Wednesday, October 20, 2010

El Escuadrón del Crimen

Hay de ladrones a ladrones
Código de ladrones
Ricardo Martínez García

Ser ladrón no parece tan malo cuando se es parte de una banda criminal de altos vuelos, que le roba solo a bancos cuyo dinero está asegurado. Es una versión ligeramente modificada del Robin Hood de la campiña inglesa que le robaba a los ricos para repartir entre los pobres sus ganancias.

Pero estos ladrones saben vivir la vida. Son sibaritas que luego de un asalto, se reúnen como si tal cosa en algún bar de moda a celebrar en un privado a todo lujo el último gran asalto. Tal es la historia que presenta John Luhessenhop en El escuadrón del crimen, estelarizada por Paul Walker, Idris Elba y Matt Dillon, entre otras.

El argumento muestra momentos dramáticos interesantes: la vida personal del jefe de la banda, Jennings (Elba) que tiene que lidiar con una hermana drogadicta, el romance de Jesse (Chris Brown) que se compromete con la ex novia de un cómplice recién salido de prisión, o la intensidad del detective Jack Welles (Matt Dillon). Con ciertos aspectos parecidos a otras emblemáticas cintas del género como Fuego contra Fuego (Mann, 1995), por el profesionalismo y especialización de los ladrones, o Asalto (Mamet, 01), por el código ético entre ladrones que se rompe casi siempre debido a la avaricia o ánimos de venganza de unos a otros y su posterior y previsible traición, la cinta de Luhssenhop es una entretenida cinta de acción y drama criminal en la que el detective es un mudo testigo de los acontecimientos, pues poco o nada puede hacer para evitar los acontecimientos. Un ladrón incluso le recomienda al detective Welles que “no se entrometa”, cuando éste le pisa los talones pero no puede con el lío que se traen de manera interna los propios ladrones.

Mucho mejor cinta que aquella en que actuara Dillon, también sobre un asalto (Armored) pero ahora sí con una actuación mejor dirigida y un guión mucho mejor estructurado. Buena opción para los que gustan del género policiaco.

Friday, October 08, 2010

Comer, Rezar, Amar


En busca de la vida interior 
Ella descubre!
Ricardo Martínez García
Desde los antiguos griegos y hasta Sigmund Freud los grandes sabios han teorizado sobre la finalidad de la vida. La felicidad o la búsqueda de ésta ha ocupado siglos de reflexiones y meditaciones sumamente interesante de gran cantidad de filósofos y hombres de ciencia. Las fuentes de la felicidad que se han planteado, entre otras, corresponden al goce estético de los sentidos, el conocimiento de Dios, el amor y la sexualidad.
En lo que constituye tal vez su mejor cinta desde Erin Brockovich (Soderbergh, 00), Julia Roberts vuelve con una cinta intimista, variada, espiritual, madura, de la mano del cineasta Ryan Murphy y su obra Comer, rezar, amar (10), basada en las memorias de la periodista Elizabeth Gilbert, que se han vuelto un verdadero best seller.
Liz Gilbert es una reportera en crisis de identidad, su matrimonio se va a pique porque cada uno de ellos tiene ideas diferentes de la dirección que debería tener su vida. Ella decide hacer un viaje a diferentes partes del mundo con el fin de alcanzar cierta paz espiritual y corporal. Italia, la India, la paradisiaca isla de Bali, en Indonesia, son sus destinos donde más que buscar experiencias de turista, que ya tenía demasiadas, se busca a sí misma con la ayuda de algunos amigos.
Tres son los aspectos que enfatiza la cinta de las dimensiones de la vida humana. Desde la necesidad física de alimentarse, pasando por el arte del buen comer, hasta el replanteamiento de la existencia y del amor, superando miedos y resistencias, descubriendo en la labor en pro de otras personas y el olvido del natural egoísmo una fuente de placer y bienestar, tales son las cosas que hacen de Liz una mejor persona.
Se trata de una muy disfrutable cinta, optimista en muchos aspectos, dramática en grados solo necesarios, divertida (sobre todo con la aparición del personaje de Javier Bardem) y que deja un buen sabor de boca en el espectador. No deje de verla.

Monday, September 20, 2010

La Amante de Mussolini


La verdad siempre vence
Historias ocultas del fascismo italiano

Ricardo Martínez García

Cuando la maquinaria oficial que escribe la historia de un país está en manos de un solo hombre, éste puede moldear hasta la suya. Muchos hombres de poder, cuando han alcanzado su punto más alto en tal ejercicio, controlan detalles de su vida personal en aras de mantener cierta imagen, sea de partido, gubernamental o estatal.

La cinta del director italiano Marco Bellocchio Vincere (La amante de Mussolini, 09) es un homenaje al cine mudo, a la gran tradición cinéfila de los italianos, a su historia y al registro fílmico que se ha hecho de ella. Es un homenaje a la música y la ópera, pero sobre todo es la historia –más que probable – de una mujer apasionada que se entrega totalmente y sin miramientos a su amante, del que no sabe casi nada, más que es un hombre que poco a poco escala posiciones políticas hasta llegar a ser el dictador que lleva a Italia a la guerra y que reconoce la existencia legal de su enemigo-aliado: El Vaticano.

La miseria en la que se ve envuelta Ida Dasler (Giovanna Mezzogiorno) luego de engendrar un hijo con Mussolini, del cual es separada, está esencialmente contenida en el desconocimiento autoritario de su credibilidad: es ingresada en un manicomio y declarada enferma mental, tanto más cuanto ella grita su verdad. En este aspecto hay grandes semejanzas con la cinta de Clint Eastwood, estelarizada por Angelina Jolie, Changeling (El sustituto, 08), aunque en dicha cinta quien desea mantener las apariencias es el Departamento de Policía de Los Angeles, corporación que también sabe ser ruda, tal como narran algunos libros de James Elroy y casos documentados como el de Rodney King.

Gran actuación dramática tanto de Mezzogiorno como de Fabrizio Costella, en su doble papel del dictador y de su hijo. Excelente homenaje a aquellas viejas cintas mudas y musicalizadas en vivo con un piano, que hicieran las delicias de aquellos cinéfilos incipientes, un poco en la línea de Cinema Paradiso (Tornatore, 88) o Splendor (Scola, 88). No deje de verla.

Monday, August 30, 2010

Predators


A la caza de… ¿de qué?
Ricardo Martínez García
Depredador de... cinéfilos
Lejos de las cintas dirigidas por John McTiernan (Predator, 1987) y Stephen Hopkins (Predator 2, 1990) y sin nada nuevo que añadir desde el punto de vista dramático, narrativo, efectos especiales o actuación, Depredadores (Predators, 10) de Nimród Antal, es una fallida cinta de acción con pretensiones de ciencia ficción (sin ciencia y con muy escasa ficción) que, a manera de una reinvención de la fábula -muy al estilo de los cómics- de los extraterrestres que toman a los humanos como piezas de cacería, sobreexplota un argumento que de por sí no daba para más desde esa medianamente interesante cinta de 2004 que sintetizaba dos muy revolcadas ideas cinematográficas propias del género: Alien Vs. Predator (04) de Paul W. S. Anderson.
Ante seres tan portentosos y desarrollados física y tecnológicamente, las premisas de la película no se sostienen por mucho tiempo: si hubiera seres así, la sobrevivencia de los seres humanos llegaría a su fin irremediablemente. Es por eso que la verosimilitud o, mejor aún, la situación hipotética planteada de la cinta, cae estrepitosamente. Los seres humanos son como títeres o juguetes totalmente indefensos que solo atinan a suponer lo que se hace con ellos, aunque no les interese saber cómo llegaron a ese planeta (supuestamente en otro sistema solar) que cuenta con paisajes más que improbables.
Cinta prescindible y con escaso ritmo, tanto que hace preguntarse cómo fue que actores como Adrien Brody (que ganó el Oscar a la mejor actuación masculina en el 2002 por El Pianista), o Laurence Fishburne (Matrix) deciden participar en cintas clase B como ésta, producidas por gente como Robert Rodríguez, en fin. Véala si no tiene nada mejor que hacer.

Sunday, August 22, 2010

Un Profeta


Un profeta del delito
Universidad del crimen
Ricardo Martínez García

Un profeta no es aquel que predice o revela acontecimientos que vendrán en el futuro, sino aquel que sabe leer los signos en el presente y que se anticipa a lo que naturalmente puede prever. 

Tal es el caso de Malik El Djebena (Tahar Rahim, joven y excelente actor) un muchacho que en lo que pudiera considerarse la enésima reedición de Los Miserables de Víctor Hugo (aunque aparentemente con mejor suerte que Jean Valjean, especialista en escaparse de su eterno perseguidor, el inspector Jaubert, y eso le signifique vivir siempre en angustia y agonía), es condenado a seis años de prisión por haber golpeado a unos policías, encontrándose en la penitenciaría La Central un microcosmos sórdido y violento, dominado por el jefe de una facción mafiosa originario de Córcega, que coexiste con grupos como el musulmán y otros más, encerrados quién sabe por qué motivos. Es el inicio de una carrera delictiva en el que Malik poco a poco sobresale por su natural don de anticipar las reacciones a ciertas acciones y por su resistencia y aparente humildad.

La cinta, dirigida por el cineasta francés Jaques Audiard, que ganó el Gran Premio en el pasado Festival de Cine de Cannes, es un portento de argumento y realización, mostrando situaciones de la más sórdida condición humana, al mismo tiempo que hace ver al espectador la ruta que lleva a Malik de ser desde el más indefenso y aislado de los prisioneros hasta ser un audaz y atrevido cerebro del crimen.

La película es grandiosa en realización, no porque sea una especie de ensalzamiento romántico del crimen al estilo de Hollywood, con cintas como El Padrino, sino por su ruda sinceridad y falta de concesiones ante una realidad que no está para visiones políticamente correctas. Es lo que es pero sin ser un documental, pues la trama dramática y subjetiva en torno a Malik está por encima aún del intrincado relato del modus vivendi de los prisioneros.

Cinta hiperrealista e impresindible para todo aquel que guste del buen cine, totalmente recomendable.

Tuesday, August 17, 2010

Los hombres que no amaban a las mujeres

Secretos y Mentiras
La decepción ante el fin de la vida

Ricardo Martínez García

Los hermosos y desolados paisajes de la gélida y húmeda campiña nórdica forman parte de los escenarios de Los hombres que no amaban a las mujeres (Man Som Hatar Kvinnor, 09), cinta del director danés Niels Arden Oplev, quien presenta un intenso thriller que dejará satisfechos a quienes gustan del suspenso, de las cintas de detectives, del romance, de las cintas con secretos muy bien guardados.


Basada en el libro del mismo nombre y que es parte de la trilogía de novelas policiacas del escritor y periodista sueco Stieg Larsson (54-04), la cinta versa en torno a una pareja de avezados investigadores -cada uno en su campo- conformada por el maduro periodista Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) y la joven especialista en computadoras Lisbeth Salander (la bella Noomi Rapace), que recuerda un poco a aquella pareja que hiciera Tom Hanks con Audrey Tatou en El Código Da Vinci, pero estos actores suecos sí que hacen una extraña pero innegable química, cuyo resultado es una gran actuación en esta película mucho más creíble que la dirigida por Ron Howard en el 2006.


El anciano jefe de un emporio industrial de apellido Vanger contrata a Blomkvist para que averigüe el paradero de su sobrina, desaparecida muchos años antes. En la investigación Blomkvist descubre muchas cosas insospechadas -como un asesino en serie que ofrece una descripción casi poética de los momentos postreros de sus víctimas, señalando que sus miradas son de decepción al comprender que no sobrevivirán- pero además su encuentro con la punketa Salander le hará más fácil su investigación. Lisbeth Salander es una suerte de heroína cuya frustrada infancia la ha marcado profundamente. Algunas situaciones de la trama recuerdan a la película Pulp Fiction, de Tarantino, por su enorme carga de sordidez y violencia, aunque Arden Oplev es ligeramente más sobrio que Quentin.


Pronto se estrenará la segunda parte de esta serie, cuyo título tentativo es La chica que jugaba con fuego, protagonizada nuevamente por la pareja de excelentes actores suecos, Nyqvist y Rapace. Tanto los libros como las cintas están de moda en Europa, y realmente se entiende el por qué al ver esta muy recomendable cinta. No hay que dejar de verlas.

Saturday, August 14, 2010

El Retrato de Dorian Gray


Los años no pasan por él
La Edad de la Perversión

Ricardo Martínez García

Un inocente y joven hombre entra, por azares del destino y de una jugosa herencia, a los círculos aristocráticos en Londres y comienza una vida llena de depravaciones, alentadas por el cinismo e hipocresía de esa misma sociedad, representada en quien se supone su protector y amigo. A grandes rasgos es ésta la trama que manifiesta El retrato de Dorian Gray (Dorian Gray, 09) la clásica obra del famoso escritor irlandés Oscar Wilde, llevada a la pantalla grande en esta ocasión por Oliver Parker.

Sin tratos diabólicos a la vista pero sí con toda la natural perversión de la que es capaz el ser humano, esta cinta nos presenta a un Dorian Gray más que apuesto (el excelente actor británico Ben Barnes, que tiene un parecido a Keanu Reeves pero es mucho más expresivo que éste), símbolo de la juventud y la belleza que se vuelve un asiduo a las fiestas aristocráticas y fiel seguidor de la filosofía cínica y vitalista de lord Wotton (el no menos excepcional Colin Firth), aunque el mismo lord no sea coherente con lo que predica.

Wilde fue un escritor de grandes dotes de observador social, sus jucios reflejan una visión aguda y mordaz, constantemente muestra los detalles, los defectos más notorios y divertidos de su sociedad a lo largo de sus escritos. La vanidad de la alta clase social a la que tuvo acceso le hicieron ver lo superfluo de sus vidas, que consistía para la gran mayoría en buscar la mayor cantidad posible de placeres, en el desenfreno disfrazado de liberalismo o en romper cualquier tipo de limitaciones morales. 
 
Hoy en día, tanta gente engreída anda por la sociedad pretendiendo ser buena que yo pienso mostrar al contrario una dulce y modesta disposición a ser malo”, dice lord Darlington, uno de los personajes de El abanico de Lady Windermere, obra de teatro de Wilde, personaje como el también lord Wotton, pero Dorian Gray no muestra esa pequeña y modesta predisposición sino que se mete con todo y de lleno en el mundo desenfrenado de las pasiones. Dorian Gray pasa de una campirana inocencia a una cosmopolita perversión a instancias de Wotton, pero todo tarde o temprano tiene su costo, pareciera ser la moraleja.

El retrato de Dorian Gray, la hermosa pintura que realiza Basil, deviene en una especie de terrible fetiche que ensalza en primera instancia esos dos grandes “valores” humanos, la juventud y la belleza, pero que ignora su propia naturaleza temporal y transitoria, y en esa vanidad lleva su castigo. La obra de Wilde muestra el camino torcido de unos valores que no buscan la trascendencia sino el goce de lo inmediato que busca prolongarse indefinidamente, cayendo en una contradicción insostenible.

La cinta de Parker -que ha filmado también cintas como la shakespereana Otelo y las obras de Wilde The Importance of Being Earnest y An Ideal Husband- es una de esas raras piezas que son como obras de arte por su hechura, realización escénica, mínimos pero efectivos efectos visuales y excelente dirección dramática. No deje de verla.

Saturday, August 07, 2010

Agente Salt


¿De qué lado está ella?
Nada es lo que parece
Ricardo Martínez García

Angelina Jolie es una mujer de acción. Si Brad Pitt, Matt Damon o Tom Cruise son actores que gustan de las cintas de acción, Angelina no desdeña de ningún modo estos papeles, aunque sea con una trama retro en su nueva cinta Agente Salt (Salt, 10), con base en aquellas historias que ya habían desechado los guionistas de Hollywood sobre la vieja pugna entre los Estados Unidos y la madre Rusia y su consecuente labor de inteligencia en ambas partes para infiltrar a sus agentes en el otro lado, buscando desestabilizar o de plano destruir al odiado régimen enemigo.

Alguien se quedó estancado en la historia de la Guerra Fría, siguió con un plan maestro de formación de agentes o espías que comienza desde la más temprana infancia, hasta convertrilos en fieles seguidores de su formador, de un modo casi religiosamente, pero que en su esquemática forma de ver el mundo no prevé los cambios que se gestan en las vidas de las personas a lo largo de los años. Ni respeta su capacidad de análisis.

Jolie es la agente Salt, que al parecer es delatada por quien fuera su profeta en Rusia, luego de que en el pasado éste la instruyera concienzudamente tras sufrir un accidente automovilístico, y que en un movimiento supuestamente premeditado desde años se busca que se cumpla el destino manifiesto de Norteamérica. Pero el personaje de Liev Schrieber aporta un giro en la cinta -clásico en este tipo de filmes- que lleva al espectador a la verdadera esencia de la trama: nadie sabe para quién trabaja y nada es lo que parece.

Esta cinta marca el nacimiento por una parte de una nueva agente especial de la CIA en el combate de los malos del mundo, pero como dice Salt, "como ella ninguna", y tiene razón, y por otra el regreso de tramas de espionaje entre Rusia y Estados Unidos. Dirigida por Phillip Noyce cuenta con escenas de acción a lo Lara Croft solo que en otro contexto menos increíble. Angelina no ganará ningún Oscar por este trabajo, pero sus admiradores podrán verla nuevamente haciendo sus piruetas de action woman.

Friday, August 06, 2010

El Origen

Sueño que sueño que sueño
La Realidad de los sueños
Ricardo Martínez García

Son muchas las coincidencias. Christopher Nolan, director de El Caballero de la Noche, presenta en El Origen (Inception, 10) protagonizada por Leonardo Di Caprio, la historia de unos extractores e inoculadores de ideas que se cuelan en los sueños de sus víctimas, por más inverosímil que esto suene, pero que recuerda muy de cerca a los libros de Carlos Castaneda -especialmente El Arte de Ensoñar- aunque sin el esoterismo y mística de los esfuerzos de un aprendiz de brujo que sigue el camino del guerrero y se vuelve un ensoñador y acechador tremendo, gracias a sus habilidades naturales, como lo muestra el propio Castaneda, aquel famoso antropólogo de la UCLA devenido en el aprendiz del brujo o nagual Don Juan Matus.

Di Caprio encabeza un reparto más que interesante: desde Michael Caine como el profesor universitario Miles que da clases en París y fue mentor de Dom Cobb (Di Caprio) en el aprendizaje del manejo de los sueños. Ahora Cobb es un extractor o ladrón de sueños y secretos de sus víctimas; Ellen Page como Ariadna, la más avezada estudiante de Miles y arquitecta de ambientes de los sueños (algo en lo que Cobb y su esposa Mal -Marion Cotillard- eran muy buenos: reconstruir en los sueños lugares de la realidad a su más mínimo detalle, y que es lo que hace El Inquilino en El Arte de Ensoñar de Castaneda); Joseph Gordon-Levitt, como Arthur, a cargo de la operatibilidad de las incursiones en el subconsciente de las víctimas del equipo de Cobb; Ken Watanabe como Saito y cliente de este mismo equipo al que le plantea una misión, y Cillian Murphy como Robert Fisher Jr., heredero de un imperio económico y principal víctima de Cobb.

No se trata de una película de ciencia ficción porque no centra el argumento en el uso de hipotéticos aparatos tecnológicos que permitieran la incursión de conciencias diferentes en el subconsciente de alguien (solo se ve un maletín de donde sacan algo para concectarse), sino que más bien se explora la idea de que si tal cosa fuera posible -ingresar al sueño de alguien- entonces sería posible ingresar al sueño de alguien que ya está soñando, e ir a un nivel más profundo de ese sueño y así hasta un tercer nivel. Si en los libros de Castaneda se habla del control de los sueños y de su utilización como canales hacia otros universos y suena plausible gracias a que esto es resultado de un incisivo aprendizaje, en la cinta de Nolan todo parece natural pero desconectado, justamente porque no se explica cómo sería posible tal cosa.

En Hasta el fin del mundo (91) Wim Wenders presenta en un momento dado también un pequeño aparato grabador de los sueños, algo como un ipod y que se conecta directamente en la cabeza, que al reproducirlos genera adicción en la persona que los ha soñado, enajenándola de la realidad. De alguna manera El origen alude a la misma idea, aunque con un tono dramático diferente, que se centra en la relación de Cobb y su esposa.

Si Carlos Castaneda no permitió que sus obras fueran llevadas al cine, cuando estaba en este mundo, “para no ver a Anthony Quinn haciéndola de Don Juan”, ahora no ha podido evitar que algunas o muchas de las ideas de sus libros coincidan -o tal vez algo más que eso- con argumentos cinematográficos que ciertamente resultan interesantes, pero no hay nada como leer sobre el explorador azul con el que Castaneda se topa en el mundo de los seres inorgánicos en el citado libro El Arte de Ensoñar, si se trata de irse al origen, o al menos a un origen. Y la afirmación es la misma: este mundo no es real.

Tuesday, July 27, 2010

Shrek para siempre

Nuevas aventuras de la pandilla del ogro verde










El Reticente de siempre

Ricardo Martínez García

El personaje verde y gruñón se la ha pasado en las cintas de la saga repelando de lo que tiene que hacer: en la primera cinta no quería decirle a Fiona lo que sentía por temor al rechazo y por ser un ogro (y ella aparentemente una hermosa princesa); luego en la segunda parte de la saga, no quería ir al reino de Muy, Muy Lejano porque no deseaba salir de su pantano e ir a ver a los padres de su esposa y exponerse a todo el rollo familiar en casa de los suegros; en la tercera cinta tampoco quiso hacerse cargo del mismo reino a la muerte del rey rana Harold y va a buscar a un tal Arturo, para que éste sea el rey. En todas las ocasiones Fiona es la que le hace ver la razón del porqué sí hacer cosas que no quería hacer: simplemente por el amor que se tienen. Fiona le dice que ella sí cambió por él. Así, Shrek se muestra como el eterno adolescente o ser que se cree inmortal y que piensa que puede dar marcha atrás en su vida, como si no hubieran pasado algunas importantes cosas en ella. Su reticencia es comprensible pero patéticamente humana.

Luego de las tremendas peripecias, la mayor parte de las veces bastante cómicas, en gran parte gracias a la participación del ligeramente embarnecido Gato con Botas, de Burro, Pinocho, y uno que otro nuevo personaje, la reticencia se desvanece ante la evidencia de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, tomándole el gusto a los detalles poco disfrutables de la vida doméstica. Y ésa es una ley que una y otra vez Shrek tiene que enfrentar por ser el personaje central.

En esta nueva cinta, Shrek para siempre (Shrek forever after, 10) dirigida por Mike Mitchell, el ogro verde recurre a las malas artes mágicas de Rumpelstilkstin y sus paradojas existenciales, para recuperar su “verdadero ser”, sin fijarse en las letras chiquitas y cuyas consecuencias, de las cuales ni se percata Shrek hasta que es casi demasiado tarde para evitarlas, resultan impredecibles y hasta nihilistas (pues corre el riesgo de dejar de existir) y entonces lo único que quiere es arreglar los estropicios de sus descuidadas decisiones del modo que sea. Este carácter fáustico de la cinta es lo más atractivo, aparte de ver en acción nuevamente a la pandilla completa.

Si en la vida ficticia de estas excelentes animaciones es problemático regresar al modo de vida cotidiano que se despreció pero que en realidad era todo lo que importaba, en la vida real de los seres humanos adultos (cuya vida está representada caricaturesca e irónicamente en los personajes), a quienes está dirigida esta cinta con ánimo de resaltar la importancia de la vida familiar doméstica, les resultará todavía más difícil.

La moraleja de este cuento ya ha sido expresada, y el mensaje está en la saga de este ogro verde humano, demasiado humano. La cinta es más un recordatorio nuevamente de ciertos elementos esenciales de la vida humana, por lo que la cinta es disfrutable en la medida en que olvidamos lo que somos y lo que tenemos y podemos perder, y lo que ya hemos visto. De otro modo, si la memoria de lo vivido y visto en el pasado está activa entonces no es necesario ver esta película.

Monday, July 26, 2010

El Secreto de sus Ojos

Oscar a Mejor Película Extranjera 2009

Miradas reveladoras

Ricardo Martínez García

Ricardo Darín, actor argentino de cintas como El Hijo de la Novia y El Aura, protagoniza la cinta ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, dirigida por Juan José Campanella, El secreto de sus ojos (09).

Benjamín (Darín) es un empleado administrativo en los juzgados de lo criminal en una ciudad argentina en 1974. Luego de un caso de violación y asesinato de una hermosa mujer, se involucra no solo administrativamente sino de un modo detectivesco que no le pide nada a cualquier capítulo de La Ley y el Orden o Mentes Criminales, pero con un contexto histórico y dramático mucho más amplio.

La investigación comienza propiamente con el análisis de una fotografía, en donde aparece la víctima acompañada de varios hombres. El primer sospechoso es un individuo que en la imagen mira intensamente pero de soslayo a la mujer, como sólo un profundo enamorado, o alguien completamente obsesionado, lo haría. La mujer naturalmente no percibe que se convierte en el objeto de observación de ese hombre -si lo hubiera hecho, probablemente no hubiera muerto-, pero la mirada atenta de Benjamín sí que lo hace.

La cinta toma como pretexto el caso, en el que Benjamín centra sus recuerdos luego de muchos años y aderezada con una interesante historia de amor, para mostrar la manera en que ciertos aspectos de la justicia argentina  estaban contaminadas de corrupción y de grandes dosis de impunidad y autoritarismo irracional entre los funcionarios que, usando sus puestos, toman revancha sobre aquellos que creían enemigos. Este ambiente parecería presagiar la dictadura militar que azotó a la Argentina entre 1976 y 1983, mismo ambiente que se respiraba en Chile y Uruguay. 

El amor -que delata también la mirada de Benjamín-, la amistad, el miedo, la amenaza, la toma de la justicia por propias manos, contextualizan esta cinta que explora situaciones dramáticas en ese periodo latinoamericano de triste recuerdo. Excelente película, no se la pierda.

Sunday, July 25, 2010

Encuentro Explosivo

Química que estalla… en carcajadas

Ricardo Martínez García

Una de las parejas de actores más admiradas en Hollywood, Cameron Diaz y Tom Cruise, protagoniza esta cinta que parodia de manera gozosamente cómica a las clásicas cintas de agentes secretos al estilo de Bourne o James Bond, e incluso autoparodia a las estelarizadas por el propio Cruise como Misión Imposible y sus secuelas.

La inverosimilitud de Encuentro Explosivo (Knight and day, 10) no deja lugar a dudas sobre su carácter paródico, por lo que el atractivo de la cinta, dirigida por James Mangold, es ver cómo se convierte en un divertido romance enmarcado en una movie road que nos lleva por diferentes lugares paradisíacos del mundo y en la que la química existente entre Cruise y Diaz es palpable.

El carisma de los actores atraviesa incólume por la trama que presenta los típicos enredos entre agentes y espías, las traiciones, identidades ocultas, un producto de alta tecnología que es objeto de la codicia de los malos de siempre y que puede cambiar el rumbo de la humanidad, además de las escenas de acción trepidantes como las que acostumbra Cruise.

Aunque los años no pasan en balde, Cameron y Tom se siguen viendo en excelentes condiciones, por más que la piel ligeramente arrugada nos recuerda que han pasado ya varios años desde las primeras actuaciones de estos dos personajes. La cinta es ligera y nadie puede esperar un trabajo serio cuando los propios actores se divirtieron de lo lindo al filmarla.

Saturday, July 24, 2010

Fuego

Las pasiones exacerbadas

Ricardo Martínez García

Guillermo Arriaga es un guionista que busca en sus personajes elementos pasionales que los marcan en un momento determinado de sus vidas, para bien o para mal. En esta búsqueda encuentra que las pasiones, como la ira, los celos, el remordimiento, son tal vez lo más propio y esencial del ser humano, por encima de la razón. Al menos así aparece en Fuego (The Burning Plain, 08) cinta que dirige y escribe.

Esta verdad simple y sencilla sobre la preponderancia de la naturaleza pasional del ser humano, por encima de la racional, de tan conocida, la narra Arriaga recurriendo a la hilación no lineal a través de un conjunto de escenas que van del presente al pasado y viceversa, en el que el espectador reconstruye la historia y puede hacer sus predicciones pero aún así espera a ver cómo se resuelve la trama de esta cinta, ambientada en el sur de los Estados Unidos y el Norte de México.

El reparto es interesante: Charlize Theron interpreta a Sylvia, dueña de un Restaurant de alta cocina que tiene problemas para relacionarse con los hombres, de los cuales aparentemente solo desea sexo. Kim Bassinger como Gina, una madre insatisfecha que encuentra el amor en un mexicanoamericano, Nick Martínez (Joaquim de Almeida). Aparece también José María Yazpik como un agricultor que busca a Sylvia para llevarle un encargo.

El resultado final de la cinta da la impresión de que ha sido una lástima el pleito entre Arriaga e Iñárritu, ya que si bien la tendencia del primero por escribir al estilo de Cormac McCarthy o David Mamet no lo convierte en un escritor demasiado original, tampoco cuenta con el oficio del segundo para dirigir. Hacían buen equipo, pero como la cinta propone, las pasiones humanas se imponen. La cinta vale la pena por la actuación de la Theron y de Yazpik, así por la espléndida escenografía.

Wednesday, June 30, 2010

Una pareja dispareja


El fraude del amor

Ricardo Martínez García
Con un tono que oscila entre el drama y la comedia al mejor estilo de lo que acostumbra ofrecer Jim Carrey, Una pareja dispareja, dirigida por John Requa y Glenn Ficarra (I love you Phillip Morris, 09)es una visión del amor entre dos hombres que se convierte en algo trascendente porque se inscribe dentro de lo que cabe esperar en una relación de pareja, o la historia de un amor que lucha por domesticarse de modo tradicional aunque con eventos totalmente fuera de lo ordinario.
Steve Russell (Carrey) es un agente de policía muy religioso que usa su cargo para acceder a información confidencial, con lo que averigua quién es su madre biológica luego de toda una vida sabiendo que es adoptado. Luego un accidente lo lleva a aceptarse tal como es y a decidirse a vivir en consecuencia: vivir la vida gay es demasiado caro (que no es muy diferente de la de los heteros, por lo que se ve), y para vivirla como se debe, comienza una carrera delictiva que va primero de hacerse pasar como supuesto abogado, luego como contador y finalmente como embaucador de altos vuelos.

Su inteligencia y tezón lo llevan a luchar cada vez más, aunque sea por medios ilegales, con el fin de mantener a Phillip Morris (Ewan McGregor), un ex convicto como él de quien se enamora en la cárcel y luego logra liberar gracias a sus habilidades para hacerse pasar por quien no es (una bella analogía de lo que es Carrey en la vida real: un gran actor).

La cinta se convierte entonces en una mezcla entre Atrápame si puedes, Sueño de fuga y cualquiera otra que hable de una historia entrañable de amor, el amor que hay entre Steve y Phillip, historia que cuenta con algunas escenas realmente conmovedoras.

Este amor se muestra sobre todo por el grado de previsión y planeación, así como la audaz ejecución y constancia que invierte Steve para lograr un efecto final, magnífico, así de grande es su amor, aunque Phillip piense -como buena parte femenina de la pareja dispareja- que ese amor no es sino la manifestación del carácter fraudulento tan típico de Steven, algo en lo que era un verdadero genio. No deje de verla, si le gusta ver a dos excelentes actores en un interesante mano a mano y en una cinta que combina humor y drama.

Toy Stroy 3


El regreso de los juguetes vivientes!

Ricardo Martínez García


La ternura, sencillez y calidez de los entrañables y lúdicos personajes creados por Disney y Pixar para las cintas de Toy Story y sus dos secuelas, han hecho de esta serie una de las más exitosas en la historia del cine infantil. Woody, Buzz Lightyear, El Señor Cara de Papa, T Rex, Barbie y Ken (con las grandes parodias entre ellos) y toda la pandilla que permanece, saben que su razón de ser es ser usados o jugados por los niños. El problema, como siempre, es que los niños crecen, es una ley de la vida, pero los juguetes parecen ser para siempre, difícilmente se deterioran (cosa que no ocurre en la vida real) hasta que son usados por niños cuya edad no les permite ser cuidadosos, o caen en manos amorosas.
La amistad y el compañerismo, así como la fidelildad, son valores que rigen en este compacto grupo de amigos juguete, valores que están por encima de cualquier consideración temporal o aparente traición al grupo, el cual se solidariza tan pronto se da cuenta de su error. Están como siempre las referencias de rigor, que acercan peligrosamente a algunos personajes como el Oso Oloroso a personajes como El Padrino versión infantil, o al Bebesote como Linda Blair en El Exorcista; hay alguno que hasta recuerda al Chuky por sus actitudes siniestras.
La historia se recicla de algún modo en las tres cintas: se plantea la invencible amistad, luego las preferencias de un Andy universitario parecen ser el motor de aparentes traiciones, la aventura que corren luego de ser “donados”, y luego la unión reforzada para escapar de sus nuevas y nefastas circunstancias.
Lee Ulrich dirige esta cinta con un guión escrito por él y por Michael Arndt, quien escribiera el guión de Miss Pequeña Sunshine. La fuerza que alcanzaron los personajes de Toy Story en 1995 y 1999 obtiene ahora excelentes dividendos entre los espectadores, a pesar de tener un sabor dramático ya degustado pero de excelente factura. Ya son varias generaciones de niños o adolescentes que disfrutan incomparablemente –así como los adultos con alma de niño- de estas cintas, al grado que hicieron de Toy Story 3 una de las cintas más esperadas de la temporada. No se la pierda, y si puede véala en la Megapantalla en compañía de sus hijos, hermanos, sobrinos o con quien usted quiera.

Saturday, June 26, 2010

Arabia 3D


En tercera dimensión

Ricardo Martínez García

La compañía especializada en cintas 3D en formato Imax MacGillivray Freeman Films presenta en Arabia 3D (08) un espectacular documental, dirigido por Greg MacGillivray, con aspectos panorámicos impresionantes de esa nación de Medio Oriente, que narra parte de su monumental historia, en el Museo Papalote del Niño.

Escenas de desierto, submarinas, de vestigios arqueológicos y de las impresionantes peregrinaciones a La Meca (Makka), la ciudad sagrada del Islam que es visitada por unos tres millones de personas al año, son mostradas de manera espectacular en esta cinta que dura demasiado poco, para alcanzar a dar apenas una pequeña probada de la cultura árabe, de su énfasis en llevar una existencia significativa y esencialmente buena.

Narrada originalmente en inglés por Helen Mirren, la información ofrecida en la cinta si bien importante e interesante, resulta insuficiente para el tamaño de esta civilización. La contribución del historiador Rober Lacey con sus comentarios, le da un aire entre académico y cinta de aventuras en una exótica y extraordinaria tierra o nación. A pesar de ser un documental, cuenta con un personaje principal: un joven árabe que estudia cine en Chicago y regresa a su tierra para filmar sobre su cultura. Su trabajo es el hilo narrativo de la película. Está también el personaje de una activista femenina, escritora, poeta y fotógrafa, que trabaja para revistas norteamericanas de prestigio.

Caravanas de camellos a través del desierto, buzos en busca de tesoros en el Mar Rojo, animaciones geográficas, ciudades perdidas labradas en la roca misma, escenas urbanas extraordinarias y la fuerza de las tradiciones y la religión son elementos que llaman la atención por su espectacularidad y exotismo. La cinta muestra referencias sobre la producción de incienso y la generación de riquezas en la antigüedad, hasta la moderna nación que es ahora, dan una idea de la magnificencia de ésta, pero al final permanece una percepción de que la cinta queda a deber un poco. Pero así son las cintas en este formato: duran apenas 45 minutos o menos. De cualquier manera vale la pena verla.

Saturday, June 05, 2010

Entre Hermanos

El fin de la guerra

Ricardo Martínez García

El cineasta irlandés Jim Sheridan presenta en Entre Hermanos (Brothers, 09) un drama sobre la vida familiar de un oficial de los marines enviado a Afganistán, donde vive la intensidad de la guerra en toda su crudeza, pero al volver al seno familiar ya no sabe si es capaz de continuar con su vida tal como era antes de la guerra.

La cinta es una versión nueva del intenso drama que realizó la directora danesa Susanne Bier en Brødre en el año del 2004, aunque adaptada (y un tanto suavizada) al caso de los soldados norteamericanos. Pareciera que la guerra es un fenómeno universal de consecuencias sociales muy semejantes, se trate de soldados daneses o norteamericanos.

El capitán Sam Cahiel (Tobey Maguire, quien al final de la cinta logra romper de gran forma su habitual y conocida limitada expresividad) es un marine casado con la hermosa Grace (Natalie Portman, grandiosa como suele serlo) y es padre de dos graciosas niñas. Su hermano menor Tommy (el cada vez mejor actor Jake Gyllenhall) ha estado encarcelado y es la oveja negra de la familia. El padre de ambos es un oficial militar retirado que ve en Sam el modelo a seguir y a Tommy como el eterno fracasado.

El drama comienza a dibujarse cuando le notifican a Grace que Sam ha muerto al chocar el helicóptero en el que se trasladaba a una misión en Afganistán. La noticia genera las reacciones naturales y esperadas en la familia y en la relación de Grace con su cuñado Tommy. Las cosas vuelven a dar un giro cuando le notifican a Grace que Sam no había muerto.

La cinta de Sheridan enfatiza el aspecto anímico de Sam cuando está en Afganistán y cuando está de regreso con su familia; la esencia trágica de la película se encuentra en lo ocurrido en Afganistan y en las secuelas que padece Sam por ello y en cómo lo refleja con su esposa e hijas. La familia entonces se vuelve receptáculo de los traumas de este militar, que para unos es un héroe de guerra, pero él sabe que eso no es cierto totalmente.

Películas como En el Valle de las Sombras (In the Valley of Elah, Paul Haggis, 07), o Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima (Clint Eastwood, 06) han mostrado desde diferentes perspectivas y periodos históricos algunas reflexiones sobre el papel de los soldados de Estados Unidos en las diferentes conflagraciones bélicas en las que se han visto involucrados, ofreciendo una visión humana y dramática de sus consecuencias vividas de manera individual por estos soldados y sus familias.

El énfasis de Sheridan es puesto en el aspecto del daño psicológico –e incluso existencial- que presenta Sam, luego del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York en septiembre 11 y las atrocidades de la guerra de ocupación que emprendió su país en Afganistán desde octubre del 2001.

Sam dice al final de la cinta que algunos creen haber visto el final de la guerra cuando mueren, pero lo que le preocupa personalmente es si podrá ser capaz de seguir con su vida luego de ver el final de la guerra, al menos para él.

Excelente película dramática que muestra a Maguire, Portman y Gyllenhaal como los grandes actores que son o que pueden llegar a ser en manos de un buen director. No se la pierda.