas es el amor de la pareja lo importante en todo.

El ritmo es semilento, tal como ocurren las cosas muchas veces en la realidad, pero una vez que la cinta atrapa la atención del espectador, éste disfruta y hasta se divierte al comprobar que todos los pueblos de la tierra tienen las mismas reacciones graciosas en situaciones inesperadas. Hay un momento en que parece una tragicomedia mexicana.

La cinta representa una buena opción para quienes desean ver algo diferente de las comedias que se encuentran en cartelera.

Tuesday, June 09, 2009

Ángeles y Demonios

La Unidad del Bien y el Mal

Ricardo Martínez García

Desde los tiempos primigenios en los que prevalecían los pensamientos míticos para explicar qué es el mundo, se ha generado una idea reiterada que explica que el mundo es el resultado de una lucha constante entre el bien y el mal, de que es una lucha de contrarios en una unidad.

A Dan Brown, el famoso escritor de best sellers, le gusta mucho usar en varios de sus libros antiguos símbolos de estas ideas o nociones sobre qué es el mundo, nociones que a lo largo de la historia se han ido refinando o sofisticando demasiado, combinándolas con los aspectos más progresistas de la ciencia actual. No por nada su personaje más conocido, Robert Langdon, es un profesor de Harvard especializado en simbología.

Una de las primeras religiones de las que se tiene memoria es la que formó Zoroastro, también llamado Zaratustra, la cual fue reformada durante la dinastía Sasánida, propone la idea de que el mundo es resultado de dos entes divinos enfrentados: Ahura Mazda (dios del bien) y Angra Mainyu (deidad del mal) y que a pesar de ser gemelos son contrarios entre sí. Esta noción del bien y del mal enfrentándose permeó de manera muy clara en el cristianismo y en la formación teológica de la Iglesia Católica Romana.

Y es ahí donde Brown contextualiza algunas de sus novelas, que mezclan arte, historia, intriga, secretos y algo con sabor a cuentos de detectives. Así lo hizo con El Código Da Vinci, y así lo hace ahora con Ángeles y Demonios, ambas películas dirigidas por Ron Howard.

En esta nueva cinta la trama gira en torno al deseo de venganza de una secta u organización secreta perseguida por la Iglesia que decide destruir a su enemiga a partir de la utilización de un descubrimiento científico: la antimateria, la cual roban y pretenden usar para hacer volar por los aires a todo El Vaticano.

Si en el Código Da Vinci se manejó la idea de que Jesús se había casado con María Magdalena y que su descendencia llegaba hasta nuestros días, con tremendas implicaciones para la religión católica, el asunto en Ángeles y Demonios supone la existencia de una asociación clandestina que se creía extinta, formada por eminentes hombres de ciencia, los mencionados Iluminati, como Galileo, que busca una revancha histórica y doctrinal ante la que consideran represora Iglesia.

El problema es que en su sofisticación los iluminati de Brown han decidido –para hacer más emocionante la historia- eliminar primero a cuatro favoritos para suceder al recién fallecido Papa, y luego dejar que explote todo. Las autoridades del Vaticano mandan a un emisario para pedir ayuda a Langdon (Tom Hanks) y luego de volar directamente a Roma éste se ve haciendo equipo con una doctora codescubridora de la antimateria, la doctora Vittoria Vetra (Ayelet Zurer).

En un entramado más del guión en el transcurso de la cinta se descubre que el Papa ha sido asesinado, víctima de un deplorable asesinato.

La cinta cuenta con buen ritmo, genera cierto grado de tensión, e incluso de curiosidad, pero lo que más puede llegar a sorprender es el modo en el que maneja la credibilidad o la capacidad de reflexión del espectador.

El personaje clave de esta película no es Langdon sino el Camarlengo (el excelente Ewan McGregor), quien de héroe pasa rápidamente a traidor. Es a él a quien realmente le queda el título de Ángel y Demonio pues parece que esos son los adjetivos que se le pueden aplicar a su persona, dependiendo del enfoque y el momento en el que se le quiera examinar.

Si a usted le gustó El Código Da Vinci, no se puede perder esta nueva cinta. Si le gustaron más los libros, mejor léalos de nuevo.

Friday, June 05, 2009

Wolverine X-Men Orígenes


Jackman = Wolverine
Ricardo Martínez García
Se trata de una de las cintas más esperadas de esta temporada, no solo por ver nuevamente a Hugh Jackman en su gustado personaje, que es gruñón y malhumorado pero todo mundo sabe que de buen corazón y al cual ha hecho tan atractivo a partir de su carisma personal.
El derroche de su encanto lo mostró durante su estancia en México, a donde acudió el actor australiano a una alfombra roja y a una entrevista con Joaquín López Dóriga, a quien tenía fascinado y seguramente a los televidentes también.

La cinta, dirigida por Gavin Hood, nos muestra ciertos detalles de la vida de Jim Logan, mutante con la característica de que cuenta con una capacidad de regeneración y unas garras de hueso que le salen de las manos, que es medio hermano de Sabretooh (Liev Schreiber), quien es mucho más poderoso que él, que ambos tienen vidas longevas como lo muestran sus participaciones como soldados en la Guerra de Secesión, en las dos Guerras Mundiales y finalmente en Vietnam.

Logan cada vez se siente más incómodo con su participación en dichos conflictos, mientras que Sabretooth se deja llevar más y más por una especie de instinto que lo muestra violento y cruel, e incluso depravado (la cinta en este sentido solo lo sugiere) y que se reflejan en sus acciones bélicas.

Logan lo que quiere es vivir una vida normal, pero alguien con sus características no puede aspirar a tal cosa, sobre todo por la existencia de militares como Stryker (Danny Huston), que los ha detectado como “diferentes” y quiere aprovecharse de esa diferencia. Stryker, apoyado por los altos mandos militares, decide hacer de Logan y de su medio hermano armas de alta peligrosidad, pero además jugando un doble juego en el que pondrá uno contra otro a los hermanos. Stryker es quien le cambiará a Logan las garras de hueso por unas afiladas cuchillas de adamantio, además de hacer de él una especie de tanque humano.

El aspecto dramático de la cinta lo ofrece la historia de amor que Logan vive con Kayla Silverfox (Lynn Collins), otra mutante que trabaja en un kínder y cuya habilidad es tocar a las personas y convencerlas de lo que sea. El amor parece terminar mal pero no por causa de los amantes, sino porque ambos son piezas de un tablero que Stryker quiere controlar siempre.

Los efectos especiales son buenos aunque en algunas escenas las garras de Wolverine se ven francamente artificiales. Es una buena película de acción que le apuesta al imán de taquilla en que se ha convertido Jackman pero que no es superior a ninguna de las anteriores de los Hombres X, ni en espectacularidad ni en trama o drama. además es mucha presunción decir que se trata de los orígenes de los hombres X cuando se centra en Wolverine.

Hay algunas inconsistencias argumentativas, pero ya que se ha aceptado la existencia de mutantes de este tipo, el espectador tiene que jugar el juego de seguir la corriente. Así son las cintas de este género: si uno no acepta ciertas premisas, el argumento carece de chiste y lo mejor es no ir a verlas. Pero el público está ávido de espectáculo, y ahí está la taquilla.

Wednesday, June 03, 2009

Star Trek


Startrek o la Guerra de las Galaxias Revisited
Ricardo Martínez García
En un mundo del siglo XXIII donde conviven seres humanos con alienígenas de origen incierto, se forma una Federación (obviamente comandada por las naves de la USS) para combatir a los Romulianos (que más parecen de la mara salvatrucha o indígenas australianos, por la cantidad de tatuajes que tienen), comandados por un violento líder, Nero (Eric Bana), quien se ha tomado como cosa personal la destrucción del planeta Vulcano, del que es originario Spock (Leonard Nimoy), quien por parte de la madre es mitad humano.

Nero intenta destruir ese planeta a partir de la tecnología que Spock ha desarrollado pero en un futuro todavía por venir. Es decir que el presente del joven y brillante Spock (Zachary Quinto) y del impetuoso James Kirk (Chris Pine), es ya el pasado para ellos mismos pero que se ven en la extraña y paradójica situación de volver a ese pasado gracias a la increíble potencia de una sustancia que desintegra planetas enteros y a sus efectos de hoyo negro.

Luego de la cinta de Stuart Baird Star Trek: Nemesis (02), que había sido la versión más reciente de la serie, J. J. Abrahms llega con esta nueva cinta basada en la que fuera la más popular serie de televisión de ciencia ficción en los Estados Unidos y que se transmitió de 1966 a 1969, hace ya cuatro décadas, y que no es tan diferente de otras cintas del mismo género, como la franquicia de Star Wars (que tal vez le deba más a ésta y no Star Wars a aquella), o algunas más recientes como Starship Troopers (97) de Paul Verhoeven, justamente por el carácter bélico de la trama: guerras de conquista o de exterminio o de colonización. Esta primera cinta (pues se prevé que vengan las secuelas) es de un exterminio total del enemigo. Humanos y aliados contra Romulianos.

Los efectos especiales no son en realidad tan especiales, pues siguen viéndose las naves como modelos a escala de juguetes diseñados para la cinta, animados de manera mecánica, aunque seguramente usando programas sofisticados.

El diseño de la nave Enterprise no es mejor por ejemplo que el de la llamada Nostromo, de la película Alien (Scott, 1979). Las escenas de las batallas son muy parecidas (y absurdas, con rayos como de láser pero que hacen un ruido como de artillería de la Segunda Guerra Mundial) a las que se pueden ver en la Guerra de las Galaxias. En ese sentido resulta más divertido y original ver las batallas que se arman entre los humanos y los llamados inséctores en Starship Troopers, a pesar de sus armas y cascos de plástico y de cierto tufillo a fascismo militar. Lo que salva bastante a esa cinta es por supuesto el reparto encabezado por Casper Van Dien, Denise Richards y Neil Patrick Harris, famoso por su personaje de la serie televisiva Doggie Howser M. D.

En esta versión también puede identificarse cierta lucha entre la tiranía de un líder como Nero, y el sistema jerárquico democrático que premia el mérito por parte de los miembros de una federación que como siempre es comandada por el ejército de los Estados Unidos. Sólo para reafirmar la hegemonía hasta el siglo XXIII.

Las mejores actuaciones son tal vez la de Eric Bana como el líder romuliano y la de Anton Yelchin, quien hiciera el protagónico en ¿Quién diablos es Charlie?, y que resulta el más simpático y útil de los miembros de la tripulación del Enterprise.

La que verdaderamente pasa desapercibida es Winona Ryder como Amanda Grayson. Lástima por ella. La cinta tiene buen ritmo y seguramente la disfrutarán los aficionados a este género cinematográfico.

Gomorra


El miserable y sórdido Sistema del mundo criminal
Ricardo Martínez García
Cualquiera que piense que Gomorra es una película más de mafiosos italianos con sus trajes impecables a rayas, al estilo de Frank Nitty o Al Capone, o que espere ver en esta cinta italiana escenas de grandes reuniones de gangsters en salones de lujo acordando negocios sobre una mesa de caoba gigante o decidiendo asesinatos al por mayor, al mejor estilo de las películas de Francis Ford Coppola, Brian de Palma o Martin Scorsese, no podría estar más equivocado.

Lejos del glamour nefasto que la industria hollywoodense ha puesto en sus cintas de mafiosos, creando con ello iconos muy populares y que son más una exaltación a la labor y estilo de vida de esas asociaciones delictivas que una denuncia de su carácter criminal, llámense la Cosa Nostra, la mafia rusa, china, mexicana, o los grandes barones del crimen, en cintas como El Padrino 1, 2 y 3, Scarface, Traffic, Carlito´s Way y otras muchas, el cineasta italiano Matteo Garrone presenta una sórdida y desgarbada pero realista adaptación al libro de Roberto Saviano del cual toma su nombre la cinta que dirige: Gomorra.

El título del libro y de la cinta parece una clara analogía entre la Camorra y la mítica ciudad bíblica emblema del pecado, Gomorra. El término es usado por periodistas y policías que se refieren a lo que los mafiosos napolitanos llaman El Sistema, vocablo que da una idea de lo impuesta y afianzada que está la organización en el entramado social y económico de gran parte de la vida y los negocios en Nápoles.

En el libro hay un capítulo dedicado a un sacerdote asesinado a sangre fría por denunciar las actividades delictivas de esa organización que recluta, utiliza y corrompe a niños y jóvenes sin esperanzas de educación ni de trabajo honesto, del mismo modo que corrompe a los inmigrantes africanos que, nada más llegar a ese país europeo, son usados como burros para el transporte y distribución de droga. Este sacerdote es don Peppino Diana, del cual la cinta extrañamente ni siquiera se ocupa un segundo.
Hay que señalar que el joven periodista Roberto Saviano, napolitano de nacimiento, se ha hecho acreedor a una especie de fatwa (como la que pesa sobre Salman Rushdie por parte del ayatola iraní, que en los hechos representa su condena a muerte) por parte del Sistema por denunciar en el libro a su vez las formas de control y de ejecución del crimen organizado, lo que lo obliga a no dar paso sin su escolta policiaca. En el libro el periodista menciona a las otras grandes organizaciones del empobrecido y terriblemente explotado y contaminado sur de Italia, la famosa Cosa Nostra ciciliana y a la calabresa ´Ndrangheta, pero Saviano se centra en la organización napolitana.

Si el libro, editado en México por Random House Mondadori, es una especie de sociología del crimen organizado, en el que Saviano hace referencia documentada de familias, líderes, combates, hábitos, negocios sucios en gran variedad de rubros y sus múltiples ramificaciones e historias de traiciones con nombres propios, la cinta no se preocupa demasiado por esos nombres ni por aclarar las guerras intestinas entre los miembros de las propias familias que se disputan el control de territorios en Nápoles, o por la forma en que la organización o Sistema defiende y sostiene económicamente a las familias de sus agremiados presos (que es lo que hace don Ciro en la cinta) que aún no los han traicionado.

La cinta pierde su carácter de denuncia al no hacer un uso acusativo de la palabra. Es como un documental que ilustra las formas miserables de vivir de muchos de estos camorristas (como aquellos que esperan su pago semanal por ser familiares de algún miembro del Sistema preso o muerto por sus actividades) y sus formas de sobrevivencia, sus negocios sucios que realizan bajo la idea hipócrita de estar ayudando a alguien, pero que en la cinta se queda solo en eso, en mostrar algo, que por cierto a veces no se entiende si no se conoce el texto original o su contexto.
Saviano dice por ejemplo, en el capítulo dedicado a Don Peppino Diana, que el único instrumento posible para transformar el tiempo de los criminales es la palabra, instrumento que utilizó con gran valentía el sacerdote, quien estaba verdaderamente comprometido con su comunidad, y que al final alguien usó como motivo para eliminarlo. Ahora Roberto Saviano sabe en carne propia lo que es tener una condena así. El lenguaje cinematográfico en esta ocasión queda por debajo del lenguaje del libro.
Mucha de la rabia que experimenta el lector de Gomorra (sobre todo porque en México hay demasiado en común con lo denunciado ahí) se diluye tristemente en la cinta de Garrone, que sin ser una mala película no le hace justicia al libro de Saviano.
Algunos elementos que dejaron de lado el director o sus guionistas (entre ellos el propio Saviano) además del capítulo del sacerdote Peppino Diana, son los referentes al Puerto de Nápoles, que muestra las triquiñuelas de las aduanas: las maneras casi mágicas en que se transforman miles de contenedores en otro tipo de mercancías tan solo porque alguien modifica unos papeles, o el interesante capítulo dedicado al famosísimo fusil de asalto Kalashnikov conocido como AK 47, el familiar cuerno de chivo tan usado entre los narcotraficantes mexicanos y de todo el mundo.
En la película, el sastre Pasquale, verdadero artesano de la alta costura, realiza un vestido de diseñador a precios ínfimos, claro que a costa de una sobreexplotación de decenas de costureras que trabajan por salarios de hambre y con horarios extra sin pago. Luego ve por televisión el mismo vestido en el cuerpo de Scarlett Johansson en una alfombra roja o festival de cine. En el libro, es Angelina Jolie quien viste esos diseños.
El vestido que él y su taller de costura realizaron a petición de los mismos diseñadores que aprovechan la mano de obra baratísima de los talleres ilegales para elaborar sus exclusivos diseños, es mostrado como otro de los aspectos en los que la Camorra ha puesto sus intereses. Pasquale termina su carrera luego de que lo descubren dando clases de alta costura en un taller de chinos. Se convierte en un simple chofer de camión de carga.
Los negocios del concreto, de la construcción, del manejo y desecho de materiales tóxicos, además de las drogas, la prostitución y todos esos rubros clásicos que caracterizan a las mafias, son expuestas en el libro de manera brillante por Saviano, no así por la película. Aún así es una cinta recomendable, sobre todo para los estudiantes que tienen la posibilidad de estudiar y no lo hacen.

Wednesday, May 27, 2009

Reencuentro

Reencuentro

Ricardo Martínez García


La ya veterana actriz Helen Hunt debuta como directora con la cinta Reencuentro (Then she found me, 07), un trabajo personal con un guión escrito por ella misma, a partir de una novela, del mismo título en inglés, de Elinor Lipman, que ofrece una visión de la  confrontación entre el deseo de una maestra de kínder de tener hijos, con las situaciones amorosas que vive, aunado al hecho de conocer a su madre biológica en plena madurez.

Hunt es una actriz prolífica con una carrera que comienza en su infancia y que ha trabajado tanto en cine como en televisión. Su trabajo, que en cantidad y calidad tal vez solo podría ser comparado con el de Jodie Foster pues ambas comenzaron siendo niñas, incluye un Oscar como mejor actriz en 1996 por Mejor Imposible, así como un Emy y un Globo de Oro por la serie Mad About You.

April Epner es una casi cuarentona (aunque la Hunt cumplirá 46 el próximo 15 de junio) que desea un bebé luego de casarse con Benjamin Green (Matthew Broderick, al que no se le quita el aspecto de adolescente a pesar de los años, aunque ahora está algo más llenito).  Luego de intentarlo durante casi un año, sin conseguirlo, Ben decide abandonarla, dejándola luego de tener sexo con ella.

En su desconsuelo, April comienza a relacionarse con Frank (Colin Firth), un divorciado que tiene a sus hijos en el kínder donde trabaja ella. El amor que sienten mutuamente se mezcla a los sentimientos encontrados que ella experimenta a partir del reencuentro con su madre biológica, Bernice Graves (Bette Midler, que con su sola presencia es el antídoto para la parquedad y seriedad de la Hunt), una conductora de televisión al estilo de Ophra Winfrey.

Al dejar abierta la relación con su esposo Ben, y luego de ese último encuentro sexual, April queda embarazada, con lo que su relación amorosa con Frank se complica más de lo debido. Entendiblemente éste se enoja al darse cuenta de que ella se ha visto con su esposo, del que se suponía estaba separada. Hunt ofrece aquí su mirada más fría y escrutadora sobre los motivos que llevan a alguien a buscar a la otra persona. April busca ser madre pero se resiste a aceptar a la madre que no buscaba, echándole en cara su decisión de darla en adopción. Busca también el amor, pero se resiste a dejar ir al que ya no es, aunque le ofrece el beneficio de participar en el proceso del embarazo, pero a su vez lastimando sin querer al nuevo prospecto, con quien en un momento dado se sintió hasta en familia.

La trama, que está de alguna manera inmersa en contextos religiosos judíos, llega a un anticlímax cuando ella pierde al feto a las diez semanas de gestación. La tristeza que esto genera en April es de los mejores momentos interpretativos de Hunt.

Siguiendo los consejos de su madre, April al final se decide por la adopción, con lo que reinicia el ciclo que ella misma vivió al ser adoptada y criada por una familia judía.

Un dato curioso es el cameo que realiza el escritor británico hindú Salman Rushdie, a petición seguramente de Hunt, como el tranquilo ginecólogo que le hace los ultrasonidos a April, y que pregunta si falta alguien cuando ella se hace acompañar por Ben y Frank en una revisión, o el que respetuosamente escucha las plegarias en hebreo que April recita en su segunda revisión, acompañada solo de su madre.

La cinta tiene sus momentos conmovedores, alegres (debido a la gracia natural de Midler), y románticos. La directora logra darle un ritmo tal que resulta atractiva para casi cualquier espectador sensible. Más de uno se verá reflejado en las situaciones planteadas de manera realista en las escenas.

Wednesday, May 20, 2009

Las Cenizas de la Luz


La luz que quema
Ricardo Martínez García
Yusef no necesitó ser el objeto de una apuesta entre Dios y su Adversario para, a la manera de un Job moderno, perderlo todo a instancias de algún maligno. Solo necesitó una complicada operación y trasplante de córneas para perder todo lo que tenía.
Majad Majidi, experimentado cineasta iraní, entrega en Las Cenizas de la Luz (The Willow Tree) un drama conmovedor y lleno de matices simbólicos.

Yusef (Parvis Parastui) es un maestro universitario de literatura que quedó ciego desde los ocho años. Al ir a una revisión a París le practican un trasplante de córneas que le posibilita volver a ver. Su vida hasta entonces había sido apacible, tranquila y llena de felicidad al lado de su familia. Su esposa y su hija, junto con el ambiente doméstico y el trabajo universitario lo hacían sentir pleno.

Después de la operación, Yusef experimenta un cambio radical en su noción del mundo. No es tan drástico y terrorífico dicho cambio, como en El Ojo, ni la intensión del director. Para Yusef el avance de la ciencia moderna le significa la posibilidad de volver a ver, pero también la posibilidad de percibir cosas completamente humanas que no habría podido percibir de seguir ciego.

Al volver a Irán, Yusev se siente un nuevo hombre, y eso no tendría nada de malo si no fuera porque comienza a renegar de su propia vida, la cual no reconoce ya por hacérsele poca cosa. Dicen que de la vista nace el amor y en él el refrán se cumple. Queda prendado de una joven y linda alumna suya, lo cual hace sufrir a su esposa y a su madre. Además es testigo de cómo un carterista trabaja en el metro, sin decir nada y solo mirando.

El matiz religioso de la vida de Yusef se manifiesta en sus oraciones, las cuales se dirigen a Dios pidiendo que le devuelva la vista y luego que le dé una nueva oportunidad de vida.

El director Majidi, quien tiene en su haber casi diez películas ya, es un reconocido cineasta que ha contribuido a ofrecer al mundo una nueva visión de su país. No es como Marjane Satrapi pero en sus cintas es posible encontrar el retrato de situaciones sociales actuales de su nación.

Es posible una interpretación metafórica de esta cinta en la que pudiéramos pensar en Yusef como si representara a su nación o cultura (no por nada él es un maestro de literatura que en un arranque de desesperación quema libros y papeles de su biblioteca, cuyas cenizas son lo que queda de esa sabiduría despreciada, como la luz de la que hablaban los ilustrados franceses).
El estado de ceguera no le impedía percibir el mundo ni entenderlo; incluso él consideraba que su estado era paradisíaco, con sus libros y su literatura. Pero una vez que recobra la vista, gracias a la ciencia (que podría ser considerada el instrumento del maligno en cierta visión religiosa de su nación), su conciencia se trastoca y comienza a experimentar deseo por las cosas que ahora sabe son bellas y que no le pertenecen (como a su joven alumna), sin darse cuenta de que ese deseo lo aleja de su esposa e hija, quienes representan a lo verdaderamente propio. Es como si al ver, realmente no viera.

El rompimiento con su viejo y confortable mundo no es, como en Job, algo fuera de su voluntad, sino que él se somete a los cambios de manera voluntaria. Dichos cambios lo llevan a renegar de sí mismo, no de Dios, pues él cree que al tener nuevamente su visión tiene derecho a una nueva vida, lo cual no es posible, pues él ya tiene una vida. A menos claro que rompa con todo lo anterior. Con quien no quiere romper es con Dios, como lo muestra su necesidad de recobrar una oración que había escrito en Braille y que había ido a parar al fondo de la fuente de su patio.

Es como su país, en el cual no se puede borrar la historia solo porque hay un nuevo gobierno o una nueva doctrina política. Hay que adaptarse pero sin romper con lo antiguo, con su cultura y religión, parecería ser finalmente la moraleja de la metáfora.

Tuesday, May 19, 2009

I Love You Man


Te amo, Brother

Ricardo Martínez García

Peter Klaven (Paul Rudd) es un insulso agente de bienes raíces que contraerá matrimonio con su bella novia Zooey (Rashida Jones), quien le sugiere que sería deseable que uno de sus amigos fuera su padrino de bodas. Lo que ella no sabe es que su novio carece de amigos. A partir de esa premisa se desarrolla una tragicomedia con situaciones realmente absurdas, sobre todo para la novia.
John Hamburg, director de esta cinta, es también el responsable del guión, rubro en el que participó en películas como Conoce a los Fockers (04) y Zoolander (01). La idea es resaltar la importancia no de encontrar un padrino de boda, sino en encontrar y valorar una verdadera amistad.
Peter no tenía necesidad de un amigo varón, pues los compañeros de trabajo que tiene no lo pelan, no así las mujeres, quienes se llevan de maravilla con él. Así, parecería que no había por qué buscar un amigo. Lo absurdo es que en el afán de complacer a su novia, Peter cae en situaciones verdaderamente extravagantes, como cuando concierta citas con hombres de diferente índole y con diferentes resultados (uno termina besándolo).
En una exposición de venta de una casa, propiedad de Lou Ferrigno (el popular e Increíble Hulk de la serie de televisión en los ochenta) y que organiza Peter, éste conoce a Sydney (Jason Segel), un gorrón que se dedica a ir a comer los bocadillos que se ofrecen en tales eventos, y comienza una amistad que crecerá cada vez más hasta que la propia Zooey se siente alarmada de la empatía de su novio y su nuevo amigo.
Sydney es el típico desocupado del que no se sabe cómo se gana la vida pero es un tipo con sentido del humor y con sentido común, además de una forma estrambótica y espontánea de ser, por lo que aparentemente choca con Peter, quien es rígido hasta decir basta.
Ese conflicto aparente distancia a Peter de Sydney justo cuando éste hace algo que revive la carrera en bienes raíces de su amigo. La única que se da cuenta del valor (de manera exagerada en la cinta) de la amistad entre ellos es precisamente Zooey, quien invita al incómodo amigo para que sea finalmente el padrino de boda de su novio.
Se trata de una comedia ligera, con un mensaje bastante humano pero manejado de manera un tanto exagerado y pretensioso, aunque no carece de momentos jocosos.

Monday, May 18, 2009

Las Flores del Cerezo


La Fugacidad de la Vida

Ricardo Martínez García

¿Qué hacer cuando aquel ser querido, amado, que ha sido parte casi inadvertida de nosotros mismos durante tantos años, finalmente muere y nos deja con nuestra soledad? Esa parece ser la cuestión que plantea la cineasta alemana Doris Dörrie en su cinta Las Flores del Cerezo, su más reciente trabajo, el cual la muestra como una directora consumada que maneja a la perfección los diferentes estilos dramáticos en una misma cinta.

La crítica social y los estereotipos de género que caracterizan a algunos de sus trabajos, como Hombres (Men, 85), Nadie me ama (Keiner Liebt Mich, 95) y ¿Soy Hermosa? (Bin Ich Schön, 98) dejan lugar ahora en Las Flores del Cerezo (Hanami Kirschblüten, 08) a un trabajo introspectivo, familiar, en el que la directora explora las relaciones ordinarias y habituales de una pareja, más que madura, de Rudi (Elmar Wepper) y su esposa Trudi (Hannelore Elsner).

El parecido entre los nombres de esta pareja, unida durante muchos años en matrimonio, da una idea de la compenetración tan grande que se tienen, que aunque grande no es absoluta. Trudi siempre ha tenido la intención de aprender un estilo de baile típico de Japón, conocida como Butoh, a la cual es muy aficionada, afición que en nada es compartida por su esposo.

La pareja tiene tres hijos, los cuales son mayores, independientes y poco apegados a sus padres. Incluso no saben qué hacer con ellos cuando los visitan. La disciplina del trabajo de Rudi y la sobreprotección hacia sus hijos de Trudi parecen ir en contra de lo que podría considerarse un amor filial normal y natural.

El desapego de sus hijos en realidad no es nada para Rudi, no así la muerte de Trudi, el cual es un golpe severo del que difícilmente se recuperará, y para lo cual prepara un viaje al Japón, tan solo para ver el Monte Fuji, como era el deseo de su esposa.

La cinta se convierte en una road movie que recuerda a la aclamada Perdidos en Tokio (Coppola, 03), pero más humana y cálida, sobre todo por la intervención de Yu, (Aya Irizuki), joven simpática y desinteresada que enseña a Rudi a “bailar con su sombra”. La empatía que logran Yu y Rudi recuerda a la de los personajes de Bill Murray y Scarlett Johansson en la cinta de la hija de Francis Ford Coppola, pero la trasciende y la rebasa con mucho.

El trabajo de Dörrie es redondo en cuanto a la gama de sentimientos que despierta en el espectador. El desapego de los hijos que raya en la grosería, la ironía de ciertos actos de la vida y hasta algunos momentos absurdos, como cuando Rudi se pasea por Tokio con la ropa de su mujer bajo el abrigo, le permiten a la directora plantear algunos importantes temas de reflexión sobre las relaciones humanas. El amor de pareja, el conocimiento personal asumido que en realidad no lo es, los verdaderos intereses no compartidos, la búsqueda del sentido de la vida cuando se pierde la confortable seguridad que se deposita en el otro, son algunos tópicos de esta conmovedora cinta.

El trabajo fotográfico de Hanno Lentz es digno de destacarse, ya mostrando el caos vehicular de Tokio, o su vida nocturna, (de la que Rudi se da una probadita, tan solo para darse cuenta de su soledad insoportable) y el contraste con plácidas escenas como la del Monte Fuji, o la tranquila y vetusta provincia que habitan Rudi y Trudi. El título de la cinta hace alusión a una noción filosófica de la vida: las flores del cerezo representan la fugacidad de la vida: en unos cuantos días las flores se abren, desprenden su polen y finalmente mueren. Así es también la vida humana.

Thursday, May 07, 2009

Duplicidad


Desgana al doble

Ricardo Martínez García

Tras cierto tiempo de inactividad por maternidad o por lo que fuera, Julia Roberts regresa a la pantalla grande con la insípida cinta Duplicidad, del director Tony Gilroy, alguna vez candidato al Oscar y guionista de las tres cintas de la serie Bourne, de Michael Clayton y El Abogado del Diablo, por mencionar algunas.

La Roberts, ganadora del Oscar por su trabajo en Erin Brockovich (00) se ve desencanchada, a pesar de estar bien apoyada por Clive Owen, y tal vez eso se deba más al argumento, escrito por el propio Gilroy, que a la probada capacidad actoral de estas dos estrellas. Extraña que el argumento quede a deber, considerando el trabajo que ha realizado Gilroy en ese terreno.

Dos altos ejecutivos de empresas productoras de cosméticos planean el robo de la fórmula de un producto que “cambiará el rumbo del mercado”, y para ello se entremezclan en un confuso trabajo de espionaje que más que tener atento al espectador lo sumen en profundos momentos de sopor.

La película muestra lo que no es ningún misterio: el trabajo honrado de las personas verdaderamente inventivas puede caer en manos de empresarios vivales que de pronto se adjudican el mérito y los beneficios de un descubrimiento.

En la necesidad de ser ingeniosa, meta de la que queda lejos debido a una excesiva pretensión de sofisticación, la cinta muestra también cómo al mejor cazador se le va la liebre (a menos que pensemos que habrá una segunda parte –poco probable- en la que se verá que Claire Stenwick (Roberts) y Ray Koval (Owen) finalmente se salieron con la suya).

Ni el romance ni el trabajo de intriga realizado por los dos espías contienen momentos que se pudieran destacar. Un juego de aparentes traiciones entre estos dos ex de la CIA y M16 da como resultado que ninguno puede confiar demasiado en el otro, en lo que tal vez representa el mejor momento de la cinta, por lo cómicamente absurdo de las situaciones planteadas. Pero como el juego psicológico es excesivo, el espectador de pronto tampoco sabe qué pensar sobre los resultados obtenidos. Lo que sí parece claro es que una relación que experimenta tantos giros no tiene buen augurio de llegar lejos, a menos que se asuman y compartan los fracasos.

Anticipándose a toda maniobra de espionaje por parte de sus empleados, el empresario Howerd Tully (Tom Wilkinson) se adelanta no solo a dichos saboteadores, sino a su principal enemigo, el soberbio Dick Garsil (Paul Giamatti), para revelarse como el verdadero cerebro detrás de las operaciones subversivo-comerciales en esos grandes conglomerados de cosméticos.

Tully y Garsil abren la cinta en una escena que los muestra en un aeropuerto, junto a su equipo de colaboradores, a un lado de sus respectivos aviones, enzarzándose en una absurda pelea como si fueran niños. Tal escena no se comprende si suponemos que Tully es el que se sale con la suya, o a menos que se conjeture que se pelean porque ambos fueron burlados por la pareja Stenwick-Koval, lo que la cinta al finalizar no muestra.

El resultado final de la película es muy poca acción, casi no hay generación de expectativas sobre lo que ocurrirá, el ritmo es semilento. Es un trhiller fallido. Ni la aparición de esas dos estrellas del cine hollywoodense logra levantar el carácter de esta cinta que es sólo apta para aquellos que realmente sean fans de la Roberts o para aquellas que gustan de ver atractivos galanes como Owen.

Saturday, May 02, 2009

The Haunting in Connecticut


Extrañas apariciones

Ricardo Martínez García

Se dice que uno de los aspectos más tétricos y terroríficos dentro de la magia negra es esa parte llamada nigromancia, la cual consiste en la consulta y uso de personas muertas o de sus espíritus (si tal cosa es posible) con fines de adivinación o de ejercer una voluntad sobre algo o alguien, generalmente de manera perversa.

La cinta del director debutante Peter Cornwell cuenta con las actuaciones de Virginia Madsen, famosa por la serie de televisión Monk, y Elias Koteas, quien participara en la cinta bélica La Delgada Línea Roja, de Terrence Mallick.

Madsen juega el rol de Sara Campbell, una madre atribulada por la enfermedad de uno de sus hijos, Matt (Kyle Gallner), quien en busca de su comodidad alquila una casa que pronto se convierte en su peor pesadilla.

Con varios elementos clásicos en cintas de este género, como la atracción incomprensible del joven enfermo hacia la parte más siniestra de la casa, o sus constantes visiones que pudieran ser producto del tratamiento de su cáncer, la película resulta entretenida e intrigante a ratos.

A pesar de ser previsible en ciertos aspectos, hay momentos en que el ambiente de terror es bastante efectivo y puede arrancar uno que otro verdadero sobresalto al espectador sensible (como pude ver en algunas pocas personas en la sala), sobre todo porque no recurre a efectos excesivos y por la aceptable recreación de la actividad a principios del siglo pasado del joven vidente Jonah (Erik Berg), quien era el maleable instrumento de un poderoso brujo, al cual se le salen las cosas de control.

El sacerdote Popescu (Koteas), al igual que Matt, está cerca de la muerte, por lo que decide aplicarse en el auxilio de la familia Campbell en su encuentro con esa casa que más que embrujada es un acumulador de lo peor del espíritu humano: había visto mucha mala onda, con funerales y cuerpos robados del cementerio, horriblemente mutilados, y algo o mucho de esa mala vibra la guarda entre sus paredes, literalmente. En este sentido hay ciertos elementos semejantes en The Grudge (04) del japonés Takashi Shimizu

De acuerdo con la publicidad, esta cinta está basada en un caso verdadero, lo cual resulta inquietante, aunque hay que pensar que algunos hechos horribles se convierten en tema de  productos de la industria del cine. Además está como antecedente el documental realizado por Discovery Channel titulado A Haunting in Connecticut (02) y dirigido por John Kavanaugh. Hay que destacar que la palabra Haunting se refiere en general a un lugar en donde se supone que se aparecen los muertos o donde los muertos espantan.

Otras cintas con temática parecida son A Haunting in Georgia (Jeffrey Fine, 02), la serie de Amityville (8 cintas) y hasta la mexicana Cañitas (07), de Julio César Estrada. Claro que la calidad de estas películas varía, así como varían los gustos de los espectadores. Véala si gusta usted del género y si no tiene pesadillas por la noche luego de ver cintas de espantos.

De la Serie Puros Cuentos

Miedo
Ricardo Martínez García

Habían pasado doce días desde que se decretara la contingencia sanitaria en nuestra ciudad. La sensación inseguridad que me invadía cada vez que salía de casa, a pesar de que despreciaba la medida del tapabocas y el saludo de mano, se acrecentó a niveles insospechados, convirtiéndome en un verdadero ermitaño, amargado y temeroso de cualquier contacto humano o animal.

La intolerancia hacia los demás y la repugnancia a tocar a alguien me condujeron rápidamente a extremos de paranoia, desconocidos hasta entonces para mí (o eso creo), tales que me hacían concebir extrañas ideas que involucraban el uso de la gasolina y el fuego, ideas que tomaban en mi imaginación el carácter purificador que tuvieron antes la hoguera y la tortura en ciertas épocas y lugares históricos durante la Edad Media.

A pesar de lo anterior, deseaba verla. Solo a ella y a su mundo personal. Irónica y tristemente, ella era la única de entre toda la gente que conocía que no consentía en verme, a pesar de mis ruegos, de mis mal encubiertos chantajes e incluso de mis odiosos silencios.

El argumento que esgrimía para mantenerme alejado era una mezcla extraña de sentido común, temor real a un contagio y su extrema necesidad de aislarse del mundo y de sí misma. Pero lo real o lo que ahora veo con claridad: se trataba de una paranoia aún más fuerte que la mía. Todo un caso para el psicoanálisis.

Una tarde calurosa como pocas, finalmente decidí verla, al costo que fuera. Me trasladé al edificio en el que habitaba con la esperanza de atrapar una oportunidad de verla, aunque fuera de lejos, y mirarla aunque ella no me mirara, a amarla de manera incógnita, a saber que ella estaba ahí aunque ella no supiera de mí.

Un vecino salió de su edificio. Al verme, simplemente se alejó a toda velocidad, dejando la puerta abierta, lista para mi ingreso y no lo pensé más. Subí las escaleras. Todo era silencio. Un ambiente lúgubre y de tristeza acompañó mi ascenso.

Acostumbraba a verme en el espejo de la puerta contigua al de ella con el fin de arreglar mis cabellos o limpiar mi nariz, más moquienta de lo normal, pero esa ocasión no pude. Dicha puerta estaba abierta y una linda niña se asomaba. Me miró y lanzó un pequeño grito de sorpresa, corriendo de inmediato al interior. Mis manos tiemblan al escribir esto. Cuando se cerró la puerta, por efecto de alguna corriente de aire, pude ver. Vi el reflejo de lo que había sido mi rostro, el cual me aparecía como el de alguien completamente ajeno a mí.


¡Mis ojos destellaban con una expresión inconfundible de locura, mi piel mostraba una pálida consistencia cerosa y mi pelo ralo e hirsuto me daban el aspecto de una cómica imitación del Nosferatu de  Herzog!

Si no hubiera sabido de la contingencia sanitaria habría estado tentado a explicarme a mí mismo que esa imagen bien podría deberse a un concurso en el que hubiera participado con un excelente disfraz y luego de tremenda borrachera, pero no, yo sabía muy bien sobre la epidemia y sus efectos perniciosos.

Mi miedo ahora no es el de un misántropo enemigo de la humanidad que evita a toda costa ser contagiado. ¡El miedo que siento es ahora a que ese horrible rostro sea real y no producto de mi paranoia o de mi loca imaginación! Es algo que no puedo soportar.

Wednesday, April 22, 2009


Una Buena Versión Actualizada
Ricardo Martínez García
A finales de los años sesenta el director mexicano Carlos Enrique Taboada realizó, en los albores de su carrera, una dupla de cintas que incursionaron en el género de suspenso más que de terror, las cuales con el tiempo se han vuelto cintas clásicas y de culto en este escaso género de nuestro cine nacional.

Taboada filmó más cintas, como El Arte de Engañar y Más Negro Que la Noche (la inquietante historia de un gato negro y su fantasmagórica dueña), ambas de 1972, pero no tuvieron la repercusión de sus dos primeras obras. Caso aparte lo representa Veneno Para Las Hadas, cinta que en 1987 ganó cinco Arieles pero aún así es casi desconocida para el gran público en la actualidad. Habrá que esperar a que Alfredo Gudini la presente por el 4 para volver a verla.

Las dos cintas clásicas de Taboada son Hasta el Viento Tiene Miedo (67) y El Libro de Piedra (68), las cuales han sido llevadas nuevamente a la pantalla grande, la primera por Gustavo Moheno, con el protagónico de Martha Higareda y Mónica Dionne y la segunda por Julio César Estrada, con Plutarco Haza, Evangelina Sosa y Ludwica Paleta, todos de actuaciones más que regulares pero sin exagerar.

Algunos podrán ser de la opinión de que los originales siempre serán mejores que sus remakes y en la mayoría de los casos así es. Estas dos nuevas cintas no superan a las originales pero al menos no van en contra de su espíritu y representan versiones actualizadas aceptables.
En el caso específico de El libro de Piedra, la versión de Estrada es muy pulcra y correcta. La edición, musicalización y tratamiento fotográfico ciertamente son muy buenos para generar la tensión y el suspenso en el espectador de tal manera que lo mantienen con un buen nivel de atención.

El argumento no plantea ninguna sorpresa por ser ya conocido, sobre todo para aquellos que han visto la cinta de Taboada: Silvia, una niña de familia rica entra en contacto con un amiguito “imaginario” llamado Hugo, quien luego se convierte en una pesadilla para sus padres y tutoras.
Resulta que el tal Hugo es un niño europeo de la época medieval condenado a la petrificación por su propio padre (un poderoso brujo austriaco) y a custodiar un libro que contiene toda su sabiduría en torno a la magia negra.
La temática de El Libro de Piedra y Veneno Para Las Hadas bien pudieran ser referencias a autores como: H. P. Lovecraft, Algernon Blackwood y Arthur Machen, en relatos como “El legado Peabody” “Antiguas Brujerías”, y “El Pueblo Blanco”, respectivamente. Pero el argumento de Más Negro que la Noche parece adelantarse a novelas como Cemeterio de Mascotas, de Stephen King. Taboada, quien escribía sus propios guiones, logra captar en esas cintas la esencia terrorífica que subyace en lugares solitarios, vidas aisladas, la relación entre el hombre y la naturaleza trastocada por ritos y actos de magia.

Siempre resulta atractivo ver anagramas dibujados en el piso con sal, así como el aspecto esotérico representado en símbolos, muñecas tipo vudú y el escuchar la interpretación de un “especialista” a estos elementos, aunque en este caso la cinta muestra una pobre interpretación por parte del especialista; hay un momento en el que de manera muy breve la película sugiere más cosas de las que muestra, como cuando Silvia (lo cual es un mérito de Taboada). Hay incluso situaciones (pocas) de verdadero sobresalto (mérito de Estrada) y por esos momentos la cinta vale la entrada a la sala.
Si usted es un espectador que vio la cinta original, disfrutará la realización de esta cinta que no desmerece demasiado a la original, pero no será nada sorpresiva. Pero si usted no ha tenido oportunidad de ver aquella cinta, seguramente saldrá satisfecho de ver un trabajo de factura nacional digno, a pesar de ser una actualización de la cinta de 1968.

Thursday, April 09, 2009

Una pasión secreta


El buen ojo de James Cameron


Ricardo Martínez García


Cuando James Cameron filmó una de las cintas más premiadas de la historia, Titanic (97), con once Oscares en su haber, no sólo estaba realizando su obra maestra, sino que estaba impulsando la carrera de dos jóvenes actores, los cuales, a lo largo de los años han demostrado que Cameron y Mali Finn (quien estuvo a cargo del casting de la cinta)  no se equivocaron al incluir a Leonardo Di Caprio y especialmente a Kate Winslet.


Winslet, luego de estar nominada cinco veces previamente, ganó el Oscar a la mejor actriz este año, con la cinta Una Pasión Secreta (The Reader), trabajo que se suma a los ya múltiples que ha realizado y que la han mostrado como una de las mejores actrices de su generación.


El británico Stephen Daldry, realizador también de Billy Elliot (00), dirige esta cinta de época en la que la treintañera Hanna Schmitz (Winslet), empleada del servicio de tranvías de Berlín, conoce al adolescente Michael Berg (David Kross) cuando éste enferma en la calle y ella lo ayuda. Luego se establece un romance entre ellos, romance que más que el despertar sexual del adolescente está caracterizado por las lecturas de obras clásicas (como Las Aventuras de Tom Sawyer, La Odisea y El Amante de Lady Chatterly) que él le hace en voz alta.


Hanna decide abandonar su trabajo cuando la comisionan a una oficina. Michael le pierde la pista hasta que finalmente la encuentra en un juicio contra mujeres que trabajaron para el régimen nazi, en el cual se le acusa de haber participado en la selección de personas para ser trasladadas al campo de concentración en Auswichtz. La vergüenza de Hanna ante su propia ignorancia la impelen a inculparse de las atrocidades de las cuales es acusada.


Michael, que es estudiante de leyes, se da cuenta de la ignorancia de Hanna y la enorme pena que  le causa, pero no tiene el valor de dar a conocer su descubrimiento en el juicio. ¿Por qué no dijo lo que sabía, si ese conocimiento le hubiera evitado a Hanna una condena perpetua? Parecería que con su silencio, Michael en realidad condena a Hanna por omisión, o bien deja que todo ocurra puesto que ella reconoce atrocidades que ella no cometió con tal de evitarse una pena que para ella era más grande –la vergüenza pública de que se sepa que no sabe leer- y eso lo impresiona al grado del pasmo.


La cinta está basada en la novela de Bernhard Schlink del mismo nombre (The Reader), y cuyo énfasis está en la redención que ofrece la lectura al espíritu humano. Acceder  por ejemplo a la lectura de La Dama del Perrito, a algunas personas como Hanna les supone un esfuerzo inaudito por aprender a leer totalmente de manera autodidacta. Hay en la lectura de esas obras más vida que en la vida real de algunos seres humanos en momentos tristes de la historia: una guardia de prisioneras que sólo hace lo que le decían que tenía que hacer.


Cuando finalmente Hanna está en posibilidades de salir libre, ella ya ha alcanzado la libertad, a pesar de los planes de Michael ya maduro (Ralph Fiennes), a través de las lecturas que ha hecho ella misma. Para ella no hay más redención que la muerte, por lo que es simbólico y significativo el hecho de que use los libros que ha leído como pedestal para su sacrificio.


Winslet demuestra con su trabajo que el Oscar en este año realmente lo merecía, con lo cual se confirma como una de las mejores intérpretes cinematográficas. No hay que perderla de vista.