Tuesday, September 22, 2009

Transsiberian


Pasiones en el Expreso de Medianoche

Ricardo Martínez García

El director Brad Anderson entrega en El Expreso de Medianoche (poco que ver con el título original Transsiberian, y que además refiere injustificadamente a la cinta de Alan Parker de 1978, Midnight Express) un thriller combinado con una movie road que lleva al espectador por los maravillosos bosques y tundras que el mítico tren atraviesa en su larguísimo camino desde Pekín hasta Moscú.

Un matrimonio en misión religiosa en China formado por el simpático Roy (Woody Harrelson) y

la taciturna Jessie (Emily Mortimer) deben regresar a los Estados Unidos, pero antes deciden hacer un viaje en el Transiberiano en busca de un poco de aventura, sin saber que encontrarán algo más que eso. El viaje les proporciona la posibilidad de conocer gente diferente, conocer a su pareja y finalmente a sí mismos. Entre aquellos con los que entran en contacto se encuentra una pareja formada por el bien parecido español Carlos (Eduardo Noriega, en un personaje que recuerda un poco al que hizo en Tesis, 96) y Abby (Kate Mara), que a todas luces tienen algo extraño: él con una actitud demasiado desenvuelta y hasta maliciosa y ella reservada y tímida.

La trama se desarrolla al principio como en cualquier viaje largo, pero durante el trayecto afloran las pasiones, las debilidades, las inseguridades. Jessie y Carlos son los antagonistas principales en esta lucha pasional, con resultados insospechados. Hay aquí también una historia muy conocida por los mexicanos sobre el tráfico de drogas y la corrupción policiaca, en la que de pronto se encuentran inmiscuidos tanto Roy como su esposa.

El muy versátil actor inglés Ben Kingsely, ganador del Oscar por su trabajo en la cinta de 1982 Ghandi, interpreta a un detective de narcóticos ruso, el oficial Grinko, que hace ver su suerte a Jessie, al llevarla al límite de sus emociones.

Anderson maneja muy bien las tensiones humanas y el ritmo, dando como resultado una película interesante y a la vez realista. Muestra cierta parte de la condición humana de manera cruda, como la imprevisibilidad de la actitud de los personajes, sobre todo hablando de las dos parejas, que se supone se conocen, pero es bastante previsible al mostrar la corrupción de los sistemas policiacos dedicados a la lucha antidrogas. Es decepcionante ver cómo miente la gente, y cómo otros son demasiado ingenuos al enfrentarse a situaciones límite.

La moraleja tal vez sería que uno no debe confiar en la policía rusa ni china y si a esas vamos, mexicana o de cualquier lugar, y menos si es de narcóticos.

Monday, September 21, 2009

¿Quién es el verdadero rey del pop?


En busca del heredero del rey del pop

Ricardo Martínez García

Quincy Jones, el multipremiado, mítico y excelso productor y compositor musical dijo, en una entrevista reciente al periodista Iker Seisdedos del Diario El País (14/09/09), que Michael Jackson no tenía tanto talento como los verdaderos grandes, que jugaba en otra liga (inferior) a gente como Frank Sinatra, Aretha Franklin, Louis Armstrong, Nat King Cole y Ray Charles. A pesar de la verosimilitud de sus palabras, el imaginario popular considera a Jackson dueño de un pedestal difícil de ignorar. ¿Era en verdad tan bueno Michael como para merecer el título del rey del pop?

La industria musical, léase EMI, Warner, Sony Music, Universal y algunas otras que se han ido quedando en el camino como las absorbidas Polygram y BMG, se han distinguido siempre por estar al pendiente de los mejores instrumentos mercadotécnicos, siempre en busca de la mejor frase de promoción (como “el rey” o “la reina” del pop). Michael combinó su talento más que suficiente con su ascendencia en la industria gracias al éxito de su álbum Thriller (82), el cual pasa por ser el que más copias ha vendido en esta industria.

Michael Jackson fue todo un fenómeno musical, sobre todo con los tres discos producidos por Jones, discos de los más exitosos de todos los tiempos, Off The Wall, Thriller y Bad, pero también fue un sonoro éxito mediático y comercial, todo lo cual lo lanzó al Partenón de los grandes músicos del rock y del pop pero no del jazz, que está a otro nivel, de acuerdo con Jones.

El éxito que alcanzó Jackson, no obstante, no puede ser comparado con el que tuvieron y siguen teniendo los Beatles, por ejemplo, que continúan como todo un icono de la música popular y que difícilmente podrán ser superados. Convertidos en una especie de franquicia músico-comercial, con ventas que superan los mil millones de discos vendidos hasta ahora y con ediciones especiales de sus pistas, con las llamadas Antologías, el álbum 1 y las recientes remasterizaciones a todos sus discos y que se venden en la colección The Beatles Stereo Box Set, a un costo de más de cuatro mil pesos, los Beatles siguen siendo los reyes del pop (y del mercado).

Tal vez alguien dirá que la grandeza de los Beatles ha quedado en los terrenos de lo mítico legendario. Tampoco puede el éxito de Jackson compararse con el que tuvo El Rey del Rock, Elvis Presley, quien de acuerdo con las certificaciones de sus discos vendidos está en segundo lugar con trescientos millones de discos, entre reediciones y antologías.

Si queremos encontrar en la actualidad a un compositor o grupo que tenga la suficiente presencia escénica musical y/o además con grandes composiciones y un éxito comercial sobresaliente, tal vez tengamos que buscar en otros sitios.

Algunos súper grupos que siguen en activo como Depeche Mode, Pet Shop Boys, el mismo McCartney o Whitney Houston han superado la barrera de los cien millones de discos vendidos. Todos estos con grandes y ya largas historias musicales y comerciales.

En las listas tipo top tens de Billboard o Soundscan se encuentran constantemente a artistas como Jay Z, Shakira (quienes han vendido más de 50 millones de discos), Black Eyed Peas, y otros. Pero como lo consignan algunos portales de internet como rollingstone.com, podrá el rapero Jay Z ganar una batalla por las listas de popularidad, pero los Beatles siguen siendo los reyes al permanecer por cuatro décadas como los número 1.

Si consideramos los sencillos que alcanzaron las mejores posiciones en los listados de popularidad, sencillamente no hay comparación: los Beatles superan ampliamente a Jackson. Pero estos datos no nos dicen quién o quiénes pueden ser los artistas vivos considerados como los reyes del rock pop actual.

¿Podrían Madonna, o Jennifer Lopez, o Shakira, el nuevo ídolo hecho en Cuba Juanes, Oasis, los Rolling Stones (que están en cuarto lugar de las listas de ventas), Wilco, ser los reyes del pop? El mero criterio de contabilizar los discos vendidos no parece ayudar pues hay más elementos a considerar.

El periodista Iñigo López señala en un artículo de El País (Nadie después de los Beatles, 20/09/09) que en el pop, “mientras las multinacionales imponían sus criterios con ayuda de la publicidad era más cómodo y rentable fijar los recursos en unos pocos músicos, condenando al resto a la semiindigencia” pero con las herramientas actuales de internet que posibilitan bajar y compartir música gratis, ahora “los pequeños ya no lo son tanto y los grandes lo son menos”.

Comercialización, distribución, popularidad y producción son aparentemente elementos prioritarios para designar a un rey o reyes del pop, pero estos elementos dependen de lo novedoso de las propuestas musicales, de la calidad de composición y ejecución (para no hablar de los arreglos musicales, que pueden hacer oír maravillosamente un álbum en estudio pero la gente se decepciona al oírlos en vivo).

Conciertos como el de Supertramp en París en 1979 (que algunos catalogan como grupo de rock progresivo), el de Status Quo en el Apollo Theater en 1977 (grupo de hard rock), la serie de presentaciones de los Tindersticks (grupo inclasificable) en el Institute of Contemporary Arts de Londres (del 5 al 9 de noviembre de 1996) o los de los Rolling Stones filmados y presentados en un documental por Martin Scorsese, Shine a Light (08) son algunas muestras mínimas de conciertos de ejecuciones excelentes. Salvo los Rolling Stones casi ninguno de los citados podría ser considerado grupo rey del pop, aunque los géneros musicales son lo suficientemente flexibles.

Lo que sí queda claro es que los auténticos reyes no solo del pop sino de cualquier género son los dueños de las compañías discográficas, que constituyen el verdadero negocio musical. Para qué nos hacemos bolas, aquellos grupos pop que son de nuestra preferencia, mas aquellos que lleguemos a conocer (hay que mantener una actitud musicalmente abierta ante todo), son a fin de cuentas los que debemos considerar en nuestro ideario popular como los reyes del pop.

El mero hecho de hablar de un o unos reyes del pop es hacerle el juego a las estrategias mercadotécnicas de las discográficas, el hacer popular masivamente a quien por x o y circunstancias –incluso por talento- llega a la cúspide. Pero ninguno como los Beatles: ¡a comprar los remasterizados!

Friday, September 04, 2009

La casa de las mariposas negras


Trauma y sanación

Ricardo Martínez García

Con la presencia de las embajadoras en México de Suecia y Finlandia, así como del embajador de Dinamarca, se inauguró en la Cineteca Nacional la Semana de Cine Nórdico con la cinta La casa de las mariposas negras, basada en la novela homónima de la escritora Leena Lander.

Juhani (Niilo Syväoja) es un chico de trece años que luego de la desintegración de su familia, pasa de custodia en custodia hasta llegar a La isla, una especie de reformatorio para adolescentes a cargo de Olavi (Tommi Korpela), rígido y severo instructor y profesor.

La vida en la Isla le depara cosas agradables y desagradables, pero al fin le permite cierta paz a Juhani. No obstante ocurren situaciones insospechadas que hacen que Juhani se enfrente a los traumas poco claros que tuvo en la infancia, los cuales comienza a resolver a la par de acontecimientos como la infidelidad de la esposa de Olavi y la brutalidad de su amante.

Olavi se preocupa realmente por el futuro de los chicos a su custodia, pero comienza a tener problemas de solvencia cuando le anuncian que el Departamento Social retirará su apoyo financiero. Olavi decide probar suerte con la cosecha de gusanos de seda, pero los acontecimientos humanos pasionales dentro de su pequeña comunidad lo rebasan y su proyecto queda en eso.

A través de flashbacks el director Dome Karukoski reconstruye la naturaleza de los traumas infantiles de Juhani y la razón de la desintegración de su familia. Estos elementos harían las delicias de cualquier profesional de la psicología.

La premisa de la cinta parece ser que nadie es completamente malo o bueno, que nadie escapa de las tentaciones o de las pasiones, que el rango de actitudes humanas es más de lo que se nos enseña como lo correcto. Aunque siempre hay quien se rige por su instintos brutales, o hay quien no actúa precisamente por no tener solucionados sus problemas.

La fotografía es precisa, casi impersonal; el tono general de la cinta es de un frío drama humano, de angustia, de la inminencia de algún tipo de tragedia.

El cine nórdico sin duda es muy interesante pero poco conocido en nuestro país; en realidad no es muy diferente en cuanto al manejo de las pasiones humanas, como lo mostró otra cinta nórdica, Viaje de Bodas, de la directora islandesa Valdis Oskardottir, que muestra cierto parecido a los problemas tragicómicos que cualquier familia latina pudiera tener en vísperas de una boda. La casa de las mariposas negras se exhibe en la Cineteca el domingo 6 de septiembre.

Thursday, September 03, 2009

Espiral


Las Pérdidas de la Migración

Ricardo Martínez García

Con una excelente fotografía de la semiárida Sierra Madre Occidental mixteca y oaxaqueña, de grandiosos paisajes rurales que muestran el paso del tiempo y la pobreza imperante pero que no carecen de belleza, y de una historia humana llena de dramatismo, de esperanza y de vitalidad, Jorge Pérez Solano ofrece en su opera prima Espiral (09), una mirada profunda al mundo de las mujeres que son abandonadas por sus esposos, los cuales migran buscando mejores oportunidades de vida en los Estados Unidos.

Egresado del CUEC, Pérez Solano también ha escrito el guión, el cual cuenta la historia de Diamantina (Iazúa Larios, como adolescente, y Mayra Sérbulo, adulta) que se enamora de Santiago (Harold Torres y Leonardo Alonso) pero el padre de ella exige una dote que él no puede pagar en ese momento. Por otro lado, Macario se deja convencer por su primo para que pruebe suerte allá en el otro lado, en un intento por sacar de la miseria a su esposa Araceli (Xochiquétzal Rodríguez y Ángeles Cruz) y sus dos hijos.

Así es como Santiago, Macario y otros hombres del pueblo se van al norte para juntar dinero. Es la historia de miles de migrantes de diferentes estados como Puebla, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, en los que abundan pueblos habitados casi solo por mujeres y que tienen que seguir con su vida.

El tiempo que abarca la historia es de veinte años, por lo que los cambios en la vida de los protagonistas, como una espiral, se suceden de manera ininterrumpida. Los que se fueron añoran, sienten nostalgia por la tierra que los vio nacer, los que se quedan tienen que sobrevivir con o sin la ayuda de aquellos. Unos pocos regresan, pero las cosas ya no son como las habían dejado. ¿Saben ellos lo que se perdieron al irse?

Algunos perciben como un error el haberse ido, otros se ven como víctimas de las circunstancias, pero al final, las nuevas generaciones –como la hija de Diamantina, Magdalena- parecen disfrutar de mejores condiciones de vida, tanto familiar como social.

La cinta nos muestra aspectos de la vida cotidiana, como las fiestas decembrinas, las representaciones del vía crucis, las fiestas, los funerales, el pastoreo y la siembra del campo. Pero en medio de todo se muestran los sentimientos, las esperanzas, las formas de ser, los usos y costumbres.

La música a cargo del grupo Pasitono es realmente disfrutable y es el complemento perfecto para esta cinta. Recuerda a música de otros lugares del mundo pero con un mismo tipo de sentimientos, por ejemplo a los rumanos Taraf de Haidouks, la banda Brave Old World con músicos judíos de Estados Unidos y Alemania, tan solo para mencionar a dos magníficos grupos.

Excelente película mexicana que muestra el trabajo de una nueva generación de cineastas y actrices que no se puede perder. Se estrena el próximo 11 de septiembre, fecha emblemática para algunos.

Monday, August 31, 2009

El Cuarto de los Muertos


Secuestros y Perversión

Ricardo Martínez García

A diferencia del famoso director norteamericano Jonathan Demme, el cineasta francés Alfred Lot realiza un estupendo thriller sicológico policiaco en El Cuarto de los Muertos (09), a partir de una novela de Franck Thilliez, sin una figura preponderante como lo fue el personaje del doctor Anibal Lecter en el libro de Thomas Harris y la cinta El silencio de los Inocentes (91). Pero a cambio gana en frescura y agilidad.

Lucie (Mélanie Laurent) es una joven agente de policía que encuentra el caso más grande de su corta carrera en el momento en que se integra al equipo que investiga el secuestro de una niña, y que termina con la muerte del padre al pretender pagar el rescate. La muerte de este señor se produce gracias a un par de irresponsables que lo atropellan en medio de la operación de rescate, sin saber que esto les acarreará más problemas que el beneficio de quedarse con los dos millones de euros que el padre pensaba pagar por el regreso de su hija, que muere también.

La excelente formación profesional de Lucie en sicología forense, victimología y varias otras ciencias criminalísticas le permite encontrar pistas en las escenas del crimen que pronto le ganan el reconocimiento de su jefa, por lo que cada vez se inmiscuye más en la investigación. Pronto hay otra niña secuestrada, Lucie se da cuenta de varias coincidencias y perfila la personalidad del probable autor de los secuestros. Cree que lo que está haciendo el criminal es recrear míticamente algún evento traumático de su pasado.

En breves flasbacks que no sabemos bien a bien (sino hasta el final) a quién pertenecen vemos a un par de niñas que están encerradas en algún siniestro y sórdido lugar. Una de ellas logra escapar y le promete a la otra volver por ella.

Como en El Silencio de los Inocentes, hay una persona sicótica que se dedica a disecar animales, colecciona objetos execrables y vive de una manera enfermiza. Las pistas de Lucie la llevan a descubrir el lugar donde se encuentra e ir a su captura. El ritmo, la tensión y el saber qué pasará mantienen al espectador ansioso e interesado por el modo en que concluirá esta excelente cinta que se exhibe en el 13° Tour de Cine Francés.

A pesar de que hay ciertos elementos que ubican a esta cinta al lado de la dirigida por Demme, es una buena película del género que no desmerece para nada de aquel clásico del 91. No se la pierda si gusta de personajes como el de Clarice Sterling, pues Lucie es igual o más avispada que aquel que consolidara a Jodie Foster, aunque aquí no hay un Lecter que le sirva de guía y que le dé glamour a la cinta.

Ricky

Solo los Niños Van al Cielo

Ricardo Martínez García

¿Cómo lidiar con la pérdida de un hijo pequeño? Parecería que esta cinta, Solo los Niños Van al Cielo (Ricky, 08) dirigida por el cineasta parisino François Ozon es la respuesta menos agresiva para una pregunta como esa. Katie (Alexandra Lamy) es una deprimida madre soltera que trabaja en una industria química, donde conoce a Paco (Sergi Lopez, al que vimos en El Laberinto del Fauno), y surge entre ellos una irresistible atracción, de la cual nacerá Ricky.

Todo parece normal, el tono de la cinta muestra las complicaciones normales de una pareja recién formada, con una sexualidad a flor de piel, hasta que el nacimiento de Ricky comienza a cambiar los hábitos de Katie y Paco, quien aunque no es muy cariñoso tampoco es mal padre. Pero el bebé de pronto presenta moretones en la espalda, así que Katie sospecha de maltratos de Paco y éste, ofendido, se marcha de casa.

Hasta ahí el drama es completamente humano y creíble, normal y comprensible, pero comienzan a suceder ciertos cambios en Ricky que sugieren que la segunda parte de esta fábula es más que nada la catarsis que una pareja de padres necesita para hacer frente a la pérdida de un bebé. Ocurren cosas fantásticas que cambian completamente el cariz de la cinta y que la acercan peligrosamente a lo cómico involuntario, e incluso para algunos a lo ridículo.

La hija de Katie, Lisa (la estupenda Mélusine Mayance), cuyo punto de vista infantil parece ser el hilo conductor de esta historia, es la que más resiente las situaciones que se plantean, primero por el cambio que su madre muestra al conocer a Paco y los miedos que esto le genera, luego por la llegada de su nuevo hermano, y finalmente por la pérdida de éste. Es ella la que le pone nombre a su hermanito y la que lo cuida de la manera más desinteresada, la que parece más centrada incluso que su propia madre.

Esta niña actriz es todo un fenómeno y seguramente tiene un gran futuro en la industria cinematográfica. La cinta está basada en un cuento corto de la escritora británica Rose Tremain titulado “Angel” y se exhibe en el 13° Tour de Cine Francés de la Ciudad de México.

Friday, August 28, 2009

El espejo

El reflejo de un pueblo

Ricardo Martínez García

Discípulo de Mikhail Romm en la Escuela Estatal de Cine de Moscú, Andrei Tarkovsky imprime en sus cintas una extraña pero atractiva mezcla de poesía, grandes imágenes impresionistas, escenas oníricas que harían las delicias de gente como David Lynch por las tramas no lineales y anticonvencionales en las que el simbolismo y el espíritu histórico de su patria son uno y lo mismo.

En El espejo (Zerkalo, 74), cinta que forma parte de la Semana de Cine Ruso, Tarkovsky nos muestra a una madre en la campiña, María (la hermosísima Margarita Terekhova), como si fuera la madre Rusia que espera el eterno retorno histórico de su amado esposo, ausente pero presente en su memoria y en su conciencia. No por nada es ella la que llevará la voz narrativa en la cinta.

A través de una especie de collage de imágenes Tarkovsky nos hace ver una parte de la historia de Rusia del siglo XX. Las grandes batallas de guerra, los trabajos militares, los avances científicos, el control en la prensa, la hipnosis, el entrenamiento militar para niños, las armas, la muerte.

También las relaciones de la ex URSS con otros países se refleja aquí, como cuando se muestra a unos españoles exiliados del franquismo avencindados con ellos, hablando en español de tauromaquia o bailando flamenco, o a unos chinos que al parecer pretenden algún tipo de asociación con el ejército rojo.

El interés histórico de Tarkovsky queda más que patente cuando una institutriz fantasma le pide al hijo de María (o su nieto) que lea un texto escrito por Alexander Pushkin que habla de la importancia histórica que ha jugado Rusia en la conformación europea y en el desarrollo del cristianismo.

El contraste de color en las escenas es usado como recurso para enfatizar estados de ánimo, o para remarcar el cambio de lapsos de tiempo. Hay escenas de eventos naturales que, filmados por Georgy Rerberg, camarógrafo de Tarkovsky, adquieren un carácter antinatural, como de pesadilla, con algo siniestro pero a la vez magnánimo e irrepetible. Ver el viento soplar sobre la hierba, o cómo arde una cabaña en medio del bosque, o cómo se azotan las cortinas se vuelven escenas fantasmagóricas bajo la concepción visual de este extraordinario director muerto en Francia en 1986.

El espejo es considerada por muchos como la mejor película de Tarkovsky, sea por su carácter autobiográfico e histórico, sea por la concepción estética audiovisual que le imprimió y por la peculiar trama. Lo que sí es cierto es que no es una cinta apta para la mayoría del gran público consumidor de palomitas. Pero representa la oportunidad de ver algo de lo mejor que ha producido el influyente cine ruso hasta ahora.

Thursday, August 27, 2009

El Inspector Bellamy


Fábulas de Detectives

Ricardo Martínez García

Paul Bellamy es un famoso inspector de la policía en París. Pero está de vacaciones en la tierra de su esposa Françoise (la bella Marie Bunel). En lugar de descansar durante el verano, se ve envuelto sin querer en un caso sobre la desaparición de un estafador de una compañía de seguros y también de la de uno de los indigentes del pueblo.

Dirigida por el muy experimentado y veterano cineasta Claude Chabrol, El Inspector Bellamy (09) nos muestra a un Depardieu (muy entrado en carnes por cierto) que ni mandado a hacer para este papel. Su forma de interrogar y entrevistar a los involucrados en los casos nos da una idea de sus formas de vida, su trabajo de investigación documental no se ve pero se sabe que la hizo y bien. No por nada es un policía famoso que ha escrito sus memorias y es reconocido.

La trama poco a poco se va enredando, hay pasiones humanas que aparentemente están controladas pero se presiente que de un momento a otro la tensión estallará. Lo interesante está en ver cómo ocurrirá, si ocurre. Las relaciones de Bellamy con su esposa contrastan aparentemente con las que tiene con su medio hermano Jacques, tan diferente pero tan parecido al inspector. La violencia está a flor de piel.

Bellamy es frío y cerebral, pero no es lo que se diría un hombre de acción, a pesar de o debido a su corpulencia. Además lucha constantemente por tener a raya su gusto por el alcohol. Pero sus diálogos (escritos por Chabrol y Odile Barski) recuerdan un poco a algunos clásicos del género en la literatura, como a Sam Spade, el famoso detective creado por Raymond Chandler, o al tierno Padre Brown, de G. K. Chesterton.

En este caso lo importante no es la solución del caso, después de todo Bellamy está de vacaciones, sino lo que se desata en el transcurso, todos aquellos hechos inesperados que ocurren, las sospechas que se generan, las relaciones que se construyen o que se rompen. Es una especie de breve examen de la condición humana que nos revela cosas que habían estado ahí pero que necesitaron pequeñas pistas para aflorar.

Depardieu realiza una labor más que aceptable, como casi siempre, en esta cinta que genera interés tanto por la trama como por las actuaciones, pero sin la espectacularidad ni efectos especiales a que nos tienen acostumbrados algunas cintas del mismo género de origen norteamericano. Se exhibirá dentro del 13° Tour de Cine Francés a realizarse en Cinépolis.

Wednesday, August 26, 2009

Confesiones en Familia

La vida secreta de las familias cotidianas
Ricardo Martínez García


Dentro del 13º Tour de Cine Francés, a realizarse del 11 de septiembre al 26 de noviembre en algunas salas de la capital, se presenta la cinta Confesiones en Familia (Un conte de Noël, 08), dirigida por Arnaud Desplechin y protagonizada por la siempre bella Catherine Deneuve, Jean-Paul Rousillon y Mathieu Amalric, el excelente actor de La escafandra y la mariposa.

Sin llegar a los niveles de tragedia y perversión familiar de Festen (Vitenberg, 98), pero sin la reconciliación y alegría por la vida en La Boda de Raquel (Demme, 09), Confesiones en Familia es una cinta que nos muestra con detalle ciertos aspectos de la vida de los miembros de una familia de clase media francesa.

En la historia primigenia de esta familia encabezada por Junon (Deneuve) y Abel (Rousillon) está la tragedia de haber perdido por un tipo de leucemia a su primogénito, a quien el nacimiento de su tercer hermano podría haber salvado de haber sido con su médula ósea.

La familia entonces se formó con los tres hijos restantes de la pareja, cada uno con una personalidad y una vida demasiado diferente a la de sus hermanos. Rencores incomprensibles o que datan de hace mucho tiempo condicionan así las relaciones entre los hermanos, con problemas y sentimientos no resueltos que saltan a la luz en vísperas de la Nochebuena y durante ella.

Otro motivo para la reunión es visitar a Junon, aquejada a su vez de un extraño cáncer de sangre que amenaza con dar fin a sus días. Resulta inquietante cómo el yerno de Junon calcula matemáticamente el tiempo de sus posibilidades de vida. Una solución es encontrar un donante de médula ósea compatible con ella, en una historia que aparentemente se repite, lo cual genera todavía más recelo y sospechas entre los hermanso, una vez que han planeado reunirse para la cena de navidad –hecho que da el título francés a la película-.

La cinta dura más de dos horas, no apela a sentimentalismos ni dramatismos de ningún tipo; más de un espectador podrá encontrar cierto simbolismo en su trama y en algunas escenas, como cuando Abel recita unos versos y en pantalla aparecen imágenes citadinas de soledad, de desolación. Los versos de Abel son claros pensamientos filosóficos que aluden a la búsqueda del ser, a una reflexión sobre la existencia misma.

Las actuaciones son excelentes, pero sin extralimitarse. Es una cinta recomendada sobre todo para quien gusta del buen cine europeo y mundial.

Friday, August 21, 2009

Corazón del Tiempo


Amor Militante

Ricardo Martínez García

Con un guión escrito por el mítico corresponsal de La Jornada en tierra zapatista Hermann Bellinghausen y por el comprometido director mexicano Alberto Cortés, Corazón del Tiempo es una cinta que narra la vida cotidiana de una mujer tojolabal que se enamora de un militante del Ejército Zapatista estando ya pedida por otro miembro de la comunidad.

Detrás de la historia de amor está el retrato de la vida de todos los días de los miembros de la comunidad que viven y esperan el triunfo del EZLN, que viven implementando su autonomía de decisión respecto a su forma de vivir y de ganarse la vida y el apoyo irrestricto al movimiento rebelde, con el cual tienen una relación de completo respeto, el cual se manifiesta en su elegante y anticuado modo de dirigirse los unos a los otros, al momento de realizar sus asambleas.

Detrás de la historia de los soldados rebeldes acuartelados y perfectamente organizados está el retrato de la vida cotidiana de algunos de ellos, de cómo la vida florece entre ellos, se enamoran unos, se separan otros, pero ante todo está la historia de una mujer que reivindica su derecho a decidir sobre sí misma, haciendo a un lado la vieja tradición de dejar que otros le arreglen la vida a las mujeres.

Más que una cinta de ficción parece por momentos un atemporal documental sobre la vida en las comunidades en resistencia y sobre la tensión –también cotidiana- que se genera con los efectivos del ejército federal, quienes ejercen sobre aquellas una férrea vigilancia, además de la denuncia de la existencia de paramilitares.

La excelente fotografía a cargo de Marc Bellver nos muestra escenarios de selva, de niebla, de pequeños y paradisíacos valles en donde todo es verdor, escenas acuáticas que dan una idea de la alegría por la vida que tienen ciertos niños de la comunidad.

La música, compuesta por Descemer Bueno y Kelvis Ochoa logra un ensamble perfecto con la historia narrada; la cinta cuenta con las participaciones de Cecilia Toussaint, de algunos miembros del grupo Ojos de Brujo como Xabi Turul, y de los niños y la marimba de San José del Río, lugar de la filmación en medio de la selva Lacandona.

Se trata de una cinta muy diferente de las que suelen poblar la cartelera comercial, pero al final es realmente disfrutable.

Saturday, August 15, 2009

G I Joe


Ficción sin demasiada ciencia

Ricardo Martínez García

Visualmente parecida a las exitosas series basadas en cómics de los X-Men, Los Cuatro Fantásticos, Iron Man y otras, G. I. Joe propone una historia dramática en la que como siempre aparecen los bandos clásicos de los malos y los buenos.

G. I. Joe es un cuerpo militar de absoluta élite (su frase es “cuando los demás fallan, G I Joe no”) que rescata a unos soldados a punto de perder ciertos artefactos de tecnología nanométrica a manos de un maloso llamado McCullen (que resulta ser el mismo que fabrica y vende esa tecnología a la OTAN).

Sin duda atractiva para el público infantil, esta cinta dirigida por Stephen Sommers, que ha dirigido también La Momia y Van Helsing, cuenta con mucha acción y aventuras tanto submarinas como aéreas, en la tundra y en el desierto, escenas de persecuciones en París y mucha, mucha destrucción por cualquier camino por donde anden estos paladines de la justicia incomprendidos e ignorados por el gran público.

El reparto es de lo más variado, pues están presentes actores experimentados como Brendan Fraser, Jonathan Pryce, Dennis Quaid, aunque los protagónicos están a cargo de Sienna Miller (la baronesa Anna), y los poco conocidos Channing Tatum (Duke), Rachel Nichols (Shana “Scarlett” O´Hara) y Marlon Wayans (Ripcord).

En esta cinta se privilegian demasiado los efectos especiales, haciendo de lado muchos elementos que tendrían que ser mínimamente justificados con algo de ciencia de verdad, como el vuelo increíble de naves extraordinarias, la construcción de súper trajes militarizados y la manipulación del cuerpo humano con tecnología, ésta sí, de ciencia real: la llamada nanotecnología, presente hasta ahora sobre todo en los microprocesadores para computadoras, pero cada vez con más presencia en las industrias.

Lo que queda claro es que la historia de la humanidad está llena de oportunistas que se comportan como mercenarios en el mejor de los casos, como el dueño de las industrias M.A.R.S. el señor McCullen, que les vende armas tanto a los enemigos de la OTAN como a la OTAN misma. Lo que no queda claro es qué desea a fin de cuentas ese mismo McCullen que luego devendrá en el siniestro Destro. El secreto, dice, está en venderle a las dos partes del conflicto, pero sin que se den cuenta. No es como el personaje de Iron Man, Tony Stark, dueño de Industrias Stark, fabricantes de armas, que se redime y termina luchando contra los malos.

Lo novedoso de esta cinta de acción y ficción es la introducción de personajes hasta ahora no tan populares como otros del mismo género. Se trata de una película palomera buena para pasar el rato en compañía de los niños.

Solo quiero caminar


Fábulas de delincuentes hispanos y mexicanos

Ricardo Martínez García

Solo quiero caminar (08) es la historia de unos hombres de negocios sucios con operaciones internacionales comandados por Félix (José María Yazpik) y su hombre de confianza, el frío matón Gabriel (Diego Luna). Sus negocios (¿qué otra cosa podría ser más que de drogas?) son descomunales pero como previsiblemente sucede a ciertos hombres con mucho dinero, Félix en su soberbia se encapricha con una bella mujer española, Ana (Elena Anaya), sin darse cuenta de que eso le acarreará la ruina. Gabriel (cuya imagen parece una calca de algún personaje de Perros de Reserva, de Tarantino, o como la del agente Booth, de la serie Bones), tiene un código de honor pero que tarda bastante en aplicar, y para no ser menos que su jefe, se enamora a su vez de la hermosa femme fatale Aurora (la excelente Ariadna Gil) a quien conoce cuando ésta viene a México.

Solo quiero caminar es la más reciente película del madrileño Agustín Díaz Yanes, director de la cinta Alatriste (06) que pasó sin pena ni gloria, al menos en México, a pesar de contar en su personaje protagónico con el carismático Viggo Mortensen y basado en el famoso personaje de Arturo Pérez-Reverte.

Solo quiero caminar es la historia de unas ladronas hispanas roedoras comandadas por Gloria Duque (la eficaz Victoria Abril), su mejor discípula la muy competente técnicamente Aurora, y la novata Paloma (Pilar López de Ayala). El modus operandi de este equipo femenil recuerda el sonado asalto a las cajas de seguridad de un banco por el rumbo de Tecamachalco hace ya cierto tiempo. A pesar de su dominio técnico, a estas mujeres algo les falla al final de un golpe, por lo que Aurora cae en prisión. Eso da ocasión para que Gloria y Paloma muestren que ciertos elementos del sistema de justicia español –o como en cualquier parte del mundo- también saben recibir sus incentivos para acelerar la liberación de Aurora, a la que esperan en México para asestar un golpe final además de cobrarle a Félix los costos de sus caprichos.

Solo quiero caminar es una película que oscila entre colocarse junto a cintas como Asalto (Mamet, 01), El Robo del Siglo (Donaldson, 08), la mencionada Perros de Reserva (Tarantino, 92) o situarse al lado de Al filo de la ley (Urquieta, 86) o ya de plano junto a Emilio Varela Vs. Camelia la Texana (Díaz, 87), así de amplio es el rango de este largometraje de Díaz Yanes. Hay muchos golpes, balazos, algo de sangre, y hay sobre todo diálogos coloquiales y picantes (o que al menos pretenden serlo) con ciertas dosis de humor y sarcasmo.

Solo quiero caminar es una cinta de buen ritmo, hasta cierto punto superficial pero que nos permite ver en acción a un gran equipo de actrices españolas, muy majas y todo, aunque sus papeles sean (sobre todo el de Gil) un poco increíbles. Aurora nos recuerda a un ladrón técnico como el que hace Robert De Niro en Fuego contra Fuego (Mann, 95), o al que hace Gene Hackman en la mencionada Asalto, una especie de McGiver femenina. Por otra parte el trabajo de José María Yazpik y Diego Luna, además del de Ana Ofelia Murguía y algunos otros, es bastante bueno, en especial el de Luna, que cada vez se muestra actuando mejor.

Solo quiero caminar es una cinta en la que las escenas de acción como las persecuciones o el choque de autos están regularmente logradas. En ese rubro realmente las producciones hispanomexicanas todavía no alcanzan el nivel de las hollywoodenses, aunque poco a poco acortan esa brecha técnica, es cuestión de sentido común. La escenografía en la ciudad de México puede pasar desapercibida para el capitalino promedio, de tan cotidianas que le son a él, pero alguien que vive en otro lado no sabrá que hay escenas filmadas en la estación del metro San Lázaro, o en calles de Tacubaya o del centro de la ciudad. Como para los mexicanos que no hemos estado en España los escenarios nos resultan desconocidos. Se trata de una cinta entretenida y disfrutable, ligera y visualmente atractiva, con un elenco bastante atractivo.

Solo quiero caminar es el marco perfecto para ver a Manuel Mijares cantando una versión más que digna del clásico de Roy Orbison Pretty Woman, en la fiesta de matrimonio de Félix, la que representa la típica fiesta de mafiosos que pueden contratar a algún artista famoso para que amenice su evento. El título de la cinta alude al hecho de querer hacer algo justamente cuando no se puede hacer ya. Bien por ellos.

Tuesday, July 28, 2009

Terminator La Salvación


Un robot de gran corazón

Ricardo Martínez García

Haciendo a un lado las imprescindibles tres leyes de la robótica propuestas por Isaac Asimov en su relato de 1942 Runaround, en las que se les prohibía a estas máquinas hacer daño a sus creadores, la nueva cinta Terminator La Salvación, la más reciente de la saga de cintas de Terminators dirigida por un cineasta llamado McG, muestra cómo el dominio en el mundo pesadillesco de los androides cibernéticos del año 2018 ha llegado al colmo y pone en jaque la existencia del género humano.

Visualmente esta nueva entrega es impactante. Hay muchas referencias voluntarias o no a otras cintas como Mad Max (como cuando aparecen escenas de autopistas como si fueran cementerios de autos), a Apocalipsis Now (con helicópteros lanzando bombas de napalm e incendiando atrozmente zonas boscosas), a Alien (con escenas dentro de naves industriales con hornos metalúrgicos) y hasta de cintas como La lista de Schindler (con seres humanos prisioneros, indefensos y famélicos, sin esperanzas, haciendo fila para ser bañados o lo que sea y luego ser exterminados a manos de máquinas, como si fueran fascistas recalcitrantes), sin contar con las obvias como las anteriores de Terminators y otras como Yo Robot y la excepcional Blade Runner para citar algunas clásicas del género.

La trama resulta retorcida en cuanto a la ubicación temporal pues supone los juegos imposibles e impredecibles de los viajes a través del tiempo, asunto que jocosamente es más palpable y disfrutable por sus inesperadas consecuencias en cintas como Regreso al Futuro 1 y 2.

La novedad en La Salvación es la inclusión por parte de Skynet –compañía dedicada inicialmente a la fabricación de robots y a cargo de algunos humanos, pero luego desplazados por sus propias creaciones- de un nuevo modelo de Terminator con el que esperan dar caza y fin al líder de la resistencia contra sus robots. El nuevo modelo sintetiza a un ser humano y a un robot,( mezcla insólita pero no novedosa, si se piensa en Robocop) personificado en Marcus Wright (Sam Worthington, que le roba cámara irremediablemente a Christian Bale, el nuevo John Connor), que de asesino condenado a muerte, y que gracias a instancias de “la ciencia” dona su cuerpo, pasa a ser una criatura que no sabe bien quién es, pues resulta que al despertar de su letal inyección no sabe qué ocurrió (algo como le ocurre a Wolverine luego de su encuentro con el militar Stryker) pero tiene plena consciencia de su naturaleza humana.

Al parecer el argumento de la cinta debía hacer un pequeño giro hacia algo con lo cual el espectador pudiera simpatizar. De otro modo no se entiende cómo la trama propone la casi completa vulnerabilidad de la humanidad, que difícilmente podría sobrevivir ante la potencia y magnitud de los robots de Skynet. Hay por cierto un par de ellos que recuerdan, por su figura y tamaño, al que aparece en Transformers 2 La Venganza del Caído, o también, en el terreno musical, en la portada del disco de los Flaming Lips titulado Yoshimi Battles the Pink Robots, en el que Wayne Coyne al cantar el tema título del álbum dice algo así como “Esos robots de naturaleza malvada, están programados para destruirnos” (cosa que bajo las leyes de la robótica de Asimov sería imposible), y si lo quisieran realmente los de Skynet así sería, salvo que los humanos han encontrado la manera de neutralizarlos.

No es difícil suponer que una creación humana se vuelva en contra de él, dada la naturaleza ambigua del ser humano; para ejemplo ahí está la criatura del doctor Frankenstein, aquel personaje de la novela de Mary Shelley, y que no es sino una muestra de lo que una larga tradición suponía de la capacidad creadora del ser humano. En terrenos mágicos otro ejemplo podría ser el mito del Gólem. Pero el caso es que esta cinta hace reflexionar sobre el poder creador del ser humano al hacer uso de su conocimiento y de su ciencia. Ciencia que sin conciencia no solo es peligrosa sino que carece de corazón, tal como lo muestra un tanto candorosamente esta disfrutable y entretenida cinta.

Wednesday, July 22, 2009

¿Reli...qué?


El triunfo de la ignorancia

Ricardo Martínez García

Bill Maher es un cómico y presentador de televisión que se ha hecho famoso en los Estados Unidos gracias a dos programas: Politically Incorrect y Real Time, los cuales realiza con gran cantidad de sátira, crítica y mucho humor, lo cual le ha granjeado tremendas críticas de los grupos aludidos o criticados.

Maher es el conductor del documental dirigido por Larry Charles Religulous (que al parecer es una combinación de las palabras religión y ridículo en inglés) y que se ha subtitulado en español Reli…qué? Se trata de un documental de matiz burlón, irónico, sarcástico, sobre lo que algunos grupos religiosos de los Estados Unidos (y de alguna que otra parte del mundo) piensan de temas como la salvación, quién es Jesús, la homosexualidad, la verdad o falsedad de lo que la Biblia señala en ciertos pasajes, la fe.

Crítico acérrimo de los malos políticos, de Bush Jr., y de los pederastas en el catolicismo entre otros, en el documental Maher dice ser de origen mitad católico y mitad judío. Entrevista a líderes religiosos, desde una capilla rodante para traileros, o carismáticos y cínicos charlatanes que dicen ser descendientes directos de Jesús, como el tal boricua José Luis Miranda, que afirma ser el elegido, que dice ser Jesús mismo, hasta pasar por algunos disidentes mormones, musulmanes gays y un extraño judío ortodoxo en contra del asentamiento de su pueblo en Tierra Santa.

Si alguien ha llegado a pensar que el pueblo mexicano en general es fanático religioso, se sorprenderá al ver en este documental a estas agrupaciones religiosas norteamericanas que van más allá del mero fanatismo guadalupano o de cualquier miembro del santoral católico. Pero no sólo eso, constatará que permea en ellos una ignorancia abismal, pues casi nadie de ellos ha estudiado su propia religión, nadie la vive de manera crítica (pues nadie les enseñó a vivirla críticamente).

El propio Maher reconoce que dejó de asistir a la iglesia católica a los trece años. No profundizó en sus propias creencias, nunca puso su fe bajo la lupa de lo racional. Es por eso que lo vemos preguntando a otros -que hacen alarde involuntariamente de su ignorancia- si creen que una serpiente habló, si Dios en realidad es tres personas en una, y tratando de mostrar que el cristianismo abrevó de diferentes fuentes religiosas mucho más antiguas que el propio judaísmo.

Maher aparentemente muestra lo ridículo de la religión porque parte de sus propias confusiones e ignorancia, y porque por lo que se ve no está muy dispuesto a escuchar a los que sí muestran cierto conocimiento. Al estar frente al Vaticano, lugar en el que no lo dejaron entrar, entrevista a un sacerdote católico dicharachero pero que pronto parece representar cierta rebeldía ante el status quo de su religión. A la pregunta de si es posible enseñar la verdadera fe, el sacerdote casi entre risas le dice que no, que no hay manera y que es una pérdida de tiempo tratar de enseñar a la plebe la verdadera fe. Se imponen las tradiciones, la costumbre, la fe del carbonero. Este sacerdote llama a este tipo de creyentes “católicos de café”.

Vemos desfilar entonces en la cinta a cínicos charlatanes, estafadores y vivales, pero también a gente sencilla pero muy fanatizada.

Harold Bloom, el famoso crítico literario, ha dicho que en los Estados Unidos la cultura va desapareciendo y que está siendo sustituida por los grandes parques temáticos. Al ver las representaciones teatrales de la pasión en el parque llamado Holy Land Experience, en Orlando Florida, no cabe duda de que el espíritu mercantil anglosajón ha permeado desde siempre al espíritu religioso. Representaciones del Mercado de Jerusalén, episodios Bíblicos actuados, y toda la parafernalia de un parque de diversiones pero de carácter religioso hacen de la experiencia religiosa algo que a muchos se nos antojará verdaderamente ridículo.

Bill Maher entrevista en ese lugar al actor que personifica a Jesús, un hombre bien intencionado pero que carece de una formación religiosa sólida, lo cual se deja ver en sus superficiales respuestas.

El documental no carece de interés, pero es fácil advertir por qué ha encendido los ánimos contra Maher. Es un documental que muestra la superficialidad de las religiones y que no profundiza en el conocimiento de sus fundamentos sino sólo de lo peor de las consecuencias del desconocimiento de dichos fundamentos.

Otra cosa hubiera sido en el filme si se hubiera entrevistado al mismo Bloom, o si hubiera dado más participación al científico del Proyecto Genoma Humano (Craig Vender, creo) o a algún sacerdote crítico de su propia religión, miembro de alguna de las grandes Órdenes, como los de la Compañía de Jesús o los Agustinos Recoletos. Pero ni el conductor ni el director tenían esos planes. Aún así es divertido ver cómo se burlan de ciertos aspectos de los grupos religiosos, sobre todo en territorio norteamericano.

Thursday, July 16, 2009

Harry Potter y El Príncipe Mestizo


La gente necesita la magia de la diversión

Ricardo Martínez García

El filón de oro que creó la escritora J. K. Rowling desde que publicó a fines de junio de 1997 el primer volumen de esta exitosísima serie, sigue dando lo mejor de sí cinematográficamente. Harry Potter y El Príncipe Mestizo representa el aprendizaje de las otras cinco cintas precedentes y las supera ampliamente. El misterio y el suspenso que rodean la vida académica y personal del más famoso de los personajes creados por la autora británica son llevados a niveles magistrales en esta cinta dirigida por David Yates, responsable de Harry Potter y la Orden del Fenix, y de las dos cintas a estrenarse en 2010 y 2011, Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte 1 y 2.

La cinta nos muestra a unos estudiantes de Hogwarts, la utópica Academia de Magia, en plena efervescencia adolescente. Los tres grandes amigos aprendices de mago (acá diríamos de brujos) se enfrentan a sus agitadas hormonas y a algo más: a la constante amenaza que representa el regreso –siempre inminente- del Señor Oscuro, Lord Voldemort, que no termina por aparecer completamente.

Hay básicamente dos ingredientes que añaden gran atractivo a esta sexta entrega de la saga del mago de anteojos redondos. Por una parte los enredos amorosos, con grandes toques de comicidad, que comienzan a producirse entre Ron y la empalagosa Lavender Brown, los incipientes pero innegables celos de la adorable y talentosa Hermione ante este hecho, los pequeños y tiernos escarceos entre Harry y la hermana menor de Ron, Ginny, y los intentos fallidos de Romilda Vane por conquistar a Harry con chocolates preparados para tal fin.

El segundo ingrediente es la aparición de un nuevo profesor, que a decir de Dumbledore (Michael Gambon, quien es fácilmente confundible con Ian McKellen en su papel de Gandalf, de El Señor de los Anillos) es crucial para saber cómo contrarrestar la aparición de Voldemort. Tal profesor es Horace Slughorn (Jim Broadbent), quien imparte la clase de pócimas encantadas. Es en esa clase donde Harry se encuentra con un libro propiedad de un tal Príncipe Mestizo, que con sus anotaciones en dicho libro hace de Harry el primero de la clase.

El espectador no puede por menos pensar en este punto que ojalá así fueran las cosas en la vida, la magia y los encantamientos estarían a la orden del día, y se venderían en botica como pan caliente. La magia podría ser usada de este modo para ganar juegos de manera tramposona, para enamorar a aquellos que se muestran reacios a hacerlo, para arreglar el tiradero de la casa, en fin para mejorar las cosas, si ese es el humor del brujo, tal como se ve en cintas como El Castillo Vagabundo (Hayao Miyazaki, 04), donde el guapo y narcisista mago Howl realiza operaciones increíbles en su castillo con la magia, o en La Espada en la Roca (Wolfgang Reitherman, 63), donde el bonachón mago Merlín se ayuda de la magia para casi todas sus actividades.

El asunto en Harry Potter y el Príncipe Mestizo es que se intuye la labor negativa del Señor Oscuro, que ya cobró la vida de Sirius Black en la cinta anterior, a manos de su subordinada Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter), pero no queda muy claro que digamos qué va a ocurrir cuando finalmente se decida a regresar y actuar tanto en el mundo de los magos como en el de los llamados Muggles. Lo que sí se sabe es que eso sería malo para ambos mundos, y la misión de Harry se vuelve cada vez más complicada.

El antagonista de Harry, el antipático albino Draco Malfoy (Tom Felton) es el más próximo que se atreve a usar la magia para cosas malvadas, por lo que se vuelve el instrumento natural de operaciones del grupo de seguidores de Voldemort, encabezados por Bellatrix, y cuya acción tendrá consecuencias terribles para la causa de Harry.

En algún momento inicial de la cinta uno de los protagonistas dice que la gente necesita diversión, y eso es justamente lo que ofrece la sexta entrega de la saga de Harry Potter, que es muy buena en efectos especiales, la trama es ágil y entretenida, de buen ritmo, con elementos de un romanticismo juvenil muy inocente, y con un argumento que deja en claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Incluso una nota ayer de ¡Hey! da cuenta de que El Vaticano, a través de su periódico El Osservatore Romano, dio su bendición a la película, a través de una crítica positiva, cuando antes se había opuesto constantemente al personaje. ¿Qué más puede pedir este joven mago de buen corazón, además de divertir y entretener?

Lo que en realidad nos enseña Harry es que la verdadera magia está en la confianza que cada quien debería generar sobre sí mismo, sobre sus propios actos y proyectos, sin necesidad de artilugios de ningún tipo, solo con la simple inducción o suposición del elemento mágico. La vida en sí misma es mágica.

Monday, July 13, 2009

Persecución Inminente


Hacer lo correcto

Ricardo Martínez García

El icono de los hombres de acción que surgió de la saga de La Guerra de las Galaxias, Harrison Ford, ha tenido una carrera actoral bastante interesante. Su trabajo en la meca del cine ha sido verdaderamente rentable. De ser capitán de una nave espacial, ha pasado como un arqueólogo aventurero, ha sido presidente de los Estados unidos, ejecutivo, prófugo de la justicia y hasta agente policiaco en diferentes versiones. Y es en este rol que repite ahora en esta cinta de Wayne Kramer Persecución Inminente (Crossing Over, 09), dando vida al veterano agente de la migra Max Brogan, quien es conocido entre sus camaradas por “ablandarse” en su trabajo.

La temática de la cinta está muy cerca de la denuncia social. Como en otras cintas parecidas por su contextualización, por ejemplo Crimen sin Perdón (Kreuzpainter, 07) , en el que se muestra el comercio de seres humanos, especialmente de niños, a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos, o Traffic (Soderbergh, 00), que muestra el tráfico de drogas en la misma frontera, ambas cintas con sus pros y sus contras, aquí se muestran los ángulos de diferentes dramas humanos entre personas que por alguna razón llegaron desde diferentes partes del mundo a tratar de realizar una vida en los Estados Unidos.

Historias entrecruzadas de inmigrantes mexicanos, australianos, africanos, asiáticos, musulmanes católicos o judíos, éstas muestra los deseos y los anhelos de cada uno de los protagonistas. En todos los casos se muestra tanto la miseria de algunos seres humanos o la gentileza de otros, por ejemplo como el funcionario de aduanas Cole Frankel (Ray Liotta) que aprovecha su posición administrativa para abusar sexualmente de la incipiente aspirante a actriz Claire Sheperd (Alice Eve) australiana –como Nicole y Naomi, le dice irónicamente Cole- pero sin visa de trabajo. El contraejemplo es el de la esposa de Cole, Denise (Ashley Judd) que es abogada defensora especializada en casos de inmigrantes. Un matrimonio así no podía ser más contrastante.

A la joven Talisma (Summer Bishil), como a muchos inmigrantes musulmanes, les resulta prácticamente imposible decir lo que piensan en lugares públicos de norteamérica, pues un gran círculo de incomprensión los ata completamente. Talisma presenta un ensayo en su escuela, el cual trata de ofrecer elementos para la comprensión de actos como el de los ataques al WTC el 11 de septiembre del 2001. Sus compañeros de clase no la dejan en paz, interrumpiendo y ofendiéndola por su postura crítica que no es entendida y menos compartida por su grupo, el cual parece representar a la sociedad norteamericana post actas patrióticas: tienen tan interiorizado el concepto de ser “patriota” que aunada a su ignorancia y cortedad de visión les impide ser tolerantes ante lo que ellos consideran “pensamiento peligroso”. Una arbitraria interpretación de ese ensayo, mas la indagatoria en sus papeles personales por parte de una agente federal dan como resultado la deportación de Talisma, y la consiguiente desintegración de su familia.

Pero a Talisma no le va tan mal como a Mireya Sánchez (Alice Braga), quien es deportada luego de ser capturada en un taller textil, donde Max estuvo a punto de dejarla ir. El remordimiento de éste lo lleva a buscar al pequeño niño de Mireya. Al hacerlo tardíamente, no logra evitar que en su intento por regresar a Los Angeles Mireya ya no tenga más oportunidad de ver a su hijo.

Irónicamente si no son las leyes migratorias las que están en contra de las familias de inmigrantes, son con frecuencia las propias familias las que se encargan de actuar intolerantemente con sus miembros. Tal es el caso de Zahra Baraheri, hija menor de una familia de iraníes que también luchan por legalizarse. Uno de sus hermanos es compañero de Max en la policía, Hamid, pero no puede hacer nada por evitar que Zahra enfurezca tanto a su familia por su estilo de vida, y que otro de sus hermanos pierda irremediablemente el control de sus actos.

Hamid es un policía que se encuentra entre su familia y sus obligaciones como policía, pero muestra su humanidad al darle una oportunidad a un joven asaltante que está a punto de obtener su ciudadanía. La cinta nos muestra que, como en casi cualquier parte del mundo, la sociedad norteamericana no está exenta de contradicciones, que hay corrupción pero hay honestidad también e incluso gente dispuesta a sacrificarse por el bien de los suyos.

Se trata de una cinta de carácter multirracial, tal como es la sociedad actualmente, con una problemática migratoria presente e hiriente la mayor parte de las veces, que muestra lo difícil que es hacer lo correcto a tiempo. No deje de verla.

Friday, July 10, 2009

La Dulce Vida


Vivir sin complicaciones

Ricardo Martínez García

Sally Hawkins, ganadora al premio como mejor actriz de la Alliance of Women Film Journalist, así como de la Boston Society Of Film Critics y de un Globo de Oro, hace el papel de Poppy, una maestra de primaria treintañera que no deja de sonreír a lo largo del día. Parlanchina y bromista al grado de parecer simple, o de dar la impresión de que no puede sostener una conversación seria, siempre parece dispuesta a verle el lado positivo a la vida, sin meterse en complicaciones reflexivas muy profundas: vive la vida como se presenta, y con la mejor cara posible.

El director británico Mike Leigh propone en esta cinta, nominada al Oscar el año pasado por Mejor Guión Original y titulada en inglés Happy Go Lucky, un retrato de la vida cotidiana de sus personajes, como es su estilo, presentando aspectos domésticos y simples de los factores que componen su vida habitual, eventos que dan la impresión de inocuidad o de que no pasa nada o de que no se sabe hacia dónde va la narración, algo que había mostrado por ejemplo en su cinta Life is Sweet (90).

La sencillez y hasta simplicidad optimista de Poppy pueden llegar a caer mal, sobre todo si el espectador cuenta con un mínimo de arrogancia intelectual, pero es en esa sencillez que ella encuentra su completa felicidad: no se angustia ni sufre, vive la vida de acuerdo con su propia visión positiva. Incluso su trato con otros tipos de personas no la influyen, por el contrario es ella la que va influyendo en los demás, sobre todo en su instructor de manejo, el amargado Scott (Eddie Marsan), quien se toma demasiado en serio.

El estilo de vida de Poppy choca de inmediato con la idea de responsabilidad y precaución que Scott intenta enseñarle al estar tras el volante. Ella lo que quiere es disfrutar lo que hace pero la actitud neurótica del instructor lo único que hace es confrontarla inútilmente.

Poppy se da cuenta del carácter violento de Scott, y eso la lleva a interesarse en sus pequeños alumnos. Detecta que uno de ellos golpea a otro al parecer sin provocación alguna, y habla con él. Para eso, pide ayuda de un trabajador social y es así como conoce a Tim (Samuel Roukin) con quien pronto establecerá una armoniosa relación. Scott se da cuenta del nuevo noviazgo de Poppy y estalla, insospechadamente.

¿Qué motores sicológicos se mueven dentro de Scott, a quien Poppy no dio motivos para justificar su actitud, e incluso llega a acusarla de actos que ella de ninguna manera realizó? Poopy no se hace bolas pero aún así intenta hablarlo con él, mostrando gran comprensión y ternura, a pesar de las circunstancias. Luego de ese exabrupto, ella continúa su vida, feliz y suertuda.

Se trata de una cinta que nos muestra de manera muy honesta la vida cotidiana de una profesora con un carácter peculiar pero nada extravagante, nada sobresaliente, más que su propia humanidad. Y ese es el principal carácter de la cinta, que es muy humana. Una vez más la traducción al castellano es extraña y remite a aquella titulada La Dolce Vita, de Fellini, de manera innecesaria.