Wednesday, July 22, 2009

¿Reli...qué?


El triunfo de la ignorancia

Ricardo Martínez García

Bill Maher es un cómico y presentador de televisión que se ha hecho famoso en los Estados Unidos gracias a dos programas: Politically Incorrect y Real Time, los cuales realiza con gran cantidad de sátira, crítica y mucho humor, lo cual le ha granjeado tremendas críticas de los grupos aludidos o criticados.

Maher es el conductor del documental dirigido por Larry Charles Religulous (que al parecer es una combinación de las palabras religión y ridículo en inglés) y que se ha subtitulado en español Reli…qué? Se trata de un documental de matiz burlón, irónico, sarcástico, sobre lo que algunos grupos religiosos de los Estados Unidos (y de alguna que otra parte del mundo) piensan de temas como la salvación, quién es Jesús, la homosexualidad, la verdad o falsedad de lo que la Biblia señala en ciertos pasajes, la fe.

Crítico acérrimo de los malos políticos, de Bush Jr., y de los pederastas en el catolicismo entre otros, en el documental Maher dice ser de origen mitad católico y mitad judío. Entrevista a líderes religiosos, desde una capilla rodante para traileros, o carismáticos y cínicos charlatanes que dicen ser descendientes directos de Jesús, como el tal boricua José Luis Miranda, que afirma ser el elegido, que dice ser Jesús mismo, hasta pasar por algunos disidentes mormones, musulmanes gays y un extraño judío ortodoxo en contra del asentamiento de su pueblo en Tierra Santa.

Si alguien ha llegado a pensar que el pueblo mexicano en general es fanático religioso, se sorprenderá al ver en este documental a estas agrupaciones religiosas norteamericanas que van más allá del mero fanatismo guadalupano o de cualquier miembro del santoral católico. Pero no sólo eso, constatará que permea en ellos una ignorancia abismal, pues casi nadie de ellos ha estudiado su propia religión, nadie la vive de manera crítica (pues nadie les enseñó a vivirla críticamente).

El propio Maher reconoce que dejó de asistir a la iglesia católica a los trece años. No profundizó en sus propias creencias, nunca puso su fe bajo la lupa de lo racional. Es por eso que lo vemos preguntando a otros -que hacen alarde involuntariamente de su ignorancia- si creen que una serpiente habló, si Dios en realidad es tres personas en una, y tratando de mostrar que el cristianismo abrevó de diferentes fuentes religiosas mucho más antiguas que el propio judaísmo.

Maher aparentemente muestra lo ridículo de la religión porque parte de sus propias confusiones e ignorancia, y porque por lo que se ve no está muy dispuesto a escuchar a los que sí muestran cierto conocimiento. Al estar frente al Vaticano, lugar en el que no lo dejaron entrar, entrevista a un sacerdote católico dicharachero pero que pronto parece representar cierta rebeldía ante el status quo de su religión. A la pregunta de si es posible enseñar la verdadera fe, el sacerdote casi entre risas le dice que no, que no hay manera y que es una pérdida de tiempo tratar de enseñar a la plebe la verdadera fe. Se imponen las tradiciones, la costumbre, la fe del carbonero. Este sacerdote llama a este tipo de creyentes “católicos de café”.

Vemos desfilar entonces en la cinta a cínicos charlatanes, estafadores y vivales, pero también a gente sencilla pero muy fanatizada.

Harold Bloom, el famoso crítico literario, ha dicho que en los Estados Unidos la cultura va desapareciendo y que está siendo sustituida por los grandes parques temáticos. Al ver las representaciones teatrales de la pasión en el parque llamado Holy Land Experience, en Orlando Florida, no cabe duda de que el espíritu mercantil anglosajón ha permeado desde siempre al espíritu religioso. Representaciones del Mercado de Jerusalén, episodios Bíblicos actuados, y toda la parafernalia de un parque de diversiones pero de carácter religioso hacen de la experiencia religiosa algo que a muchos se nos antojará verdaderamente ridículo.

Bill Maher entrevista en ese lugar al actor que personifica a Jesús, un hombre bien intencionado pero que carece de una formación religiosa sólida, lo cual se deja ver en sus superficiales respuestas.

El documental no carece de interés, pero es fácil advertir por qué ha encendido los ánimos contra Maher. Es un documental que muestra la superficialidad de las religiones y que no profundiza en el conocimiento de sus fundamentos sino sólo de lo peor de las consecuencias del desconocimiento de dichos fundamentos.

Otra cosa hubiera sido en el filme si se hubiera entrevistado al mismo Bloom, o si hubiera dado más participación al científico del Proyecto Genoma Humano (Craig Vender, creo) o a algún sacerdote crítico de su propia religión, miembro de alguna de las grandes Órdenes, como los de la Compañía de Jesús o los Agustinos Recoletos. Pero ni el conductor ni el director tenían esos planes. Aún así es divertido ver cómo se burlan de ciertos aspectos de los grupos religiosos, sobre todo en territorio norteamericano.

Thursday, July 16, 2009

Harry Potter y El Príncipe Mestizo


La gente necesita la magia de la diversión

Ricardo Martínez García

El filón de oro que creó la escritora J. K. Rowling desde que publicó a fines de junio de 1997 el primer volumen de esta exitosísima serie, sigue dando lo mejor de sí cinematográficamente. Harry Potter y El Príncipe Mestizo representa el aprendizaje de las otras cinco cintas precedentes y las supera ampliamente. El misterio y el suspenso que rodean la vida académica y personal del más famoso de los personajes creados por la autora británica son llevados a niveles magistrales en esta cinta dirigida por David Yates, responsable de Harry Potter y la Orden del Fenix, y de las dos cintas a estrenarse en 2010 y 2011, Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte 1 y 2.

La cinta nos muestra a unos estudiantes de Hogwarts, la utópica Academia de Magia, en plena efervescencia adolescente. Los tres grandes amigos aprendices de mago (acá diríamos de brujos) se enfrentan a sus agitadas hormonas y a algo más: a la constante amenaza que representa el regreso –siempre inminente- del Señor Oscuro, Lord Voldemort, que no termina por aparecer completamente.

Hay básicamente dos ingredientes que añaden gran atractivo a esta sexta entrega de la saga del mago de anteojos redondos. Por una parte los enredos amorosos, con grandes toques de comicidad, que comienzan a producirse entre Ron y la empalagosa Lavender Brown, los incipientes pero innegables celos de la adorable y talentosa Hermione ante este hecho, los pequeños y tiernos escarceos entre Harry y la hermana menor de Ron, Ginny, y los intentos fallidos de Romilda Vane por conquistar a Harry con chocolates preparados para tal fin.

El segundo ingrediente es la aparición de un nuevo profesor, que a decir de Dumbledore (Michael Gambon, quien es fácilmente confundible con Ian McKellen en su papel de Gandalf, de El Señor de los Anillos) es crucial para saber cómo contrarrestar la aparición de Voldemort. Tal profesor es Horace Slughorn (Jim Broadbent), quien imparte la clase de pócimas encantadas. Es en esa clase donde Harry se encuentra con un libro propiedad de un tal Príncipe Mestizo, que con sus anotaciones en dicho libro hace de Harry el primero de la clase.

El espectador no puede por menos pensar en este punto que ojalá así fueran las cosas en la vida, la magia y los encantamientos estarían a la orden del día, y se venderían en botica como pan caliente. La magia podría ser usada de este modo para ganar juegos de manera tramposona, para enamorar a aquellos que se muestran reacios a hacerlo, para arreglar el tiradero de la casa, en fin para mejorar las cosas, si ese es el humor del brujo, tal como se ve en cintas como El Castillo Vagabundo (Hayao Miyazaki, 04), donde el guapo y narcisista mago Howl realiza operaciones increíbles en su castillo con la magia, o en La Espada en la Roca (Wolfgang Reitherman, 63), donde el bonachón mago Merlín se ayuda de la magia para casi todas sus actividades.

El asunto en Harry Potter y el Príncipe Mestizo es que se intuye la labor negativa del Señor Oscuro, que ya cobró la vida de Sirius Black en la cinta anterior, a manos de su subordinada Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter), pero no queda muy claro que digamos qué va a ocurrir cuando finalmente se decida a regresar y actuar tanto en el mundo de los magos como en el de los llamados Muggles. Lo que sí se sabe es que eso sería malo para ambos mundos, y la misión de Harry se vuelve cada vez más complicada.

El antagonista de Harry, el antipático albino Draco Malfoy (Tom Felton) es el más próximo que se atreve a usar la magia para cosas malvadas, por lo que se vuelve el instrumento natural de operaciones del grupo de seguidores de Voldemort, encabezados por Bellatrix, y cuya acción tendrá consecuencias terribles para la causa de Harry.

En algún momento inicial de la cinta uno de los protagonistas dice que la gente necesita diversión, y eso es justamente lo que ofrece la sexta entrega de la saga de Harry Potter, que es muy buena en efectos especiales, la trama es ágil y entretenida, de buen ritmo, con elementos de un romanticismo juvenil muy inocente, y con un argumento que deja en claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Incluso una nota ayer de ¡Hey! da cuenta de que El Vaticano, a través de su periódico El Osservatore Romano, dio su bendición a la película, a través de una crítica positiva, cuando antes se había opuesto constantemente al personaje. ¿Qué más puede pedir este joven mago de buen corazón, además de divertir y entretener?

Lo que en realidad nos enseña Harry es que la verdadera magia está en la confianza que cada quien debería generar sobre sí mismo, sobre sus propios actos y proyectos, sin necesidad de artilugios de ningún tipo, solo con la simple inducción o suposición del elemento mágico. La vida en sí misma es mágica.

Monday, July 13, 2009

Persecución Inminente


Hacer lo correcto

Ricardo Martínez García

El icono de los hombres de acción que surgió de la saga de La Guerra de las Galaxias, Harrison Ford, ha tenido una carrera actoral bastante interesante. Su trabajo en la meca del cine ha sido verdaderamente rentable. De ser capitán de una nave espacial, ha pasado como un arqueólogo aventurero, ha sido presidente de los Estados unidos, ejecutivo, prófugo de la justicia y hasta agente policiaco en diferentes versiones. Y es en este rol que repite ahora en esta cinta de Wayne Kramer Persecución Inminente (Crossing Over, 09), dando vida al veterano agente de la migra Max Brogan, quien es conocido entre sus camaradas por “ablandarse” en su trabajo.

La temática de la cinta está muy cerca de la denuncia social. Como en otras cintas parecidas por su contextualización, por ejemplo Crimen sin Perdón (Kreuzpainter, 07) , en el que se muestra el comercio de seres humanos, especialmente de niños, a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos, o Traffic (Soderbergh, 00), que muestra el tráfico de drogas en la misma frontera, ambas cintas con sus pros y sus contras, aquí se muestran los ángulos de diferentes dramas humanos entre personas que por alguna razón llegaron desde diferentes partes del mundo a tratar de realizar una vida en los Estados Unidos.

Historias entrecruzadas de inmigrantes mexicanos, australianos, africanos, asiáticos, musulmanes católicos o judíos, éstas muestra los deseos y los anhelos de cada uno de los protagonistas. En todos los casos se muestra tanto la miseria de algunos seres humanos o la gentileza de otros, por ejemplo como el funcionario de aduanas Cole Frankel (Ray Liotta) que aprovecha su posición administrativa para abusar sexualmente de la incipiente aspirante a actriz Claire Sheperd (Alice Eve) australiana –como Nicole y Naomi, le dice irónicamente Cole- pero sin visa de trabajo. El contraejemplo es el de la esposa de Cole, Denise (Ashley Judd) que es abogada defensora especializada en casos de inmigrantes. Un matrimonio así no podía ser más contrastante.

A la joven Talisma (Summer Bishil), como a muchos inmigrantes musulmanes, les resulta prácticamente imposible decir lo que piensan en lugares públicos de norteamérica, pues un gran círculo de incomprensión los ata completamente. Talisma presenta un ensayo en su escuela, el cual trata de ofrecer elementos para la comprensión de actos como el de los ataques al WTC el 11 de septiembre del 2001. Sus compañeros de clase no la dejan en paz, interrumpiendo y ofendiéndola por su postura crítica que no es entendida y menos compartida por su grupo, el cual parece representar a la sociedad norteamericana post actas patrióticas: tienen tan interiorizado el concepto de ser “patriota” que aunada a su ignorancia y cortedad de visión les impide ser tolerantes ante lo que ellos consideran “pensamiento peligroso”. Una arbitraria interpretación de ese ensayo, mas la indagatoria en sus papeles personales por parte de una agente federal dan como resultado la deportación de Talisma, y la consiguiente desintegración de su familia.

Pero a Talisma no le va tan mal como a Mireya Sánchez (Alice Braga), quien es deportada luego de ser capturada en un taller textil, donde Max estuvo a punto de dejarla ir. El remordimiento de éste lo lleva a buscar al pequeño niño de Mireya. Al hacerlo tardíamente, no logra evitar que en su intento por regresar a Los Angeles Mireya ya no tenga más oportunidad de ver a su hijo.

Irónicamente si no son las leyes migratorias las que están en contra de las familias de inmigrantes, son con frecuencia las propias familias las que se encargan de actuar intolerantemente con sus miembros. Tal es el caso de Zahra Baraheri, hija menor de una familia de iraníes que también luchan por legalizarse. Uno de sus hermanos es compañero de Max en la policía, Hamid, pero no puede hacer nada por evitar que Zahra enfurezca tanto a su familia por su estilo de vida, y que otro de sus hermanos pierda irremediablemente el control de sus actos.

Hamid es un policía que se encuentra entre su familia y sus obligaciones como policía, pero muestra su humanidad al darle una oportunidad a un joven asaltante que está a punto de obtener su ciudadanía. La cinta nos muestra que, como en casi cualquier parte del mundo, la sociedad norteamericana no está exenta de contradicciones, que hay corrupción pero hay honestidad también e incluso gente dispuesta a sacrificarse por el bien de los suyos.

Se trata de una cinta de carácter multirracial, tal como es la sociedad actualmente, con una problemática migratoria presente e hiriente la mayor parte de las veces, que muestra lo difícil que es hacer lo correcto a tiempo. No deje de verla.

Friday, July 10, 2009

La Dulce Vida


Vivir sin complicaciones

Ricardo Martínez García

Sally Hawkins, ganadora al premio como mejor actriz de la Alliance of Women Film Journalist, así como de la Boston Society Of Film Critics y de un Globo de Oro, hace el papel de Poppy, una maestra de primaria treintañera que no deja de sonreír a lo largo del día. Parlanchina y bromista al grado de parecer simple, o de dar la impresión de que no puede sostener una conversación seria, siempre parece dispuesta a verle el lado positivo a la vida, sin meterse en complicaciones reflexivas muy profundas: vive la vida como se presenta, y con la mejor cara posible.

El director británico Mike Leigh propone en esta cinta, nominada al Oscar el año pasado por Mejor Guión Original y titulada en inglés Happy Go Lucky, un retrato de la vida cotidiana de sus personajes, como es su estilo, presentando aspectos domésticos y simples de los factores que componen su vida habitual, eventos que dan la impresión de inocuidad o de que no pasa nada o de que no se sabe hacia dónde va la narración, algo que había mostrado por ejemplo en su cinta Life is Sweet (90).

La sencillez y hasta simplicidad optimista de Poppy pueden llegar a caer mal, sobre todo si el espectador cuenta con un mínimo de arrogancia intelectual, pero es en esa sencillez que ella encuentra su completa felicidad: no se angustia ni sufre, vive la vida de acuerdo con su propia visión positiva. Incluso su trato con otros tipos de personas no la influyen, por el contrario es ella la que va influyendo en los demás, sobre todo en su instructor de manejo, el amargado Scott (Eddie Marsan), quien se toma demasiado en serio.

El estilo de vida de Poppy choca de inmediato con la idea de responsabilidad y precaución que Scott intenta enseñarle al estar tras el volante. Ella lo que quiere es disfrutar lo que hace pero la actitud neurótica del instructor lo único que hace es confrontarla inútilmente.

Poppy se da cuenta del carácter violento de Scott, y eso la lleva a interesarse en sus pequeños alumnos. Detecta que uno de ellos golpea a otro al parecer sin provocación alguna, y habla con él. Para eso, pide ayuda de un trabajador social y es así como conoce a Tim (Samuel Roukin) con quien pronto establecerá una armoniosa relación. Scott se da cuenta del nuevo noviazgo de Poppy y estalla, insospechadamente.

¿Qué motores sicológicos se mueven dentro de Scott, a quien Poppy no dio motivos para justificar su actitud, e incluso llega a acusarla de actos que ella de ninguna manera realizó? Poopy no se hace bolas pero aún así intenta hablarlo con él, mostrando gran comprensión y ternura, a pesar de las circunstancias. Luego de ese exabrupto, ella continúa su vida, feliz y suertuda.

Se trata de una cinta que nos muestra de manera muy honesta la vida cotidiana de una profesora con un carácter peculiar pero nada extravagante, nada sobresaliente, más que su propia humanidad. Y ese es el principal carácter de la cinta, que es muy humana. Una vez más la traducción al castellano es extraña y remite a aquella titulada La Dolce Vita, de Fellini, de manera innecesaria.

Thursday, July 09, 2009

La decisión más difícil


Con un nudo en la garganta
Ricardo Martínez García
Tal vez sea la película menos palomera de la temporada. La decisión más difícil (My Sister´s Keeper) es un drama, muy bien planteado, pero con pequeños momentos de humor, protagonizado por Cameron Diaz, Abigail Breslin, Sofía Vassilieva, Jason Patrick y breves apariciones de Alec Baldwin y Joan Cusak, así como de Emily Deschanel, la famosa doctora Brenan de la serie Bones.
La cinta, dirigida por Nick Cassavetes pareciera que se va a centrar en el problema ético, médico y familiar que plantea el concebir a un ser humano con el fin de servir como donadora natural de otro ser humano con graves problemas de salud; concebir a ese ser humano es algo así como hacer posible un servicio de refacciones orgánicas diseñado a la medida.
Cameron Diaz no es una actriz que sea muy dada al drama, pero en esta cinta se luce: su papel como Sara, la madre de Kate, le permite ofrecer lo mejor de sus dotes histriónicas, que por esta ocasión la acerquen a alguna nominación al Oscar.
Sara se encuentra en la situación dual de ser madre y abogada a la vez, pero su primera condición la lleva a cegarse completamente en cuanto a su profesión, y no solo eso, sino a querer proteger tanto a su hija que se olvida de sí misma, de su familia y de su trabajo.
¿Cómo alguien que siendo profesional de las leyes –como Sara- puede paulativamente perder la visión global de las situaciones legales y de los derechos individuales, aún tratándose de sus propias hijas? Tal vez por la sencilla razón de ser madre, de lidiar cotidianamente con problemas de tal magnitud que necesitan de acciones y decisiones tajantes. Y por su instinto protector. Pero, ¿quién podría culparla o repudiarla? La dualidad que vive se le viene encima cuando tiene que tomar la defensa de su propio caso ante los tribunales, luego de que Anna decide exigir su “emancipación médica”.
Kate (la estupenda actriz Sofía Vassilieva, conocida por hacer de hija del personaje de Patricia Arquette en la serie de televisión Medium) es la hija que tiene cáncer, pero que demuestra un temple a prueba de casi todo. Su vida estaría perfecta, de no ser porque tiene ese cáncer que le carcome la vida poco a poco. A pesar de su enfermedad, tiene la fortuna de conocer lo que es el amor, no solo de su familia, sino de Taylor (Thomas Dekker) quien está pasos adelante en la dolencia que a ambos aqueja.
Anna (Abigail Breslin) es la hermana concebida ex profeso –a sugerencia “extraoficial” del amable oncólogo de Kate-para ser la donadora que mantendrá con vida hasta lo último a Kate, y a quien nadie le preguntó si quería o estaba de acuerdo en que se usaran partes de su organismo para mantener con vida a su hermana mayor. Pero nadie puede dudar del amor que le tiene a Kate.
En la cinta no se examinan con suficiente profundidad las razones éticas que se toman en casos como éste, o la ausencia de tales razones. 
Por una parte está el lado científico representado por el oncólogo que sugiere llevar a cabo el diseño genético de un ser humano para poder luego contar con la compatibilidad necesaria para la donación de órganos. Luego está la aceptación casi irreflexivamente de los padres de la niña con leucemia ante tal sugerencia. Pero nadie pregunta por el bienestar de esa criatura donadora desde antes de nacer. 
La profundidad de los razonamientos el director de la cinta los deja a consideración del espectador, el cual puede o no estar de acuerdo, puede o no sentirse identificado, pero no puede menos que sentirse conmovido por el modo en que resuelven la situación Kate, Anna y Jesse (Evan Ellingson) el hermano disléxico a quien nadie tomaba en cuenta.
Será difícil así que alguien disfrute impune y totalmente sus palomitas, al ver el sufrimiento y reacciones de personas que son tratadas con quimioterapia. Será difícil también que el espectador no termine al menos con un nudo en la garganta, luego de ver la historia de esta familia, que está basada en la novela de Jodi Picoult.

Tuesday, June 30, 2009

Transformers 2 La venganza del caído


¿Cómo sobrevivió la Raza Humana?

Ricardo Martínez García

Transformers 2 es una cinta que mezcla ciencia ficción con elementos míticos que versan sobre el origen de una raza o cultura muy superior a los humanos (no se entiende cómo no fueron totalmente eliminados dichas pequeñas criaturas ante la potencia de estos extraordinarios y metálicos seres). Lo interesante del asunto es que esa línea argumentativa alcanza para sugerir una conexión entre esos robots con la construcción de las pirámides de Egipto y en general con ciertas señales míticas que aparecen en algunas antiguas e importantes culturas.

La historia comienza a partir de que el cubo de la chispa primigenia es casi destruido totalmente en la cinta anterior. Sam Witwicky (Shia LaBeouf) no se ha dado cuenta pero en la ropa que guarda como vestigio de aquella aventura, ha quedado un pequeño fragmento de aquel cubo de extraordinarias cualidades energéticas: los electrodomésticos de su cocina entran en contacto con esa energía y de pronto se convierten en pequeños robots destructivos.

Los Decépticons son una raza de robots alienígenas que llegaron a la Tierra hace miles de años, y que descienden del Caído, uno de los robots conocidos como Prime, del cual Óptimus Prime es el último que queda. Estos Decépticons están empeñados en activar un aparato que les devolverá el poder y la gloria a partir de la destrucción del sol y por consiguiente de la Tierra.

La misión de Sam y de los Autobots aliados con el sector ultra secreto del ejército norteamericano llamado Nest, es evitar que los Decépticons localicen un fragmento de la chispa primigenia, pues con ello podrían revivir a su líder, para no hablar del fragmento que se encontraba en la ropa de Sam.

Se trata de una cinta con altibajos tanto dramáticos como escénicos, oscila entre ciencia ficción, aventura, romance, acciones militares y batallas. Tiene momentos divertidos que involucran a los padres de Sam, al compañero de escuela de Sam, al agente Simmons (un excelente John Turturro) y a las pequeñas peleas entre los autobots gemelos.

Las escenas de acción son tan rápidas que resulta inútil tratar de ver a los robots en sus detalles. Sam les dice a sus compañeros de habitación, que son comandados por Leo (Ramón Rodríguez) y que se dedican a alimentar un portal de internet llamado algo así como lapurajodidaverdad.com, sitio especializado en conspiraciones y secretos públicos celosamente guardados por los militares, como la existencia de los Decépticons, les dice al ver escenas del ataque de los esos robots que eso no existe, que es fácil generar sus imágenes a partir de las computadoras, y ahí está diciendo más que la verdad sobre los efectos especiales de esta cinta.

Mikaela (la bellísima Megan Fox) no hace más que correr al lado de Sam durante casi toda la película, y ser el atractivo sexy femenino de la misma. Este personaje realmente está incluido como el mejor de los adornos y también un poco para equilibrar el peso (escaso) del propio Sam, que, a pesar de ser el elegido no pesa como debería. Son los Autobots los verdaderos protagonistas de la historia, sobre todo Óptimus Prime y el entrañable Bumblebee.

El resultado final es una cinta entretenida pero con uno que otro bache. Si vio la primera, ésta le resultará ligeramente más compleja y larga, pero no lo decepcionará demasiado.

Sunday, June 21, 2009

5° Piso Tour



Arjona en el Auditorio

Ricardo Martínez García

¿Hay algo mejor que pasar una velada en compañía de quien se quiere y se ama, o con algún amigo o familiar o con quien se desee, escuchando canciones irónicas, profundas, retorcidas pero casi siempre románticas? Eso es lo que los asistentes a un casi lleno Auditorio Nacional pudieron disfrutar en el concierto que cerró la gira internacional en la Ciudad de México de Ricardo Arjona, denominada 5° Piso, como su disco más reciente, el día de ayer.
Arjona es un compositor y cantante dueño de un estilo peculiar, celebrado por muchos y criticado por otros, pues es casi narrativo. Las letras de sus canciones son como un argumento literario en el que se desarrolla toda una historia, o un punto de vista, o experiencias personales, pero que todos podemos reconocer por ser historias universales humanas, demasiado humanas, como diría Nietzsche. Son canciones en que las que rara vez es posible escuchar un estribillo a modo de coro, y por ello son canciones difíciles de aprender pero que los verdaderos devotos cantan a todo pulmón, como fue evidente anoche.

El arte de este compositor, lo mismo que el de otros grandes de la canción latina como nuestro Juan Gabriel, los españoles Alejandro Sanz, Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, es lograr expresar en piezas de unos cuantos minutos, a través de amalgamas de armonía, ritmo y lirismo, experiencias o historias que a todo mundo le remiten a algo de su propia vida, historias en las que cada quien ve reflejada parte de su vida, momentos importantes, momentos tristes o alegres.


A juzgar por la cantidad de gritos que sobre todo se escuchaban en el primer y segundo piso (las secciones populares siempre son las más ruidosas y entusiastas), la fascinación que Arjona y su trabajo produce en sus seguidores mexicanos es muy alta –aunque realmente más en las pertenecientes al género femenino-, sobre todo cuando en compañía de una imponente y virtual Paquita la del Barrio cantó Ni Tú Ni Yo, o en piezas como Desnuda, Tu Casa es de Locos, Quién, Cómo Duele, Cuándo, Te Conozco, El Problema, Tarde (Sin daños a Terceros), Pingüinos en la Cama, Mujeres, Señora de las Cuatro Décadas, Si El Norte Fuera El Sur, Historias de Taxi, o Acompáñame a Estar Solo.

Arjona se hizo acompañar, como suele hacerlo, de un grupo de estupendos músicos (con un violinista y contrabajista de instrumentos eléctricos), lo que hizo que su sonido fuera puro y limpio, aunque no con la suficiente potencia como para apagar el clamor de sus seguidores. Son tan buenos que pasan sin la menor complicación de un género musical a otro, del rock pop a la balada romántica o a la rumba con percusiones, por ejemplo.

El guatemalteco ofreció una cátedra de manejo escénico, al dirigirse al público de muy fluida e interesante manera e hilar canciones como si fueran historias conexas para narrar la de un amor desde que surge, luego la etapa del noviazgo (tal vez la más disfrutable), el conocer a la familia (a veces todo un acontecimiento traumático) y finalmente la unión matrimonial (que se puede volver una pesadilla o ser la felicidad máxima). 

Pero no solo fue eso, también sus canciones hablan del amor no correspondido, del amor libre, de las relaciones contradictorias en más de un sentido, de la acerva soledad, de charlar sin palabras, de ser infiel solo con la propia soledad. De amores desbordados y de provocación.

La escenografía utilizada en este Tour Quinto Piso mostraba un edificio en cuya planta baja se encontraba un Lounge, un cafetín, una peluquería; tanto en el piso de abajo como en el de arriba las escenografías funcionaban como plataformas en donde se colocaron los músicos, Arjona se movió a lo largo y ancho de ella, invitó a una señora a sentarse con él en una mesa del cafetín y le cantó Señora De Las Cuatro Décadas. 
La señora no desaprovechó la ocasión y lo besó en la mejilla al menos un par de veces, ante la envidia de las concurrentes.

Así terminó Arjona la etapa de la Ciudad de México de su Tour, que a cuentagotas (pues no incluye muchas piezas de ese material en el concierto) ha dado a conocer su nuevo material discográfico. Pronto estará en la ciudad de Mérida para un solo concierto, en la Arena Monterrey para un par de presentaciones ahí y luego volará a Panamá, Ecuador, Estados Unidos, donde tiene previsto un intenso calendario de trabajo y finalmente a la Argentina.

En suma, el de anoche fue un concierto disfrutable, cálido y movido, pero sobre todo memorable, al menos para algunos.

Monday, June 15, 2009

Viaje de Bodas


Comedia nórdica de situaciones

Ricardo Martínez García

Viaje de Bodas (Sveitabrúðkaup, 08) es una cinta que nos muestra, dentro de una tradición fílmica poco dada al género de comedia, un aspecto tan universal como el de ciertas situaciones cotidianas que se salen de control en el momento menos esperado.

La cineasta islandesa Valdis Óskarsdottir, quien también escribió el guión, presenta una mirada casual pero íntima de la vida de Ingibjorg y Barði el día que contraerán nupcias. Para tal fin han planeado casarse en una pequeña iglesia en la campiña y han rentado un par de autobuses para menos de veinte invitados, entre amigos y familiares.

La influencia de la corriente fílmica denominada Dogma (con Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, entre los más destacados) es patente en esta cinta, como por ejemplo el uso exclusivo de la iluminación natural –lo que le da un aire casi de documental, aumentando los contrastes entre los tonos oscuros y claros- en todas las escenas, o las tomas de movimiento con cámara en mano siguiendo las acciones de los actores.

Cada uno de los invitados a la boda tiene su propia historia personal, cada uno representa un pequeño microcosmos que se relaciona a veces de manera bastante precaria con los demás invitados. Está la abuelita con Alzheimer que hay que cuidar constantemente y que hace reír con sus comentarios fuera de lugar. Está el típico desconocido que fue invitado de la manera más tangencial, o la pareja de gays que no acaban de salir del clóset. O el señor que necesita unos tragos para sentirse tranquilo.

Las historias se entremezclan haciendo ver al espectador que en todos lados se cuecen las habas, pues nos enteramos de que una de las invitadas ha vivido engañada respecto a quién es su padre, uno de los gays, el más joven, no tiene seguridad de ser gay, por lo que rompe con su novio.

También está el hecho de que nadie sabe dónde está la iglesia donde se casará la pareja, por lo que el viaje se convierte en algo frustrante, además de constatar que en el campo las iglesias se parecen tanto, del mismo modo que los paisajes de montañas frías y desoladas.

En franco tono de comedia, nos enteramos de que el sacerdote de la iglesia es un fanático del fútbol, que solo ha oficiado funerales y bautizos, que en la mayor frustración sale ebrio a hablar con los contrayentes y acompañantes y que a fin de cuentas es el amor de la pareja lo importante en todo.

El ritmo es semilento, tal como ocurren las cosas muchas veces en la realidad, pero una vez que la cinta atrapa la atención del espectador, éste disfruta y hasta se divierte al comprobar que todos los pueblos de la tierra tienen las mismas reacciones graciosas en situaciones inesperadas. Hay un momento en que parece una tragicomedia mexicana.

La cinta representa una buena opción para quienes desean ver algo diferente de las comedias que se encuentran en cartelera.

Tuesday, June 09, 2009

Ángeles y Demonios

La Unidad del Bien y el Mal

Ricardo Martínez García

Desde los tiempos primigenios en los que prevalecían los pensamientos míticos para explicar qué es el mundo, se ha generado una idea reiterada que explica que el mundo es el resultado de una lucha constante entre el bien y el mal, de que es una lucha de contrarios en una unidad.

A Dan Brown, el famoso escritor de best sellers, le gusta mucho usar en varios de sus libros antiguos símbolos de estas ideas o nociones sobre qué es el mundo, nociones que a lo largo de la historia se han ido refinando o sofisticando demasiado, combinándolas con los aspectos más progresistas de la ciencia actual. No por nada su personaje más conocido, Robert Langdon, es un profesor de Harvard especializado en simbología.

Una de las primeras religiones de las que se tiene memoria es la que formó Zoroastro, también llamado Zaratustra, la cual fue reformada durante la dinastía Sasánida, propone la idea de que el mundo es resultado de dos entes divinos enfrentados: Ahura Mazda (dios del bien) y Angra Mainyu (deidad del mal) y que a pesar de ser gemelos son contrarios entre sí. Esta noción del bien y del mal enfrentándose permeó de manera muy clara en el cristianismo y en la formación teológica de la Iglesia Católica Romana.

Y es ahí donde Brown contextualiza algunas de sus novelas, que mezclan arte, historia, intriga, secretos y algo con sabor a cuentos de detectives. Así lo hizo con El Código Da Vinci, y así lo hace ahora con Ángeles y Demonios, ambas películas dirigidas por Ron Howard.

En esta nueva cinta la trama gira en torno al deseo de venganza de una secta u organización secreta perseguida por la Iglesia que decide destruir a su enemiga a partir de la utilización de un descubrimiento científico: la antimateria, la cual roban y pretenden usar para hacer volar por los aires a todo El Vaticano.

Si en el Código Da Vinci se manejó la idea de que Jesús se había casado con María Magdalena y que su descendencia llegaba hasta nuestros días, con tremendas implicaciones para la religión católica, el asunto en Ángeles y Demonios supone la existencia de una asociación clandestina que se creía extinta, formada por eminentes hombres de ciencia, los mencionados Iluminati, como Galileo, que busca una revancha histórica y doctrinal ante la que consideran represora Iglesia.

El problema es que en su sofisticación los iluminati de Brown han decidido –para hacer más emocionante la historia- eliminar primero a cuatro favoritos para suceder al recién fallecido Papa, y luego dejar que explote todo. Las autoridades del Vaticano mandan a un emisario para pedir ayuda a Langdon (Tom Hanks) y luego de volar directamente a Roma éste se ve haciendo equipo con una doctora codescubridora de la antimateria, la doctora Vittoria Vetra (Ayelet Zurer).

En un entramado más del guión en el transcurso de la cinta se descubre que el Papa ha sido asesinado, víctima de un deplorable asesinato.

La cinta cuenta con buen ritmo, genera cierto grado de tensión, e incluso de curiosidad, pero lo que más puede llegar a sorprender es el modo en el que maneja la credibilidad o la capacidad de reflexión del espectador.

El personaje clave de esta película no es Langdon sino el Camarlengo (el excelente Ewan McGregor), quien de héroe pasa rápidamente a traidor. Es a él a quien realmente le queda el título de Ángel y Demonio pues parece que esos son los adjetivos que se le pueden aplicar a su persona, dependiendo del enfoque y el momento en el que se le quiera examinar.

Si a usted le gustó El Código Da Vinci, no se puede perder esta nueva cinta. Si le gustaron más los libros, mejor léalos de nuevo.

Friday, June 05, 2009

Wolverine X-Men Orígenes


Jackman = Wolverine
Ricardo Martínez García
Se trata de una de las cintas más esperadas de esta temporada, no solo por ver nuevamente a Hugh Jackman en su gustado personaje, que es gruñón y malhumorado pero todo mundo sabe que de buen corazón y al cual ha hecho tan atractivo a partir de su carisma personal.
El derroche de su encanto lo mostró durante su estancia en México, a donde acudió el actor australiano a una alfombra roja y a una entrevista con Joaquín López Dóriga, a quien tenía fascinado y seguramente a los televidentes también.

La cinta, dirigida por Gavin Hood, nos muestra ciertos detalles de la vida de Jim Logan, mutante con la característica de que cuenta con una capacidad de regeneración y unas garras de hueso que le salen de las manos, que es medio hermano de Sabretooh (Liev Schreiber), quien es mucho más poderoso que él, que ambos tienen vidas longevas como lo muestran sus participaciones como soldados en la Guerra de Secesión, en las dos Guerras Mundiales y finalmente en Vietnam.

Logan cada vez se siente más incómodo con su participación en dichos conflictos, mientras que Sabretooth se deja llevar más y más por una especie de instinto que lo muestra violento y cruel, e incluso depravado (la cinta en este sentido solo lo sugiere) y que se reflejan en sus acciones bélicas.

Logan lo que quiere es vivir una vida normal, pero alguien con sus características no puede aspirar a tal cosa, sobre todo por la existencia de militares como Stryker (Danny Huston), que los ha detectado como “diferentes” y quiere aprovecharse de esa diferencia. Stryker, apoyado por los altos mandos militares, decide hacer de Logan y de su medio hermano armas de alta peligrosidad, pero además jugando un doble juego en el que pondrá uno contra otro a los hermanos. Stryker es quien le cambiará a Logan las garras de hueso por unas afiladas cuchillas de adamantio, además de hacer de él una especie de tanque humano.

El aspecto dramático de la cinta lo ofrece la historia de amor que Logan vive con Kayla Silverfox (Lynn Collins), otra mutante que trabaja en un kínder y cuya habilidad es tocar a las personas y convencerlas de lo que sea. El amor parece terminar mal pero no por causa de los amantes, sino porque ambos son piezas de un tablero que Stryker quiere controlar siempre.

Los efectos especiales son buenos aunque en algunas escenas las garras de Wolverine se ven francamente artificiales. Es una buena película de acción que le apuesta al imán de taquilla en que se ha convertido Jackman pero que no es superior a ninguna de las anteriores de los Hombres X, ni en espectacularidad ni en trama o drama. además es mucha presunción decir que se trata de los orígenes de los hombres X cuando se centra en Wolverine.

Hay algunas inconsistencias argumentativas, pero ya que se ha aceptado la existencia de mutantes de este tipo, el espectador tiene que jugar el juego de seguir la corriente. Así son las cintas de este género: si uno no acepta ciertas premisas, el argumento carece de chiste y lo mejor es no ir a verlas. Pero el público está ávido de espectáculo, y ahí está la taquilla.

Wednesday, June 03, 2009

Star Trek


Startrek o la Guerra de las Galaxias Revisited
Ricardo Martínez García
En un mundo del siglo XXIII donde conviven seres humanos con alienígenas de origen incierto, se forma una Federación (obviamente comandada por las naves de la USS) para combatir a los Romulianos (que más parecen de la mara salvatrucha o indígenas australianos, por la cantidad de tatuajes que tienen), comandados por un violento líder, Nero (Eric Bana), quien se ha tomado como cosa personal la destrucción del planeta Vulcano, del que es originario Spock (Leonard Nimoy), quien por parte de la madre es mitad humano.

Nero intenta destruir ese planeta a partir de la tecnología que Spock ha desarrollado pero en un futuro todavía por venir. Es decir que el presente del joven y brillante Spock (Zachary Quinto) y del impetuoso James Kirk (Chris Pine), es ya el pasado para ellos mismos pero que se ven en la extraña y paradójica situación de volver a ese pasado gracias a la increíble potencia de una sustancia que desintegra planetas enteros y a sus efectos de hoyo negro.

Luego de la cinta de Stuart Baird Star Trek: Nemesis (02), que había sido la versión más reciente de la serie, J. J. Abrahms llega con esta nueva cinta basada en la que fuera la más popular serie de televisión de ciencia ficción en los Estados Unidos y que se transmitió de 1966 a 1969, hace ya cuatro décadas, y que no es tan diferente de otras cintas del mismo género, como la franquicia de Star Wars (que tal vez le deba más a ésta y no Star Wars a aquella), o algunas más recientes como Starship Troopers (97) de Paul Verhoeven, justamente por el carácter bélico de la trama: guerras de conquista o de exterminio o de colonización. Esta primera cinta (pues se prevé que vengan las secuelas) es de un exterminio total del enemigo. Humanos y aliados contra Romulianos.

Los efectos especiales no son en realidad tan especiales, pues siguen viéndose las naves como modelos a escala de juguetes diseñados para la cinta, animados de manera mecánica, aunque seguramente usando programas sofisticados.

El diseño de la nave Enterprise no es mejor por ejemplo que el de la llamada Nostromo, de la película Alien (Scott, 1979). Las escenas de las batallas son muy parecidas (y absurdas, con rayos como de láser pero que hacen un ruido como de artillería de la Segunda Guerra Mundial) a las que se pueden ver en la Guerra de las Galaxias. En ese sentido resulta más divertido y original ver las batallas que se arman entre los humanos y los llamados inséctores en Starship Troopers, a pesar de sus armas y cascos de plástico y de cierto tufillo a fascismo militar. Lo que salva bastante a esa cinta es por supuesto el reparto encabezado por Casper Van Dien, Denise Richards y Neil Patrick Harris, famoso por su personaje de la serie televisiva Doggie Howser M. D.

En esta versión también puede identificarse cierta lucha entre la tiranía de un líder como Nero, y el sistema jerárquico democrático que premia el mérito por parte de los miembros de una federación que como siempre es comandada por el ejército de los Estados Unidos. Sólo para reafirmar la hegemonía hasta el siglo XXIII.

Las mejores actuaciones son tal vez la de Eric Bana como el líder romuliano y la de Anton Yelchin, quien hiciera el protagónico en ¿Quién diablos es Charlie?, y que resulta el más simpático y útil de los miembros de la tripulación del Enterprise.

La que verdaderamente pasa desapercibida es Winona Ryder como Amanda Grayson. Lástima por ella. La cinta tiene buen ritmo y seguramente la disfrutarán los aficionados a este género cinematográfico.

Gomorra


El miserable y sórdido Sistema del mundo criminal
Ricardo Martínez García
Cualquiera que piense que Gomorra es una película más de mafiosos italianos con sus trajes impecables a rayas, al estilo de Frank Nitty o Al Capone, o que espere ver en esta cinta italiana escenas de grandes reuniones de gangsters en salones de lujo acordando negocios sobre una mesa de caoba gigante o decidiendo asesinatos al por mayor, al mejor estilo de las películas de Francis Ford Coppola, Brian de Palma o Martin Scorsese, no podría estar más equivocado.

Lejos del glamour nefasto que la industria hollywoodense ha puesto en sus cintas de mafiosos, creando con ello iconos muy populares y que son más una exaltación a la labor y estilo de vida de esas asociaciones delictivas que una denuncia de su carácter criminal, llámense la Cosa Nostra, la mafia rusa, china, mexicana, o los grandes barones del crimen, en cintas como El Padrino 1, 2 y 3, Scarface, Traffic, Carlito´s Way y otras muchas, el cineasta italiano Matteo Garrone presenta una sórdida y desgarbada pero realista adaptación al libro de Roberto Saviano del cual toma su nombre la cinta que dirige: Gomorra.

El título del libro y de la cinta parece una clara analogía entre la Camorra y la mítica ciudad bíblica emblema del pecado, Gomorra. El término es usado por periodistas y policías que se refieren a lo que los mafiosos napolitanos llaman El Sistema, vocablo que da una idea de lo impuesta y afianzada que está la organización en el entramado social y económico de gran parte de la vida y los negocios en Nápoles.

En el libro hay un capítulo dedicado a un sacerdote asesinado a sangre fría por denunciar las actividades delictivas de esa organización que recluta, utiliza y corrompe a niños y jóvenes sin esperanzas de educación ni de trabajo honesto, del mismo modo que corrompe a los inmigrantes africanos que, nada más llegar a ese país europeo, son usados como burros para el transporte y distribución de droga. Este sacerdote es don Peppino Diana, del cual la cinta extrañamente ni siquiera se ocupa un segundo.
Hay que señalar que el joven periodista Roberto Saviano, napolitano de nacimiento, se ha hecho acreedor a una especie de fatwa (como la que pesa sobre Salman Rushdie por parte del ayatola iraní, que en los hechos representa su condena a muerte) por parte del Sistema por denunciar en el libro a su vez las formas de control y de ejecución del crimen organizado, lo que lo obliga a no dar paso sin su escolta policiaca. En el libro el periodista menciona a las otras grandes organizaciones del empobrecido y terriblemente explotado y contaminado sur de Italia, la famosa Cosa Nostra ciciliana y a la calabresa ´Ndrangheta, pero Saviano se centra en la organización napolitana.

Si el libro, editado en México por Random House Mondadori, es una especie de sociología del crimen organizado, en el que Saviano hace referencia documentada de familias, líderes, combates, hábitos, negocios sucios en gran variedad de rubros y sus múltiples ramificaciones e historias de traiciones con nombres propios, la cinta no se preocupa demasiado por esos nombres ni por aclarar las guerras intestinas entre los miembros de las propias familias que se disputan el control de territorios en Nápoles, o por la forma en que la organización o Sistema defiende y sostiene económicamente a las familias de sus agremiados presos (que es lo que hace don Ciro en la cinta) que aún no los han traicionado.

La cinta pierde su carácter de denuncia al no hacer un uso acusativo de la palabra. Es como un documental que ilustra las formas miserables de vivir de muchos de estos camorristas (como aquellos que esperan su pago semanal por ser familiares de algún miembro del Sistema preso o muerto por sus actividades) y sus formas de sobrevivencia, sus negocios sucios que realizan bajo la idea hipócrita de estar ayudando a alguien, pero que en la cinta se queda solo en eso, en mostrar algo, que por cierto a veces no se entiende si no se conoce el texto original o su contexto.
Saviano dice por ejemplo, en el capítulo dedicado a Don Peppino Diana, que el único instrumento posible para transformar el tiempo de los criminales es la palabra, instrumento que utilizó con gran valentía el sacerdote, quien estaba verdaderamente comprometido con su comunidad, y que al final alguien usó como motivo para eliminarlo. Ahora Roberto Saviano sabe en carne propia lo que es tener una condena así. El lenguaje cinematográfico en esta ocasión queda por debajo del lenguaje del libro.
Mucha de la rabia que experimenta el lector de Gomorra (sobre todo porque en México hay demasiado en común con lo denunciado ahí) se diluye tristemente en la cinta de Garrone, que sin ser una mala película no le hace justicia al libro de Saviano.
Algunos elementos que dejaron de lado el director o sus guionistas (entre ellos el propio Saviano) además del capítulo del sacerdote Peppino Diana, son los referentes al Puerto de Nápoles, que muestra las triquiñuelas de las aduanas: las maneras casi mágicas en que se transforman miles de contenedores en otro tipo de mercancías tan solo porque alguien modifica unos papeles, o el interesante capítulo dedicado al famosísimo fusil de asalto Kalashnikov conocido como AK 47, el familiar cuerno de chivo tan usado entre los narcotraficantes mexicanos y de todo el mundo.
En la película, el sastre Pasquale, verdadero artesano de la alta costura, realiza un vestido de diseñador a precios ínfimos, claro que a costa de una sobreexplotación de decenas de costureras que trabajan por salarios de hambre y con horarios extra sin pago. Luego ve por televisión el mismo vestido en el cuerpo de Scarlett Johansson en una alfombra roja o festival de cine. En el libro, es Angelina Jolie quien viste esos diseños.
El vestido que él y su taller de costura realizaron a petición de los mismos diseñadores que aprovechan la mano de obra baratísima de los talleres ilegales para elaborar sus exclusivos diseños, es mostrado como otro de los aspectos en los que la Camorra ha puesto sus intereses. Pasquale termina su carrera luego de que lo descubren dando clases de alta costura en un taller de chinos. Se convierte en un simple chofer de camión de carga.
Los negocios del concreto, de la construcción, del manejo y desecho de materiales tóxicos, además de las drogas, la prostitución y todos esos rubros clásicos que caracterizan a las mafias, son expuestas en el libro de manera brillante por Saviano, no así por la película. Aún así es una cinta recomendable, sobre todo para los estudiantes que tienen la posibilidad de estudiar y no lo hacen.

Wednesday, May 27, 2009

Reencuentro

Reencuentro

Ricardo Martínez García


La ya veterana actriz Helen Hunt debuta como directora con la cinta Reencuentro (Then she found me, 07), un trabajo personal con un guión escrito por ella misma, a partir de una novela, del mismo título en inglés, de Elinor Lipman, que ofrece una visión de la  confrontación entre el deseo de una maestra de kínder de tener hijos, con las situaciones amorosas que vive, aunado al hecho de conocer a su madre biológica en plena madurez.

Hunt es una actriz prolífica con una carrera que comienza en su infancia y que ha trabajado tanto en cine como en televisión. Su trabajo, que en cantidad y calidad tal vez solo podría ser comparado con el de Jodie Foster pues ambas comenzaron siendo niñas, incluye un Oscar como mejor actriz en 1996 por Mejor Imposible, así como un Emy y un Globo de Oro por la serie Mad About You.

April Epner es una casi cuarentona (aunque la Hunt cumplirá 46 el próximo 15 de junio) que desea un bebé luego de casarse con Benjamin Green (Matthew Broderick, al que no se le quita el aspecto de adolescente a pesar de los años, aunque ahora está algo más llenito).  Luego de intentarlo durante casi un año, sin conseguirlo, Ben decide abandonarla, dejándola luego de tener sexo con ella.

En su desconsuelo, April comienza a relacionarse con Frank (Colin Firth), un divorciado que tiene a sus hijos en el kínder donde trabaja ella. El amor que sienten mutuamente se mezcla a los sentimientos encontrados que ella experimenta a partir del reencuentro con su madre biológica, Bernice Graves (Bette Midler, que con su sola presencia es el antídoto para la parquedad y seriedad de la Hunt), una conductora de televisión al estilo de Ophra Winfrey.

Al dejar abierta la relación con su esposo Ben, y luego de ese último encuentro sexual, April queda embarazada, con lo que su relación amorosa con Frank se complica más de lo debido. Entendiblemente éste se enoja al darse cuenta de que ella se ha visto con su esposo, del que se suponía estaba separada. Hunt ofrece aquí su mirada más fría y escrutadora sobre los motivos que llevan a alguien a buscar a la otra persona. April busca ser madre pero se resiste a aceptar a la madre que no buscaba, echándole en cara su decisión de darla en adopción. Busca también el amor, pero se resiste a dejar ir al que ya no es, aunque le ofrece el beneficio de participar en el proceso del embarazo, pero a su vez lastimando sin querer al nuevo prospecto, con quien en un momento dado se sintió hasta en familia.

La trama, que está de alguna manera inmersa en contextos religiosos judíos, llega a un anticlímax cuando ella pierde al feto a las diez semanas de gestación. La tristeza que esto genera en April es de los mejores momentos interpretativos de Hunt.

Siguiendo los consejos de su madre, April al final se decide por la adopción, con lo que reinicia el ciclo que ella misma vivió al ser adoptada y criada por una familia judía.

Un dato curioso es el cameo que realiza el escritor británico hindú Salman Rushdie, a petición seguramente de Hunt, como el tranquilo ginecólogo que le hace los ultrasonidos a April, y que pregunta si falta alguien cuando ella se hace acompañar por Ben y Frank en una revisión, o el que respetuosamente escucha las plegarias en hebreo que April recita en su segunda revisión, acompañada solo de su madre.

La cinta tiene sus momentos conmovedores, alegres (debido a la gracia natural de Midler), y románticos. La directora logra darle un ritmo tal que resulta atractiva para casi cualquier espectador sensible. Más de uno se verá reflejado en las situaciones planteadas de manera realista en las escenas.

Wednesday, May 20, 2009

Las Cenizas de la Luz


La luz que quema
Ricardo Martínez García
Yusef no necesitó ser el objeto de una apuesta entre Dios y su Adversario para, a la manera de un Job moderno, perderlo todo a instancias de algún maligno. Solo necesitó una complicada operación y trasplante de córneas para perder todo lo que tenía.
Majad Majidi, experimentado cineasta iraní, entrega en Las Cenizas de la Luz (The Willow Tree) un drama conmovedor y lleno de matices simbólicos.

Yusef (Parvis Parastui) es un maestro universitario de literatura que quedó ciego desde los ocho años. Al ir a una revisión a París le practican un trasplante de córneas que le posibilita volver a ver. Su vida hasta entonces había sido apacible, tranquila y llena de felicidad al lado de su familia. Su esposa y su hija, junto con el ambiente doméstico y el trabajo universitario lo hacían sentir pleno.

Después de la operación, Yusef experimenta un cambio radical en su noción del mundo. No es tan drástico y terrorífico dicho cambio, como en El Ojo, ni la intensión del director. Para Yusef el avance de la ciencia moderna le significa la posibilidad de volver a ver, pero también la posibilidad de percibir cosas completamente humanas que no habría podido percibir de seguir ciego.

Al volver a Irán, Yusev se siente un nuevo hombre, y eso no tendría nada de malo si no fuera porque comienza a renegar de su propia vida, la cual no reconoce ya por hacérsele poca cosa. Dicen que de la vista nace el amor y en él el refrán se cumple. Queda prendado de una joven y linda alumna suya, lo cual hace sufrir a su esposa y a su madre. Además es testigo de cómo un carterista trabaja en el metro, sin decir nada y solo mirando.

El matiz religioso de la vida de Yusef se manifiesta en sus oraciones, las cuales se dirigen a Dios pidiendo que le devuelva la vista y luego que le dé una nueva oportunidad de vida.

El director Majidi, quien tiene en su haber casi diez películas ya, es un reconocido cineasta que ha contribuido a ofrecer al mundo una nueva visión de su país. No es como Marjane Satrapi pero en sus cintas es posible encontrar el retrato de situaciones sociales actuales de su nación.

Es posible una interpretación metafórica de esta cinta en la que pudiéramos pensar en Yusef como si representara a su nación o cultura (no por nada él es un maestro de literatura que en un arranque de desesperación quema libros y papeles de su biblioteca, cuyas cenizas son lo que queda de esa sabiduría despreciada, como la luz de la que hablaban los ilustrados franceses).
El estado de ceguera no le impedía percibir el mundo ni entenderlo; incluso él consideraba que su estado era paradisíaco, con sus libros y su literatura. Pero una vez que recobra la vista, gracias a la ciencia (que podría ser considerada el instrumento del maligno en cierta visión religiosa de su nación), su conciencia se trastoca y comienza a experimentar deseo por las cosas que ahora sabe son bellas y que no le pertenecen (como a su joven alumna), sin darse cuenta de que ese deseo lo aleja de su esposa e hija, quienes representan a lo verdaderamente propio. Es como si al ver, realmente no viera.

El rompimiento con su viejo y confortable mundo no es, como en Job, algo fuera de su voluntad, sino que él se somete a los cambios de manera voluntaria. Dichos cambios lo llevan a renegar de sí mismo, no de Dios, pues él cree que al tener nuevamente su visión tiene derecho a una nueva vida, lo cual no es posible, pues él ya tiene una vida. A menos claro que rompa con todo lo anterior. Con quien no quiere romper es con Dios, como lo muestra su necesidad de recobrar una oración que había escrito en Braille y que había ido a parar al fondo de la fuente de su patio.

Es como su país, en el cual no se puede borrar la historia solo porque hay un nuevo gobierno o una nueva doctrina política. Hay que adaptarse pero sin romper con lo antiguo, con su cultura y religión, parecería ser finalmente la moraleja de la metáfora.

Tuesday, May 19, 2009

I Love You Man


Te amo, Brother

Ricardo Martínez García

Peter Klaven (Paul Rudd) es un insulso agente de bienes raíces que contraerá matrimonio con su bella novia Zooey (Rashida Jones), quien le sugiere que sería deseable que uno de sus amigos fuera su padrino de bodas. Lo que ella no sabe es que su novio carece de amigos. A partir de esa premisa se desarrolla una tragicomedia con situaciones realmente absurdas, sobre todo para la novia.
John Hamburg, director de esta cinta, es también el responsable del guión, rubro en el que participó en películas como Conoce a los Fockers (04) y Zoolander (01). La idea es resaltar la importancia no de encontrar un padrino de boda, sino en encontrar y valorar una verdadera amistad.
Peter no tenía necesidad de un amigo varón, pues los compañeros de trabajo que tiene no lo pelan, no así las mujeres, quienes se llevan de maravilla con él. Así, parecería que no había por qué buscar un amigo. Lo absurdo es que en el afán de complacer a su novia, Peter cae en situaciones verdaderamente extravagantes, como cuando concierta citas con hombres de diferente índole y con diferentes resultados (uno termina besándolo).
En una exposición de venta de una casa, propiedad de Lou Ferrigno (el popular e Increíble Hulk de la serie de televisión en los ochenta) y que organiza Peter, éste conoce a Sydney (Jason Segel), un gorrón que se dedica a ir a comer los bocadillos que se ofrecen en tales eventos, y comienza una amistad que crecerá cada vez más hasta que la propia Zooey se siente alarmada de la empatía de su novio y su nuevo amigo.
Sydney es el típico desocupado del que no se sabe cómo se gana la vida pero es un tipo con sentido del humor y con sentido común, además de una forma estrambótica y espontánea de ser, por lo que aparentemente choca con Peter, quien es rígido hasta decir basta.
Ese conflicto aparente distancia a Peter de Sydney justo cuando éste hace algo que revive la carrera en bienes raíces de su amigo. La única que se da cuenta del valor (de manera exagerada en la cinta) de la amistad entre ellos es precisamente Zooey, quien invita al incómodo amigo para que sea finalmente el padrino de boda de su novio.
Se trata de una comedia ligera, con un mensaje bastante humano pero manejado de manera un tanto exagerado y pretensioso, aunque no carece de momentos jocosos.

Monday, May 18, 2009

Las Flores del Cerezo


La Fugacidad de la Vida

Ricardo Martínez García

¿Qué hacer cuando aquel ser querido, amado, que ha sido parte casi inadvertida de nosotros mismos durante tantos años, finalmente muere y nos deja con nuestra soledad? Esa parece ser la cuestión que plantea la cineasta alemana Doris Dörrie en su cinta Las Flores del Cerezo, su más reciente trabajo, el cual la muestra como una directora consumada que maneja a la perfección los diferentes estilos dramáticos en una misma cinta.

La crítica social y los estereotipos de género que caracterizan a algunos de sus trabajos, como Hombres (Men, 85), Nadie me ama (Keiner Liebt Mich, 95) y ¿Soy Hermosa? (Bin Ich Schön, 98) dejan lugar ahora en Las Flores del Cerezo (Hanami Kirschblüten, 08) a un trabajo introspectivo, familiar, en el que la directora explora las relaciones ordinarias y habituales de una pareja, más que madura, de Rudi (Elmar Wepper) y su esposa Trudi (Hannelore Elsner).

El parecido entre los nombres de esta pareja, unida durante muchos años en matrimonio, da una idea de la compenetración tan grande que se tienen, que aunque grande no es absoluta. Trudi siempre ha tenido la intención de aprender un estilo de baile típico de Japón, conocida como Butoh, a la cual es muy aficionada, afición que en nada es compartida por su esposo.

La pareja tiene tres hijos, los cuales son mayores, independientes y poco apegados a sus padres. Incluso no saben qué hacer con ellos cuando los visitan. La disciplina del trabajo de Rudi y la sobreprotección hacia sus hijos de Trudi parecen ir en contra de lo que podría considerarse un amor filial normal y natural.

El desapego de sus hijos en realidad no es nada para Rudi, no así la muerte de Trudi, el cual es un golpe severo del que difícilmente se recuperará, y para lo cual prepara un viaje al Japón, tan solo para ver el Monte Fuji, como era el deseo de su esposa.

La cinta se convierte en una road movie que recuerda a la aclamada Perdidos en Tokio (Coppola, 03), pero más humana y cálida, sobre todo por la intervención de Yu, (Aya Irizuki), joven simpática y desinteresada que enseña a Rudi a “bailar con su sombra”. La empatía que logran Yu y Rudi recuerda a la de los personajes de Bill Murray y Scarlett Johansson en la cinta de la hija de Francis Ford Coppola, pero la trasciende y la rebasa con mucho.

El trabajo de Dörrie es redondo en cuanto a la gama de sentimientos que despierta en el espectador. El desapego de los hijos que raya en la grosería, la ironía de ciertos actos de la vida y hasta algunos momentos absurdos, como cuando Rudi se pasea por Tokio con la ropa de su mujer bajo el abrigo, le permiten a la directora plantear algunos importantes temas de reflexión sobre las relaciones humanas. El amor de pareja, el conocimiento personal asumido que en realidad no lo es, los verdaderos intereses no compartidos, la búsqueda del sentido de la vida cuando se pierde la confortable seguridad que se deposita en el otro, son algunos tópicos de esta conmovedora cinta.

El trabajo fotográfico de Hanno Lentz es digno de destacarse, ya mostrando el caos vehicular de Tokio, o su vida nocturna, (de la que Rudi se da una probadita, tan solo para darse cuenta de su soledad insoportable) y el contraste con plácidas escenas como la del Monte Fuji, o la tranquila y vetusta provincia que habitan Rudi y Trudi. El título de la cinta hace alusión a una noción filosófica de la vida: las flores del cerezo representan la fugacidad de la vida: en unos cuantos días las flores se abren, desprenden su polen y finalmente mueren. Así es también la vida humana.

Thursday, May 07, 2009

Duplicidad


Desgana al doble

Ricardo Martínez García

Tras cierto tiempo de inactividad por maternidad o por lo que fuera, Julia Roberts regresa a la pantalla grande con la insípida cinta Duplicidad, del director Tony Gilroy, alguna vez candidato al Oscar y guionista de las tres cintas de la serie Bourne, de Michael Clayton y El Abogado del Diablo, por mencionar algunas.

La Roberts, ganadora del Oscar por su trabajo en Erin Brockovich (00) se ve desencanchada, a pesar de estar bien apoyada por Clive Owen, y tal vez eso se deba más al argumento, escrito por el propio Gilroy, que a la probada capacidad actoral de estas dos estrellas. Extraña que el argumento quede a deber, considerando el trabajo que ha realizado Gilroy en ese terreno.

Dos altos ejecutivos de empresas productoras de cosméticos planean el robo de la fórmula de un producto que “cambiará el rumbo del mercado”, y para ello se entremezclan en un confuso trabajo de espionaje que más que tener atento al espectador lo sumen en profundos momentos de sopor.

La película muestra lo que no es ningún misterio: el trabajo honrado de las personas verdaderamente inventivas puede caer en manos de empresarios vivales que de pronto se adjudican el mérito y los beneficios de un descubrimiento.

En la necesidad de ser ingeniosa, meta de la que queda lejos debido a una excesiva pretensión de sofisticación, la cinta muestra también cómo al mejor cazador se le va la liebre (a menos que pensemos que habrá una segunda parte –poco probable- en la que se verá que Claire Stenwick (Roberts) y Ray Koval (Owen) finalmente se salieron con la suya).

Ni el romance ni el trabajo de intriga realizado por los dos espías contienen momentos que se pudieran destacar. Un juego de aparentes traiciones entre estos dos ex de la CIA y M16 da como resultado que ninguno puede confiar demasiado en el otro, en lo que tal vez representa el mejor momento de la cinta, por lo cómicamente absurdo de las situaciones planteadas. Pero como el juego psicológico es excesivo, el espectador de pronto tampoco sabe qué pensar sobre los resultados obtenidos. Lo que sí parece claro es que una relación que experimenta tantos giros no tiene buen augurio de llegar lejos, a menos que se asuman y compartan los fracasos.

Anticipándose a toda maniobra de espionaje por parte de sus empleados, el empresario Howerd Tully (Tom Wilkinson) se adelanta no solo a dichos saboteadores, sino a su principal enemigo, el soberbio Dick Garsil (Paul Giamatti), para revelarse como el verdadero cerebro detrás de las operaciones subversivo-comerciales en esos grandes conglomerados de cosméticos.

Tully y Garsil abren la cinta en una escena que los muestra en un aeropuerto, junto a su equipo de colaboradores, a un lado de sus respectivos aviones, enzarzándose en una absurda pelea como si fueran niños. Tal escena no se comprende si suponemos que Tully es el que se sale con la suya, o a menos que se conjeture que se pelean porque ambos fueron burlados por la pareja Stenwick-Koval, lo que la cinta al finalizar no muestra.

El resultado final de la película es muy poca acción, casi no hay generación de expectativas sobre lo que ocurrirá, el ritmo es semilento. Es un trhiller fallido. Ni la aparición de esas dos estrellas del cine hollywoodense logra levantar el carácter de esta cinta que es sólo apta para aquellos que realmente sean fans de la Roberts o para aquellas que gustan de ver atractivos galanes como Owen.