Wednesday, February 17, 2010

La Zona de Miedo


La guerra como adicción

Ricardo Martínez García

La directora norteamericana Kathryn Bigelow presenta en Zona de Miedo (The Hurt Locker, 08) una visión muy personal de un soldado que se enfrenta a las situaciones más peligrosas con una actitud como de irresponsable o de un temerario hombre de acción, sin miedo a la muerte.

El sargento William James (Jeremy Renner, nominado por esta cinta como mejor actor) es asignado a un escuadrón antibombas del ejército norteamericano en ocupación de Irak. Bagdad es una ciudad desolada y semidestruida en medio del desierto, escenario perfecto para personas que ya no tienen casi nada qué perder, como son los miembros de ese escuadrón.

La directora Bigelow muestra una cinta llena de dramatismo en el que seguramente las situaciones reales que se producen en la guerra son vistas tan cotidianas por los verdaderos soldados pero que en la pantalla grande pasan como de ficción. Ya se sabe que la realidad supera a la imaginación, triste y dramáticamente para las víctimas.

Un aspecto en el que Bigelow pone especial atención es en la camaradería tan viril pero a la vez tan nihilista que prevalece entre los soldados nortemaricanos destacados en Irak, que son conscientes de que en cualquier momento pueden perder su vida de manera casi irreal de tan repentina. El sargento James es tan osado que pareciera que en cada operación de desarme de bombas está buscando la muerte, en una especie de suicidio laboral o en cumplimiento de su "deber".

Otras cintas bélicas como Salvando al Soldado Ryan, o La delgada línea roja, ambientadas en la ya mitificada Segunda Guerra Mundial, tienen una visión ligeramente más global de la naturaleza de estos enormes conflictos bélicos, pero ninguna de ellas abunda en las causas políticas, sociales o económicas que llevaron a los países a enfrentarse. Eso es para los historiadores o investigadores, no para el mundo del cine, podrían alegar los cineastas.

La cinta de Bigelow, basada en el libro The Hurt Locker del periodista Mark Boal, que ofrece sus experiencias de guerra al lado de un escuadrón antibombas, (y quien escribió también un artículo para Playboy en el 2004 titulado Muerte y Deshonor, artículo que fue el fundamento argumentativo de la cinta En el Valle de Elah [Haggis, 07¨]), tampoco tiene ese interés ideológico de explorar las causas de la invasión. Bigelow aborda el tema como algo que naturalmente se vive –la guerra y la ocupación- y se tiene que enfrentar de una u otra manera, en la que tanto los protagonistas como el espectador son meros testigos de las puras acciones bélicas, sin prácticamente ningún cuestionamiento.

La película se enfoca así en la personalidad del sargento James, el cual difícilmente pasaría por un héroe patriota o un hombre de familia, pues se encuentra realmente en una situación de adicción a la adrenalina que la guerra le provoca, lo que lo hace actuar como un temerario y eficaz desarmador de bombas sin más, hasta que no estalle en mil pedazos. Hay no obstante, un resto de humanidad y conciencia en él cuando descubre el cadáver de un niño vendedor de dvd´s conocido suyo, que aparece torturado y con una bomba en el interior de su cuerpo.

La cinta es un excelente retrato sobre terribles detalles de una desquicida guerra productora de soldados traumatizados y de actitudes nihilistas que solo esperan poder alcanzar vivos la siguiente misión.

Tuesday, February 09, 2010

Asalto al camión blindado


¿Sólo buenos chicos?

Ricardo Martínez García

El manejo constante de dinero siempre genera malas ideas, pero no siempre malas acciones. Tal es el caso de Ty (Columbus Short), quien entra a un equipo de guardias de seguridad que trasladan valores en vehículos blindados, tentado a corromperse pero sin caer, en la nueva cinta de Nimród Antal Asalto al Camión Blindado (Armored, 09).

Ty es un ex combatiente condecorado de Irak que obtiene un trabajo en Eagle Shield, compañía de camiones blindados, gracias a su mentor Mike (Matt Dillon). Su plan es conseguir horas extra para pagar sus deudas. Pero Mike y sus compañeros Quinn (Jean Reno), Baines (Laurence Fishburne) tienen otros planes para él: emular un viejo robo en el que alguien se salió con la suya llevándose algunos millones de dólares.

La honestidad a toda prueba de Ty lo coloca de inmediato como enemigo de su mentor y equipo, por lo que de alguna manera tendrá que salir su a flote su integridad, a pesar de que en principio había aceptado participar en los planes de Mike.

Los imprevistos surgen en cualquier momento, pero lo que no puede cambiar es la formación moral de ciertas personas, que no se dejan llevar por la ambición o porque una vez traspasado los límites ya no se puede detener.

La cinta recuerda en cierto modo a Tarde de Perros, o incluso a Perros de Reserva, pero carece en absoluto del atractivo patológico delincuencial de ambas cintas, pues Antal no logra sacar el mejor provecho del reparto de sus actores de lujo. Su propuesta moral es aparentemente tan poco atractiva como su cinta: siempre hay alguien que es honesto a toda prueba. Pero por personas así de honestas el mundo no se ha vuelto todavía el caos completo.

Friday, February 05, 2010

Invictus


La aparente dicotomía deporte-política no lo es tanto

Ricardo Martínez García

Hace algunos días estuvo en México el periodista británico John Carlin. Reportero y escritor, Carlin trabaja para el diario español El País pero ha estado de viaje en la promoción de su libro Playing the Enemy, que en castellano se llama El Factor Humano. El libro ha dado pie a un guión admirable, a cargo de Tony Peckham, para la nueva cinta de Clint Eastwood Invictus (09), protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon.

Nelson Mandela es sin duda uno de los grandes líderes del mundo actual, carismático pero sobre todo de gran inteligencia política. Luego de pasar casi treinta años en diferentes prisiones, Mandela salió para convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica, dando término al terrible apartheid al que habían sometido a su población los gobiernos sudafricanos del partido Afrikáans oficialmente desde 1948.

Con la llegada de Mandela al poder, el líder ve en el Mundial de Rugby de 1995, a celebrarse en su país, la oportunidad de reconciliación nacional que tanto se necesitaba en ese momento crítico de su historia. El recelo y la desconfianza que se vivía entre los ciudadanos blancos y negros estaba imposibilitando la vida armoniosa que anhelaba el llamado Madiba.

Eastwood nos presenta el retrato de un Mandela (con una actuación de Freeman que seguramente obtendrá, por méritos propios, al menos una nominación más al Oscar de este año) carismático, amable, dispuesto a perdonar a sus enemigos en aras de un fin mayor: la concordia y la armonía de los grandes grupos raciales sudafricanos: blancos y negros.

La armonía puede ser construida a partir de un símbolo deportivo en el cual se sientan identificados todos los sudafricanos, y resulta que el débil equipo de rugby sudafricano encarna a la perfección dicha bandera simbólica. El mérito de Mandela consiste precisamente en aprovechar la popularidad del equipo entre la población blanca y brindarle su apoyo, sin importar las diferencias raciales.

Franςois Pinaar (Matt Damon) es el capitán de ese equipo que necesitaba urgentemente que alguien creyera en ellos, y quién mejor que aquel que ha salido de treinta años de prisión dispuesto a perdonar. Ante la contundencia del ejemplo, a él no le queda más que dar lo mejor de sí mismo.

“Creo que lo más importante de una película es que te atrape, que pierdas toda la noción del tiempo y que te sumerjas en ella”, dijo Carlin en una entrevista para El Universal. Tal cosa ocurre durante tres cuartas partes de la cinta. El experimentado Eastwood cede en los últimos minutos a la tentación de mostrar en toda su contundencia la fuerza de la afición al rugby en Sudáfrica (y en casi todo el planeta, sobre todo si se considera que este país será sede del Mundial de Fútbol el próximo junio), regodéandose en escenas del juego, alargando la tensión sobre el anhelado resultado. Buena película sobre el hombre que abolió el apartheid, uno de los grandes cánceres de la humanidad.

A ver qué tal le va a México al inaugurar el Mundial justo contra esos formidables anfitriones.

Sunday, January 31, 2010

Enamorándome de mi ex


Pasiones otoñales divertidas

Ricardo Martínez García

Meryl Streep es tan buena actriz que en cualquier género cinematográfico se ve desenvuelta y muy natural. No por nada es considerada una de las más grandes actrices en la actualidad. Tal es el caso de su trabajo en la tragicomedia romántica de Nancy Meyers, en la cual comparte créditos con Alec Baldwin y Steve Martin.

Es una tragicomedia porque mientras reímos con las situaciones jocosas que se presentan en la vida de Jane (Streep) al tener que lidiar con un reencuentro con su ex esposo Jake (Baldwin), por otro lado la vemos sufrir y debatirse con el conflicto que le genera el saber que aunque su ex es alguien todavía importante para ella, la relación que tenía a nivel individual con él se ha terminado mucho tiempo atrás.

La vemos sufrir las dudas, las inseguridades propias de quien ha perdido la práctica de salir y divertirse con alguien, y que cuando las circunstancias lo permiten, se da el lujo de vivir algo que ella desea pero que no sabe qué final tendrá. Es complicado, como ella le dice a su terapeuta.

Jake es un hombre maduro y en la antesala de la vejez que logró fundar una nueva relación con la joven Agness (Lake Bell) y tiene un niño de cinco años. Pero esto no lo hace feliz y luego del reencuentro casual con su ex intenta regresar a la relación que tuvo con ella. Ambos lo intentan pero las inercias de tantos años presentan sus circunstancias propias haciendo que todo sea “complicado”.

Una nueva oportunidad se abre para Jane cuando conoce a Adam (Steve Martin) pero entre que sí y que no regresa con Jake hay una enorme ambigüedad que tiene que ser resuelta. ¿Quién no se ha visto en una situación humana así? Meyers presenta una cinta aparentemente ligera pero de la cual el espectador puede sacar temas de reflexión de manera divertida y madura.

Sherlock Holmes


Guy Ritchie se pone clásico

Ricardo Martínez García

El Sherlock Holmes de Guy Ritchie es un ejercicio fílmico de un cineasta que ha logrado alcanzar su madurez, y lo hace con un tema clásico de la literatura popular británica, desde su visión particular pero sin dejar de lado la esencia del genial personaje creado por sir Arthur Conan Doyle.

El método detectivesco fundamentado en la observación y en la deducción, tan desarrollado por Sherlock Holmes y que es un elemento esencial en el personaje literario llevado a extremos próximos a la grosería de tan exactos, es respetado por Ritchie, no así algunos excelentes elementos ambientales o escenográficos, pero esto en la cinta del ex de Madonna se agradece, pues con ello logra un trabajo redondo: es entretenido, hay un misterio que resolver, los personajes protagónicos corren aventuras y romances y finalmente los malos no se salen con la suya.

El intercambio de diálogos entre Holmes y su inseparable compañero Watson (Robert Downey Jr. y Jude Law, ambos en una de sus mejores interpretaciones) son divertidos e ingeniosos, así como la picardía de Irene Adler (Rachel McAdams, preciosa y audaz ladrona objeto amoroso de Holmes), lo que hace que sean personajes simpáticos y con los cuales el espectador se identifica plenamente.

Holmes y Watson a ratos parecen dos esposos que se llevan tan bien que a cada rato quieren separarse pero sin lograrlo, se conocen tan bien que es un gusto verlos interactuar. No son como los personajes sobrios que dibuja Conan Doyle sino son mucho más intensos, algo que los puristas han rechazado. Ritchie adereza de modo muy lúdico la esencia de los relatos de Conan Doyle y ofrece un producto divertido, ameno, atractivo para las grandes audiencias que no necesitan haber leído los relatos detectivescos originales para disfrutarlos. Incluso aquellos que sí los hayan leído podrán ver que la transformación mantiene la esencia del personaje y la recreación es más que buena. No deje de verla si le gustan las cintas de detectives al estilo clásico.


Wednesday, January 20, 2010

Actividad Paranormal


Terror a Cuentagotas
Ricardo Martínez García
Prácticamente sin efectos especiales y con un estilo fílmico que combina el video casero con la autofilmación testimonial que evoca a películas como La Bruja de Blair o Cloverfield, la cinta Actividad Paranormal, del cineasta de origen israelí Oren Peli del 2007, pero apenas estrenada en México, muestra un manejo de los tiempos y las circunstancias bastante efectivo para generar terror, a pesar de tener una trama relativamente sencilla.

Katie (Katie Featherson) y Micah (Micah Sloat) son una joven pareja que vive en una cómoda residencia. Katie expresa un sentimiento de estar siendo acechada, o de que escucha pequeños ruidos en la noche, y Micah decide comenzar a filmar lo que acontece en su dormitorio.

Pequeños ruidos o movimientos inexplicables son registrados al principio en la videograbadora, pero ante la insistencia de Micah por que la entidad o lo que sea se manifieste, poco a poco van creciendo de intensidad las cosas inexplicables.
En la casa de Micah ocurren cosas extrañas: Katie se levanta por las noches y se queda inmóvil en el mismo sitio por largo tiempo, se escuchan ruidos que los despiertan, una ouija se mueve solita. Cualquiera de estas manifestaciones son cosas algo más que suficientes para salir corriendo, pero Katie cree que no puede irse porque el fantasma o lo que sea la persigue a ella, no a la casa. Un psiquiatra los visita y aconseja que vean a un demonólogo pero no encuentran el modo de comunicarse con él. Así se gesta el desenlace.
El correcto manejo del ritmo de las acciones (todas transcurren dentro de la casa), muy bien dosificado, genera ansiedad y muchas expectativas, las cuales se cumplen dramáticamente para la pareja (y el espectador). Al parecer el hecho de que Micah comenzara a filmar fue el detonante para que un ente que era provocado y retado a manifestarse finalmente lo hiciera. Un par de escenas son de verdadero escalofrío. No deje de verla si le gustan las cintas del género.

Tuesday, January 19, 2010

El vengador


Inteligencia desbordada

Ricardo Martínez García

Gerard Butler, el excelente actor escocés de cintas como 300 y Rocknrolla, hace una dupla explosiva con el no menos talentoso Jamie Foxx en este thriller jurisprudencial que ataca cierto aspecto del sistema de justicia en los Estados Unidos, El Vengador (Law Abiding Citizen, F. Gary Gray, 09)

Clyde Shelton (Butler) es aparentemente un ciudadano ejemplar con una familia normal y todo. De pronto sufre en su casa el ataque de unos delincuentes que violan y matan a su esposa e hija. Sobreviviente del ataque, y luego de la captura de los delincuentes, Shelton acude a los tribunales solo para ver cómo el fiscal del caso Nick Rice (Foxx) hace un trato con uno de los delincuentes, el más culpable, para que el caso se amarre, aunque eso signifique que no se paguen debidamente los crímenes. La lógica del fiscal es que al hacer el trato se logra castigar a los dos delincuentes pero no cuenta con la idea de justicia de Shelton. Eso lo lleva a planear una venganza meticulosa que incluye aún al fiscal del caso.

El personaje de Butler es sumamente listo, todo un genio, pero llega un momento en que en el afán de aleccionar al sistema de justicia, pierde piso y va más allá de lo que originalmente era su idea. Hace grandes demostraciones de su genio pero no se da cuenta de que su lucha destructiva no conducirá al mejoramiento del sistema de justicia. No puede luchar contra todo el establishment porque eso es ir en contra de la propia sociedad. No es como el personaje de Charles Bronson en El Vengador Anónimo, que toma la justicia por su cuenta. Shelton en su egocentrismo quiere poner en su lugar a todo el sistema de justicia.

El fiscal Rice es un personaje que solo hace su trabajo, aunque le queda claro que en ciertos casos no se trata de ganar o ganar, sino de buscar justicia realmente, aunque el sistema proteja a los delincuentes, y eso lo aprenderá del modo más duro.

Al final la cinta se cae un poco debido a esa compulsión increíble de Shelton de llevar hasta sus últimas consecuencias su venganza irracional. La cinta entonces se vuelve predecible y da una vuelta de tuerca: el astuto fiscal es el que finalmente nulifica a Shelton. El corolario de esta cinta así parece ser que la practicidad se impone sobre la genialidad. ¿Será así en la vida real?

Amor sin Escalas


Despidos al por mayor

Ricardo Martínez García

¿Será posible tener un trabajo peor que uno en el que se tenga que despedir a otros?, bueno, ése es el trabajo que le permite a Ryan Binghan (George Clooney interpretándose casi a sí mismo: simpático, ocurrente, soltero empedernido, un ente solitario pero casi nunca triste) viajar por todo el territorio norteamericano y acumular cientos de miles de kilómetros, lo cual lo hacen acreedor a ciertos insospechados privilegios, además de que su vida cotidiana es como un manual de viajero frecuente.

Jason Reitman, el director de Amor sin Escalas (Up in the air, 09) logró cierta notoriedad a raíz de su trabajo en Juno, con un excelente guión de Diablo Cody y la extraordinaria actuación de Ellen Page. Con esta cinta refuerza su idea de que odia las historias con mensaje, aunque tal vez más bien sea posible encontrar un antimensaje.

En época de crisis debidas a guerras o depreciación de la vida económica, ciertas cintas trágicas o de terror, dicen los entendidos, logran de algún modo encauzar parte de las percepciones negativas de la población en general hacia salidas menos traumáticas. Así, las películas se vuelven en cierto modo catárticas. La cinta de Reitman que nos presenta en esta ocasión le queda como anillo al dedo a los mexicanos, que en este mes de enero ven cómo el gobierno federal, encabezado por Felipe Calderón, que en campaña se vendió como un candidato que impulsaría el empleo, no solo no ha generado nuevos empleos sino los que hay los va acabando poco a poco, para no hablar de los aumentos en impuestos y en productos básicos.

El espectador ve cómo se desenvuelve el profesional del despido Ryan y su compañera novata Natalie (Anna Kendrick) y no puede hacer menos que identificarse con aquellos que son despedidos. A modo de consuelo (que no carece de cierta gracia) estas aves de mal agüero les muestran ciertas estrategias a los nuevos desempleados con el fin de que vean su despido más como una oportunidad de crecer (que sin duda lo puede ser) que como una calamidad en su vida. De modo que el darwinismo social se impone como explicación de los que sobreviven a ese ambiente adverso, pero no todos lo logran, lógica y naturalmente.

Cuando Ryan conoce a su contraparte femenina, en uno de sus tantos viajes, se encuentra en efecto con su propio reflejo, pero en la jugada del amor sin darse cuenta sale perdiendo. No deje de verla, si su ánimo anda volando bajo.

El Conquistador


Historias Universales

Ricardo Martínez García

No es la primera vez que la vida de Gengis Khan, el gran conquistador mongol que vivió en el siglo XII de nuestra era, es llevada a la pantalla grande. En 1956 John Wayne hizo el papel del caudillo de oriente en una cinta dirigida por Dick Powell y en la que intervino en el reparto Pedro Armendáriz.

Más allá de la anécdota cinematográfica, en la cinta El Conquistador (Tayna Chingis Khaana, 09) del director ruso Andrei Borissov se muestran las situaciones tradicionales de las tribus mongoles que en realidad no son tan diferentes a las de otras tribus del mundo.

Los líderes de esas tribus nómadas de la salvaje y extensa estepa al norte de China, a veces prósperas y a veces paupérrimas, siempre están a un paso de caer en desgracia. Las traiciones de las que son objeto, las envidias y la infidelidad, aunadas a los resentimientos que sus propias personalidades van generando, hacen que sus familias pasen de ser la familia principal en su sociedad a ser los perseguidos y humillados.

Otras historias no menos universales están presentes aquí, como la de los amigos que se vuelven hermanos y que alguna vez se juraran fidelidad mutua, de pronto las circunstancias o la ambición los lleva a luchar entre sí, como en el mítico relato bíblico de Caín y Abel. Esto es lo que en parte nos muestra la cinta de Borissov, que hace un relato épico del tezón y la fortaleza de quien se volviera el Kahn de todos los mongoles, gobernando en un territorio casi tan vasto como el que conquistó Alejandro Magno quince siglos atrás.

La excelente fotografía y ambientación hacen de esta ejemplar cinta rusa un contraste muy agradable respecto a cintas como Gladiador o la vieja Espartaco, que son completamente propias de una tradición occidental. Oriente también tiene sus héroes y uno de los mayores es este Gengis Kahn. Si la ve exhibiéndose en alguna sala no deje de verla.

Tuesday, December 22, 2009

Felicidades!!!!


Hola, si estás aquí es porque tienes en tus manos un cd de audio que grabé con algunas de las piezas de unos grupos y cantantes que conocí este año y que me parecen geniales (Clem Snide, Clap Your Hands and Say Yeah, French Kicks, Lhasa) y algunos otros que conozco desde hace mucho y que siguen siendo de mi predilección (The Church, Luna).

Pero estás aquí también porque el que tengas ese disco significa que eres muy importante para mí (solo hice tres copias de este disco, afortunada o desafortunadamente!), que eres alguien con quien he querido compartir esta maravillosa música en esta época del año, en vísperas de Navidad y Año Nuevo.

Quiero que sepas que te deseo lo mejor hoy y siempre, que espero que el próximo año sea un año de metas alcanzadas y de objetivos realizados. Que toda la felicidad posible sea parte de tu vida. Gracias por ser como eres! Te mando un abrazo y un beso!

Sinceramente

Ricardo Martínez García.


Ésta es la lista de las canciones que puedes escuchar en tu cd. Espero que verdaderamente las disfrutes y te gusten como a mí me han encantado!

  1. . Something Beautiful (Clem Snide, End Of Love)
  2. . Theologians (Wilco, A Ghost is Born)
  3. Over and over again (Lost and Found) (Clap Your Hands and Say Yeah, Clap Your Hands and Say Yeah)
  4. The Sound of German Hip Hop (Clem Snide, End Of Love)
  5. . Loverdust (Luna, Best of Luna)
  6. . Jews for Jesus Blues (Clem Snide, End Of Love)
  7. Weird (Clem Snide, End Of Love)
  8. . Love in the Ruin (French Kicks, Swimming)
  9. . Superfreaky Memories (Luna, Best of Luna)
  10. . Why Would You WannaLive (Wilco, Being There, Disco 2)
  11. . All Our Weekends (French Kicks, Swimming)
  12. . Someday Soon (Wilco, Being There, Disco 2)
  13. . The Skin of my Yellow Country Teet (Clap Your Hands and Say Yeah, Clap Your Hands and Say Yeah)
  14. . Anchorage (The Church, Untitled # 23)
  15. . Fill me With Your Light (Clem Snide, End Of Love)
  16. . Sex Tourist (French Kicks, Swimming)
  17. . Atlanta (French Kicks, Swimming)
  18. . La Celestina (Celestina) (Lhasa de Sela, La Llorona)

Friday, December 18, 2009


Historias reales hechas ciencia ficción

Ricardo Martínez García

La nueva cinta de James Cameron, Avatar, presenta un espectáculo visualmente magnífico que dejará contentos a aquellos que gustaron de películas aparentemente tan disímbolas entre sí como Apocalipsis Now, Aliens, Titanic, Identidad Sustitua, Shrek y Un hombre llamado caballo, entre otras.

La animación y los efectos especiales son magníficos, así como la combinación de ambientes que mezclan escenarios de guerra, de viajes espaciales, de aventuras fantásticas, de viejas mitologías sobre la naturaleza y hasta de romance.

La argumentación dramática de la cinta es como un tratado sintético de varios momentos estelares de la historia de la humanidad: la conquista de ciertos territorios en busca de los tesoros autóctonos por parte de los invasores inversores, tal como hicieran aquellos países colonialistas europeos (y luego preponderantemente los Estados Unidos) de los siglos XVI al XX en América, Asia y África; en esa búsqueda de lugares míticos como El Dorado, los conquistadores en busca de riquezas se ven en la necesidad de “desalojar” a los pueblos habitantes de esos lugares objeto de su ambición.

Historias como la de la Malinche pero a la inversa, o del exterminio de los indígenas y el ecocidio de todo aquel elemento natural que estorbe a las desmedidas ambiciones de riqueza por parte de un gran conglomerado empresarial poseedor de naves espaciales son expuestas en esta interesante cinta como si fueran el resultado de una cegera moral y social de esos mega ricos que solo ven por sus propios intereses.

Jack Sully (Sam Whortington, al que vimos como el buen robot en Terminator 3) es un ex marine asignado a una misión espacial comercial como sustituto de su hermano gemelo y desarrollador de un proyecto de creación de avatares dirigido por la enérgica pero de buen corazón doctora Grace (la siempre correcta Sigourney Weaver).

El proyecto Avatar es concebido como una manera de infiltrar a un humano, con el fin de ganar su confianza y conocer sus debilidades, en la comunidad de los nativos Na´vi del satélite Pandora de un planeta llamado Polyphemus, ubicado a casi cinco años luz de la Tierra y que tiene una atmósfera nociva para los humanos. El proyecto así genera criaturas que combinan el ADN de los nativos con el de los humanos, y estas criaturas son controladas a distancia (como en la película de Identidad Sustituta) por algún ser humano que duerme, como aquellos dobles de los que habla Don Juan Matus en los libros de Carlos Castaneda.

El avatar de Sully ingresa a la comunidad de los Na´vis de una manera afortunada, al ser señalado como alguien único (como si fuera un ungido) y protegido por la hija del jefe de uno de los clanes de Na´vis. En la lógica precisa de estos nativos, son los humanos los que son alienígenas. Scully, tal como el personaje de Richard Harris en A man Called Horse (Silverstein, 70) es expuesto a algunas pruebas, luego de las cuales es considerado como uno de ellos y luego como un líder, se liga a la hija del jefe, la bella Neytiri (Zoe Saldana) y hasta doma a una criatura voladora (como Burro en Shrek) que lo distingue aún más.

Como si fuera el coronel Kilgore de Apocalipsis Now (Ford Coppola, 79), personificado por Robert Duval, el Jefe de Seguridad y ex militar Miles Quaritch (Stephen Lang) se sabe jefe absoluto de esos humanos mercenarios tripulantes de helicópteros futuristas al servicio de la empresa espacial que busca hacerse de una sustancia muy valiosa y que sirve para la generación de energía, por lo que los acicatea sin piedad para destruir a estos “monos azules”, como llama el representante de dicha empresa a los nativos.

La duración de la cinta es de dos horas y cuarenta minutos pero es bastante amena y no se siente demasiado larga; el final es en cierto modo predecible, es como si Cameron sintiera culpabilidad por lo que hicieran en el pasado algunos países como el suyo, y ahora propusiera el muy positivo cuidado del medio ambiente, enfatizando la importancia de una mítica unidad entre la tierra y los seres vivos que lo habitan, los cuales están realmente conectados con ella y que son un todo armónico que se encuentra en peligro por esa especie dañina y enemiga de casi todos los demás seres en el universo, precisamente por su naturaleza destructiva: el hombre.

Se trata de una cinta entretenida que hace reflexionar sobre el papel de cierto tipo de seres humanos depredadores y su incidencia en un universo por el momento ficticio pero plausible.

Tuesday, December 15, 2009

Buenas Costumbres


Diálogos y personajes inteligentes y divertidos

Ricardo Martínez García

Buenas costumbres es una cinta de época costumbrista sobre cierta aristocracia británica que nos remite de inmediato a los ambientes familiares narrados por Jane Austen en Sensatez Y Sentimientos o en algunos cuentos de Virginia Woolf, pero con la peculiaridad de introducir un elemento discordante en esa sociedad en los años veinte: la bella esposa americana de John Whittaker (Ben Barnes), el hijo aventurero que regresa a la palaciega casa familiar para presentarla a sus parientes.

Larita Whittaker (Jessica Biel, que presenta un trabajo sobresaliente) es una hermosa y joven mujer adelantada a su tiempo, avispada e inteligente conductora de autos de carreras, que se casa con el joven John porque es un alma pura e intachable. Pero el encuentro con la familia de su esposo, sobre todo con su suegra Verónica (Kristin Scott-Thomas, siempre en plan grandioso) resulta cada vez más complicado: a pesar de la cortesía con la que se tratan, entablan ingeniosas conversaciones en donde descargan toda su mordacidad una contra otra, como si se tratara de personajes de El Abanico de Lady Windermere, obra sensacional de Oscar Wilde.

La belleza, frescura e ímpetu de Larita pronto contrasta con el anquilosado estilo inglés de vida familiar de los Whittaker y hace obvios sus prejuicios e idiosincracia. Con el único que medianamente congenia es con Jim Whittaker (Colin Firth, haciendo una vez más alarde de su capacidad histriónica y de sus dotes para el tango), su suegro y ex capitán en el ejército británico, atormentado por su experiencia en la guerra.

El director Stephan Elliot presenta esta comedia romántica que a ratos parece una incisiva y crítica disección de la aristocracia y de sus pequeños secretos, de sus hipocresías y envidias, todo ambientado magníficamente en la hermosa campiña británica y musicalizada con piezas de charleston y música popular norteamericana de principios del siglo XX.

Basada en la novela del escritor británico Noël Coward Easy Virtue, el ritmo de esta cinta pareciera sugerir una ligereza de estilo de vida de la familia Whittaker, en la que aparentemente su estilo de vida es de sibaritas, pero que en el fondo esconde situaciones maritales, familiares, económicas y sociales que nadie se atreve a reconocer. Ciertos estilos y situaciones de vida, como el de Larita y el de Jim Whittaker, son incomprendidos o de plano juzgados con los prejuicios de una clase social enclavada en una tradición de siglos.

Se trata de una excelente película que en su ritmo sutil y ameno encierra algo más que una comedia de situaciones familiares. No deje de verla.

Saturday, December 12, 2009

Caso 39


Terror reciclado

Ricardo Martínez García

Emily Jenkins (Renée Zellweger) es una asistente social que supervisa casos de niños maltratados y se encuentra atiborrada de trabajo, cuando se le asigna el caso 39. Lillith Sullivan (Jodelle Ferland) es en apariencia la dulce e inocente niña que sufre un intento de asesinato por parte de sus propios padres, y es rescatada por Emily. De ahí arranca un argumento predecible que no aporta gran cosa a las cintas del género de terror.


Dirigida por el cineasta alemán Christian Alvart, que ahora queda lejos de aquel trabajo de su debut Antibodies (05), donde hacía cierto alarde del manejo de la tensión psicológica, Caso 39 se ubica entre La Profecía (Donner, 76), Llamada Perdida (Miike, 04) y alguna otra por el estilo como la de El Ángel Malvado (Ruben, 93), pero mucho más light en sus pretensiones satánicas pesadillescas y perversas, aunque con buenos efectos especiales, cosa que no le otorga ni un punto más de originalidad ni calidad argumentativa.


Las situaciones planteadas entre la buena Emily y la pequeña Lillith resultan predecibles desde el inicio. El atractivo de la cinta radica en ver qué tanto de lo que se previó resulta acertado, por lo que el espectador puede hacer sus apuestas sin salir demasiado mal parado.

Sin ofrecer una mala actuación, a pesar o justamente por las actitudes irracionales en las que cae su personaje, Renée Zellweger últimamente se ha embarcado en algunos trabajos no demasiado afortunados para su propia carrera, dejando de lado aquellas comedias que la lanzaran al estrellato, como la serie de El Diario de Bridget Jones, personaje creado por la mordaz escritora británica Helen Fielding. El guión de Caso 39 está escrito para aquellas generaciones nuevas de adolescentes que no tienen edad suficiente para recordar aquella saga de La Profecía, o la original El Exorcista (Friedkin, 73), y que están más familiarizados con los remakes de cintas asiáticas como Ringu (Nakata, 98), que diera lugar a El Aro, con Naomi Watts, o Chakushin Ari , cuyo remake es Llamada Perdida (el mismo Miike autodevaluándose, 04).

La actuación de la niña Jodele Ferland es tal vez lo mejor de esta cinta palomera.

Saturday, December 05, 2009

Chef a la Carta


Sabrosa y Picante
Ricardo Martínez García
“En este restaurante la gente no viene sólo a comer, viene a que nos la follemos” dice uno de los cocineros en esta divertida comedia picante, Chef a la Carta (08) ópera prima del director español Nacho García Velilla y protagonizada por Javier Cámara.

Maxi (Cámara en un papel que ni mandado a hacer) es el chef del restaurante Xantarella, quien aspira a una estrella en la guía Michelin de la alta cocina. Dueño de una exuberante personalidad –que hace decir a sus empleados que a veces se porta como una loca histérica mal follada-, de pronto ve su vida trastocada por el hecho de que su ex esposa agoniza y tiene que hacerse cargo de sus dos hijos, a los que casi ni conoce.

Alex (una estupenda Lola Dueñas de muy buen ver) es la maitre del restaurante de Maxi y su mejor amiga, hasta que aparece la manzana de la discordia representada en el ex futbolista Horacio Peretti, aunque de entrada Maxi tiene las de ganar.

García Velilla presenta una cinta que ofrece una visión muy gozosa y divertida de la vida de Maxi, pero a la vez sobre las dudas y prejuicios que permean aún en la gente heterosexual como de la homosexual, lo cual le enfrenta a situaciones conflictivas. Maxi no tiene problemas sobre su inclinación sexual, pero tiene que lidiar con la situación familiar que se le presenta, y los primeros resultados no son demasiado satisfactorios.
A ratos comedia de enredos y a ratos drama familiar con ligero tinte de crítica social constructivista, la cinta ofrece la oportunidad de ver el trabajo de dos actores dramáticos (ambos han trabajado en cintas de Almodóvar, como Hable con ella y Los abrazos rotos) explotando su lado más cómico y lúdico.
Con excelente ritmo y guión, se trata de una cinta muy recomendable por la variedad de situaciones, por la implícita reflexión sobre la libertad sexual que no lo es tanto, por la unidad familiar tan vulnerable que es, y por la solidaridad y amistad destacable entre Maxi y Alex, personajes que se vuelven entrañables de inmediato. Excelente opción para pasar un rato divertido y hasta hilarante.l

Thursday, December 03, 2009

Bienvenidos a Woodstock


La gran pachanga rockanrolera

Ricardo Martínez García

¿Quién no ha organizado una fiesta a la que de pronto se suman invitados o gorrones en tal cantidad y a tal grado que la fiesta se desborda de manera inimaginable, con los consiguientes problemas con los vecinos, la música y el estrépito extremos, situaciones totalmente inesperadas y la mayor parte de las veces divertidas y memorables? Tal es el caso de Bienvenidos a Woodstock, del aclamado director taiwanés Ang Lee.

La gran pachanga rockanrolera que presenta Lee no es la del concierto de Woodstock, ni las vicisitudes de los grupos de rock en el escenario sino aquella que inicia desde la planeación del festival, con organizadores buena vibra omnipotentes económicamente, cuyo dinero resuelve cualquier problema u obstáculo que se presenta.

Todo comienza con una triste y poco concurrida reunión de la “cámara de comercio” de un pequeño pueblo llamado White Lake, presidida por el pujante joven judío Elliot Tiber (Demetri Martin), quien previamente había llegado a ese lugar a tratar de ayudar a sus padres en el pago del embargo sobre su derruido motel, pretendidamente llamado “centro vacacional”.

En esa pobre reunión se ofrecen dos propuestas, una de las cuales florece cuando el Festival de Música y Artes de Woodstock que se llevaría a cabo en el poblado de ese nombre se cancela pues los permisos para realizar el famoso concierto son negados por sus habitantes. Entonces Eliot mediante un par de llamadas entra en contacto con los organizadores del concierto, y a partir de ahí los acontecimientos avasallan no solo a Elliot, sino a toda su localidad y gran parte de ese territorio en el estado de Nueva York.

Como una bola de nieve humana, Elliot ve cómo todos los espacios públicos son invadidos, y también ve cómo su propia vida entra en una etapa de descubrimientos muy propios de la época: la animadversión contra la guerra en Vietnam y el eslogan de amor y paz, el uso indiscriminado del LSD y del hachís, el sexo abierto y homosexual, la sicodelia en pleno, y hasta el redescubrimiento de su propia familia, como la avaricia sin límite de su madre.

Ang Lee se aleja de monstruos verdes y secretos morbosos más o menos bien guardados, y ofrece en Bienvenidos a Woodstock (Taking Woodstock, 09) una visión colorida y tremendista –no podía ser de otro modo- de la organización, de los preparativos al vapor y de lo que ocurrió no dentro del Festival propiamente, porque en esta cinta no hay una sola presentación de algún grupo participante como The Band o The Who, si acaso de unos grupos locales para los propios habitantes, sino de lo que ocurre alrededor de, a partir de la visión de Elliot y sus circunstancias personales, de su lucha por sacar adelante a sus padres, y de su lucha por encontrarse a sí mismo. Y al encontrarse a sí mismo da origen, a través de sus pequeñas pero decisivas gestiones, a uno de los festivales más memorables no sólo de esa época sino de la historia total del rock.

No es como el documental filmado por Michael Wadleigh y editado por Martin Scorsese en 1970, que hasta se ha considerado “culturalmente significativo” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que sí muestra la labor musical de grupos como Ten Years After, Jefferson Airplane o Santana, para mencionar algunos; la cinta de Lee tiene un interés dramático y no documental, muestra el despertar gozoso en muchos sentidos de esa generación de jóvenes norteamericanos de cara a la actitud bélica de su gobierno, el movimiento feminista, el pacifista y el mundo del alucine sicodélicas, así como el descubrimiento y desparpajo de la sexualidad en la masa humana que un evento de esa magnitud propició y generó en ellos mismos.

Resultan entrañables las actuaciones de Liev Schreiber (que aparece en X Men Los Orígenes como Dientes de Sable, el medio hermano de Wolverine) como un ex sargento que estuvo en Vietnam y que ha decidido ser como realmente es, haciéndose llamar Vilma, y la de Demetri Martin al interpretar a Eliot, personaje que seguramente no imaginó la vorágine que su vida experimentaría en esos días de mediados de agosto de 1969.

El hablar lento mientras se alucina, la buena vibra y otros tópicos típicos de la sicodelia sesentera han llegado a ser lugares tan comunes en la cultura actual que resulta gracioso verlos en su ambiente de origen y tan natural. Bienvenidos a Woodstock es una película divertida y entretenida que mitifica y desmitifica aún más tales elementos culturales, si cabe una expresión tan contradictoria.

Amantes


Pasiones que se desbordan

Ricardo Martínez García

La vida no es siempre lo que nos gustaría sino lo que realmente se nos presenta, cosa que por más bueno que nos parezca a veces no es suficiente para vivirlo con pasión y convicción, aunque supere todas las expectativas que pudieran tenerse.

Tal es la situación de Leonard Kraditor, (un excelente Joaquin Phoenix), quien luego de una dolorosa separación con su prometida, regresa a vivir con sus padres, tan solo para encontrarse con una disyuntiva amorosa: lanzarse de cabeza en una relación a todas luces inestable con la hermosa Michelle Rausch (Gwineth Paltrow, con una muy sólida actuación) o aceptar una muy estable y favorecedora relación con la hija de unos amigos de sus padres, la no menos bella Sandra Cohen (Vinessa Shaw, muy a la altura dramática de sus compañeros).

La tensión y el drama que logra el director James Gray son manejados magistralmente, pues siempre están latentes en Leonard como en Michelle reacciones pasionales extremas. Justamente sus frecuentes excesos emocionales los lleva a pensar en la posibilidad de estar juntos, pero dos almas así difícilmente podrían permanecer unidas. Leonard de pronto se encuentra como el perro de las dos tortas, pero al fin pareciera actuar de modo sensato.

Leonard es un atormentado e inseguro hombre, aficionado talentoso de la fotografía, miembro de una familia judía preocupada por su bienestar, luego de sus intentos de suicidio. Por eso cuando conoce a Michelle, y posteriormente a Sandra se aferra a ellas, sobre todo de la primera, para salir de su depresión. Pero pareciera que su destino no es elegir entre ellas sino darse cuenta de lo que realmente tiene, de aquello que se pudiera convertir en su verdadera y propia vida, y no en una muy agradable fantasía.

Amantes (Two Lovers, 08) es una película sobre las pasiones humanas, sobre los errores y aciertos que se comenten a lo largo de una vida en términos sentimentales. El manejo de los personajes y su interpretación augura alguna nominación nuevamente para la Paltrow, Phoenix y el mismo director. Como dice el póster de la cinta, se trata tal vez de una de las mejores cintas del año.

500 días con ella


No es una película de amor

Ricardo Martínez García

Summer es una chica a la que le gustan algunas retorcidas letras de Belle and Sebastian, se declara fan de The Smiths y afirma que el amor no existe. También declara que se siente incómoda siendo “algo” de alguien, y responde que prefiere su independencia cuando se le pregunta por qué no tiene novio. Tom Hansen es un joven y alivianado escritor de tarjetas de felicitación que ha estado esperando a la chica adecuada durante toda su vida… hasta que conoce a Summer Finn.

El director Marc Webb presenta en 500 Días Con Ella (500 days of Summer, 09) una comedia que pretende ser realista sobre las relaciones amorosas de una joven pareja, con sus momentos felices y sus desaveniencias, en una especie de montaña rusa sentimental a través de una historia contada de manera no lineal, fragmentada, con flashbacks continuos pero con un interesante y optimista desenlace.

Una voz en off nos informa que sólo hay dos clases de personas: hombres y mujeres. Así, de esas dos clases únicas surgen parejas que entran en contacto, se conocen, se unen, se separan y se olvidan. Algunas comienzan con situaciones que preludian una relación en la que a veces vive uno en el total azote y el otro casi con indiferencia. Tal es el caso de Tom y Summer.

Tom (Joseph Gordon-Levitt) considera que solo se ama o se enamora una vez en la vida, pero también tiene la teoría de que las relaciones amorosas fracasan gracias a las películas, a la música pop y a que las chicas no saben lo que quieren. Y eso se le hace muy patente luego de llevar una relación de estira y afloja con la tierna y dulce Summer (Zooey Deschanel, la hermana menor de Emily, famosa por su papel como la doctora Brenan en la serie Bones), quien desde el principio le ha dicho que no quería establecer una relación de noviazgo, aunque sus actitudes hacen pensar otra cosa a Tom, que tiene una tendencia a atormentarse a partir de su frustración por no tener claro si es o no es. Él cree que sí y ella no.

La incongruencia o la incoherencia o la indefinición de su relación de pareja es lo que comprensiblemente o incomprensiblemente molesta a Tom, pues ese tipo de relación es justamente la que ha aceptado, y tal es la naturaleza de la relación que mantiene con Summer. Ella está segura de que los sentimientos hacia él no son suficientes para mantenerse a su lado pero no por eso deja de verlo.

La cinta resalta los momentos depresivos que se producen luego de una ruptura con la persona que se ama, pero con humor y buena cara. Es la clase de cinta que a nadie que se encuentre en ese estado se le ocurre ver, a no ser que un amigo o amiga lo obligue. También se destacan los momentos alegres o chuscos que Tom tiene con su mejor amigo Paul (Matthew Gray Gubler, el joven detective genio de Mentes Criminales), o los que tiene con su juiciosa y experimentada hermana menor.

No es una película de amor ordinario, sino de los desamores que conducen a otros amores. El juego de los nombres de aquellas mujeres con los que Tom entra en contacto (Summer, Autumn, que significan Verano y Otoño) parece indicar que el amor es como las temporadas del año, y que si el amor existe, no siempre es para siempre. El resultado total es una comedia inteligente, ligera, con un sentido de humor ácido pero disfrutable y que al fin hace reflexionar al espectador, que con gran probabilidad se identifique con alguno de los personajes.