Thursday, October 16, 2008

¿Quién es Charlie?

¿Qué quieren los adolescentes?

Ricardo Martínez García

El director debutante Jon Poll presenta ¿Quién es Charlie? (Charlie Bartlett, 07) cinta que tal vez sea la mejor comedia estudiantil del año. Recuerda cintas tan memorables como La Sociedad de los Poetas Muertos o Perfume de Mujer pero sin el esnobismo de las escuelas privadas norteamericanas y además con una insospechada profundidad temática que va más allá de la mera solidaridad y la amistad.

Charlie Bartlett (el joven pero experimentado actor de origen ruso Anton Yelchin) es un adolescente de clase alta que como tantos jóvenes de su edad no se hallan en el mundo y deambula por la vida sin saber a qué atenerse.

No obstante, su necesidad de congraciarse con los demás, de tener verdaderos amigos, lo hace cometer actos que van de lo extraño a lo disparatado, amén de su inventiva y creatividad.

Charlie se vuelve popular tal vez por las razones equivocadas (en la última escuela privada en la que estuvo se dedicaba a falsificar credenciales para sus compañeros, y en la escuela pública a la que finalmente termina asistiendo, se dedica a dar una suerte de consultas siquiátricas y a recetar medicamentos antidepresivos, cosa que lo catapulta a lo más alto de la popularidad escolar), sin ser tan consciente de lo que realmente está haciendo, pero siempre es bienintencionado.

Charlie quiere ayudar a sus compañeros, quiere amigos y los consigue por medios poco ortodoxos –tal vez demasiado poco ortodoxos, pero algo de ficción debía tener la cinta-, lo cual le atrae inevitablemente algunos conflictos. La relación que establece con el director de la escuela, el señor Gardner (el magnífico actor Robert Downey Jr.) se deteriora a extremos deplorables, sobre todo por la otra relación que establece con Susan (la juvenil actriz Kat Dennings), la hija del director, pero es en esa relación con el director que precisamente ambos lograrán encauzar sus acciones hacia fines loables.

La cinta mueve a la reflexión sobre el modo de percibir el mundo que tienen los estudiantes, sobre la labor académica y su insuficiencia para formar y adoptar algunos valores vitales, así como la necesidad de asumir ciertas responsabilidades por nuestros propios actos.

A veces, con la intención de ayudar, se puede llegar a poner en bandeja de plata las opciones para actos desesperados –ante la falta de un involucramiento personal profundo-, como en el caso de un deprimido joven que siente que la vida nada le ofrece y que a nadie le interesa lo que le ocurra, por lo que toma la decisión de salir por la puerta falsa.

Realmente apesadumbrado al saber de ese intento, pues fue él el proveedor de las píldoras fatales, Charlie acude a ver a su amigo deprimido y convaleciente. Es en ese momento que le cae el veinte y la historia – narrada con un ritmo algo irregular pero que no demeritan en la atención- da un giro que la encauza por el buen camino.

Charlie al final descubre que es popular a pesar de ya no ofrecer medicamentos, sino por su única y verdadera habilidad: saber escuchar al otro (aún a pesar de reconocer que él está tan perdido como los demás), y además por su buen sentido común.

Se trata de una cinta entretenida, divertida y profunda en los momentos precisos. Recomendable sobre todo para los estudiantes de nivel medio superior (y para sus profesores) que seguramente encontrarán figuras con las cuales identificarse.

No comments: